ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

  

 

PUBLICACIONES DE LA YAMA'A - Hª DE AL-ANDALUS

ELENA PEZZI

 

EL CUERO EN EL ATAVÍO ÁRABE MEDIEVAL

Su huella en la España cristiana (II)

 

VI.-NOMBRES DE CUEROS REFERIDOS A SU MODO DE UTILIZACIÓN


 Se refiere este capítulo a los nombres de las prendas confeccionadas con estos cueros, especialmente a los distintos tipos destinados a proteger el tronco de la persona que las vestía.
 Estudiaremos, pues, en esta sección los nombres siguientes:
1.-Šakwa
2.-Şakk
3.-Qitt
4.-Badan
5.-Ŷunna
6.-Maŷanna
  
VI. 1. ŠAKWA
 
De todas estas prendas a las que nos hemos referido, quizá la que alcanzó mayor éxito en la historia del vestido fue la denominada Šakwa.


Abü Ubayd nos dice: —la piel recién desollada de un corderito lechal se llama šakwa.

Ibn Sida continúa: "el plural es Šiká' y šakke se denominan las gentes (creo que aquí debe sobreentenderse "las gentes que lo visten"); el verbo tašakkaw quiere decir que escogieron los šiká (como vestidos)".
 
La palabra sakwa es el nombre de unidad de šakw Kazimirski la define como "petite outre á eau ou pour y faire de beurre, faite de la peau d'un chevreau qui tette encore". Como Ibn Sĩda incluye este vocablo en el capítulo IV, dedicado a los vestidos, no hay duda de que esta misma piel; suave y delicada, de un cabritillo lechal, como la de un corderillo, se empleaba indistintamente para fabricar odres o para confeccionar prendas de vestir; sería una piel equivalente a la denominada en España "cabritilla".
 
Aunque, en principio este vocablo procede de una raíz defectiva, sin embargo, probablemente, como derivación del nombre de intensidad aplicado a los portadores habituales de esta prenda, los šakkã la prenda confeccionada con este tipo de cuero tomó su nombre a partir del verbo sordo šakka, cuyo significado de "pegarse, ceñirse o sujetarse fuertemente" cuadraba bien con estas prendas de cuero que ceñían y protegían el cuerpo de su portador. Como consecuencia del uso habitual de estas defensas en el vestido, hubo de derivarse la acepción que da Kazimirski con el n.º 6 como "étre couvert d'armes, étre armé de pied en cap". Así vino a denominarse šakk a la cota de mallas, de mallas muy apretadas, que cumplía la misma función protectora del cuero, más sólidamente.
 
El sentido de la raíz šakka como "proveerse de defensas" está también expresado en otros vocablos derivados de ella: por ejemplo, la voz šikk, que es una vaina que se pone en cada extremo del arco para protegerlo de la humedad, la forma femenina šikka, que significa "arma", y el nombre de instrumento mišakk, que también equivale a "armadura, cota de mallas".
 
En la lengua árabe es muy frecuente el cruce semántico entre las raíces defectivas, sordas y cóncavas, por ello volvemos a encontrar en la raíz šãk (acepción 8 de Kazimirski, "avoir une armure compléte, étre armé de pied en cap") un vocablo šawka, que también significa "arma"; el adjetivo šawkã' sirve para designar un "tejido rudo, duro al tacto". lo que podemos comprobar en Iben Sida (Mujassas, IV, pág. 65) cuando menciona la hulla šawkã'dentro del apartado correspondiente a los vestidos recios o fuertes.
 
Creo que González de Clavijo se refiere a estos iakk, en su versión originaria de cuero, cuando relata una lucha presenciada por él en su viaje:
"e ante él estaban dos hombres luchando, los quales tenían vestidas sendas vestiduras de cuero, hechas como jubones sin mangas, de que se travavan e no se podían derrocar el uno al otro
(Embajada a Tamorlán, pág. 183)
 
Voces romances relacionadas can este vocablo:
 
A). JACO
 
En los textos españoles aparece este vocablo, así como sus variantes jaque, jaqueta, jaquetilla y jaquetón, a partir de mediados del siglo XIV; por la fecha de su introducción no hay duda de que debe pensarse en una transmisión de este vocablo a través de Francia; hay que tener en cuenta también la temprana difusión que alcanzó a través del centro y norte de Europa; todo ello induce a considerar que su introducción en Occidente se debió al influjo de las Cruzadas, como tantas otras prendas que tuvieron un uso de carácter militar, como fue el caso del llamado sakk entre los árabes.


En las Cortes de Toro de 1369, de Enrique 11, se dice:
"... a los otros maestros que ovieron e faser gambaxes e jubstes de armar por los faser en esta manera. Por faser ganbax veynte maravedís, e por faser jubste para armar veynte maravedís, e por faser el jaque sesenta maravedis por sus manos"
 
También se le cuenta entre las armas en las Cortes de Valladolid de 1385, de Juan 1, cuando se decreta el luto tras la batalla de AI­jubarrota:
". . . que Nos, nin ningund orne nin mugen de cualquier estado o condición que sean que no trayan pannos de oro nin de seda, nin trayan oro, nin plata, nin aljófar, nin piedras, salvo los Infantes e las infantas que trayan lo que les pluguiere: otros! las duennas e las donsellas que las puedan traer porochodías quandocasaron, eesomismo quepuedan traer los caballeros, e escuderos e ornes de armas en sus jaques e en las otras armas lo que quisieren" 112.
 
A través de estas prohibiciones suntuarias podemos deducir la costumbre existente entre los caballeros y gentes de armas de enriquecer su atavío militar con oro, plata y piedras preciosas, con una ostentación adecuada para las grandes paradas militares y los espectaculares torneos caballerescos.
 
Algunas descripciones de estos son muy minuciosas. En la Crónica de don Miguel Lucas, condestable de Castilla, en el relato correspondiente al año 1461, se refiere:
"... el señor Condestable salió a misa, un jubón carmesí raso vestido e una jaqueta muy corta de paño azul forrada de martas..."
 
En las fiestas de Navidad correspondientes a los años 1463, llevaba el condestable respectivamente:
"un jubón de oro chapado vestido e encima na jaqueta corta con sus brahones trepados de muy fino paño amarillo…”
... muy bien guarnido con jubón de damasco azul…e una jaqueta corta gironada de muy rica chapería de oro  con sus brahones, forrada de martas”
 
Desde mediados del siglo XVI, la denominación usual de esta prenda será la de jaco, para volver de nuevo a su carácter exclusivamente militar y diferenciarlo de esta manera de jaque “de gala” de tejidos ricos. La grafía usual en ese siglo como xaco, unido a esta terminación en –o, hace pensar en una posible reentrada del vocablo, esta vez directamente del árabe, y para designar la prenda ya modificada en su confección de acero
 
Pérez de Hita, en las Guerras civiles de Granada  hace referencia a estos jacos, usados indistintamente tanto por moros como por cristianos: 
"y la cruda larça, no parando allí, llegó a romper ub duro azerado jaco que el Maestre  Ilevab….”
“y la lança  llegó a romper un fino jaco que el buen Gazul llevava”.
"y aderegandose (Alatar) muy bien de un jaco azerado sobre un muy bien estofado jubón”
"y que traygan fuertes/j "y debaxo losalquiceles”
“y debaxo esta librea/traya un muy fuerte faco”
“y para so se adorna/de jacerina y un jaco”
 
Igual testimonio nos da Mármol Carvajal, hablando de los vestidos que usan los hombres de Fez:
“los officiales y otra gente común, especialmente la gente de guerra de a pie y escopeteros y vallesteros de caballo, traen unas xaquetas de quatro haldas que les llegan hasta la rodilla y encima albornoces o capellares.. . Los alcaydes y cavalleros se traen más polidamente con ricas marlotas de olanda de cambray o de seda o de paño fino de grana de polvo... y quando no traen las marlotas traen sayos o jaquetas de lo mesmo"
 
Estos textos cuadran bien con la definición que da Covarrubias de jaco en 1611:
"oy día vale lo mismo que cota, salvo que en el uno y en el otro nombre añadimos malla, diziendo jaco de malla y cota de malla; díxose jaco quasi saco. Eran los jacos un vestido corto, ceñido al cuerpo, muy apropósito para el oficio que avían de hazer los que en la guerra tenían cuidado y obligación de acudir al servicio del real, que hoy llamamos gastadores. Este vestido era muy grosero y tosco, de una tela que traían de Cilicia, de lana de cabras, despedía el agua y abrigava, y de Silicia se dixo silicio, el de los penitentes, y saco el vestido grossero y la talega hecha desta tela... De jaco se dixo jaqueta, sayo corto abierto por los lados, y jaquetilla'~
 
En esta descripción de Covarrubias se pueden encontrar compendiadas todas las acepciones que hemos estudiado en las diversas variantes árabes:

a) como piel o pelo de cabra,

b) como odre o talega;

c) como cota de mallas;

d) como tejido basto y rudo; y

e) prenda ceñida al cuerpo, según el sentido de la raíz sakka.
 
Más tarde, de aquella antigua xaqueta, definida en el Diccionario de Autoridades ya como "vestidura suelta de paño, u otra tela, con mangas, que sólo cubre desde los hombros hasta las rodillas", renació una nueva prenda modernizada, la actual chaqueta, a la moda francesa otra vez, documentada en 1804, y adaptada a la fonética gala, como igualmente su otro derivado el chaqué.
 
Todavía podemos añadir que la forma del participio activo de esta raíz, sakk, dio origen a otro significado castellano de jaquecomo "valentón, perdonavidas", fácilmente aplicable al hombre que, bien provisto de armas, no teme hacerle  cara a cualquiera, aún por el motivo  más mínimo; esta acepción parece que es la adecuada para el  texto de El Victorial, cuando refiere que, en el sitio de Setenil, en 1407.
 
"Endereszó sesenta  omes de armas todos bien encabalgados e armados.., e todos faques de sus libreas, segúnd que entonces se usaba nuevamente.
 
La palabra jaque parece poder interpretarse aquí como “aqrmados” o "provistos".
 
Finalmente, aún se podría encontrar otra relación entre la raíz  árabe sãk y un tipo especial de jaque que se denominó perpunte  su forma II, acepción 8 de Kazimirski, este verb significa “coudre, recoudre, faira quelques poionts en cousant”, y la prenda llamada perpunte  (del francés pourpoint) era según Covarrubias “cierto género de loriga estofada y pespuntada con algulnas mallas de azero, travadas unas con otras”, así como también un “jubón fuerte, como los que agora llamamos ojeteados”. Precisamente el nombre” de esta prenda le vino por el cruce de pespunteado que se hacia sobre la prenda con un forro de algodón, para acolcharla y hacerla más resistente e impenetrable, ya que esta masa recosida de algodón embotada la punta del arma del atacante.
 
VI. 2. SAKK
 
Otra de las prendas de cuero que alcanzaron difusión internacional fue el llamado sakk. En el Mujassas (IV, 102) se dice, según Abũ ‘Ubayd:
 
"el muhraq"116  es la sahĩfa 117 y se corresponde con la voz  persa muhrah':
 
Abũ 'Alĩ añade a estas palabras:
 "Este es el sakk, y su plural es asukk, sukuky sikak"


Covarrubias afirma que es nombre hebreo, y de allí se comunicó a casi todas las naciones, saq, sacus, significando algunas veces "costal" o "talega", pero también dice que:
"el saco es una vestidura vil de que usan los serranos y gente muy bárbara, latín sagum, -i, del griego sákkos, "saccus", que vale lo mismo que sayal, por ser la tela de que se haze el saco; ... Cerca de los romanos era un vestido corto de que usaban en tiempo de guerra, excepto los varones consulares. . . .
 
En griego se encuentra sákkos, -ou y sákos, -ou como "saco" y "vestido de tela basta", y sákos, -eos, como "escudo grande". Es muy probable que tanto en griego como en latín fuese un vocablo de origen oriental, y derivados de un nombre de cuero. Recordemos la misma dualidad existente entre "talega" y "vestido grosero" en el vocablo sakkwa estudiado anteriormente, con el que guarda una gran afinidad; en ellas embutía el tronco aquel que quería protegerse con un vestido fuerte y resistente.
 
La raíz sakka tiene varios significados, aparentemente muy diversos:

1º golpear violentamente sobre el cuello,

2º machacar,

3º "cerrar" y

4º "endurecerse hacerse duro y compacto (se dice de las carnes)";

en el 2.° coincide con su correspondiente defectiva (hecho habitual en árabe, según ya hemos indicado anteriormente), que vale también "atarse, ligarse, sujetarse, engancharse, unirse”, sentidos todos ellos que se adaptan a la misión de esta prenda con la que el soldado se ceñía. También tiene gran afinidad semántica la forma sakka, que vale "tapar, obstruir una abertura” de la que deriva el vocablo sakk "cota de mallas apretadas”, identificada por tanto  también con sãkk.
 
La fabricación primitiva expresada en el Mujassas al incluirla en este apartado, parece confirmarse en los significados 1º y 4º de esta raíz, de donde quizás podría deducirse que el cuero empleado para estas prendas fuese precisamente el del morrillo de las res, duro y compacto.
  
Voces romances relaciona con este vocablo:
 
A)   SACO
La significación más antigua de este vocablo en Europa es de “talega” o "colchón", acepciones ambas que encontramos empleadas en la Regla de los Templarios: en el artículo 21, relativo a Les dras de lit, se dice: “Nos entendons sofríe a chscun ap`res le sac, la coltre e le cobertor”, empleando sac como “conchon”; en el artículo 43, Des serrures, se dice: "nul freren” ait loquet, ni sac, ni en male (malle en el texto de francés moderno), donde parece referirse a la talega para guardar los enseres”.  
 
Como nombre de una prenda de vestir se documenta en España desde 1351 (v. Corominas). En inventarios aragoneses de 1383 se mencionan "sacos de paño de seda y veluet".
 
La Real Academia da, entre otras, estas dos definiciones: "3. Vestidura tosca y áspera de paño burdo o sayal" y "5. Especie de gabán grande, y en general vestidura holgada, que no se ajusta al cuerpo". En este caso, en que se especifica la amplitud de la prenda, se podría pensar, con arreglo a lo explicado en la nota 111, sobre la palabra muhraq, en que su confección se hiciese a manera de dalmática o de diploide suelto, en su forma más antigua, y que más adelante se uniesen el delantero y la espalda, bajo los brazos, para quedar como una especie de sayo recto, sin ceñir.
 
Todavía se conserva vivo este vocablo en América y en Canarias como equivalente a chaqueta, por lo que pienso que no se diferenciaría esencialmente del antiguo jaco; también en Andalucía se les llama saquitos a los gabancitos de punto que se hacen para los recién nacidos.
 
B) MUSEQUI
 
No está muy claro en los textos qué parte de la armadura era exactamente el musequí. Según la Real Academia, que lo deriva del francés "musequin", era el espaldar y también "parte de la coraza, que sirve para cubrir y defender la espalda".
 
Con este significado, podría considerarse este vocablo como derivado del participio activo de la raíz sakka, en forma II, musakkik, cuya primera acepción dijimos que era "golpear violentamente sobre el cuello", acción que se intentaría contrarrestar con el uso de esta pieza de la armadura. Este vocablo tiene también gran afinidad fonética con el mismo participio de la raíz zaqqa, muzaqqiq, que significa en esta forma ll, según Kazimirski, "oter la peau (d'un animal) en commençant para la tête"; estas voces están muy próximas a la empleada por Ibn Sĩda para indicar "lo que se desuella de junto a la cabeza de la res", llamado por él muzaqqaf (es probable que también pudiera leerse muzagqaq). Esta etimología podría llevarnos a pensar que su nombre se debiese a la clase de cuero, extraído del cuello y del morrillo de la res, o bien a cubrir precísamente , la misma zona del cuerpo de su portador. Sería un caso parecido al tratado de los vocablos kisát, quijote.
 
Sin embargo parece haber otros empleos para la palabra musequí. Marty Caballero (II, 341) dice de ella: "ant. Correa o faja que sirve para sujetar o contener", lo que concuerda con el sentido de la raíz defectiva, cuyo participio correspondiente de esta forma sería musakki (más próximo a musequi), con el valor de "lo que ata o liga fuertemente". Es posible que de estos diversos participios árabes se hubiese derivado un vocablo único, por su afinidad fonética, con diversas acepciones.
 
Corominas afirma 120 que para algunos cubre parte de la cabeza, para otros el cuerpo, o bien se empleara en lugar del quijote; según el texto aragonés de 1403, era de hierro, pero por el de 1374 podía ser de cuero; cita Corominas diversas variantes de este vocablo: ant. portugués morsequíll (a. 1418) y mosequín (a. 1359), citadas por Dozy, así como las formas aragonesas moseguínes plu. (a. 1354), monsequí (1374), mosequis plu. (1403) y moseguínes (1463).
 
Du Cange (Glosario) supone que era parte de la armadura dorsal, apoyándose en una cuenta del "precio de un arnés de mallas de acero sin musaquines ni gorguera, con un par de canilleras".
 
En El Victorial, entre las hazañas de D. Pero Niño, se narra en el episodio de su desembarco en la isla de Jersey:
"Allí podría ome ver a unos soltar las corazas e los bacínetes e desguarnecer brazales e mosequíes':
 
En un inventario de 1487 se halla:
"unas corazas guarnidas de terciopelo azul con sus muse­quíes e sangraderas de malla".
 
También en la Crónica de Enrique IV se dice que en un torneo en Jaén, en 1457, la reina y sus damas iban:
"todas muy polidamente arreadas; de las cuales las unas llevaban mosequíes muy febridos en los brazos e las otras guardabrazos a demostrar las unas ser de la capi­tanía de los hombres d'armas, e las otras de la gineta".
 
Esta diversidad de empleos que parece deducirse de los textos podría compaginarse si pensamos que el musequí podía ser una pieza pequeña de cuero fuerte y duro que se sujetase sobre las articulaciones de las diversas partes de la armadura para reforzar las junturas que permitían los movimientos, lo que cuadraría también con la definición de Marty Caballero como "correa o faja". En la raíz árabe zaqafa, antes mencionada por lbn Sĩda, encontramos zugfa, como "trozo, pedazo, bocado" (Kazimirski).
 
Es probable que se refiera a estas pequeñas defensas de cuero (luego de metal) el texto de M. de Beaulieu:
"los arqueros y los ballesteros que sólo llevan, de la armadura de hierro, las pequeñas piezas para la defensa de los hombros, de los codos y de las rodillas, y cuyo cuerpo se protege con un sobreveste de búfalo 124".
 
VI  3. QITT
 
Emparentado con los vocablos sakky sakk, aparece en el Mujassas, un tercero, el cual determina una prenda que será imprescindible en el atavío militar. Suguiendo a Abú Ubayd dice:
"los qutüt son los sikãk (los sacos) y su singular es qitt”
 
A continuación recita los siguientes versos:
"No hubo día en que yo me enfrentara al rey al-Nu'mãn 125 que, en su emulación, no regalase los qutut y fuese generoso" 126.
 
Continúa el Mujassas según 'Alĩ:
"el gitt es el kinãb 127 o el nasĩb   128; así se interpretó en su palabra excelsa: ¡ofrécenos como bienvenida nuestro qitt en el día del Juicio!" (IV, 102-103).
 
No he encontrado en los diccionarios este nombre qitt con el valor de un vestido, pero sí es muy significativo que la raíz qatta se interprete como "cortar, sobre todo en el sentido de la anchura" y también "ser corto y crespo", empleando la pasiva qutta, por lo que parece deducirse que ésta era la principal característica de esta prenda.
 
Su proximidad con la raíz q-t-' es evidente, ya que ésta significa "cortar", bien sea de modo que las partes se separen, bien haciendo una incisión; y, en sentido figurado, "romper", "quebrar", "interrumpir". . . "cortar", "corto": Kazimirski recoge la locución qata’ a lahu al­tawba con el sentido de "él le cortó un vestido (se dice por ejemplo del mercader de tejidos que corta en la pieza lo que hace falta un vestido)". Así qati a equivale a "quedarse corto".
 
En su forma II, qatta´a, tiene las mismas acepciones y creo que por ello se cruzó con la raíz sorda, hecho muy frecuente en árabe, así como ocurre también con los verbos defectivos.
 
En esta raíz sí encontramos un vocablo qit’, fácilmente asimilable a qitt 129, que significa "tapete, tapiz, cobertura, sobre todo la que se pone bajo la silla del camello y que le cubre los omóplatos". Con ello llegamos también a una pieza de cuero que sirve para recubrir el tronco de un animal, su parte delantera, como podría recubrir también la parte superior del tronco del hombre; ésta pues sería una pieza que no pasaba de la cintura, por lo que se la consideraría como una vestidura corta.
 
También encontramos el adjetivo qatï que además de "hendido, partido", también significa "semejante, igual en cuanto a la forma o al tamaño de la talla de otro, cortado, por así decirlo, con el mismo patrón", lo que sería muy significativo como expresión de la manera de confeccionar estas prendas, que habían de ser hechas a la medida, pues tenían que ir muy ceñidas y ajustadas al cuerpo, y cada uno necesitaba su talla específica.


Por último, destacaremos el nombre qut'a, con el que se expresa el "pedazo (cortado)", y que pienso debió de emplearse igualmente para designar esta prenda.
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
COTA

De esta prenda árabe, a través de la voz qut’ a, considero que se derivó en las lenguas europeas la palabra cota o cotta (francés cotte).
 
Cobarruvias dice de esta prenda que era "una cierta armadura del cuerpo que resiste a los golpes y punta de espada. Dixose cota, quasi cutea, de la palabra latina cutis, por el cuero. Las primeras armas defensivas, con que armaron los hombres el cuerpo, fueron las pieles de animales... después, para que fuessen más fuertes y ajustassen el cuerpo, hizieron del cuero correas, y añudando una con otras ha­llaron el segundo género de cotas, y éstas se llamaron loricas... ; añadiéronles más unos anillejos de hierro, que entremetieron entre las correas... Últimamente las cotas dexaron las correas, y las hizieron todas de anillejos de azero enlaçados uno con otro, que son las que oy se usan, que llaman de malla. ..". Da a continuación dos posibles etimologías para cota, una del verbo griego koteo, "irascor", otra del hebreo kgthath, "herir, golpear".
 
A estas cotas fabricadas de malla se les llamó en árabe zarad y zardïya. Probablemente de la unión de los vocablos cota y zardia debió formarse el español cotardia, nombre que aparece frecuentemente en los inventarios aragoneses del siglo XIV  aunque en esta época ya se empleaba también para designar un tipo de cota de paño usada por las damas.
 
El Diccionario de Autoridades dice de cota que "el principio se hacía de cueros retorcidos y anudados, y después de mallas de hierro o alambre gordo", pero también añade un nuevo uso de esta prenda como "ropa exterior usada en algunas funciones reales por los "reyes de armas", la cual "es en forma de capotillo de dos haldas, bordados en ella los escudos de armas de los reinos, y con especialidad los castillos y leones", y después afirma que "se halla también tomado por lo mismo que jubón" es decir la aljuba corta, la antigua yubba árabe en su tamaño reducido.
 
Uno de los tipos más apreciados de las cotes árabes fue la llamada entre los españoles jacerina, (jazarán, jasarán) o cota sarracena, muy usada también por los caballeros cristianos después de las Cruzadas; su estructura era muy esmerada. El mencionado Diccionario la define como cota hecha de mallas de acero muy fina. Su etimología normalmente aceptada es la derivación del adjetivo yaãirï "argelino", pero no está demostrado que procediesen estas prendas de la ciudad de Argel, e incluso se citan otras procedencias. Por ejemplo, Pérez de Hita dice: "una rica cota jacerina que él tenía, labrada en Damasco" 131, con lo cual parece evidente que esta cota se empleaba ya en Siria y se fabricaba allí. Yo pienso que su nombre le vino de la clase de su tejido, muy fino, es decir, del árabe hasïrï, determinativo de hasïr, nombre de una clase de tejido que debía su nombre a lo apretado de su trama; la jacerina tenía precisamente la malla muy fina y apretada, por lo que, siendo muy ligera, era a la vez fuertemente resistente e impenetrable. Esta acepción de la palabra justificaría el otro sentido de jacerino en castellano como "duro y difícil de penetrar". Su finura y ligereza permitía que se llevase bajo el vestido; Diego de Torres empleaba este término, como adjetivo determinativo, refiriéndose a la armadura de un musulmán: "una cota de malla jacerina, vestida debaxo de la marlota".
 
Si hemos de pensar que este nombre procede de un pueblo, tal procedencia sería más bien oriental y tendría relación con Jazar, nombre colectivo referido a los Jázaros, pueblo de origen turco, que habitaba en otro tiempo cerca del mar Caspio, al parecer descendientes de los hunos occidentales, que adoptó el Islám hacia el siglo VIII. Este pueblo pudo ser el vehículo por el que se introdujo entre los árabes el uso de este tipo de defensa.
 
Las dos versiones españolas, como jacerina o jazarén, pueden corresponder perfectamente con los dos tipos de adjetivo derivados de la misma raíz. La segunda de ellas confirma aún más su lejanía con respecto a un derivado de la ciudad de Argel.
 
Este tipo de cota se generalizó en toda Europa a partir del siglo XI: se vestía como una camisa, sobre otra vestidura de tela gruesa o de cuero (el velmez), para que no lastimase los miembros con su roce. Los caballeros de las órdenes Militares debieron de ser los primeros en adoptarla, pues en la Regla de la Orden de los Templarios, redactada entre 1128-1130, se mencionan frecuentemente estas prendas: se habla de "chemises cotes" normalmente, como:
« . . soit doné a chacun frero una chamise cotte linge a celui qui la vodra usar" 133.
 
En la visita segunda de la Orden de Montase hecha por fray Don García López de Padilla, 17° maestre de Calatrava, el 30 de noviembre de 1331 se dice:
"Item mandamos que los freyles traygan su habito sobre la COTAL 134 del convento y defuera según que en Calatrava es acostumbrado".
 
Sobre la cota de mallas se comenzó a usar, desde la segunda cruzada, para resistir mejor el calor, y para resguardar el arnés de la lluvia, del polvo y del sol, una sobrevesta a la que se llamó cota de armas, sobre la que se ceñía el talabarte para la espada. Al principio fue una túnica sin mangas, ceñida al cuerpo por un cinturón y con aberturas, delante, detrás o a los costados. En su confección se empleó la piel y la tela, al principio de un solo color, pero ya en el siglo XIII fue blasonada y abierta por los cuatro lados. En el siglo XIV era como una dalmática. En principio fue prenda propia de los caballeros, pero más tarde pasó a los hombres de armas, que las llevaban con los colores de su capitán; después, hacia 1550, pasó a los heraldos de armas, que fueron los únicos que las conservaron. Esta cota blasonada, a modo de dalmática, es la que actualmente llevan los maceros de los ayuntamientos y de otras corporaciones.
 
La cota de mallas, a partir del siglo XIII, fue evolucionando; en el XIV se le añadieron unas placas de hierro sobrepuestas para resguardar el pecho y los brazos, sujetándose en la cota por medio de correas 135. Este fue el tránsito hacia la armadura de placas del siglo XV, con lo que la cota de mallas quedaba como un accesorio del arnés que servía para cubrir los huecos que dejaba sin defensa, como la palma de la mano, el sobaco y el bajo vientre.
 
La cota fue usada también por las mujeres entre los llamados "trajes de encima". En la Pragmática dada por los Reyes Católicos en Granada en 1499, estableciendo algunas restricciones acerca del lujo en el vestir, se menciona esta prenda entre otras varias bajo la denominación común de ropas, el texto dice:
"e que allende de esto no puedan traer ni trayan más de una ropa, qual quisieren e por bien tuvieren, quier sea mongil o faldilla o cota o hábito u otra cualquier ropa, con tanto que juntamente no visten más de una; ni les pongan trapas, ni tiras de seda ni de brocado, ni de oro tirado ni texido ni filado".. .
 
Por estas prohibiciones en su adorno podemos tener un conocimiento de la costumbre que había en aquella época de usar de dichas guarniciones en estas prendas. Carmen Bernis considera esta vestidura femenina como de difícil identificación, aunque afirma que era "un traje de encima con grandes escotaduras laterales".
 
VI.  4. BADAN


Dentro de este tipo de defensas para cubrir el tronco, como los tres mencionados anteriormente (sakk, sakk y qitt), se encontraba también el llamado badan o "coraza corta". Esta palabra significa también "cuerpo", sobre todo el tronco, es decir, no incluyendo la cabeza, los pies ni las manos; tal es, precisamente, la parte que cubre la prenda así llamada también.
 
En Belot aparece la forma badana como "corselete sin mangas". El sentido de coraza aparece claramente especificado en al-Yawharï: "el badan es la coraza corta"137, así como también en el Qamüs, que repite las mismas palabras, aunque usando el adjetivo en femenino 138. Lane recoge igualmente este sentido diciendo: "a short dir'(or coat of mail), of the masure of the body: or es (or coat of mail) like a dir', except that is a short, only such as covers the body, with short sleeves".
 
La cualidad de servir para cubrir el tronco parece ser la cualidad fundamental del badan, ya que, además de una coraza, es también según Burckhardt una túnica de muselina de Indias blanca, sin ningún forro, muy corta y sin mangas, llevaba habitualmente por los habitantes de la Meca y de Ŷidda.
 
Según Kazimirski designa además un ceñidor rico de ornamentos, con el cual se ciñen el cuerpo las mujeres árabes.
 
También Ibn Battüta lo cita en sus Viajes hablando del pueblo de la Meca:
"son abundantes sus vestidos blancos, y se ven entre sus trajes badanas limpios e impecables".
Mez menciona como la obra más espléndida de la industria de Tinnís (Egipto) la llamada badana, fabricada para el califa, que se tejía ya en forma de casaca, de manera que no había necesidad ni de cortarla ni de coserla. No contenía más que dos onzas de lino, todo lo demás era oro; su valor era de mil dinares.
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
ALBADENA
 
El vocablo badan puede ser un excelente étimo para el español albadén o albadena (así como del portugués baten), que Eguílaz y Cejador consideran como una especie de piel o cuero,  ya que estar corazas primitivamente serían también de este material, y su significado cuadraría bien con el empleo que se da a este vocablo en las Cortes de León y Castilla:
"el albadén reforgado e porpolado, cinco maravedíes; el otro albadén sencillo, dos maravedís e medio"
 
Este étimo es más directo, fonéticamente, que la voz bitäna, "forro", que también le ha sido atribuido como origen, como a la palabra badana, "cuero curtido de oveja"; pienso que badana y albadena pudieron tener un mismo origen; su posible empleo como forro de algunas prendas pudo producir el cruce con el árabe bitãna, vulgarmente batãna, en España y otras partes tomó el significado de badana, según Corominas, porque en ella se forraban otros cueros.
 
En Cobarruvias figura badana como "cuero adobado muy blando". En Pedro de Alcalá figura "baldres bitána bitáin"; recordemos lo dicho sobre baldres en la pág. 33, era un cuero muy flojo, pero también había servido su étimo para designar un tipo de corazas.

 

 

Gonete, con capirón, encima de la saya. Esquema sobre el dibujo de Guerrero Lobillo,

en su estudio arqueológico de las miniaturas de las Cantigas, p.92.

 

 

En la Crónica de los Reyes Católicos, Pulgar se refiere a esta vestidura: "E allí no tenía sino una albadena de seda, tocada con franja de oro".
 
Ya hemos visto anteriormente cómo otras muchas prendas evolucionaron también en su confección desde el cuero a los tejidos más delicados y costosos.
 
 
VI. 5. ŶUNNA
 
Para el estudio de los distintos tipos de cotas usadas entre los árabes es muy interesante el capítulo XVIII del libro de Ibn Hudayl Gala de caballeros, blasón de paladines, donde se dan muchos de sus nombres y características; en él se dice:
"en general se les ¡lama ŷunãn, porque este término designa a todo aquello detrás de lo cual uno se refugia".
 
Cita a continuación una serie de variantes muy extensa, entre ellas el suk, "si es muy ceñida", el badan, "cuando es corta" y menciona también una relación de cotas que recibieron su calificativo derivado del nombre de la persona o del pueblo que la hizo famosa.
 
La raíz árabe ŷanna significa "cubrir, envolver" y de ahí también "proteger"; así su derivado ŷunna sirve para designar a todo aquello que cubre u oculta, pero también de un modo especial vale "escudo" o "armadura". La forma ŷunãn tiene también el valor de "escudo".
 
De esta misma raíz se empleó en árabe igualmente la palabra maŷanna, nombre de instrumento, para designar esta misma prenda. El Vocabulista traduce su sinónimo miŷann como "scutum".
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:

 

Aldeano del s. XIII llevando una gona sobre la saya.

Esquema tomado de una miniatura de las "Cántigas" de Alfonso el Sabio (C. XXXI)

                                                                                                            

A) GONA
 
Del árabe ŷunna derivó en el bajo latín la forma gunna, documentada desde el siglo VI. probablemente aportada tras los contactos con los Gassaníes de Siria y Palestina por parte de los monjes y peregrinos que regresaban de Tierra Santa.
 
En los inventarios del siglo X aparece como gonna, adoptando más tarde las formas de gunel (sobregonel, Cid, c. 1587); en el siglo XIII aparece como gonela; la variante gonete parece que no se usa hasta finales del siglo XV, y probablemente por influencia catalano aragonesa; también aparece como gonion y gornión.
 
La variante gunel debió de formarse a partir de ŷunãn, a traves de una voz intermedia "gunel".
 
Cejador dice solamente de gong "vestido de mujer" y de gonela "saya". Marty Caballero define la gonela como "túnica blasonada, sobrevesta blasonada o túnica de seda sin mangas que llegaba hasta las pantorrillas, bordada con el escudo de armas del caballero que la usaba. Se ponía sobre la armadura".
 
Clonard incluye a gonete entre las prendas femeninas y dice que es "especie de saya cuya falda no pasaba de dos varas de larga"; Corominas dice de este vocablo que es un "vestido de mujer a modo de zagalejo".
 
La Real Academia define la gonela como "túnica de piel o de seda, generalmente sin mangas, usada por hombres y mujeres, y que a veces vestía el caballero sobre la armadura. Usóse mucho antiguamente por las damas aragonesas".
 
Parece ser que el carácter esencial de la gonela era el estar constituida por dos piezas independientes entre sí por los costados, unidas solamente en los hombros y que cubrían pecho espalda a manera de escapulario de fraile, y que podía sujetarse a la cintura con un ceñidor; su largo normal debía de ser hacia la pantorrilla, aunque se encuentran en las miniaturas de las Cántigas de Alfonso X algunas que llegan solamente algo más abajo de la cintura.
 
En sus comienzos debió de hacerse de piel o de tela basta, puesto que su misión era la de cubrir el resto del vestido y protegerlo, así como a su portador. Sin embargo, a finales de la Edad Media, se mencionan para su confección toda clase de géneros, paño, seda..., siendo muy variados también sus coloridos (bermejo, verde, carmesí, grana), incluso a veces iban forradas con género de otro color; en un inventario aragonés de 1397 se dice:
 
"Ocho gonellas para las cuatro Infantas mayores, las coatro de vermeyo e las coatro de vert, fechas a la guisa de Castilla froncidas e copadas, et dobles de tella... : un bocacín blanc puesto en doblar don gonas".


En otro inventario de 1424 se encuentra:
"Un gunel de paño de oro carmesí para el Príncipe D. Carlos de Viana”.
 
Y en otro de 1444 aparece:
"Una gonella de grana con cortapisa de vayres, forada de trapo negro”.
 
A veces podía ir provista de mangas; en otro inventario de 1393 se indica que se compraron para vestir a la servidumbre de palacio:
"XX cobdos de paño para facer a las infantas, a madama María y a Dª. Joana, nuestras hermanas, IV gonelas a dobles mangas y capirotes a pluya y calzas” 149.
 
La moda castellana debió imponerse fuera de la Península, no sólo en Aragón, como hemos visto en el inventario de 1397, que se especifica "a la guisa de Castilla". También en Francia se cantaba:
"Ele ot gonele
de drap de Castele
que restincele”
 
Es muy probable que la variante femenina gonela se derivase de la voz árabe, de la misma raíz, ŷinniya (escuchada "guennella"), prenda eminentemente femenina, según lo afirma Ibn Sida ¡Mujassas IV, 68), el cual la describe como un mitraf circular, es decir, un vestido de seda adomado de dibujos cortado en redondo, siguiendo el modelo del taylasãn o alquícel persa.
 
El carácter distintivo de estar cortado este vestido en círculo coincide con las disposiciones que se dan en el Capítulo General de la Orden Militar de la Merced en 1272, siendo gran maestre Frei Pedro de Amer:
 
"que los hábitos de los Freires fuesen de lana blanca; la gonela redonda y las bragas de lino...”.
 
B). ALMAGANA
 
Del nombre de instrumento maŷanna, "cualquier cosa que sirve para proteger" y concretamente "escudo", derivó al romance la voz almagana, que aparece en un documento del año 938, citado por Neuvonen, aunque este autor lo derive del participio pasivo de la forma II muŷannana, traducido en el Vocabulista por "tapete".
 
VII. OTROS NOMBRES DE PIEZAS DE CUERO DE USOS DIVERSOS
 
En el Mujassas se mencionan, además de todos los anteriormente descritos, numerosos tipos de piezas de cuero, utilizados para muy diversos usos, defensivos en la mayoría de los casos.
 
Son interesantes los diferentes tipos de tanaf o correas utilizadas para diferentes aplicaciones. El conjunto de todas estas piezas me­nores fabricadas de cuero quedan en castellano incluidas en la denominación general de talabartería, nombre que considero interesante estudiar un poco a fondo.
 
El significado exacto de la palabra talabarte no es fácil de dilucidar; a lo largo del tiempo se han sucedido diversas definiciones que le dan distintos valores. Cobarruvias dice que es "la pretina de la qual cuelgan los tiros donde va asida la espada", la identifica con el tahalí y le asigna un origen del hebreo. El Diccionario de Autoridades sigue la definición de Cobarruvias con un pequeño añadido "la pretina, que ciñe a la cintura. . .", y aporta la documentación de dos textos, uno de la Pragmática de Tassas de 1680:
"un talabarte de baqueta con clavazón ordinaria, no pueda passar de ocho reales".


El segundo texto es el de los Diálogos de Pedro Mexía y dice:
"La cercará toda en redondo, como os cerca a vos esse talabarte ".
 
Cejador explica: -Talabarte, de donde pendía la espada y era banda cruzada al pecho cayendo del hombro". Aporta a continuación un texto del Cancionero de Baena:
"sy vos me golpades los talabartes"
del que se deduce que no se utilizaba sólo uno, sino que podían llevarse varios de ellos.
 
La Real Academia dice: "Pretina o cinturón, ordinariamente de cuero, que lleva pendiente los tiros de que cuelgan la espada o el sable"; sin embargo, al dar la definición de talabartero afirma: "guarnicionero que hace talabartes y otros correajes": De aquí puede deducirse que la palabra talabart abarcaba un campo bastante extenso de guarniciones de cuero y no sólo era un cinturón o un tahalí.
 
Esta misma conclusión puede deducirse de la evolución histórica estudiada por Corominas: en España aparece este vocablo en el siglo XV, en sus comienzos, pero ya se conocía en Francia en el XIII como talavart, "pavés, escudo grande (con frecuencia de cuero) que cubre todo el cuerpo" y en el XIV como talabart.  Era pues otro tipo de guarnición de cuero también.
 
Yo creo que este vocablo es de origen árabe, compuesto de dos voces, tal' albarda’ : La palabra tal' quiere decir "frutos, todo el producto de un árbol", es decir, su cosecha, y de barda'ya dijimos que designó el "cuero caballar", por lo que esta locución, que sonaría "talalbarda" y sin artículo "talabarda", significaría "productos derivados del cuero caballar", con una gran amplitud de elaboraciones posteriores. El nombre de talabartero no se documenta hasta mediado el siglo XIX; sin embargo el oficio es muy antiguo y creo que es el mismo que en siglo XII se denominó bardonario, como puede leerse en un diploma de 1180, en el que se enuncian las profesiones privativas de los burgueses de San Cernín 153, y que estos cueros que trabajaban especialmente eran los llamados bordonelles, según se citan en las cuentas de los gastos efectuados para la reparación de unas puertas de las atarazanas del Grao y del interior de la ciudad de Valencia, en el año 1406, donde se dice:
"Item costaren bordonelles, baldes per a las dites portes, o foren comprades den Jacme Alós, ferrer, 8 s, 6 d."


Para el estudio de algunas de estas piezas de cuero dividiremos este capítulo en varios apartados, en relación al uso de cada grupo de ellas:
1. Tipos de correas; 2. Prendas que cubrían la cabeza; 3. Defensas para las manos; y 4. Escudos de protección.
 
VII.   1. Tipos de correas.
 
Estudiaremos en este apartado: A) ta’ alĩq  B) ‘aqrab
 
A).   TA’lĨq
 
El vocablo ta'alĩq es traducido por Pedro de Alcalá como "colgadura"  155; es el sentido que le corresponde como nombre de acción de la forma II del verbo alaqa, que significa "sujetar, enganchar, colgar una cosa de otra", exactamente la labor realidad por esta correa de cuero, de la cual pendía la espada o el sable.
 
En esta misma raíz aparecen los sustantivos: alaq, "enganche al cual se cuelga algo"; 'ilãga, "asa, correa al extremo de un objeto que sirve para engancharlo (p. ej. correa en el extremo del mango de un látigo)"; ma’laq, "lugar donde se cuelga o engancha alguna cosa"; mi’lãq, "gancho, clavija y todo aquello que sirve para suspender de allí alguna cosa"; mu'allaq (participio pasivo de la mencionada forma II), `correa de la cual se cuelga el arco'; ma’ãlĩq, 'correas de la silla de montar".


Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
TAHALI
 
Cobarruvias define al tahalí como "cincho o cinto ancho que cuelga desde el ombro derecho hasta lo baxo del braςo izquierdo, del qual oy día los turcos cuelgan sus alfangas, y muchos de los nuestros, enfermos de lo riñones por hazerles daño la pretina, cuelgan las es­padas de loa tehalíes. También los usan los ginetes de la costa, y ni más ni menos los vandoleros, porque cuelgan dellos los pedreñales. Dizen ser vocablo árabe de tahalirq, que vale tanto como colgadero.
 
Este vocablo se da como derivado del árabe tohlĩl, amuleto que los musulmanes solían llevar colgado del cuello con una correa; sin embargo creo que Cobarruvias está en lo cierto, aunque no se da con la transcripción exacta, pues le sobra la r, es el mismo vocablo que Alcalá da para "colgadura", con la pronuciación vulgar ta’ álĩq, sustituido el difícil sonido del 'ayn por una h aspirada.

 

 

Uno de los reyes de la bóveda central de la Sala de los Reyes de la Alhambra. Siglo XIV.

Uno de los reyes de la bóveda central de la Sala de los Reyes de la Alhambra. Siglo XIV.

Viste alquicel y almaizar blancos.

 

 

 

Uno de los reyes de la bóveda central de la Sala los Reyes de la Alhambra. Siglo XIV.

Viste un alquicel negro y se envuelve en un almaizar blanco

 

Tahalí se documenta en España por primera vez a mediados del siglo XV como tahalí ( v. Corominas); hacia 1570 aparece como tahalil (es frecuente añadir una -l, -n ó r a las palabras terminadas en í; hemos de tener en cuenta que la q final había de perderse siempre en castellano).
 
B). 'AQRAS
 
Esta palabra designa según Kazimirski la correa con la cual se fija el calzado al tobillo", la "correa con la que se vuelve a atar la cola de una caballería a la parte posterior de la silla de montar" y también "bucle de cabellos que se riza sobre las sienes"; con la vocalización 'aqraba significa en este autor "hierro corvo".


Son lógicas todas estas derivaciones semánticas si tenemos en cuenta que la raíz 'aqraba, formada a partir de la palabra "escorpión" ('aqraba), significa "arrastrarse o retorcerse como el escorpión", por lo que viene a designar, en sus derivados, todo aquello que tiene forma de gancho o está retorcido, a la manera de la cola de este animal.
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
MONCLURA
 
Marty Caballero define la monclura diciendo: "ant. La guarnición de un arma defensiva"; con ello no queda muy clara la entidad de esta prenda. Menéndez Pidal 156 da una explicación más amplia del uso de las moncluras al hablar de la forma de llevar el almófar; pues indica que sobre éste se colocaba el yelmo, atado a las mallas con muchos lazos de cuero o moncluras.
 
Pienso que esta palabra, tan poco estudiada, pudiera ser una corrupción del participio activo mu'aqrib, de la raíz anteriormente estudiada a través de la vía europea, como la mayor parte de los nombres de la armadura, posiblemente a través de una forma intermedia "moncrúl", sustituida la b final por una /, por el mismo motivo que ya hemos indicado en la palabra tahalí.
 
Es posible que este fenómeno fonético se hallase favorecido ya en la lengua árabe, por su semejanza con el participio ma ‘qũla, cuya raíz significa "liar, atar, ligar, sujetar, retener en las ligaduras", o ma’- qũra, de "retener a alguien".
 
VII. 2. Prendas que cubrían la cabeza.
 
A). HAWF

 
Ibn Sida menciona en el Mujassas (IV, pág. 104) un tipo de prenda que denomina hawf, definida por el como un mask, es decir, un trozo de piel de un cordero o de un cabrito recién nacido, que va hendido y se coloca de la misma manera que el izãr o manto.
 
Probablemente su nombre le venga del sentido de la raíz verbal de donde deriva, hãf, como "poner, colocar algo sobre el borde, en el extremo de alguna cosa (haf) "(forma II).
 
Kazimirski registra este vocablo para designar otras prendas, también de cuero, como "especie de calzas atacadas hechas de cuero recortado usadas por las mujeres cuando tienen su regla", "cinturón de cuero rojo recortado en pequeñas correas, adornado de conchas, que las jóvenes se colocan encima de sus vestidos" y también "odre de cuero". Puede ser que estas piezas estuviesen confeccionadas igualmente del mask mencionado por Ibn Sida.
 
De este vocablo no he encontrada ninguna huella romance.
 
B). MIGFAR
 
La raíz árabe gafara significa "cubrir, recubrir", y su nombre de instrumento migfar, se aplicaba en general al tocado, casco de hierro, etc., que se colocaba bajo el bonete, y más específicamente era la pieza de la armadura de la cabeza que el guerrero se ponía en el momento de ir al combate (v. Kazimirski).
 
El migfar aparece ya citado en las poesías de al-Mutanabbĩ, en el siglo X:
"fueron abandonados los cadáveres de los Banũ Awf y Ta­laba; sobre las cabezas estaban sus migfanes' (Diwãn II, 224)
 
"Si recibes tu poder de un sable
corta con él los migfares y las corazas" (Diwãn fi. 265)
 
'Abd al-Ŷabbãr Mahmũd (157) explica que esta prenda, hecha de mallas, se colocaba bajo la qalansuwa o bonete, sobre la cabeza, revestía el cuello, protegiéndolo, y colgaba sobre los hombros, empalmándose con la coraza; también afirma que, a veces, se vestía esta preda de dibãŷ  de jazz, es decir, de sedas ricas.
 
Por la evolución normal de la confección de este tipo de prendas, pienso que hubo de hacerse también de cuero en sus comienzos, pues creo que el migfares la misma prenda que se denominó también alpartaz entre los soldados cristianos, el primer nombre referido al uso, como "cobertura", y el segundo a su condición de lámina de cuero.
Voces romances derivadas de este vocablo:
 
ALMÓFAR
 
El almófar, también llamado almofre, almofle, almofla y almohar, era una capucha de mallas que cubría la cabeza y la barba, subiendo a veces, hasta media nariz; para evitar su roce con los cabellos, se recogían éstos con una cofia de lino, fruncida sobre la cara (cofia de armar); esta pieza se consideraba como el complemento de la loriga, pues cubría el cuello y la parte alta de los hombros.
 
Su nombre procede del árabe al-migfar, a través de la forma hispano-árabe magfar, documentada porel Vocabulistacomo "galea", casco.
 
Para el estudio de la evolución fonética de esta palabra puede verse el Diccionario Etimológico de Corominas y el estudio de Neuvonnen, Los arabismos del español en el siglo XIII  Helsinki, 1941, pp. 269,276 y 296.
 
La primera documentación en castellano es del siglo XII. En el Poema del Cid se encuentran diversas citas:
"La cofia fronzida, Dios commo es bien barbado¡
Almófara cuestas, la espada en la mano"
(C. 789-790)
 
"La cara fronzida e almófar soltado
cofia sobre los pelos fronzida della ya quanto"
(C. 2436)
 
"Diol un colpe, de traviessol tomaba:
el casco de somo apart galo echaba,
las moncluras del yelmo todas galas cortaba,
allá llevo el almófar fata la cofia llegaba;
la cofia e el almófar todo gelo levaba"
(C. 3650-3654)
 
También en el Poema de Fernán González se dice:
"Capyello, e almófare cofya de armar,
ovo lo(s) la espada ligera de cortar"
(estrofa 527a)
 
En el Fuero de Usagre, otorgado por la Orden de Santiago y su Maestre don Palay Correa, que ejerció el cargo entre 1242 y 1275, se dice:
 
"Qui leuare loriga o lorigon con capiello, de caualllerias o
dent arriba lieue so derecho; loriga con almofaro con capie­llo,
 l caualleria;.. .
lorigon sin capiello o sin almofar, media caualleria" 
 
Con las armaduras metálicas el uso del almófar fue sustituido por el alpartaz, por lo que sus citas desaparecen después del siglo XIII 158bis.
 
 BADĨM
 
El adjetivo badĩm significa "fuerte, robusto, vigoroso" y procede de la misma raíz que budm, nombre de un cuero o piel (v. Kazimirski), aunque también tiene el valor de "espesor, grosura" y "fuerza, poderío".


De estas definiciones podríamos deducir que se trataba de un cuero grueso y fuerte, especialmente apto para la fabricación de defensas o cascos protectores.
 
Con una semántica paralela existe también en el árabe un adjetivo badĩn, como "grande, grueso, gordo, espeso", lo que nos relacionaría quizás con otra prenda ya estudiada, el albadén.
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
BACÍN
 
El bacín o bacinete era una pieza de la armadura, parecida al yelmo, que consistía en un casco ligero sin visera ni gola, usada por diversas tropas en los siglos XIII y XIV, especialmente por los soldados llamados corazas (159).
 
A España debió pasar este vocablo a través de Francia, de su voz "bassinet", a donde debió llegar como aportación de los ejércitos cruzados, tomada del árabe badĩm cuyo sonido, interdental sonoro d produjo una pronunciación europea como "bassin" en francés y bazln o bacín en España.
 
Algunos textos de la Gran Conquista de Ultramar nos ayudan para el conocimiento de esta prenda, como cuando se narra:
"le falsó el yelmo e el almófar; mas el bacinete que traía
de yuso era muy fuerte, que gelo non pudo falsar"
traían lorigas muy fuertes e bacinetes de cuero tan fuertes”.
 
De estos textos podemos deducir que el bacinete se llevaba entre la cofia y el almófar y, cubriendo todo el conjunto, el yelmo, más resistente y pesado, por lo que, a veces, el yelmo fue suplantado por el bacinete, pues el cuero daba mayor ligereza y comodidad frente a la pesadez del metal.
 
El uso del bacinete alcanzó su mayor apogeo durante la Guerra de los Cien Años.
 
Si estudiamos detenidamente los nombres de los cueros en la lengua árabe, veremos que en la mayoría de ellos encontramos también el significado de "odre", es decir, la referencia a la fabricación de recipientes confeccionados con este material. No puede extrañar, por tanto, que la palabra badĩm se aplicase también a un tipo de recipiente, que podría asemejarse a la forma de un casco, el cual, invertido, se asemeja a una vasija.
 
Esta acepción como "bolsa de cuero" justificaría en el castellano el sentido de "bacinete para pedir limosna", que más tarde se haría de metal, como ocurrió también con el casco.
 
En cuanto a la primera acepción dada por la Real Academia para bacín, identificado con el llamado perico por nuestros abuelos, adminículo indispensable en las casas del siglo pasado todavía, no provistas de agua corriente ni cuartos de baño. Es posible que este recipiente estuviese en uso ya entre los árabes, pues en el adjetivo badĩm se encuentra una tercera acepción que dice "que huele mal (se dice de la boca, del aliento)", y éste sería el adjetivo más adecuado para este objeto doméstico.
 
Con respecto al vocablo castellano hacía, que muchos relacionan con bacín, creo que es voz totalmente independiente, aunque también lo estimo de origen árabe, derivado del adjetivo badĩ’a; su raíz significa "cortar, quitar una parte de alguna cosa", y la forma del participio activo equivale a "herida, corte"; el adjetivo se aplicaría pues a una cosa a la que se le ha quitado un trozo, que es precisamente el caso de la bacía, en la cual se ha hecho una muesca sobre su borde para encajar el cuello del cliente mientras es afeitado por el barbero. La identificación fonética entre d y d (en árabe es bien patente, y habría de producir al castellano el mismo sonido z.
 
D)  ŶAMAL
 
La palabra ŷamal tiene muy diversos matices de significaciones. El uso más conocido es el "camello" y en locuciones compuestas se emplea también para designar otros animales, como la jirafa, el pelícano y el camaleón. Sin embargo, como designación de una prenda de vestir, creo que no tiene ninguna relación con la posible afinidad con el material empleado, referido a la piel de un animal.
 
Dozy (Suppl. I, 218) recoge para ŷamala la acepción de "turbante"; lo da, pues, como una suerte de tocado o cubrecabezas. Es muy probable que esta prenda, en sus orígenes fuera de cuero, quizás de piel de camello, pero pienso que el nombre le vino por la misión que cumplía de reunir y sujetar el cabello, pues el sentido de la raíz ŷamala es "reunir, acumular", y el sustantivo ŷamal también significa amarra".
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
CAMAL
 
Entre las piezas que constituían el arnés se encontraba el llamado camal, identificado por algunos autores con el almófar, sobre el cual se colocaba el bacinete o el yelmo (más pesado).
 
Marty Caballero define el camal como: "Capuchón de malla que se ponía debajo de bacinete, o una parte de la armadura que defendía el cuello, hecha de malla muy fina y doble".
 
Este vocablo se da como derivado del lat. "camus" o "camun", y éste del griego kãmos, creo que en ambas lenguas estas voces son tardías e importadas de Oriente, siendo el étimo de todas ellas la palabra ŷamal posiblemente.
 
Referido a la pieza del arnés creo que no debe dudarse su entronque directo con el árabe, ya que la mayoría de los nombres de sus elementos componentes proceden del atavío militar árabe, y además la fecha de aparición y uso queda, demasiado alejada del latín y del griego clásicos para dar ese salto en el vacío.
 
Como siempre que se habla de piezas de la armadura hechas de mallas metálicas, cabe pensar que, en principio, siempre fueron con­feccionadas anteriormente de cuero.
 
En el Cancionero de Baena aparece citada esta prenda:
"el mi yelmo syn camal".
 
 
La acepción árabe de ŷamal como "amarra" coincide con la castellana de "cabestro o cabezón con que se amarra a la bestia".
 
VII.   3. Defensas para las manos
 
Entre este tipo de defensas se encontraban diferentes tipos de correas, que se envolvían en los dedos o, bien los guantes completos, confeccionados en cuero.


En este aparatado estudiaremos dos vocablos, aunque sea muy someramente, la jaĩi a y el ‘aud.
 
A).  JATĨ ‘A
Esta prenda era un trozo de cuero que el arquero envolvía sobre sus dedos, según la definición que da Ibn SĨda en el Mujassaq (pág.104); de esta manera se protegía la mano contra el roce de la cuerda del arco y de la flecha disparada.
 
B). ‘AWD
 
Este vocablo, como nombre de acción de la raíz ‘ãda, significa la acción de volver a comenzar, de repetir; quizás esta insistencia monótona de la repetición de los actos derivase en el sentido que tiene también de "hacerse viejo", empleando tanto para los animales como para los hombres; usado como adjetivo, designa los dos sentidos de "viejo" y de "antiguo".
 
No hay duda que designaba también un tipo de cuero, pues en Kazimirski encontramos la locución ŷirãn al- ‘awd traducida como: "látigo hecho de la piel del pecho de un camello viejo". Según este autor, en África, este vocablo también designa al caballo, y traduce la locución umm al-‘ úd como "ventrículo de mouton".
 
Puede ser que el nombre de este cuero se refiriese al largo proceso de su elaboración, que requiriese una repetición de manipulaciones, hasta conseguir la finura y flexibilidad adecuada. 
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
ALUDA
 
Se denominaba aluda, en la lengua catalana, a una piel de oveja, curtida y suavizada, que se empleaba en guantería.
 
En una comanda barcelonesa de 1410 se hace referencia a esta mercancía:
 
"in quinquaginta dotzenes de aludes albias villa Cervarie.. .".
 
También se daba este nombre a las bolsas o sacos confecciona­dos con dicha piel, que se utilizaban para el transporte del azafrán; en otra comanda de mediados del siglo XIV, entre un mer­cader florentino y otro catalán, se cita la palabra aluda con este segundo sentido:
 
. . sobre la avinenςa feta per les dites parts de portar o fer
portar a la ciutat de Gineva quatre aludes de safrá dues grans e dues poques, canquilladas.".. .
". . .cofessa... que ha haütes e reebuts e té en sa comanda
les dites quatro aludesde saffrá en qué ha (en blanco) iliures
de saffrá net. . .".


. . .les dites aludes seran portadas a la dita ciutat de Gi­neva.. ."
"E que les dites quatre aludes sien e vajan a tot risch, parill e fortuna.. .".
 
 Esta piel, que había de ser especialmente suave y flexible, se empleaba también como guarnición en determinadas armas. Con esta misión aparece empleada en el libro anual de cuentas del Maestre Racional del Grao de Valencia, correspondiente al año 1415, en la relación de enseres vendidos pertenecientes a la nao del rey de Castilla naufragada en dicho puerto:
 
"una ballesta ab cubertes d 'aluda deis dits mariners, 20 s, 3 d.".
"per una ballesta ab ses cubertes d'aluda esguinςades, que li vení en lo dit encant, 15 s." .
 
Creo que este vocablo aluda puede haberse derivado del árabe al-‘üd, y referirse a un mismo cuero.
 
Es posible que también tenga alguna relación con la voz lúa, "guante", documentada en 1051, que se considera derivada del gót. "lõfa". El sonido del ayn inicial, tras el articulo, origina una pronunciación al-lüda, lo que provoca, al quitarle el artículo, una forma lüda o lúa, por pérdida de la d intervocálica.
 
Estos guantes protectores acabaron haciéndose en acero, como el resto de las piezas de la armadura. En las Cortes de Toro de 1369, de Enrique ll, se especifica:
"e por lues e zapatos de asero seys maravedís" .
 
La voz alüta ya existía en latín para designar una 'piel o cuero blando (curtida con alumbre) y también diversos objetos de piel (zapato, bolsa). Ernout y Meillet consideran esta voz latina como derivada de alümen, ya que se usaba de este elemento para conseguir su especial suavidad, y afirman que desde luego ésta es una voz de origen extranjero, calificándola de término técnico de procedencia oscura. Es muy probable que fuese importada de Oriente, como tantas otras voces técnicas industriales.
 
VII. 4. Escudos de protección
 
En el Mujassas se mencionan, además de todos los ya citados, numerosos tipos de piezas de cuero, utilizadas para diversos usos defensivos, no sólo para la fabricación de prendas de vestir sino también para la guarnición de diversidad de armas y para la protección de las cabalgaduras.


Entre ellas destacaremos tres vocablos: darqa, gadba y dabr.
 
A) DARQA
La darqa era un escudo ovalado o con figura de corazón, hecho totalmente de cuero, en cuya fabricación no entraba en absoluto la madera.
 
Es probablemente de origen persa, quizás de darĩŷah, lo que justificaría la aparición en la lengua árabe de la raíz cuadrilítera darqa ‘a, que se usa para significar "huir, salvarse de la disputa, escapar a un infortunio...", es decir, salvaguardarse; esta raíz está relacionada sin duda con las formas más simples daraha y dara’ a, que valen también para "alejar, apartar, rechazar (el mal, el peligro)"  y "proteger, defender algo".
 
El origen centroasiático de esta palabra podría confirmarse en una posible relación con la voz tarjãn, vocablo turcomongol que significa "exento de impuestos", y que era un título de la pequeña nobleza militar, cuyos miembros quedaban protegidos de esta forma y conservaban su botín individual en la guerra .
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
a). ADARGA
Con la misma significación de "escudo" aparece en castellano adarga, tomada directamente de la voz árabe anteriormente estudiada, con la asimilación del artículo por efecto de la primera consonante solar.
 
Se documenta por primera vez hacia 1140 como adágara, por una metátesis, y hacia 1285 como adáraga. Se formaron también los derivados adargado y adarguero, en el siglo XIII, y adargar, vados adargado y adarguero, en el siglo XIII, y adargar, a principios del siglo XVII (v. Corominas).
 
En Pedro de Alcalá figura como adaragadante, traducido al árabe por "daráqua daráq", siendo en realidad una palabra compuesta, por adarga de ante, del árabe darqa lamtĩ,- es el nombre de un animal del género de los antílopes, que habita en los desiertos africanos, cuya piel se aprovechaba para fabricar escudos excelentes y muy estimados (v. Dozy, Suppl. II, 550). Alcalá traduce el participio adara­gado por su correspondiente en árabe "mudárraq", pasivo de la for­ma II.
 
El verbo adargar tiene en castellano las mismas acepciones que en árabe. La Real Academia lo da como "cubrir con la adarga para defensa", y también "defender, proteger, resguardar"; Marty Caballe­ro le da también las de "pretextar, escudar con cualquier cosa" y "precaver".
 
b). TARJA
La tarja era, según definición de la Real Academia, un "escudo grande que cubría todo el cuerpo"; de esta defensa se derivó una pieza semejante, más pequeña, a la que se denominó tarjeta, la cual se colocaba en la parte superior izquierda del peto para resguardarla; se utilizaba también la tarjeta para llevar la divisa en los tomeos.
 
Esta pequeña pieza de la armadura que era la tarjeta servía no sólo como defensa contra la lanza del enemigo, sino que era también la chapa de contraseña que servía para la identificación personal, de donde derivó el sentido de la moderna tarjeta, en la que van impresos el nombre, la dirección y la actividad de una persona o empresa.
 
Este vocablo se considera derivado del fr. ant. "targette", "escudo pequeño", diminutivo de "targe", "escudo", y éste probablemente del germ. "targa", ídem. Yo creo que esta pieza del arnés procede, como tantas otras de este tipo, del equipo militar árabe adoptado por los cruzados, y que no es más que el vocablo derqa, evolucionado a través de una fonética centroeuropea, que tiende a hacer sorda la d inicial, mientras que al castellano dio directamente la forma adarga, conservando el artículo. Es el mismo caso que ya hemos mencionado al tratar de los vocablos alpartaz y albarda.
 
B) GADBA
 
La gedba era un trozo de piel de camello que se envolvía, uno sobre otro, hasta formar un escudo, siguiendo una técnica semejante a la de la adarga, según nos informa el Mujassas.  
 
C) DABR
 
Se llamaba dabr, según lbn Sĩda, a un tipo de cuero con el que se revestía un trozo de madera, formando así un gran escudo bajo el cual se colocaban los hombres que habían de aproximarse hacia las defensas de los lugares fortificados, para poder combatir.

 

Firdusi: Shah Nameh del Príncipe Ibrahim Sultán. Rustam levantando a Afrasiyab de su silla.

Shiraz, 1435. Bodleian Library, Oxford (Add. 176. fol. 63 rev.)
 
 


Por el significado de la raíz dabara, en el sentido de "ordenar, reunir, ensamblar una cosa con otra (como reunir las hojas en cuadernos)", podría deducirse que este cuero se conseguía empalmando muchos trozos de cuero pequeños. Creo que este tipo de cuero es exactamente el reproducido en la lámina X del libro de Sylvia A. Matheson (pág. 55), cuya explicación dice: "Gualdrapa de caballo, de piel hallada en Dura Europos. Principios del s. III d. de C. (Galería de Arte de la Universidad de Yale)"; en la fotografía pueden verse claramente los trocitos de cuero unidos con tiras de cuero también, superponiéndose unas sobre otras a la manera de las escamas de los peces. Recordemos a este respecto lo dicho anteriormente sobre el empleo de la palabra asfãt como "escamas" en Ibn Sida, al tratar de las pieles de hawar y de ma’íz
 
Por este procedimiento, el cuero quedaba sobrepuesto y se duplicaba su efecto de resistencia. Este hecho parece confirmarse en la segunda acepción de la forma II de esta raíz "ser grueso, espeso". Era, pues, especialmente apto para formar con él una verdadera coraza imposible de traspasar, pero quizás demasiado pesado y rígido para ser vestido por el hombre.
 
Voces romances relacionadas con este vocablo:
 
GUALDRAPA
 
Según hemos visto, este tipo de cuero recompuesto era ya usado por los persas para encubertar los caballos y hacerlos inmunes frente a las armas enemigas, por ello pienso que de aquí podría deducirse un étimo aceptable para la palabra gualdrapa, la cual sería un compuesto de ŷald, "cuero" y el nombre de unidad dabra, siendo así "cuero de dabra "su sentido completo.
 
Con arreglo a la evolución fonética ya estudiada de ŷald (o ŷild) en el vocablo baldrés, esta locución sonaría para los europeos gald dabra o wald dabra, lo que, unido a la metátesis de la r (hecho muy normal), produciría una forma wald draba, convertida después en gualdrapa. El cambio de b en p demuestra que el itinerario de penetración del vocablo en España fue, desde luego, por la vía europea y no directamente del árabe. El avance de la r a la sílaba anterior pudo estar favorecido incluso ya en la lengua de origen por la afinidad fonética con la raíz daraba, "golpear, batir", de donde viene darb, "golpe", darîb, "golpeado, batido", y darîba, "lugar donde el arma ha golpeado o que ha soportado el golpe", que es precisamente la misión cumplida por la gualdrapa.
 
Más tarde, con la evolución de las piezas de cuero, también éstas se hicieron de lana o de seda, sirviendo más de ornato de las ancas de los caballos y de ostentación de sus amos que de defensa o protección.
 
En la lámina, que reproduce una ilustración de un libro de Firdusi, podemos apreciar dos tipos de gualdrapas: una lleva las láminas protectoras montadas como escamas, la otra está formada por largas bandas de cuero, cosidas fuertemente.
 
CONCLUSIÓN
 
De ningún modo puede considerarse, después de este somero estudio, que aquí queda agotado el tema del uso del cuero en el atavío árabe medieval. Solamente en el Mujassas, según hemos indicado ya, encontraríamos materia para seguir enumerando nombres de cuero con más de cien variedades.
 
Para este trabajo he procurado recoger, entre todos ellos, aquellos que he creído de más interés, bien por la función que prestaban, bien por la importancia de su supervivencia; pero, sobre todo, me han interesado más los vocablos en los que he creído encontrar alguna relación con palabras españolas, algunas ya completamente perdidas incluso de los diccionarios, pero importantes para el que guste de leer textos medievales y se preocupe de intentar identificar muchas de las prendas que en ellos se mencionan.
 
Sin embargo, a pesar de lo reducido de este estudio, se ha de deducir de todo ello un hecho evidente, y es que el Islam aportó al Occidente un caudal inmenso de objetos y de vocablos, entre los que han de contarse en un lugar muy destacado, los referentes al atavío, y muy especialmente en lo relativo al campo de la técnica militar no solamente en cuanto a las armas defensivas, de las que hemos enumerado una cantidad considerable, sino también en las ofensivas, pues muchas de estas armas, como por ejemplo la ballesta, fueron desconocidas en Europa hasta las Cruzadas.
 
El contacto entre Europa y el Islam, establecido desde el siglo VIII a través de España y Sicilia, se hace general a partir del siglo XI para todo el occidente a causa de las Cruzadas; no fueron unos pocos europeos los que emprendieron el camino de Tierra Santa, como ocurría con los primeros peregrinos en los albores de la Alta Edad Media, sino que fueron millares y millares, renovados constantemente durante varios siglos, muchos de los cuales vivieron y murieron allí con sus familias.


Los primeros guerreros cristianos se enfrentaron al ejército musulmán en evidente inferioridad técnica, pero poco a poco fueron adoptando sus armas y sus prendas defensivas, ligeras y resistentes, que dieron la fama de invencibles a los soldados del Islam, sobre todo su caballería, rápida y eficaz.
 
Las órdenes Militares, creadas para esta lucha en Oriente, fueron las primeras que supieron aprovechar las ventajas que ofrecía el atavío del enemigo, usando sus arreos o jaeces, tanto para el caballero como para el caballo, transmitiendo a toda Europa, juntamente con el equipo, el propio espíritu caballeresco del árabe.
 
Incluso en la Península Ibérica, habituada ya de siglos a incorporar a su guardarropa las modas musulmanas, se importaron de nuevo nombres y prendas de Oriente, algunas veces las mismas ya conocidas, pero adaptadas a las nuevas circunstancias o a una nueva fonética.
 
Las órdenes Militares reflejan también en España las corrientes que invaden Europa; las cualidades de estas nuevas armas parecen estar reflejadas en la siguiente ley de la Orden de Montase:
"Com les cavallers deuen saber conexar les cavalls et les armes si son bons o no..."
" . . E en les armes lurs deuen haver axi mexeis saber en tres maneras: La una si es bo lo fere ol fust ol cuyr o altra cosa de que les fan fer. Laltre qie sien forts. La tercera que sien leugeres".
 
Como complemento de esta ordenanza, aún se añade una recomendación que ha de constituir una firme norma de conducta para todo caballero que se precie de ello a lo largo de la Baja Edad Media y del Renacimiento:
"En quinya manera se deven vestir los cavallers". . . "E aςo memeseix ordenaren de les armes que portassen quefossen bellas et gallardas ".
 
Este conjunto de armas defensivas que se vestían y acomodaban al cuerpo, asegurándolas con correas y hebillas, así como las guarniciones de las que iba provisto el caballo, recibían el nombre de arnés. Este vocablo, documentado por primera vez en España en 1385, se considera derivado del fr.ant. "harneis" al que Corominas da, aunque con reservas, un posible étimo compuesto escandinavo.
 
Yo creo, y quizás se me tache de excesivo filoarabismo, que ambos proceden del árabe harrãz, posiblemente pronunciado harnãz (174), nombre de intensidad u oficio, usado a veces también como de instrumento, de la raíz haraza, que vale "guardar, vigilar (para conservar)", "estar en guardia" (hariza) y "estar fuerte, fortificado, bien guarnecido" (haruza), en forma II también es "ofrecer a alguien un asilo seguro (se dice de un lugar donde se está en seguridad)", y el sustantivo haraz vale "todo aquello que guarda y conserva". Sin duda, el mejor medio de estar en guardia y sobre seguro frente al enemigo era presentarse provisto del arnés, cuyas piezas llegaron a ser ver­daderas obras de arte, valiosas como joyas, a partir, sobre todo, del Renacimiento.

 

 

Vencedor del dragón, vestido a la moda oriental que recuerda modelos persas,

procedente del Apocalipsis del Beato de Liébana, ms de Gerona, aprox. 975.
 


La admiración por los ejércitos musulmanes hizo decir al infante D. Juan Manuel:
"Tan buenos homes de armas son, et tanto saben de guerra, et tan bien lo facen,.... que yo diría que en el mundo non ha tan buenos homes de armas, ni tan sabidores de guerra, ni tan aparejados para tantas conquistas" .