|
'Abdallâh al-Khayyât (o al-Qarrâq)
Le conocí en la mezquita de 'Udays, en Sevilla, cuando todavía
no tenía diez años. Este chico triste y meditabundo tenía éxtasis y estupores
intensos.
Poco antes de conocerle, había recibido una "apertura
intuitiva" (fath) a este Camino, y nadie lo sabía. Así que, cuando le vi, quise
compararme con él. Le miré; me miró a su vez y sonrió. Le hice un signo y
también me lo hizo a mí. Entonces, por Allah, me sentí ante él como moneda
falsa. Me dijo: "Sé diligente! Dichoso de aquél que sabe para qué ha sido
creado". Hizo conmigo el salat de la tarde y luego, cogiendo sus zapatos, me
saludó y me dejó. Quise seguirle para saber dónde vivía, pero no pude encontrar
su pista. Nadie pudo informarme sobre él y todavía no me he consolado. Nunca le
he vuelto a ver ni he oído hablar de él hasta hoy. Algunos maestros
son jóvenes, otros mayores.
|