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Ahmad ash-Sharishi (1)
Era uno de los que se habían dedicado a la adoración de Allah
desde su infancia y fue educado por el shaykh Abu Ahmad b. Saydabun(2).
Cuando no tenía más que diez años, o menos, fue embargado por un estado
espiritual (hál) y cayó al fuego, pero no se quemó en absoluto(3).Vimos
reproducirse este tipo de cosas en él muchas veces. Le preguntamos si era
consciente de lo que le sucedía en aquellos momentos, pero respondió que no.
Murió entre nosotros en Shu'b 'Ali', en 608, y lo enterramos en aquel lugar.
Un día le preguntó a su padre si le dejaba salir en
peregrinación. Su padre respondió: "Hijo mío, soy tu padre y quisiera tenerte
junto a mí y tú ahora quieres dejarme y marcharte". Ahmad le dijo: "Oh, Padre
mío, responde con sinceridad a mi pregunta, me atendré a lo
que digas. Cuando conociste carnalmente a mi madre,¿tenías la intención de darme
la vida?". El padre respondió:
"No, hijo mío, solamente quería satisfacer mi deseo".
Entonces dijo el hijo: "Allah es más grande, pues El me creó y
El me llama a su Templo Sagrado. Así pues, como estoy en condiciones de ir, no
tengo ninguna excusa para retrasar mi viaje, ya que mi existencia no es un don
tuyo, sino de Aquel que me ha creado para servirle". Ante estas palabras, el
padre, que era un hombre piadoso, lloró y bendijo la decisión de su hijo.
Antes de salir para Oriente, vino a pedirme mi opinión sobre
su marcha en peregrinación. Le dí mi bendición. Dos años después, me lo encontré
en Damasco, donde permaneció conmigo hasta que partió hacia la Misericordia de
Allah.
(1).- Esad Ef. 1777, f. 86 a.
(2).- Cf., supra, Introducción.
(3).- Se trata de un prodigio del tipo ibrahimi. Sabemos que el hecho de
no quemarse con el fuego es un "milagro" que se relaciona directamente con el
caso de Abraham; cf. El Corán, XXXVII, 97 Y XXI, 68-9.

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