|
En la actualidad, uno de los grandes problemas relacionados con el
“Din del Islam” es que casi todo el mundo juzga los actos de los demás en EL
NOMBRE DE ALLAH, y saca sus conclusiones. Todo el mundo critica a los otros y
proclama lo erróneo de sus acciones si estas son diferentes de las suyas
propias, y concluye que “Allah no aceptará los actos de los demás”.
Cuanto más ignorante es una persona, más son de este tipo sus
juicios.
Antes de nada, sepamos con certeza que:
Nadie sobre la Tierra hoy en día tiene autoridad para hablar, para
determinar valores o para juzgar en el nombre de Allah, a menos que sea un
Profeta. El que proclame que está cualificado para ostentar tal autoridad es,
fuera de toda duda, un loco, y creer en tal persona es signo de la más grande
ignorancia y desconocimiento.
Nosotros, todos los humanos, podemos hablar y expresar nuestras
interpretaciones personales acerca del “Din del Islam” basándonos en las
enseñanzas de Hazrat Muhammad (aleihisalam) y del Corán al Karim. Sin embargo,
no importa quien seamos, ninguna de nuestras interpretaciones personales ni
ideas son en el NOMBRE DE ALLAH NI DEL DIN.
Solamente el último Naabi Muhammad
(aleihisalam) tenía tal autoridad
para hablar en nombre de Allah y del Din en la tierra. El ya ha terminado su
servicio y pasó al universo del “ajirat” hace unos 1400 años.
Es solamente después de esa persona, cuando todo el mundo
dependiendo de la cantidad de conocimiento que emanó de él, expresó sus
opiniones y conclusiones sobre el Din de manera escrita o hablada, hasta el
punto que entendimiento permitía.
Todos adquirimos beneficios de la sabiduría de otros, teniendo en
cuenta que Allah ha dotado con un talento especial y una perfección única a cada
uno, haciéndonos distintos entre nosotros. RasulAllah Muhammad Mustafa (aleihisalam)
es la única persona a la que todos debemos conectarnos y estar sujetos.
Somos libres para anunciar nuestras opiniones personales. Podemos
contestar las preguntas de otros de la manera “en mi opinión personal”, o “por
lo que yo se”. Sin embargo tales respuestas consistirán en nuestras opiniones
personales establecidas bajo nuestras propias convicciones sobre el Din. Ya que
ninguna de tales determinaciones está realizada en el nombre de Allah ni del
Din,
no generan ni responsabilidad ni obligación para nadie.
Esto es por lo que cualquier crítica realizada a los demás sobre el
cumplimiento o la falta de su práctica ni es conclusiva ni determinante para
premiar ni condenar. Sólo Allah posee el control y la determinación absolutas
sobre los actos de cada uno…
Puedes elegir a alguien en cuyo conocimiento confíes para que sea tu
mentor religioso, y podrías guiar tu vida a la luz de sus instrucciones, pero
deberíamos considerar seriamente el hecho de las instrucciones de cualquiera son
SUBJETIVAS, no la absoluta y perfecta verdad de Allah ni del Din.
Así pues debemos ser plenamente conscientes de que
independientemente de a quien podamos elegir para ser nuestro “hodja efendi”,
“shej” o “alim” (guía, mentor, maestro…), deberíamos evitar la crítica, el
culpar o juzgar a los demás bajo la perspectiva de esa persona. La sentencia
absoluta (“hukm”) pertenece solamente a Allah.
Deberíamos saber que bajo la luz del principio “los creyentes somos
hermanos” estamos en este mundo para compartir nuestro conocimiento con los
demás y prepararnos para la condiciones futuras que nos esperan. Más importante
aún que esto, necesitamos conocer y alcanzar a Allah en nuestra propia realidad.
Será imposible conseguirlo una vez que hayamos abandonado este mundo.
Después de todo, no hemos venido a este mundo para establecer un
gobierno, ni para reinar como sultanes ni para pastorear a la gente con el fin
de satisfacer nuestros egos.
¿Sabíais que yo estoy aquí PARA LLEGAR AL CALIFATO?
Adentrémonos en nuestro siguiente capítulo.

|