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LA GUERRA DE BUSH |
¿SE PREPARA UN GOLPE DE ESTADO MUNDIAL? |
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BOLETIN Nº30 - SEPTIEMBRE 2004 |
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No son rumores, sino informaciones —interesadas o no— que parten del propio poder norteamericano y que indican que podría estar tejiéndose una especie de golpe de Estado antes del próximo mes de octubre. ¿Un atentado terrorista que aúpe a Bush como presidente o acaso una serie de maniobras que tengan por objetivo alejarle de la Casa Blanca? Personajes
tan destacados como Vicent Cannistraro, ex jefe de operaciones de contra
terrorismo de la CIA, asegura que e anónimo autor es un destacado agente de los
servicios secretos especialista en redes islamistas. Pero no es el único en
advertir sobre la posibilidad de que se esté gestando un nuevo ataque
terrorista de gran magnitud y que influiría de forma decisiva en las elecciones
que se celebrarán a primeros de noviembre en Estados Unidos, y en las que se
decidirá si Bush sigue o no como inquilino de la Casa Blanca. De hecho, las
informaciones al respecto circulan desde comienzos de año, en el que reflejábamos
la posibilidad de que algo ciertamente importante pudiera ocurrir días antes de
la cita electoral. La posibilidad más terrible es que la “sorpresa”
estallara en forma de atentado terrorista. Las huestes del Partido Democrático
podrían tensar cuerda hasta el extremo y urdir algún tipo de artimaña para
provocar de forma artificial la derrota de Bush. En este sentido, el
multimillonario George Soros, enemigo declarado del presidente, podría
estar tramando una hecatombe bursátil para dicho mes, cuya consecuencia no
fuera si no el descrédito de Bush. Presagios
de atentado Durante
el año 2004 podría producirse un incremento de la amenaza terrorista que
extendiera el miedo Bin Laden por todo el planeta. Todos estos temores
quedaron confirmados. Nos referimos al atentado ocurrido en Madrid el pasado 11
de marzo, en el que perdieron la vida 192 personas. Como consecuencia de la
tragedia, la población norteamericana volvió a sentir el miedo al terror que
transmitían las autoridades, Nuevamente, se reforzaron las medidas de
vigilancia y el discurso del inquilino de la Casa Blanca volvió a girar
en torno a la amenaza terrorista, su mejor baza de cara a la opinión pública.
Así, en cuestión de días, los sondeos dieron un inesperado vuelco. Antes del
atentado de Madrid, la expectativa de voto otorgaba la victoria —con diez
puntos de ventaja- en las presidenciales al candidato del Partido Demócrata,
John Kerry. Pero los crímenes de los “trenes de la muerte” hicieron que
Bush se situara en pocos días siete puntos por encima de su oponente. Los
asesores electorales de ambos candidatos tomaron nota: la aparición del
terrorismo favorece a Bush. Nuevas
informaciones como las ya expuestas —y otras que en adelante desglosamos-
vienen a incidir sobre este riesgo y añaden nuevas referencias que nos obligan
a ampliar lo que publicamos. Sin ir más lejos, el pasado 26 de mayo, John
Ashcroft, fiscal general del Estado, y Robert Mueller, director del FBI
convocaron una apocalíptica rueda de prensa durante la cual anunciaron que Al
Qaeda podría intentar actuar entre el verano y octubre. Sólo unos días después,
Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, insistía en lo mismo y advertía de
posibles atentados en Europa y EE.UU.. Desde entonces, la amenaza terrorista no
ha hecho más que crecer, pero esta estrategia sufrió un duro varapalo a
comienzos de junio, cuando George Tenet dimitía de su cargo como director de la
CIA. Su segundo de a bordo, James Pavitt, hizo lo propio. De inmediato se
asociaron los ceses al resultado de la comisión oficial que investiga los
atentados del 11-S, en el que se denuncian serios fallos en los servicios de
inteligencia. Pero las razones parecen ser otras:”Tenet y Pavitt no quieren
verse involucrados en un atentado que podrían estar planeando los halcones del
Pentágono para favorecer en las elecciones a George Bush”, escribe el
periodista mexicana Alfredo Jalife-Rahme. La “segura” aparición del terrorismo antes de las elecciones norteamericanas —piensan en el Partido Demócrata— hace que sólo exista una posible forma de vencer a Bush: provocar una serie de escándalos que le obliguen a no poder presentarse. De este modo, fuentes bien informadas como Ray McGovern, ex funcionario de los servicios secretos, sugieren que se estaría gestando en EE.UU. un pseudogolpe de Estado contra Bush que le obligaría a salir de la escena política antes de su posible reelección. En suma: antes de octubre podría producirse un contra-golpe en Norteamérica destinado a impedir que se produzca otro golpe. Uno de los primeros en defender esa tesis fue el periodista Michael Ruppert, de cuyos atinados análisis ha dado buena cuenta en sus escritos. Explicaba en un reportaje publicado por FTW que ese golpe de Estado encubierto podría estar relacionada con una grave acusación contra George Bush relacionada con la filtración de la identidad de una agente de la CIA llamada Valerie Plane, muy relacionada con los planes políticos de la Casa Blanca. La
historia se escribe así: en febrero de 2002, el prestigioso diplomático
Joseph Wilson viajó hasta Nigeria para investigar una pista que manejaba
la CIA y que Dick Cheney—vicepresidente de EE.UU.— quería comprobar.
De acuerdo a la sospechas, Saddam Hussein habría intentado comprar uranio
en Nigeria para utilizarlo en el desarrollo de bombas nucleares. Sin
embargo Wilson no encontró ninguna evidencia de que aquellos indicios
fueran reales. Y así lo hizo ver a los máximos mandatarios de su país.
Sin embargo, Cheney y Bush ignoraron el dictamen de Wilson y aseguraron
que Saddam pretendía desarrollar armas nucleares gracias al uranio adquirido
en Nigeria. Pero el diplomático no quedó conforme y sintió que no era
necesario mantener lealtad a un gobierno mentiroso. Hizo pública su
denuncia, pero meses después, se tejió la venganza cuando varios medios
de comunicación norteamericanos desvelaron el nombre de una agente de a
CIA que había trabajado para el pentágono. Respondía al nombre de
Valerie Plane —a la que contemplaban años de experiencia como una de
las más eficaces espías del país—, que era, casualmente, la esposa de
Wilson. Nadie sabia de la doble vida de aquella mujer hasta ese
momento; alguien la había delatado, alguien que, sin lugar a dudas,
orbitaba en torno a las más altas esferas del poder y que se estaba
vengando de la rebeldía de Wilson. La
trama "denunciada” por Ruppert sería la siguiente: la maquinaria
del Partido Demócrata intentaría que Bush y su corte —Cheney al
frente— fueran procesados por traicionar al Estado. Para ello, habrían
elaborado un plan que incluía la participación del fiscal Jahn
Fitzgerald para que procesara a Bush y Cheney en función de la Ley de
Protección de Identidades de 1982. De acuerdo a estas noticias el propio
Bush se habría hecho con los servicios de un prestigioso abogado llamado
Jim Sharp por si el problema iba a más. Y un presidente sólo puede
recurrir a un abogado privado si no ocupa la Casa Blanca. ¿Acaso sospecha
Bush que la maniobra puede alejarle del poder? Días
después de que los rumores sobre un posible golpe de Estado inundaran
Washington, la Casa Blanca recibió una incómoda visita. Se trataba del
citado fiscal Fitzgerald, que durante 70 minutos tomó declaración a Bush.
Días antes, Cheney también había sido entrevistado por el mismo. El
interrogatorio tuvo lugar el pasado 23 de junio y certificaba que los
rumores sobre el plan demócrata” estaban bien fundamentados. Si todo va
como ellos desean, en la convención del Partido Republicano que se
celebrará a finales de agosto, Bush no saldría elegido para optar a la
presidencia durante otros cuatro años. En cierto modo, se consideraría
que el presidente quedaría destituido. De no ser así, las iniciativas
legales se prolongarían hasta octubre y tendrían por objeto destapar crímenes
y traiciones de las que Bush sería presunto culpable. Cualquier cosa con
tal de obtener la victoria electoral. Rumor o realidad, algo se está
gestando: “Una de las versiones que circula es que la sospecha habría
sido lanzada con la intención de presentarlo ante la opinión pública
como un presidente con los días contados, débil, aislado, sin poder y a
punto de ser expulsado del gobierno’, escribe el pe Manuel Freytas,
quien sostiene que el rumor se fundamenta en dos hechos: primero, que la
categoría política de Kerry no es suficiente para auparlo a la victoria
electoral pese a todas las mentiras del Gobierno y, segundo, el temor que
existe entre los demócratas a que los halcones organicen días antes de
las elecciones o en un ciclo escalonado de aquí a noviembre, nuevos
atentados terroristas demoledores de Al Qaeda en Europa o EEUU”. En este
sentido cabe señalar a Webster GriffinTarpley, biógrafo de George Bush
padre, quien advierte que el intento de los demócratas por destapar
trapos sucios” de Bush sólo puede estar acelerando la preparación de
un nuevo 11-S que posibilitaría la reelección del discutido dirigente. A
la espera de un nuevo 11-S Coma
antes decíamos, esta última probabilidad —que podría calificarse en sí
misma como otro intento de golpe de Estado— es defendida por varios
agentes de la CIA. Uno de ellos es el anónimo espía que declaraba su
temor al diario The Guardian. Otro es Ray McGovern, para quien ‘esta
administración podría recurrir a métodos extralegales para hacer algo
que le asegure la reelección a Bush para otros cuatro años”. Lo afirmó
tras la comparecencia de Ashcroft el pasado 26 de mayo, cuando advirtió
de la inminente aparición de Al Qaeda provocando en EEUU otro 11-S,
anuncio que no ha hecho si no alimentar todas las sospechas. Tradicionalmente,
las operaciones secretas en EE.UU. se dividen entre la CIA y el Pentágono.
Los poderes y el alcance de ambas estarían parejos. Pero el equilibrio
—al menos temporalmente— se ha roto tras la dimisión de Tenet y, al
parecer, Stephen Cambrone, subsecretario de Inteligencia, es ahora quien
ha tomado en solitario las riendas de todas las operaciones secretas de
Estados Unidos habida cuenta de que Bush no parece tener prisa —¿por qué?—
por nombrar a un nuevo director de la CIA. De hecho, todos los indicios
apuntan a que fue Cambrone quien ordenó las torturas en las cárceles
iraquíes. Se le considera, además, como el ideólogo de un grupo de
inteligencia paralelo a la CIA que estaría gestionando la problemática
en Irak, a la vez que podría tener que ver con la planificación de un
nuevo atentado. El
atentado de Madrid hizo parte del trabajo previsto por los conspiradores.
Posteriormente los máximos mandatarios norteamericanos iniciaron su
particular ofensiva. Desde comienzos de abril, la Administración Bush ha
incrementado su nivel de demagogia, urgencia y vehemencia respecto a un
atentado”, escribe Webster Griffin Tarpleyen un
sobrecogedor informe publicado por Global Free Press. Como ejemplo pone
las declaraciones de Cheney a la cadena FOX el 20 de mayo: “El problema
no es saber si va a haber un atentado, sino cuándo va a ser’. Lo da por
hecho; inquietante, sin duda. “Hay dos posibles escenarios. Uno de ellos es un atentado en Washington, quizá en el Capitolio, antes de las elecciones, aunque también puede ser que la estrategia sea una sucesión de pequeños pero frecuentes ataques en Washington y otras ciudades”, aseguran fuentes próximas a Bush citadas por US News. El propio ex presidente José María Aznar, durante una visita a la Casa Blanca, también predijo a mediados de abril que podría tener lugar un atentado en EE.UU. a partir del verano. A este respecto, fuentes de los servicios secretos israelíes, el temido Mossad, revelaron que para dicho atentado puede utilizarse algún tipo de armamento no convencional —una bomba nuclear sucia, por ejemplo— y expusieron una serie de fechas a tener presentes: la convención del Partido Republicano en agosto, las Olimpiadas de Atenas en esos mismos días o el periodo electoral de octubre. Pero, ¿en qué se basan tantos servicios secretos? En
mayo el FEMA —A Federal de Emergencias efectuó una serie de ejercicios
de simulación en previsión de posibles atentados. Al mismo tiempo,
Fuerzas Aéreas y FBI también han llevado a cabo ensayos similares en los
últimos meses. Los más cautos piensan que esta estrategia no va más allá:
sólo se trataría de utilizar el miedo para mantener presente la amenaza
de Al Qaeda y enviar al electorado el mensaje de que sólo la actual política
puede acabar con el enemigo. La experiencia indica que los sondeos son muy
favorables a Bush cuanto más filme es el miedo a un nuevo ataque
terrorista. De hecho, los recientes brotes de brutalidad en Irak —a raíz
del degollamiento de varios norteamericanos ante las cámaras de televisión
por parte de Al Qaeda— han servido para que la opinión pública se
olvidara de otros problemas respecto a la invasión de este país y se
aferre a la necesidad de luchar con la lacra terrorista. Pero todo podría
esta planeado: las filmaciones en las que se observan a terroristas
cortando el cuello de sus presos podrían ser un burdo montaje. ¿Objetivo?
Desviar la atención de los norteamericanos y mantener viva la llama de Al
Qaeda. Así lo piensan algunos de los más críticos periodistas. La
psicosis terrorista “Mantener
viva Al Qaeda implica para el lobby que rodea a Bush conservar su propia
supervivencia política al frente de la administración norteamericana y
seguir controlando los negocios que brotan en torno a la Casa Blanca”,
escribe el mencionado Freytas, que tres días antes de los atentados de
Madrid predijo en un reportaje que era posible que se cometiera alguna
acción de alto voltaje estratégico en una capital europea. “Allí se
probó, mediante la psicosis terrorista que se desató, que un hecho así
paraliza al mundo. Esta situación se mantiene vigente hoy; si Al Qaeda
cometiese un nuevo atentado, en Europa o EEUU, de la magnitud del 11-M
español, toda la estrategia electoral de los demócratas se desmoronaría,
Bush pasaría a liderar las encuestas y probablemente seria reelegido por
una mayoría abrumadora en las urnas”, añade. Curiosamente
—y eso que dichos ejercicios se preparaban antes del atentado de
Madrid— muchos de los simulacros de atentados que se efectuaron en EE.UU.
durante el mes de mayo y junio escenificaban la explosión de bombas en el
interior de trenes. Hasta el diario The New York Post señaló que se
estaban realizando test por parte de los terroristas en el metro de Nueva
York. Incluso se comunicó la aparición de varias maletas sospechosas en
los vagones del suburbano el pasado 1 de mayo. Hasta tal punto parece
estar gestándose algo que Griffin Tarpley asegura haber averiguado que el
Estado tiene todo preparado para instaurar la ley marcial en caso de que
el terrorismo haga su aparición en Estados Unidos. Si tal cosa ocurriera
en vísperas de elecciones, los mandatos constitucionales y la cita con
las urnas podría suspenderse tal como intentó Aznar, aunque falló en su
intento”, escribe el biógrafo de Bush padre. Conviene recordar, en este
punto, que el ganeral Tommy Franks, número uno del ejército
norteamericano, afirmó en la revista Cigar Aficionado hace unos meses que
si se repitiera un 11-S en suelo americano no quedaría otro remedio más
que aplicar la ley marcial. Agentes
secretos del Mossad están incrementando su actividad en Estados Unidos,
pero también en diversos países europeos. Fuentes consultadas por quien
escriben alertan de sus temores: “España podría ser de nuevo objetivo
del terrorismo. De suceder algo así, a Bush le servirían en bandeja su
discurso electoral: Miren ustedes a los españoles, que cambiaron de
Gobierno y se rindieron a la amenaza terrorista. Ciudadanos
norteamericanos: no hagan ustedes lo mismo, no voten por Bin Laden, voten
por mí. Esperemos que no suceda algo así”. Otras fuentes nos advierten
de una nueva táctica: “Al Qaeda nunca ha atacado a líderes políticos
de talle internacional. Pero si ocurre, quien promete mano dura sale
ganando porque se fortalecerán los sentimientos patrióticos. El
Mossad maneja datos inquietantes. Según han filtrado sus agentes,
terroristas no identificados habrían introducido en EE.UU. una bomba
nuclear sucia —formada por un explosivo de gran potencia y elementos
radiactivos a modo de “metralla’— gracias al empleo de contenedores
a través de un puerto internacional situado en las costas estadounidense.
Lo inquietante, según ha podido averiguarse, es que gran parte del
mercado mundial mediante contenedores está controlado por empresas
propiedad de Carlyfe, un consorcio vinculado a la familia Bush. A partir
de ahí, todos los miedos y sospechas quedarían justificados. Pero según
informó el pasado 25 de junio Debka File —una organización que bebe en
fuentes de los servicios secretos— los datos que manejan los espías judíos
también alertan del riesgo de un atentado químico o biológico
para antes de las elecciones norteamericanas. Ojalá todo sea una simple
estrategia para atemorizar y no tengamos que lamentar atentados
terroristas en los próximos meses. Pero —por si acaso— dicho queda. |