PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

YIA.LM

 

LOS SUFIS DE AL-ANDALUS

 POR IBN ARABI

 

 SHAMS UMM AI-FUQARA' (1)

 

Ella vivía en la Marchena de los Olivares, donde yo iba con frecuencia a visitarla. Entre los hombres espirituales, nunca he conocido a nadie que tuviera semejante dominio de su alma. Sus prácticas y sus revelaciones eran realmente notables. Tenía un corazón fuerte y puro, una energía espiritual noble y. una gran discriminación. Ocultaba su estado espiritual, pero sucedió que me confió en secreto un aspecto, pues a veces tenía revelaciones respecto a mí y sentí mucha alegría. Tenía una barakah inmensa y manifiesta. Una vez tuve una revelación (kashf) que me demostró que ella tenía un dominio incuestionable en este campo. Estaba bajo el dominio del temor (khawf) y de la alegría (fidá); la obtención simultánea de estas dos estaciones espirituales es para nosotros algo sorprendente, casi imposible de imaginar(2).

 

La conocí cuando tenía ochenta años. Un día que al-Mawruri(3) y yo estábamos con ella, de repente, volvió la cabeza y gritó lo más fuerte que pudo: "Ali! Vuelve y coge el pañuelo!". Cuando le preguntamos a quién se dirigía, nos explicó que' Ali venía a visitarla y que se había detenido para comer al borde del río. Cuando se había levantado para reemprender el camino, se había olvidado el pañuelo. Por eso le había llamado; él volvió sobre sus pasos y lo recogió. Una hora después se presentó y le preguntamos por lo que le había ocurrido. Nos contó que se había detenido al borde del agua para comer y después que se había marchado olvidando el pañuelo. Continuó su relato diciendo que había oído a Sahms llamarlo para ponerle al corriente.


También tenía el poder de expresar los pensamientos de los demás. Sus revelaciones eran ciertas y yo vi realizar muchas maravillas.

 

 

(1).- Su nombre era Yasminah.Cf., supra, pág. 19y Futuhat, n, pág. 35.
(2).- En "La pregunta planteada por Ibn Sawdakin", Ibn 'Arabi explica un caso. análogo respecto a la reunión de dos estados contrarios (corno qabd y hast); cf. E.T., 1952, pág. 184-5 y n. 2

(3).- Cf., supra, pág. 94.