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El Corán al Karim dice que “Allah creó al ser humano para que fuera
su Califa en la tierra”. Ateniéndonos a ese tenor en el Libro, cada persona debe
ser consciente de la perfección que supone ser “califa de Allah”. Debe
experimentar el efecto de vivir ese califato.
Aquellos que claman que el “Din del Islam” considera a la mujer como
un simple ser de segunda clase son aquellos que no han captado ni el más mínimo
sentido de los valores Coránicos.
Cuando el Libro dice abiertamente que el se humano ha sido creado
como un califa en la tierra sin discriminación entre hombre y mujer, ¿cómo se
puede considerar a la mujer como un ser de segunda clase?
Ambos, hombres y mujeres son Califas de Allah de la misma manera…
Esto es por lo que los seres humanos deben captar el significado de
ese “Califato” y experimentar sus efectos tan pronto como sea posible. De otra
forma, será demasiado tarde para enmendar la pérdida de haber sido incapaz de
vivir el Califato. Cuando se dan cuenta lo que eso significa, tal pérdida se
convertirá en una decepción eterna. No hay manera de conseguir el Califato en la
vida después de la muerte.
Yo quiero conseguir el Califato, y deseo que todo el mundo viva
conscientemente las consecuencias de convertirse en el “Califa de Allah”. Todos
mis trabajos está orientados a servir a la gente en este aspecto…
El Califato es un efecto que se traduce como el ensamblaje en el ser
humano de los significados, de las cualidades que se denotan en los “Bellos
Nombres de Allah”. En términos del sufismo (tasawwuf), podemos decir, “los seres
humanos fueron traídos a la existencia como los más honrados de toda la creación
por medio de la manifestación de los nombres de Allah…”
¡Prestemos atención! Allah dice que, “he creado a los humanos con
honra sobre todos los seres vivientes”; no hay discriminación entre el hombre y
la mujer. Ambos son honrados de la misma manera.
Si, en todo lo que concierne a sus contenidos, la humanidad, sin
importar si son hombres o mujeres, es la más honrada de toda la creación además
de estar destinados a ser los Califas de Allah en la tierra.
Es usual que el “humano” rechace el honor del Califato al aceptarse
a si mismo como un simple cuerpo de carne y huesos y asume que cesa de existir
después de la muerte. Y como resultado de ello, estará perdiendo incalculables
tesoros, que no se pueden mensurar…
Habiendo sido creados a partir de los significados de “Los Bellos
Nombres de Allah” esto deriva en unos resultados para el ser humano:
Los seres humanos continuarán viviendo eternamente sin pausa a
través del paso por diferentes niveles y dimensiones.
Cuanto más reconozca y se involucre una persona con esas cualidades
de su “califato” concedidas por Allah y cuanto más experimente sus efectos
durante su periodo vital, más capaz será de liberarse de problemas y
dificultades en los siguientes reinos de la vida, disfrutando sus comodidades en
proporción a lo que gane…
Por otra parte, cuanto más descuidado se vive de la propia realidad,
más se convertirá la vida en un Infierno. Además, tal sufrimiento quizá nunca
llegue a su fin…
Independientemente de ser hombre o mujer, la única manera de
experimentar el “califato” como ser humano, es saber, comprender y vivir los
efectos de la propia “realidad” (haqiqat) ante todo. Son el conocimiento y el
Dhikr los que facilitan el mejor camino para conseguir ese objetivo. El cerebro
que evalúa el conocimiento (ilm), puede expandir su capacidad a través del Dhikr
y alcanzar los más altos niveles de sabiduría.
Hazrat Isa (Jesús)
(aleihisalam) mencionó “pensar como Allah”. Es
similar al aviso hecho por RasulAllah (aleihisalam): “Guiad vuestra moral por la
moral de Allah (al takhulluq bi akhlak Allah). Todos estos signos nos llevan a
ver la creación completa de la manera en que la ve Allah, por medio de la
autopurificación, liberándonos de los condicionamientos sociales, las
preconcepciones y los juicios formados en nuestra comunidad.
Solamente será posible tomar conciencia de todo ello si
incrementamos la capacidad de nuestro cerebro y evaluamos esa capacidad bajo el
prisma de la auténtica ciencia.
Es entonces solamente cuando podemos aproximarnos a aprender sin
prejuicios y a través de las mentes objetivas, entonces podemos alcanzar a
valorar la ciencia como un humano…
Estar abierto a nuevas ideas. Liberarse del “capullo del pasado”.
¡Y ser capaz de observar el exterior!

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