LA GUERRA DE BUSH

SU TELÉFONO MÓVIL ¿UN ARMA DE DOBLE FILO?

BOLETIN Nº30 - SEPTIEMBRE 2004

 

 YIA.LM.

 

La operación policial que sirvió para detener a los presuntos responsables de los atentados del pasado ll-M en Madrid se desencadenó, en parte, gracias a la ubicación de los teléfonos móviles que portaban. Según fuentes de la Audiencia Nacional, los responsables de la matanza utilizaron una partida de teléfono móviles que fue identificada gracias a la aparición de una bomba sin explotar junto a las vías del tren en la estación de El Pozo.

Cuando los investigadores abrieron la mochila que contenía la mortífera carga, descubrieron la dinamita y el detonador, que se activaba -teóricamente- gracias a la vibración de la alarma del móvil. El mecanismo falló, aunque existen muchas dudas al respecto. Sin embargo, el teléfono fue encontrado en perfectas condiciones. El resto fue coser y cantar: se abrió la carcasa del teléfono y la tarjeta prepago fue examinada. los números que lleva impresos son algo así como un DNI del terminal utilizado. Eso sirvió a los investigadores para averiguar que pertenecía a una partida de 100 tarjetas para teléfono comercializadas en un establecimiento madrileño. Gracias a ello se averiguó quién era el supuesto comprador...

Creímos en un primer momento que todo fue por arte de magia, pero no fue así. Fue por "arte tecnológico": gracias a mecanismos informáticos se averiguó la localización de los móviles en cuestión y, por tanto, se situó sobre el mapa a sus portadores. Se pudo ir más lejos aún y reconstruir las rutas que los dueños de los aparatos habían efectuado en las últimas semanas. Sin embargo, los métodos empleados para identificar y localizar a los terroristas son relativamente sencillos y pueden servir para controlar y vigilar a cualquier persona, no sólo a sospechosos de haber cometido algún tipo de delito. Y es a partir de aquí en donde puede empezar a preguntarse si cualquiera puede ser objeto de seguimiento. La respuesta es sí: en estos momentos, un punto de color rojo en una pantalla de ordenador puede señalar su posición sobre un mapa de la ciudad en la que vive. Y lo que es más grave, ¿quién nos asegura que no es así? En la actualidad, un padre de familia con hijos adolescentes puede entrar en contacto con la compañía Telefónica y exponerte su caso: "Mire, tengo muchas dudas sobre las actividades de mi hijo cuando sale con los amigos. Tengo miedo y para tenerlo bajo control quisiera comprarle un móvil. Pero quisiera saber si puedo saber dónde está en cada momento sin la necesidad de llamarle". La respuesta será positiva: "Le enviamos un teléfono móvil que incluye un servicio a un precio... Esa información la podrá conocer". Efectivamente, es sencillo: varias empresas fabricantes de teléfonos ya incluyen un chip que envía una señal que puede ser identificada y localizada mediante GPS- `Sistema de Posicionamiento Global"-. Dicha señal se envía al cielo, en donde a registra una red de 24 satélites propiedad del gobierno de los Estados Unidos.

Son tres los satélites que captarán al usuario del móvil. En función de la ubicación de cada uno de ellos, un mecanismo de triangulación situará sobre el mapa a la persona que se desea localizar. En una ciudad, el margen de error del sistema de localización es de apenas unos metros... Es así de sencillo, por suerte o por desgracia.

Pero ni siquiera es tan "complejo" el mecanismo. Los móviles con localizador GPS superan los 300 euros y posteriormente hay que contratar el sistema, pero es que cada vez que usted hace una llamada con un teléfono "normal", su señal es enviada a una antena, la más próxima a su ubicación.

Dicha señal es también recibida por otras antenas que mediante un mecanismo de triangulación sitúan sobre el mapa a los usuarios con un margen de error no superior a los 150 metros. Gracias a que todos los datos quedan grabados, puede averiguarse, con el registro de llamadas y sus correspondientes códigos, dónde estaba determinada persona en el momento de hacer una llamada en concreto.

La tecnología es neutra, pero estamos indefensos. Nadie criticará que estos mecanismos de control remoto de las personas se empleen para localizar y detener a terroristas. Tampoco criticará nadie al sistema de emergencias del Estado español-centralizado a partir del número telefónico 112- por emplear este mecanismo sin permiso directo del usuario desde el año 2003.

Si usted llama al 112 con un teléfono móvil, el ordenador señalará su posición sobre el mapa.

Gracias a ello, la ambulancia, el camión de bomberos o el coche de la policía llegará antes para auxiliarle. Pero, ¿quién nos asegura que ese mecanismo no se emplea para violar a ciudadanos que no delinquen pero que puedan tener ideas incómodas para el poder? Tal posibilidad es perfectamente factible y legal. Hace poco, quien escribe estas líneas, que ha publicado varios libros sobre las "cloacas" del poder, pidió un teléfono móvil nuevo. Me llegó por correo y nadie puede asegurarme que para vigilarme alguien introdujera un mecanismo de GPS en mi terminal. No me daría ni cuenta. y mientras escribo estas líneas, en mi ordenador alguien está captando dónde las estoy escribiendo……..