UN TRATADO NAZARI SOBRE ALIMENTOS
  

 

 

 

 

 

     

 

AL-KALAM  `ALA L-AGDIYA

 

Por  AL-ARBULI

TRADUCCIÓN Y COMENTARIOS

 

En nombre de ALlah, Clemente y Misericordioso.

 

Dijo Abú Bakr `Abd al-`Aziz al-Arbúli: Alabado sea Allah que hace comprender la sabiduría y colma de gracia, que dio a las criaturas la existencia por su generosidad y las dotó de inteligencia con su clara luz, por todo lo cual se le debe adoración; creador de maravillas, conservador de las formas de los seres compuestos con los humores y temperamentos adecuados a su razón y naturaleza; ennoblecedor del hombre por la constitución tan perfecta que le otorgó, y por el maravilloso secreto que en él depositó de modo que está en el justo medio entre el mundo de la inteligencia y el de los sentidos, cuya lámpara se ilumina en las tinieblas de las cosas sensibles con la luminaria del espíritu, haciendo disipar las trabas y dificultades y destacar las cosas agradables y maravillosas, y cuya luz hace posible el comprender las más difíciles pruebas, hasta alcanzar la máxima utilidad y provecho, dando para la conservación de la especie todo lo que existe en la fuerza de la naturaleza y el carácter.

Bendito sea nuestro Señor Muhammad, su Profeta noble, clemente y misericordioso, guía de las naciones, esclarecedor de las sabias sentencias, cuyas palabras son armoniosas y su origen perfecto, enviado con la verdadera ley divina y con su tradición para provecho de todas las criaturas. Y la bendición sea sobre sus familiares virtuosos y puros, a quienes Allah dé la salvación.

El hombre tiene dos naturalezas: la de los sentidos, que se conserva gracias a la salud del cuerpo, y la de la inteligencia, que le ha sido dada ya completa. La primera, que es perecedera, es causa de la segunda, que es permanente. Por lo tanto, el conocimiento de las causas de estas dos naturalezas es la más valiosa e importante de las ciencias, predominando el conocimiento de la mente por su importancia.

Existen dos tipos de ciencia: la de las creencias y la de los cuerpos, caracterizándose ambas por su gran nobleza y excelencia.

La ciencia de la medicina es una de esas dos ciencias distinguidas por su nobleza e importancia, y quien la posee y domina ha sido favorecido por la suerte con inteligencia y alto rango.

Cuando la sublime dignidad del ministerio y la excelente y magnánima majestad del Rey  (Fol. 87v) -Allah conserve su perfección y guarde su gloria- es una Caaba o centro de irradiación de acciones nobles y sublimes, emanadas de su devoción al Altísimo, quien se sumerge en los mares de sus favores y beneficios tiene la obligación de servir a su gloria con lo mejor que posea y lo más preciado que contenga, componiendo obras sobre esta ciencia, cuya excelencia ya hemos destacado y cuyo uso en la conservación de la salud es evidente.

Para la conservación de la salud la causa principal son los alimentos, pues si se emplean como es debido se conserva la salud del hombre y se reparan los daños que hayan sufrido los cuerpos.

Por ello, el autor ha seleccionado fuentes, las ha resumido y las ha he­cho accesibles a la gente, sacándolas de maravillosas obras extensas y corrigiéndolas. De ese modo, se facilitó su uso, a pesar de su brevedad.

Y el autor ha conducido a su obra como a una novia que, adornándose con sus más bellas prendas, se dirige en cortejo nupcial ante la excelsa gloria del Rey, que hace muestras de su aceptación y complacencia, permaneciendo así el trazado de sus líneas eternamente. Allah duplique su felicidad y preserve su gloria y excelsitud.