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Frente Democrático para la Liberación de Palestina
Fecha: 26 Agosto 2004
Carta abierta a los prisioneros y detenidos en las cárceles de la ocupación
israelí:
(Enviado
al "Islam y Al-Andalus)
Vuestro
martirio y dolores, vuestros cuerpos y almas ensangrentados por las espinas del
reclusorio, son una aureola de laurel que corona la cabeza de cada combatiente
de nuestro pueblo. Vosotros que derrocharéis la vida en aras de salvar a vuestro
pueblo del Vía Crucis creado por las injusticias de Estados Unidos-Bush,
“Roma-Pilatos”, el Siglo XXI y la descendencia del engendro Caifas como el
terrorista Ariel Sharon. “Por nuestra sangre pagarán ellos y los que sigan
después su camino de terror”. Nuestra sangre, tarde temprano, triunfará sobre la
espada de la ocupación. Nuestro pueblo romperá en pedazos sus cadenas y no habrá
más Gólgotas y los dolores del Mesías palestino terminarán con una victoria
segura y rotunda.
A vosotros que libráis la batalla de la liberación de vuestro pueblo confinados
tras los barrotes de las prisiones y centros de detención de la ocupación, les
decimos: Todos los ojos de los niños, mujeres y ancianos de Palestina, os
observan llenos de esperanzas. ¡Tened paciencia! Y “no os dobleguéis ni perdáis
la esperanza que Alá está junto a vosotros”. Vuestro pueblo está junto a
vosotros y todos los hombres libres del mundo árabe y de todo el mundo están
junto a vosotros. Vuestros hermanos y camaradas de lucha mantienen el compromiso
haciendo gala de sus encomiables sacrificios hasta derribar los muros de la Gran
Prisión en la que la ocupación encierra a todo nuestro pueblo. Estamos a la
espera del momento en que nazca el sol de la independencia para ver la luz del
día del soberano estado palestino que alumbre los senderos por donde deben
transitar los refugiados en el retorno a sus hogares y a los de sus ancestros.
En los tiempos remotos, Palestina, Tierra de Canaan, obsequió a la Humanidad con
su primer abecedario y su joven civilización se juntó a los corazones de la
Humanidad, en torno al amor. Palestina será siempre un símbolo del amor y de la
paz. Muchos conquistadores pasaron por sus tierras a lo largo de la historia
para salir arrastrando tras ellos la frustración y la derrota. Estos no tendrán
mejor suerte ya que nuestro pueblo, que experimentó largamente todo tipo de
luchas, morderá sus heridas y al fin logrará una clara victoria para si y una
vergonzosa derrota para el ocupante.
La palabras del criminal ministro sharonista Tshai Angebi, tomadas del
Diccionario Sionista de la Muerte, no doblegarán a combatientes como vosotros.
Desde las entrañas de las mazmorras nuestro pueblo oye vuestro himno: No hacemos
huelga de hambre para morir como desea el asesino Angebi, sino para hacer que el
pueblo viva; para que nuestros pueblos desnudados por los garrotes del carcelero
israelí y nuestros estómagos vacíos, sean ante el mundo el reflejo de la
barbarie enemiga; para que sean un grito que quizás despierte la dormida
conciencia de la Humanidad y sacuda el humanismo del Hombre, deformado y
atropellado por los asesinatos diarios que comete el ocupante israelí contra
nuestros indefensos niños, mujeres, jóvenes y ancianos.
Ber Sheba, Nafha, Shatta, Hadarim, Ramallah, Askalon y Beid Lid representan la
lastima o la congoja en el corazón de cada palestino cuyos días están envueltos
por el dolor y la tristeza. En esas prisiones, el carcelero practica las peores
torturas síquicas y físicas contra nuestros prisioneros, la flor de los
combatientes, los mártires vivos. A las prisiones dieron los nombres de las
ciudades que, con la gloria de Canaan, el filisteo, embellecían la tierra de
Palestina, Meca de la civilización humana. ¡Cuán torpe es el enemigo que no
aprende de la experiencia de los tiranos que le precedieron en la Historia! ¡No
sabe que irá con sus acciones al basurero de la historia, tal como se desvanece
la espuma del mar, y que sólo quedarán en la Tierra los ancestros que mezclaron
el suelo con su sudor y sangre!
Desde los campos del destierro, desde los populosos barrios de las urbes y
poblados de la antigua Tierra de Canaan salieron los combatientes, que abogan
por la libertad, tres generaciones en pie de lucha incesante en el campo de
batalla. La bandera ondea en lo más alto a pesar de los reveses. Nuestra memoria
no quedó plagada por el olvido como un día soñó ilusoriamente Golda Meier.
Generación tras generación, nuestro pueblo seguirá la batalla de la libertad
hasta alcanzar la independencia, la plena soberanía y el retorno de los
refugiados a sus hogares.
Juramos que el orgullo por su indiscutible desempeño combativo, llena de
regocijo los pechos de todos los hijos de nuestra Patria y los une a vosotros,
como un solo hombre, ante los barrotes y el sadismo de la ocupación. Por
vosotros sacrificamos todo lo que tenemos. Nos comprometemos a que la causa de
su liberación siempre ocupará el primer lugar dentro de los objetivos de nuestra
lucha. Vosotros no habéis olvidado la Patria ni un solo día. ¿Cómo os podrá
olvidar la Patria?
Toda la Gloria para los que hacen la dignidad de Palestina.
Con vuestra firmeza mellarán la brutalidad del carcelero.
Junto a vosotros, y gracias a vosotros, triunfaremos.
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