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Capítulo 8: La idea de “Dios” se convirtió en un cáncer. Allah me hizo consciente de la razón por la que resulta tan difícil que la gente de nuestros días entiendan este importante hecho: Un gran porcentaje de la humanidad cree que todo en este reino de la vida que ellos perciben fue hecho por un Creador y a este Creador le dan el nombre de “DIOS”. Este “Dios” toma forma en sus mentes de la manera que su sabiduría adquirida por el condicionamiento social les permite, en lugar de preguntarse y reflexionar, acerca de la calidad y la cantidad de este creador que ellos describen como existente fuera de ellos mismos y de la existencia entera. De esta manera, si el nombre usado comúnmente en la sociedad en que viven es “ALLAH”, se adaptan al lenguaje de su ambiente llamando “ALLAH” a la imagen de “dios” que tienen en su cabeza y comienzan a hablar sobre ello. Aquí es donde empieza el problema… Cuando explicas las características del ser absoluto al que se refiere “ALLAH” a una persona que no entiende que no existe base ni hecho en el concepto de “dios”, esa persona inyecta toda esa información que recibe sobre “ALLAH” en el concepto de “Dios” que ya existe en su mente y fabrica su versión de “dios” asimilándolo a “ALLAH”. Lo que deberíamos hacer es ayudarlo a limpiar su concepto de “dios” y apoyarlo para que comprenda la realidad absoluta que denota el nombre “ALLAH”. Pero al inyectar los significados que el nombre “ALLAH” denota, en el concepto existente de dios en nuestras mentes, hace que la idea y el pensamiento de “dios” sea como una célula cancerosa, y así tal concepto de “dios” decorado con los atributos de “ALLAH” se desarrolla, crece y se extiende día tras día. Por consiguiente, ese “dios” crece gradualmente en nuestro cerebro, y aparenta ser como “ALLAH”. De la misma manera que una célula cancerígena agota la vida de una persona, el concepto de dios se convirtió en un cáncer, siendo el responsable de la falta de capacidad para concebir el significado que denota el nombre “ALLAH”, destruyendo en último término la vida eterna de esa persona. Estamos obligados a aprender apropiadamente y sin demora lo que son los conceptos de “DIOS” y de “divinidad” así como de hacer que aquellos que nos rodean y son capaces de pensar sean conscientes de ello. Si queremos aprender auténticamente el SER al que se refiere “ALLAH” que fue revelado por Hazrat Muhammad (aleihisalam) basándose en el Corán al Karim, antes de nada debemos purificarnos de los pensamientos que suponen que hay un “dios” más allá, sobre nosotros o fuera de nosotros. ¿Cómo podemos conseguir esta purificación? Intentando comprender y leer las señales de este universo creado por “ALLAH” en el que vivimos, y el sistema efectivo que opera en él. Deberíamos en primer lugar ser conscientes y observar que: Todo lo que podemos percibir está creado por medio de la sabiduría (ilm), la voluntad y el poder de “ALLAH”. Fuera de Su voluntad, no hay ninguna entidad que pueda desear nada. Al ser “Haaqim”, Allah hace que cada suceso se encuentre perfectamente ordenado y basado en una “hiqmah” (razón de sabiduría) incluso si nosotros lo juzgamos inapropiado o equivocado. ¿Qué es la “murad” (voluntad) de ALLAH? Debemos entender esto muy bien. La esencia (zhat) con la que se relaciona a “ALLAH” y que rige los mundos, hace manifiesto el deseo de “ALLAH” en cada momento y en todos los seres como El desea, y no hay una entidad aparte de “ALLAH” que pueda cuestionarlo. En la constitución universal efectiva en el sistema creado por “ALLAH”, una de las primeras leyes es, “el fuerte prevalecerá”. El fuerte continuará prevaleciendo hasta que encuentre alguien más fuerte. Eso es por lo que “ALLAH” tiene la cualidad de “poder” (qudrat) y no la de “debilidad” (ajz). El poder de cada ser proviene de su sabiduría (ilm). Cada ser posee tanta sabiduría como su intelecto (aql) le permite. Como cada especie tiene un distinto nivel de inteligencia, cada especie piensa que las otras no tienen mente. Cada mente considera a la otra como “inexistente”, independientemente de si el otro está dentro o fuera de su alcance. Sin embargo, ALLAH, para hacer manifiestos sus deseos, dispensa sobre cada entidad lo que merezca de acuerdo al propósito por el que El les ha creado (les provee para que desempeñen el propósito de su existencia por el que “ALLAH” les ha creado), y esa es precisamente la justicia (adalat) de “ALLAH”. Esto es por lo que no ha habido ni habrá injusticia en el universo en un sentido real. Cada ser y cada entidad recibe en cada momento lo que requieren para el propósito por el que fueron creados. Así, si queremos purificarnos de la idea de “Dios” que hemos creado en nuestra imaginación y llegar a conocer la Esencia (zhat) a la que se refiere el nombre “ALLAH”, debemos intentar LEER los universos y el sistema que “ALLAH” trajo a la existencia por medio de Su propio ser. Esto es, conocer al Creador por Sus obras. De esta manera podrá abrirse ante nosotros el camino de conocer a “ALLAH”. De cualquier otra manera, nos embarcaremos en el viaje eterno para vivir en el contexto del verso del Corán, “¿Habéis visto a esos que hicieron dioses de sus propias fantasías?”. |