PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

YIA.LM

 

UNA VISIÓN ACTUALIZADA DEL ISLAM 

 POR AHMAD HULUSI

 

  

 

 

 

 

 

 

  

Capítulo 9: ¿QUIÉN ESTÁ AUTORIZADO A HABLAR?

 

 

En la actualidad, uno de los grandes problemas relacionados con el “Din del Islam” es que casi todo el mundo juzga los actos de los demás en EL NOMBRE DE ALLAH, y saca sus conclusiones. Todo el mundo critica a los otros y proclama lo erróneo de sus acciones si estas son diferentes de las suyas propias, y concluye que “Allah no aceptará los actos de los demás”.

 Cuanto más ignorante es una persona, más son de este tipo sus juicios.

 Antes de nada, sepamos con certeza que:

 Nadie sobre la Tierra hoy en día tiene  autoridad para hablar, para determinar valores o para juzgar en el nombre de Allah, a menos que sea un Profeta. El que proclame que está cualificado para ostentar tal autoridad es, fuera de toda duda, un loco, y creer en tal persona es signo de la más grande ignorancia y desconocimiento.

 Nosotros, todos los humanos, podemos hablar y expresar nuestras interpretaciones personales acerca del “Din del Islam” basándonos en las enseñanzas de Hazrat Muhammad (aleihisalam) y del Corán al Karim. Sin embargo, no importa quien seamos, ninguna de nuestras interpretaciones personales ni ideas son en el NOMBRE DE ALLAH NI DEL DIN.

 Solamente el último Naabi Muhammad (aleihisalam) tenía tal autoridad para hablar en nombre de Allah y del Din en la tierra. El ya ha terminado su servicio y pasó al universo del “ajirat” hace unos 1400 años.

 Es solamente después de esa persona, cuando todo el mundo dependiendo de la cantidad de conocimiento que emanó de él, expresó sus opiniones y conclusiones sobre el Din de manera escrita o hablada, hasta el punto que entendimiento permitía.

 Todos adquirimos beneficios de la sabiduría de otros, teniendo en cuenta que Allah ha dotado con un talento especial y una perfección única a cada uno, haciéndonos distintos entre nosotros. RasulAllah Muhammad Mustafa (aleihisalam) es la única persona a la que todos debemos conectarnos y estar sujetos.

 Somos libres para anunciar nuestras opiniones personales. Podemos contestar las preguntas de otros de la manera “en mi opinión personal”, o “por lo que yo se”. Sin embargo tales respuestas consistirán en nuestras opiniones personales establecidas bajo nuestras propias convicciones sobre el Din. Ya que ninguna de tales determinaciones está realizada en el nombre de Allah ni del Din, no generan ni responsabilidad ni obligación para nadie.

 Esto es por lo que cualquier crítica realizada a los demás sobre el cumplimiento o la falta de su práctica ni es conclusiva ni determinante para premiar ni condenar. Sólo Allah posee el control y la determinación absolutas sobre los actos de cada uno…

 Puedes elegir a alguien en cuyo conocimiento confíes para que sea tu mentor religioso, y podrías guiar tu vida a la luz de sus instrucciones, pero deberíamos considerar seriamente el hecho de las instrucciones de cualquiera son SUBJETIVAS, no la absoluta y perfecta verdad de Allah ni del Din.

 Así pues debemos ser plenamente conscientes de que independientemente de a quien podamos elegir para ser nuestro “hodja efendi”, “shej” o “alim” (guía, mentor, maestro…), deberíamos evitar la crítica, el culpar o juzgar a los demás bajo la perspectiva de esa persona. La sentencia absoluta (“hukm”) pertenece solamente a Allah.

 Deberíamos saber que bajo la luz del principio “los creyentes somos hermanos” estamos en este mundo para compartir nuestro conocimiento con los demás y prepararnos para la condiciones futuras que nos esperan. Más importante aún que esto, necesitamos conocer y alcanzar a Allah en nuestra propia realidad. Será imposible conseguirlo una vez que hayamos abandonado este mundo.

 Después de todo, no hemos venido a este mundo para establecer un gobierno, ni para reinar como sultanes ni para pastorear a la gente con el fin de satisfacer nuestros egos.

 ¿Sabíais que yo estoy aquí PARA LLEGAR AL CALIFATO?

 Adentrémonos en nuestro siguiente capítulo.