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CAPÍTULO VIII. SOBRE LAS LECHES
120. al-Laban. La leche. La leche es muy diferente, según el animal del que se extrae, según los pastos, según la mayor o menor proximidad al parto y según el tiempo transcurrido desde su salida de la ubre. Ibn Masawayh dice que la leche produce un alimento estimable, pero puede dañar a la cabeza. Averroes enumera las distintas clases de leche, por orden de calidad, y coloca en primer lugar la de mujer, seguida de la de burra, la de cabra, a todas las cuales considera ligeras; en cambio, a continuación cita la de oveja, que califica de algo pesada. Más tarde, dice que la leche sana tiene un sabor dulce, evita la formación de quimo malo e impide la llegada de los malos humores a los órganos, y que estos efectos beneficiosos son más acentuados cuando se toma recién ordeñada, y si es posible de las mismas ubres. Dioscórides opina que «Todo género de leche communmente produze buenos humores, da mantenimiento al cuerpo, y ablanda el vientre, aunque en el estómago y en las tripas engendra ventosidades. La leche que se ordeña en la primavera, es más aguada que la ordinaria por el estío; y la que se engendra de verde pasto, más molificativa del vientre». 121. al-Laban al-halib. Leche fresca. Aunque, como hemos dicho, puede ser muy diferente, es en general fría de complexión, y la agria más fría que la fresca. Se ha dicho, no obstante. que es algo inclinada al calor. Está compuesta de una sustancia acuosa sutil, de otra caseosa, espesa y fría, y de una tercera cremosa, caliente y grasa. La sustancia acuosa o serosa suelta el vientre, suaviza los humores, lava las vísceras y abre las obstrucciones. Por eso, es una de las cosas más convenientes para quienes desean fortalecer su cuerpo, y ello es porque carece de acidez. La sustancia caseosa proporciona al cuerpo mucho alimento, aunque origina opilaciones en las vísceras, piedras en los riñones, dolores en las articulaciones y es perjudicial para los que tienen temperamento frío. La sustancia grasa es caliente con moderación, ablandativo para el estómago, nutre el cuerpo y lo humedece. La leche sana y excelente es la que fluye de la naturaleza del animal del que procede, y éste debe ser sano de cuerpo y de buena carne. Debe ser de color blanco, no negruzca ni verdosa, ni amarga ni salada, de buena consistencia, ni muy clara ni muy espesa. Dioscórides dice que «Toda leche cozida restriñe el vientre, y principalmente la que con algunos guijarros marinos, encendidos y echados dentro, houiere perdido la aquosidad. Esta tal communmente es útil a todas las interiores llagas, y en especial a aquellas de la garganta, del pulmón, de las tripas, de los riñones, y finalmente, de la vexiga. Dase también fresca la leche, con miel cruda y agua, y un poquito de sal, contra las comezones y postillas del cuero, y e contra todo vitio de humor. Bueluese menos ventosa la leche, en hauiendo alçado vn heruor. La que a fuerça de guijarros muy encendidos, hasta la meytad fuere consumida, es muy saludable a los fluxos del vientre, acompañados de llaga o exulceration». 122. Laban al-ma'iz. Leche de cabra. La leche de cabra es la más equilibrada, después de la leche de las mujeres, y es intermedia entre la leche de vaca y la de burra, porque la leche de vaca es muy espesa y la de burra es acuosa. Por eso es útil contra las úlceras del pulmón, las excoriaciones, la tos y las úlceras de la vejiga y de los intestinos. Es de utilidad igualmente para los tísicos. Ibn Másawayh dice que la leche de cabra equilibra y modera el vientre. Ibn Bukláris afirma que las propiedades de la leche de cabra son parecidas a las de la leche de oveja, pero la de cabra es mucho más fina y más ligera. Si se le echan dentro piedras calientes o trozos de hierro encendido retiene el vientre. A veces se cuaja con pulpa de cártamo y se da lo que de ella se separa para las enfermedades biliosas, sobre todo combinándola con los medicamentos que había indicado antes. Si se cuece hasta que se consuma la mitad y se bebe con ojimiel sirve contra las úlceras de pulmón y de riñones. Si se le quita la crema, se le añade agua y se meten piedras calientes, o trozos de hierro igualmente encendidos hasta que desaparezca la parte acuosa es útil contra la diarrea y las úlceras intestinales. 123. Laban al-da'n. Leche de oveja. La leche de oveja es intermedia entre la leche de vaca y la de cabra. Ibn Másawayh dice que la leche de oveja es un poco áspera y agria, y aunque contiene mucha grasa, no es tan buena como la leche de cabra. Es curiosa la indicación de Averroes, que dice que si se toma la leche en recipientes en los que se haya derretido el cobre es buena contra los tumores cancerosos. Ibn Bukláris le atribuye virtudes contra la diarrea, las úlceras pulmonares y renales y de la vejiga y contra la disentería y el cólico. Repite las recomendaciones de que es preferible echar dentro piedras o hierros candentes, con el fin de que desaparezca su parte serosa, y sea más efectiva. Dioscórides dice que la leche de oveja es más grasa y tiene más sustancia caseosa y menos suero que la de mujer, de cabra o de burra, y por ellos detiente más en el vientre. 124. Laban al-baqar: Leche de vaca. La leche de vaca es la de consistencia más espesa de todas las leches, la más difícil de digerir y la más nutritiva. Ibn Másawayh dice que la leche de vaca curte el estómago y lo conforta, especialmente si está desprovista de la mantequilla. Ibn Bukláris la considera útil contra el calor del hígado, del bazo y del estómago. Calma el ardor producido por los humores irritantes, fortalece el calor natural, moderándolo, corta la diarrea. Es buena también para el cólico biblioso y las úlceras de intestino, vejiga o de la matriz, si se le añade otro tanto de agua dulce y se cuece hasta que se haya consumido el agua, y se emplea. Si se le quita la mantequilla y se vierten en ella piedras o trozos de hierro candentes, retiene el vientre fuertemente. La leche, en general, es buena para la aspereza del pecho y la tos seca, pero a veces puede producir dolor de cabeza o fiebre. La mejor es la que se extrae de un animal sano y joven. Se corrigen sus defectos con ojimiel. 125. Laban al-utun. Leche de burra. La leche de burra es la de consistencia más ligera, más rápida de digerir y de menor alimento. Por eso suelta el vientre y abre las obstrucciones del hígado y del bazo. Ibn Másawayh: Es buena para el pecho, el pulmón y la vejiga, limpiando todo lo que haya en ellos. Ibn Bukláris, citando a al-Tabari, dice que es un buen antídoto contra las medicinas mortales, y sirve contra las úlceras intestinales y los cólicos. Clisterizada en el órgano sexual femenino, es buena para las úlceras de la matriz. Según otros, es útil contra la disnea y el asma, y la tos catarral, especialmente si se toma directamente de la ubre de la burra. Sirve también contra las úlceras del pecho, de los riñones y de la vejiga, suelta el vientre, relaja todos los órganos nerviosos, si la causa de su malestar es el calor y la sequedad, y finalmente resuelve los tumores si se vierte tan milagrosa leche sobre ellos. Dioscórides-Laguna: «Compite la de borrica con esta [la leche cabruna], y aun en parte la haze muy gran ventaja, porque desciende más fácilmente, por razón del mucho suero que tiene (...)». 126. al-Qawl fi manáfi 'al-laban wa-madárrihi.Tratado sobre las ventajas e inconvenientes de la leche. Entre [los tipos de leche y lacticinios] está la leche fresca (halib), la leche desnatada (majid), la leche cuajada (rá'ib), el requesón (siráz), la cuajada ( `aqid), el queso (yubn), la mantequilla fresca (zubd) y la mantequilla derretida (samn). Mencionamos cada uno de estos tipos, con sus ventajas e inconvenientes. 127. al-Laban al-halib. Leche fresca. La leche fresca es la mejor de las clases de leche, la más alimenticia y la más propicia a transformarse en sangre. Sirve contra las enfermedades secas, tales como la hectiquez y la tisis con tos seca, el prurito y la elefantiasis. Conserva los humores del cuerpo. Si se apaga en esta leche hierro pulido [candente] o piedras limpias [calientes], es buena para las excoriaciones v las úlceras de los cuerpos, y es útil contra las ulceraciones producidas por los medicamentos laxantes. Todos sus inconvenientes estriban en que daña al estómago húmedo, produce dolor en el cerebro, estropea las encías y los dientes, y perjudica al cólico. Si se espesa, produce obstrucciones en las vísceras y cálculos en los riñones, y se transforma en el estómago caliente en vapor humoso, y en el estómago frío, en una sustancia ácida y mucilaginosa. Deben de tomarla quienes sean de las clases descritas, a no ser que el estómago esté vacío. Hay que tomar después azúcar, miel y yawárisát (confecciones digestivas) picantes, y enjuagarse la boca con vinagre y ojimiel para quitar su mal de los dientes. 128. al-Majid. Leche desnatada. La leche desnatada, si se bate es buena para la insuficiencia biliar y la sed intensa con consunción del cuerpo. Como mejor puede prepararse es apagando un hierro pulido [candente] en ella, hasta que desaparezca su serosidad. Es la leche desprovista de su crema o nata, y recibe también el nombre de halib majdúd. Ibn al-Baytár la llama también dúg. En los artículos anteriores se ha tratado con detenimiento de las propiedades de las diferentes clases de leche desnatada y del procedimiento más corrientemente empleado para quitarle la crema, como era introducir piedras o trozos de hierro candentes, hasta hacerle desaparecer la serosidad y la nata. 129. al-Rá'ib. Leche cuajada. La leche cuajada es conveniente para el estómago caliente, y es dañina para los nervios y para los que padecen cólicos. Se corrige toda leche agria, tomando después leche. Laguna, en su traducción de Dioscórides nos relata una curiosa forma de cuajar la leche, que todavía se conserva, en gran parte inalterada, en pueblos de la zona montañosa de Sierra Nevada: «Diuídese toda suerte de leche, coziéndola en una olla nueva de tierra, y meneándola con un ramo verde de higuera, y en aviendo alçado tres o quatro hervores, añadiéndola de oxymel tantos cyatos, quantos fueron las heminas de leche, porque ansí se aparta el suero de la cuajada. Empero para que bullendo no rebosse la leche, conviene con vna espongia bañada en agua fría, refrescar el borde de la olla, çahundir en la mesma leche vn aguamanil de plata, lleno de agua muy fría». 130. al-Siráz. Requesón. El requesón es como la leche cuajada, sólo que es más espeso. Se corrigen sus inconvenientes, comiéndolo con aceite y mantequilla, y mezclándolo con caldo de gallinas gordas. 131. al-'Aqid. Cuajada. La cuajada es intermedia entre la naturaleza del queso fresco y la de la leche. Es espesa, más nutritiva, y produce obstrucciones. Dioscórides dice: «La cuajada, no es otra cosa, sino leche libre de suero; de suerte que contiene en si la manteca juntamente y el queso; por donde no es tan dañosa al estómago, como el queso por si; refresca el hígado y los riñones, mitiga la sed, restriñe los fluxos coléricos, y digiere fácilmente, cayendo en limpios, y robustos estómagos». 132. al-Yubn al-ratb. Queso fresco. El queso fresco es mejor que el añejo, por su humedad, por la cantidad de su alimento, por la rapidez en salir del estómago y por la serosidad ablandativa del vientre que contiene. Se corrige, al igual que la cuajada, tomando encima compota de miel y rosas. Ibn Másawayh dice sólamente que el queso fresco no genera un humor malo. Averroes dice que el queso fresco es frío, húmedo y espeso. Dioscórides dice: «El Queso fresco, si es comido sin sal, mantiene, es conveniente al estómago, distribúyese fácilmente por todo el cuerpo, engendra carne, y ablanda el vientre mediocremente; empero ay un queso mejor que otro: según la leche de que se haze. El queso cozido en agua, y después esprimido, y assado, restriñe el vientre; aplicado en forma de emplastro, sirve a las inflammationes, y cardenales, que suelen sobrevenir a los ojos. El queso rezien salado, no da tanto mantenimiento, es propio para disminuyr la carne, offende al estómago, y da pesadumbre al vientre, y a todos los interiores miembros». 133. a-Yubn al-yábis. Queso seco o añejo. El queso seco es estimulante del apetito, de escaso alimento, y larga permanencia en el estómago. Produce retención de vientre. Ibn Másawayh dice que genera un humor malo. Ibn Bukláris dice que es caliente y seco en tercer grado, y que produce una fuerte retención de vientre. Si se abusa de él puede producir cálculos en los riñones y opilaciones en el hígado, aumenta la carne, curte el estómago, y aplicado a las escrófulas les es útil. Es difícil de digerir, y puede producir cólicos. El mejor es el que se hace de un animal joven. Dioscórides dice que «el más viejo, es restrictivo del vientre». 134. al-Zubd. Mantequilla fresca. La mantequilla fresca es de la misma índole que la mantequilla derretida o la manteca (samn), y es muy provechosa para los que tienen tos y los que tienen en su pulmón residuos que es necesario expulsar. Ibn Másawayh dice que es un antídoto contra los medicamentos letales y los venenos, y sirve contra las pústulas producidas en la boca de los niños. Ibn al-Baytár, citando a Galeno, a Dioscórides y a Avicena, dice que la mantequilla se obtiene de la leche de oveja, de cabra o de vaca, agitando la crema. Es caliente y húmeda en primer grado, y útil contra la tos fría y seca, sobre todo mezclada con nueces y aceite. Sola, conviene contra las úlceras del cuello de la vejiga. Ibn Bukláris dice que ablanda el vientre y el pecho, ayudando a expulsar las superfluidades acumuladas en el pecho y en los pulmones, resuelve los tumores de la pleura. A veces se mezcla con miel y azúcar para arrojar las sustancias que hay en el pecho y en los pulmones. La mantequilla de vaca daña al estómago y lo echa a perder. Se corrige, añadiéndole un poco de sal. 135. Fasl fi quwwat al-bayd. APARTADO SOBRE LAS PROPIEDADES O VIRTUDES DE LOS HUEVOS. Los mejores huevos son los de gallina, y hay que tomarlos frescos. Lo mejor que se puede hacer con los huevos es cascarlos en el agua y sacarlos de ella antes de que terminen de cuajarse, que es lo que se llama nimarast (huevo a medio escalfar), pues son más rápidos de digerir, contienen un buen alimento, aumentan la fuerza y son buenos para los convalecientes. En cuanto a los huevos duros (muy cuajados), son difíciles de digerir, producen eructos hediondos y originan obstrucciones en el hígado y en las vísceras. Los huevos fritos son malos y producen grasa. Hay que comerlos con pimienta, y si se cascan (se hacen revueltos) mejoran su naturaleza, y son convenientes para la disentería y las afecciones hepáticas e intestinales. Para Averroes, los mejores huevos son los de gallina, y la yema mejor que la clara aunque ésta no produce daño si no está excesivamente cuajada, y por eso «los médicos lo recomiendan cocido a lo nimarast, es decir no muy cuajado. Precisamente, la palabra persa nimarast, según explica claramente Ibn al-Hassa', quiere decir «la mitad de algo», es decir «medio cocido». Averroes continúa diciendo que corrientemente se toma con almorí, vinagre y aceite. Ibn Bukláris explica detalladamente, al igual que hace al-Arbúli, que bayd nimarast son los huevos a medio cocer, ni muy duros ni muy blandos, y se dice que son los huevos a medio cocer, solamente, pero hay muchos médicos que dicen que son los huevos a medio cocer, con cáscara o sin ella, es decir, en palabras actuales, huevos pasados por agua o huevos medio escalfados. Dice que sirven contra la aspereza de la garganta, del esófago y del pecho, entre otras muchas propiedades beneficiosas. MIEL Y AZÚCAR 136. al- Asal. Miel. La miel es caliente y seca en segundo grado, y es conveniente para los que tienen tos fría y para los viejos. Genera en sus cuerpos sangre y buenas y refuerza su calor natural. Es perjudicial para los jóvenes y los de temperamento caliente, produciéndoles enfermedades calientes, en las que caen rápidamente. Es necesario que, si la comen los que tienen temperamento caliente, después chupen granadas agrias y agraz. Averroes dice que la miel es caliente y seca en segundo grado, muy dulce, y que es al mismo tiempo un alimento y una medicina, es especial para los ancianos, pues es el mejor alimento para ellos, pues les vuelve la sangre buena. Ibn Bukláris dice que se usa con frecuencia para sanar las fístulas y las úlceras malignas, y que si se hacen gárgaras con ella o se paladea cura los tumores de garganta y de las amígdalas, es diurética, y sirve contra la tos, y tomándola caliente con aceite de rosas es útil contra las picaduras de los animales y como antídoto contra el envenenamiento por opio o por setas venenosas. Dioscórides enumera sus múltiples virtudes y dice: «La más excellente de todas las especies de miel, es la más dulce, la aguda, la que da de si un suavíssimo olor, la que tira al roxo, la enxuta, la grave, la firme, la sólida y finalmente la que es tan obediente y tractable, que haziendo de si correa, se va tras los dedos». 137. al-Sukkar. Azúcar. El azúcar, aunque no es un producto derivado de los animales, lo mencionaremos por su proximidad a la miel en su dulzor y en sus efectos. Es de naturaleza equilibrada, con tendencia al calor, pero no produce sed como la miel y es más nutritivo que ella. El azúcar de pilón (al-sukkar al-tabarzad) es la mejor de sus clases. Dioscórides dice que es una especie de miel concretada que se encuentra en una caña en la India y en Arabia, «a manera de sal; a la qual también se parece en desmenuzarse entre los dientes muy fácilmente. Es molificativa del vientre esta miel mezclada con agua bevida, es conveniente al estómago; sirve a las enfermedades de la vexiga y de los riñones; y metida en los ojos, resuelve todas aquellas cosas, que obscurecen la vista». Ibn al-Baytár, citando a Ibn Másawayh, dice que el azúcar de pilón (sukkar tabarzad, cuyo origen etimológico son las palabras persas tabarzad «cortado con hacha», por la dureza de la tal azúcar, que requiere cortarla así) no es tan emoliente como la sulaymáni, ni como el alfeñique (fánid). 138. al-Fanid. Alfeñique. El alfeñique es caliente y húmedo, bueno para la tos. La palabra fánid, origen de nuestro arabismo «alfeñique», procede del término persa panid, nombre de una especie de dulce confeccionado con harina de cebada, maná (taranyubin) y azúcar. Según describe Leclerc, otras veces se hacía con azúcar, agua, miel y aceite de almendras dulces que, una vez cocida y hecha una masa viscosa se estiraba y se hacía en forma de dulces alargados. Otras veces, este nombre indicaba solamente un tipo de azúcar, sin refinar, y sometido a tres cochuras, y recibía también la denominación de sukkar siyzi o «azúcar del Siyistán», que se usaba como laxante y carminativo, y proporcionaba abundantes calorías. Huici ofrece una «hechura de alfeñique». 139. al-Taranyubin. Maná. El maná es como el azúcar, más sutil de contextura, y más emoliente que el azúcar. Taranyubin es la forma árabe de la palabra persa tarangabin, derivada de tar «verde, húmedo, y de ahí rocío» y angabin «miel», es decir «miel de rocío», término con el que se denominaba a cierta exudación azucarada que aparece en el fresno (Fraxinus excelsior L.), llamado en árabe sayarat al-dardár o lisán al- `asáfir, aunque este último nombre es más bien el del fruto del fresno. Esa exudación azucarada recibió el nombre de maná o de rizq, y aparecía también en otras plantas del desierto, como el tamarisco o el taraje (Tamarix nilotica Ehrenb., var. mannifera). Según Ibn Bukláris, es emoliente, pectoral, conveniente para los que tienen fiebre, especialmente si se mezcla con zumo de ciruela, de azufaifa o de sebestén, o con jarabe de violetas, y tomando una dosis de diez a veinte mitqáles les calma el ardor de la calentura. DULCES 140. Los dulces A veces se hacen de la miel y del azúcar diversas clases de dulces, algunos de ellos con almidón fino, y con almendras, nueces y otras cosas. Recordemos los que podamos: 141. al-Fálüday. Dulce hecho de almidón y miel. El fálúday es la mejor de las clases de dulces y la más nutritiva, pero a causa del almidón que contiene y de la apetencia del hígado por su dulzor, que lo atrae con rapidez, produce por ello obstrucciones en el hígado. Es necesario chupar después granadas agrias y beber encima ojimiel agrio. La palabra fálúday denomina a un dulce hecho esencialmente a base de miel y almidón, en una proporción de una libra de miel por cada dos onzas de almidón, y puesto al fuego lento se va removiendo, y se le va añadiendo por cada libra de miel cuatro onzas de aceite, y posteriormente media onza de cera por cada libra y media de miel, esparciéndole finalmente almendras partidas y un poco de sésamo. Una vez cocido, se vierte sobre una fuente y se corta en alcorzas. Huici ofrece, aparte de esta receta fundamental, otras varias con diversos ingredientes, para darle un sabor distinto. El término es de origen persa, derivado de fálúdah, «prensado, exprimido, removido», aludiendo quizá a la forma de elaborarlo, o al resultado final. 142. al-Jabis. Jabis. Dulce de miel, manteca y almidón, u otros ingredientes. El jabis produce, como el fálúday obstrucciones y aun más, pero tiene menos alimento. Se corrige con lo mismo que se corrige el fálúday Jabis es una palabra de origen arameo o siríaco, procedente de habiso «revoltijo», dulce originariamente compuesto de harina, manteca y miel, pero que luego llegó a tener muy diversos ingredientes, hasta constituir más una comida que un postre, como dice Ibn al-Hassá', que ofrece una descripción detallada de la manera de prepararlo, a base de sémola de trigo, miel y azúcar cande. Huici Miranda presenta varias recetas de este suculento dulce, y otra de granadas y agua de rosas, además de otras variantes con huevos o con carne. Manuela Marín dice que se compone en esencia de dibs, harina y almidón, y tiene la consistencia de una jalea, y que en ocasiones se le añade azúcar, miel y almendras. Corriente dice que es un dulce de dátiles, nata y miel. 143. al-Qatá'if. Qatá'if, dulces hechos de sémola, azúcar, miel y almendras y otros ingredientes hojaldrados. Los qatá'if son pesados y difíciles de digerir, producen obstrucciones y proporcionan mucho alimento. Los que se hacen con nueces, almendras, alfóncigos, ajonjolí y linaza producen dolor de cabeza y son indigestos, nutren al cuerpo y son perjudiciales para los jóvenes, sobre todo en la época estival. Se corrigen de un modo similar o como se hace con el jabis. Los que se hacen con aceite de almendra son más bien equilibrados. Ibn al-Hassá', explica que es una clase de comida, llamada en el Magreb musahhada, y en Ifriqiya (el actual Túnez) mutanfasa, y que la gente de oriente le mezclan a su masa azúcar, almendras, alfóncigos y otros ingredientes, siendo verdaderos especialistas en su confección. Manuela Marín dice que son una especie de pasteles de hojaldre. Dozy ofrece una receta de qata'if pasta hecha con flor de harina, bien batida y amasada, que se van echando sobre una sartén, con manteca fundida o aceite de sésamo, y cuando se sacan se les vierte encima miel o uvate. Otras veces se forman un pastel, con varias capas, rellenas de nueces y rebozado de miel. 144. al-Zalábiyya. Zalábiyya, especie de pestiño de miel y almendras. La zalábiyya es la más rápida de digerir de todas las clases de dulces, por la levadura que contiene. Zalábiyya es palabra de origen persa, del nombre de un dulce, zoleybiyá, cuyo significado parece ser el de «rejas» o «enrejado» por la forma que se le da a la pasta de dicho dulce, como describen Ibn al-Hassá' y el autor del Kitáb al-Tabij editado y traducido por Huici, que presenta una «hechura de zalábiyya». Ambos dicen que la masa contenida en un recipiente agujereado se va dejando caer sobre la sartén a la manera de los actuales churros o tejeringos, dándole la forma que se desee, como anillos, rejas, etc., procurando que el aceite esté muy fuerte para que la masa no se pegue en la sartén. Una vez fritos, se sacan con cuidado y se echan en miel, hasta que se empapan. Ibn al-Hassá' dice que en oriente, en su tiempo, se llamaban hamlaqa. Ibn al-Baytár dice que son más ligeros que los qatá'if y que se digieren rápidamente, buenos para la tos, el pecho y el pulmón. 145. al-Gabit. Gabit, qabit, especie de dulce. Los dulces de Gabit alimentan el cuerpo, sin producir obstrucciones, porque se cuajan sin almidón. Y hemos dejado las demás clases de dulces, porque nos hemos propuesto ser concisos. Aunque al-Arbúli ofrece una lectura muy clara de esta palabra con gayn, sabido es que el qaf, en occidente, se escribía con un sólo punto arriba, con lo que la confusión de ambas letras no es de extrañar, sobre todo teniendo en cuenta que en muchos sitios el qáf se pronuncia como una "g" suave. Ibn al-Hassá' dice que es una especie de pan relleno de azúcar, almendras y alfóncigos o pistachos. La receta que presenta Huici, aparte de estar incompleta, es algo confusa e ininteligible. |