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«LA LUCIDEZ IMPLACABLE» 

RISALÂT AL-MALÂTIYYA

 

  SULAMÎ - YIA.LM

 

CAPITULO III - La experiencia interior y la jerarquía de los niveles de conciencia

  En dos ocasiones, Sulainí menciona en sus escritos la concepción de los malámatiyya respecto de la jerarquía de los niveles de conciencia. Una primera vez a propósito de la «ascensión» (tamqqí) que desemboca en la contemplación (musháhada), y una segunda respecto de los diferentes tipos de invocación (dhikr). El orden ascendente es el siguiente: el alma (náfs), el corazón (qalb), el «secreto» (sirr), el espíritu (ruh). La experiencia interior puede situarse en los tres niveles superiores y aparece como una transferencia de la conciencia, sea al nivel del corazón, sea al nivel más elevado del «secreto», o sea al nivel último del espíritu. En ningún caso puede existir experiencia interior en el nivel del alma, malvada y tenebrosa por naturaleza.

Esta noción de transferencia de la conciencia en el curso de la experiencia interior no era nueva, y se encontraba ya entre los sufíes. Lo que parece ser específico de los «hombres de la reprobación» es la idea de la posible degradación de lo que se «realiza» en un cierto nivel por interferencia con el nivel inmediatamente inferior. Las malas miradas del alma respecto de lo que la sobrepasa, miradas de indiscreción y de codicia (fitti-lá'), pueden, según los malámatiyya, afectar al corazón e incluso al «secreto», que intentarán atraer hacia sí y de esta manera atribuirse la experiencia realizada en el nivel superior. Esto explica la prudencia y la desconfianza de los «hombres de la reprobación» respecto de los «estados místicos» (ahivál), a los que califican gustosamente de «pretensiones ilusorias», sobre todo cuando se trata de los sufíes.

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