|
Abû Muhammad Makhlûf
al-Qabâ 'ilî
Vivió en Córdoba,
donde murió, también con el permiso del Enviado de Allâh ¡Que Allâh le conceda
Su gracia y Su paz!. Un día fui a verlo con mi padre para que rogara por él. Nos
mantuvo en su casa desde la mañana hasta el salat de la tarde y comimos allí.
Al entrar en ella, se
sentía el poder de su presencia espiritual incluso antes de verlo. y cuando se
le veía, era maravilloso mirarlo. Siempre estaba vestido con lana (cûf). Además
de las otras recitaciones, recitaba mil veces al día el tasbîh, el takbîr, el
tahmîd y el tahlîl.(1); siempre estaba invocando.
Sus du´as (2) se extendían a todos los habitantes
del cielo y de la tierra, hasta los peces del mar, y siempre estaba a punto de
llorar.
Como quería hacer un
pozo en su jardín, le trajeron un prisionero extranjero para que le ayudara en
su tarea. Entonces dijo el shaykh: "Este hombre ha venido a servirnos, por lo
tanto vamos a pedir a Allâh que entre en el Islam". Cuando llegó la noche, el
shaykh se retiró con el fin de rogar por él. Al venir a trabajar al día
siguiente, el hombre anunció que se había hecho musulmán. Cuando le preguntaron
sobre ello, respondió: "He visto en sueños al Enviado de Allâh; me ha ordenado
que crea en él y yo he creído en él. Entonces me dijo: 'Es gracias a la
intercesión de Abu Muhammad Makhlûf por lo que te recibo en el Islam', o algo
parecido".
Un día, abandoné al
shaykh y regresé a casa; le había dejado en buena salud. Aquella misma noche
soñé que estaba en pleno campo, y que bajaban nubes. De pronto, oí los relinchos
de caballos y el roce de sus bridas; entonces vi, montados a caballo o a pie, a
un gran número de personas que bajaban a la llanura y la ocupaban totalmente.
Nunca había visto a hombres con caras tan bonitas, vestidos con ropas tan
resplandecientes, ni caballos de tamaña excelencia. A continuación, observé a un
hombre de gran talla, con el pelo blanco, con una gran barba y con la mano
puesta en su mejilla. Le pregunté sobre la asamblea y me dijo: "Estos son todos
los profetas, desde Adán hasta Muhammad. No hay ninguno que no haya bajado".
Quise saber quién era él: "Soy Hûd, del pueblo de 'Ad (3)".A
continuación le pregunté el motivo de su presencia y me contestó: "Hemos venido
a visitar ('Awwâdân) a Abû Muhammad que está enfermo". Al despertarme, fui a
interesarme por Abû Muhammad Makhlûf y me enteré de que se había puesto enfermo
durante la noche. Todavía vivió algunos días y después murió. !Que Allâh tenga
misericordia de él!.
(1).-Que consiste en decir Subhân
Allâh ("Gloria a Allah"), Allâhu akhar ("Allâh es más grande"), Al-hamdu li-llâh
("Alabado sea Allâh") y Lâiâha illâ-llâh ("No hay ídolos sino Allâh"). Estas
fórmulas son frecuentemente repetidas, no sólo por los sufíes, sino por todos
los musulmanes, especialmente después de cada salat.
(2).-Du´a: Invocación...
expresión de voluntad del musulmán ante Allâh
(3).-Cf.. El.Corán, surata Hûd (XI).
|