7ª
PARTE
AL-LAWÂ-IH,
AL-LAWAMI’, WA AT-TAWALI’
Todos
estos son términos similares o próximos, y es propio de la
gente de los comienzos, cuando las Luces de la contemplación
resplandecen sobre ellos y después se ocultan de nuevo. El
orden en el que acontecen estos estados es primeramente Lawâ-ih,
después Lawami’, y por último Tawali’.
El estado
de Tawali’ es más evidente o manifiesto que el de
Lawami’; este último puede durar dos o tres instantes, a
diferencia de los Lawâ-ih los cuales son más efímeros
debido a la rapidez con que desaparecen, tal como dijo el
poeta: “Durante un año estuvimos separados y cuando nos
reunimos su saludo fue su despedida”. Y otro dijo:
“¡Oh! Aquel que visita y se va apresurado, tal como el que
agarra un rescoldo de carbón. Pasa por la puerta de la casa
apresuradamente como si le dañara entrar”.
En cuanto
a Tawâli’ es un estado más permanente y de poder más
intenso, el peligro que entraña es su ocultamiento y que su
poseedor no afiance el ascenso del sol del conocimiento
sobre sí. No obstante si sus Luces desaparecen, el poseedor
de la misma vive en la Báraka de sus huellas, hasta que
vuelva de nuevo, así hasta que el sol de su Luz se afiance
definitivamente, desapareciendo cualquier ocaso de la misma.
Dijo el poeta:
“El sol se ha alzado en la noche para Aquel al
que amo,
Le seguirá alumbrando y ya no habrá más ocaso.”
AL-BAÛÂDIH,
WA AL-HUYÛM
Baûâdih es
aquello que acomete al corazón sorpresivamente proveniente
de lo oculto, ya sea contenido alegre o triste.
Huyûm es
aquello que acomete al corazón con la fuerza del tiempo sin
provecho alguno. Sus estados se diferencian dependiendo de
la debilidad o fortaleza de aquellos en los que recaen y hay
quienes están por encima de lo que le acontece tanto en
estado como en fuerza, y no son cambiados por los haûâÿim, y
no les perturban las preocupaciones, ni son arrastrados por
los terrores, esos son los señores del tiempo, tal como se
ha dicho: “No le afectan las calamidades del tiempo, y
disponen de bridas para las desgracias”.
AT-TALWÎN, WA AT-TAMKÎN
Por talwîn se entiende el paso de un estado (hâl) a
otro estado, y de un rango (maqâm) a otro rango, entrando y
saliendo de los mismos, hasta que el siervo alcanza la luz
del conocimiento (‘irfân) y afianza la contemplación,
entonces se le conoce como poseedor del tamkîn,
afianzamiento.
El poseedor del talwîn está siempre en crecimiento, mientras
que el poseedor del tamkîn ha llegado y se ha afianzado. El
final de sus viajes es la victoria sobre sus egos, pues
cuando estos son vencidos se puede decir que ha llegado,
dejando atrás las cualidades humanas y sustituyéndolas por
el poder de la Realidad, si esto es algo permanente para el
siervo entonces se dice que este es poseedor del tamkîn,
afianzamiento.
También puede haber talwîn después del tamkîn, cuyo
significado es el descenso o paso por los distintos rangos
(Maqâmat), al igual que el sol atraviesa los distintos
signos zodiacales, coloreándose el gnóstico con los
diferentes destinos, y fluyendo con los mismos, y
coloreándose con el color del tiempo, moviéndose entre los
opuestos, entre la contracción y la expansión, entre la
fuerza y la debilidad, entre lo vedado y lo obedecido, entre
la alegría y la tristeza, etc., sin embargo del él se dice
que es aquel que posee sin ser poseído, no afectándose por
los cambios de estados, sin que las calamidades y los
terrores lo afecten, pero Allah sabe más.
AL-QURB
WA AL-BU`D
Al qurb es un término que hace referencia a la proximidad
del siervo con respecto a su Señor a través de actos de
obediencia y confianza en EL. Se pueden distinguir tres
grados: 1) el acercamiento a través de los actos de
obediencia y abandono de las transgresiones, 2) el
acercamiento a través de la ascesis y la lucha contra el
ego, y 3) el acercamiento a través de la comunicación y la
contemplación. El acercamiento de los estudiante se realiza
a través de los actos de obediencia, el acercamiento de los
discípulos a través de la lucha contra sus egos, y el
acercamiento de aquellos que han llegados a través de la
contemplación.
En cuanto a la lejanía (bu’d) pueden distinguirse también
tres grados, 1) distanciamiento de la confianza (en Allah),
2) distanciamiento en la prosecución de la vía, y 3) el
distanciamiento de la Realidad.
En un hadîz qudsî dice Allah: “Aquellos que son
más allegados a Mi no dejan de acercárseme con el
cumplimiento de lo que les he prescrito como obligatorio, y
aún se aproximan más con el cumplimiento de los actos
voluntarios (naûâfil), hasta que le amo, y cuando le amo soy
el oído con el que ve, y el ojo con el que ve”; y en
otra versión del mismo hadîz se dice, “y cuando le
amo Soy él (faidzâ ahbabtuhu kuntuhu)”.
La proximidad del siervo, por tanto, con su Señor, es la
reunión con EL en su corazón, y por otro lado, la proximidad
de lo Real (al-haqq) con el siervo (‘abd)
lo ausenta a este de su realidad ilusoria, y le procura el
desvelamiento (kash al-hiÿâb) del ojo de su
conciencia interior hasta que ve a lo Real (al-haqq)
más cerca de él que cualquiera otra cosa.
Por último tenemos la desaparición de la cercanía en la
cercanía (al-qurb fi-l-qurb), unificándose el
aproximador y el aproximado, el amante y el Amado, tal como
dijo el poeta:
Yo soy el amo, y al que amo soy Yo
(anâ
man ahwà, wa man ahwà anâ)
O tal
como dijo Shushatarî: “Soy el amante y el amado, no hay
ahí un segundo”.
ASH-SHARI’A, AT-TARÎQA, WA AL-HAQÎQA:
Shari’a
son las obligaciones externas; Tarîqa es depuración
de las conciencias, y Haqîqa es la visión de lo Real
(haqq) en las manifestaciones (taÿalliât)
externas.
La
shari’a es el ámbito de los actos de ‘ibada hacia Allah, en
la tarîqa Allah es el objetivo del siervo, y la haqîqa
es la contemplación de EL.
Cuando lo
Real (haqq) se hace manifiesto o evidente lo
hace a través de los opuestos o contrarios, y así la
Majestad del Señorío se hace evidente en la servidumbre de
los recipientes, manifestándose de este modo tanto la
shari’a como la haqîqa. La visión de la Majestad en
tanto que tal, es “haqîqa”, y el establecimiento de
las normas que rigen a los recipientes, es “’ibâda”, en
cuanto a la tariqa puede decirse que es rectificación
de las conciencias, y que la haqîqa es para el
embellecimiento del fuero interno.
Se ha
dicho que la shari’a es lo mismo que la haqîqa,
puesto que aquella fue el cumplimiento necesario de la orden
de esta última, y que la haqîqa es lo mismo que la
shari’a puesto que en aquella ya estaba esta antes de su
aparición. También la shari’a puede ser entendida según los
sufíes, para todo aquello relacionado con una cosa o que es
causa de la percepción de la misma, pues todas las causas
pertenecen al mundo de la shari’a, y el sentido o
significado que encierran todas las cosas son realidades (haqâ-iq).
El mundo formal es la
shari’a del significado espiritual que lo habita, y así el
combate (muÿâhada) es la shari’a de la contemplación
(mushâhada), la humildad (dzil) es la shari’a
del honor (‘iç), la pobreza (faqr) es la
shari’a de la riqueza (ginâ), etc., del mismo modo
que la labranza y la plantación es la shari’a de la
recolección del fruto, y por esto han dicho:”Quien planta
shari’a recoge realidades, y quien planta realidades recoge
shari’a”, es decir, su regreso a la shari’a se impone
como algo obligatorio; en relación a esto ha dicho el poeta:
Recolectas el fruto de
aquello que plantaste, pues esta es la ley del tiempo.
ADZ-DZÂT WA AS-SIFÂT
Has de
saber que lo Real (haqq) posee Esencia (Dzât)
y Cualidades (Sifât) en la Eternidad sin principio y
en la Eternidad sin final, es decir antes de la
manifestación (tayallî) y después de ella, pues sus
Cualidades son eternas al igual que su Esencia.
La
Cualidad no se separa de aquello a lo que cualifica, y
cuando la Esencia se manifiesta es necesario que también lo
haga la Cualidad que la describe, y de igual modo la
exteriorización de las Cualidades conlleva necesariamente la
participación de la Esencia, y por tanto se puede decir que
la Esencia es lo “manifestante”, mientras que las Cualidades
son lo “envolvente”.
El término Cualidades (Sifât)
hace referencia a las Cualidades de los Significados
espirituales (Sifât al-ma’ânî), y al resto de
las Cualidades perfectas. Todo aquello que acontece y que es
manifestación participa tanto de Esencia como de Cualidades,
pues ni la Esencia se separa nunca de las Cualidades ni
estas se separan nunca de aquella. Esta inseparabilidad de
la Esencia y las Cualidades en la existencia es a la que
apuntaba aquel que dijo: “La Esencia es lo mismo que las
Cualidades”, es decir la manifestación de ambas es
única, tal como han dicho otros: “El mundo formal es lo
mismo que el mundo de los Significados”, aludiendo con
ello a la unificación en su manifestación. Algún oriental ha
dicho en uno de sus versos:
¡Oh!
Fuente original cuando te manifiestas desaparece toda duda,
La
Esencia es lo mismo que las Cualidades. No hay en los
Significados duda alguna.
Que el
manto del mundo formal extendido sobre los Significados no
te obstaculice la contemplación de la Esencia; este asunto
pertenece al ámbito del “saboreo” y el “wiÿdân”, y no al
camino de la vía racional y la argumentación. Que Allah
bendiga a ibn al-Fârid.
Tras la
transmisión de la Ciencia tradicional se encuentra una
Ciencia sutil, sólo percibida por las mentes más precoces.
Has de
saber que la Esencia no se manifiesta sino es a través de
las huellas de las Cualidades, pues si se se manifestara sin
este medio el universo formal se destruiría y desaparecería,
y por esto han dicho los sufies: “La manifestación de la
Esencia es ÿalâl, y la manifestación de las Cualidades es
ÿamâl”, porque si la Esencia se manifestara sin medio
aniquilaría y arrasaría, tal como se recoge en el hadiz:
“La manifestación de las Cualidades acontece en las huellas
(Azar), y con ellas puede tener lugar la Contemplación y la
Gnosis, y todo ello es llama”. Después los sufíes han
ampliado esto diciendo que todo lo ÿalâl es Esencia,
y que todo lo ÿamâl es Cualidad, a manera de ejemplo
o metáfora. Y también han dicho: la pobreza (faqr) es
Esencia (dzât), la riqueza (ginâ) Cualidad (sifât),
la humildad (dzul) es Esencia, el honor (‘iç)
Cualidad, el silencio (samt) es Esencia, el
discurso (Kalâm) Cualidad, etc. Esta terminología es
la que ha sido empleada por el Shayj de nuestros Maestros
sidi ‘Alî al-Yamal (r.a.) en su libro, y no se si alguien le
ha podido preceder o no en este aspecto.
