|
1. - INTRODUCCIÓN
Aunque, aparentemente, estas dos voces que pretendemos estudiar, truco y droga,
parecen no tener nada en común, sin embargo, si observamos despacio la
constitución de su fonética, tan semejante, y analizamos despacio su semántica,
podemos llegar a la conclusión de que ambas palabras no son sino dos variantes
de un mismo étimo, evolucionadas a través de distintos conductos, sufriendo,
junto al cambio de las consonantes sordas por sus correspondientes sonoras, una
transformación progresiva de sus significados, matizados en aspectos
diferenciados levemente.
A pesar de estas mutaciones, sin embargo, aún podemos hallar en ambos vocablos
un sedimento semántico común, el cual podría condensarse en muy pocas palabras:
ambos expresan, en abstracto, una idea genérica de `medio a través del cual se
consigue el efecto buscado'. En algún caso este medio será una habilidad
personal, una maña o un truco, para ejecutar una acción con un método propio o
un modo peculiar; en otros casos, el procedimiento seguido será el empleo de un
producto determinado, de una droga, que nos facilite su consecución.
Ambas voces, en síntesis, nos llevan a una idea común de `cambio', de `permuta
de una cosa por otra', bien sea materialmente en un objeto o psicológicamente en
un individuo, trastocando de hecho o de palabra. Así se usa la frase "a la
trocada" para dar a entender que hay que interpretar lo que se dice en sentido
contrario a lo que ordinariamente se entiende, cambiando una cosa por otra.
Pero, por desgracia, y como consecuencia de la astucia humana, a esta idea de
`cambio' o `permuta' irá estrechamente ligado un concepto paralelo de `fraude' y
de `engaño'.
2. -LA PALABRA "TRUCO"
Esta voz se encuentra asimilada comúnmente, junto con troque, trueque y trucar,
con el verbo trocar[1], existente en varias lenguas europeas, aunque se
considera esencialmente como propia del castellano y del portugués; existe desde
antiguo en francés (troquer), en gascón antiguo (trucar) y en inglés medio (truckie),
pero en todas sus variantes se considera de origen incierto.
La semántica de estas voces está ligada, en general, a la idea de `cambio', de
`permuta', pero se encuentran una variedad de matices que es preciso analizar
detenidamente, para poder comprender el hecho de que esta pluralidad de
derivaciones puede tener un único arranque común.
Bajo la variante trocar se ha conservado una expresión simple de `mudar, variar,
alterar algo' o de `dar, tomar, poner una cosa por otra', `mudar un sentimiento
o el modo de vida', `permutar un puesto con alguien'; también se dice "trocarse
la suerte", "trocarse el color" y, en general, "mudarse o cambiarse enteramente
una cosa" o "variar algo en una cosa distinta y frecuentemente opuesta".
Hasta aquí, en estas acepciones, no existe ningún sentido peyorativo en estas
acciones, que expresan simplemente un trueque, una `mudanza'. Pero,
paralelamente, se ha producido una degradación semántica en la que aparece una
nota de mala fe, de 'intencionalidad de dar una cosa por otra con ánimo de
fraude, subrepticiamente, con ocultación, haciendo pasar una cosa por otra que
no es'.
En nuestra literatura clásica abundan los textos en los que se emplea la palabra
trueque (o el verbo trocar, como sinónima de `estafa' o de `engaño',
especialmente en el lenguaje del marginalismo de nuestro Siglo de Oro: así
"jugar a la trocada" es `robar algo a alguno'. Trocar en germanía es `cambiar el
vestido o la capa los ladrones para aparecer de nuevo delante de sus víctimas y
no ser reconocidos':
"A un calderero francés, que en el cuello de la capa traia no se que embaraço
con el jugué de trocada" [2].
También se llamaba trocar a trascantón al hecho de `vomitar con trampa y sin
tener ganas, provocando el vómito'. Así se lee en el "Guzmán de Alfarache":
"Enseñóme a trocar a trascantón, con que hacía dos efectos: lastimaba,
creyendo que estaba enfermo, y que, aunque envasase dos ollas de caldo, quedara
lugar para más y así se publicase la hambre y miseria de los pobres". (I,
III, II) [3].
También se llama truecaborricas `el que cambia y desfigura los animales robados
con el fin de poderlos vender sin que sean conocidos' y, por extensión, `el
mendigo que, emplea varias trazas y deformaciones fingidas alternativamente',
según se lee en el mismo "Guzmán de Alfarache':
"No tenía yo para qué buscar pan de trastrigo ni andar hecho truecaborricas
en pueblo corto...". (I, III, V).
Y en Quevedo:
"Lo que conviene es guardarle con cuidado; que anda en Italia mucha gente de a
pie que busca bagaje, y cuatreros con botas y espuelas, y el gitano
truecaborricas que le ha hurtado otras veces..." [4].
En el "Vocabulario andaluz" de Alcalá Venceslada[5] figura también truco como
`equivocación, error:
"Al pagar la cuenta tuvo un truco de tres duros".
Así pues encontramos la idea de trocar también como la de `tergiversar, tomar o
decir una cosa por otra' y truco como 'engaño, trampa hecha con habilidad', como
se deduce del siguiente texto de J. Grau:
"Gracias a mi conciencia, les devuelvo el truco, y son las espaldas de ellas
y no las nuestras las que reciben los azotes" [6].
Por tanto incluye, en consecuencia, la idea de ilusión, de apariencia engañosa
hecha con arte, como en los juegos de prestidigitación. Así dice A. Marichalar:
"La moda de esos cuadros con truco no es de entonces únicamente (... ) ; se
habla, asimismo, de un paisaje que tenía en su quinta el banquero de Salamanca,
que encubría también otro desnudo" [7]
También se emplea el verbo trucar, en cualquier juego de naipes, en el sentido
de `hacer trucos', es decir, disponer, marcar las cartas para hacer trampas'. En
todo caso, es condición imprescindible, para llevar a cabo el truco y que éste
produzca el efecto deseado, que el trucador posea una especial habilidad y una
muy depurada técnica en el oficio.
Hemos visto, pues, que "truco" tiene el valor de `ardid' como `trampa', de
`procedimiento engañoso para conseguir una cosa'. Se dice de una persona que
"tiene un truco" para que no se note su falta, cuando ésta tiene una habilidad
extrema para simular que es de otra forma de lo que aparenta. Por ello,
"descubrirle a alguien el truco" de que se vale para ciertas cosas es lo que se
expresa con la frase "cogerle el truco", que es como decir 'desvelar su secreto
profesional', su manera o maña para realizar ciertas cosas. También se emplea el
dicho "coger el truco" para expresar el hecho de adquirir la habilidad que otro
posee, descubriendo sus artimañas o métodos peculiares, para poder realizar las
mismas labores con idéntica perfección'
El truco no es pues solamente una trampa con la que se consigue a veces un
efecto maravilloso, como en los juegos de prestidigitación o en los estudios de
cine, no es simplemente una treta o un juego de manos, sino que cada artesano
habilidoso tiene "su truco", su manera de llevar a cabo su trabajo, de forma que
ésta adquiera su mayor perfección y se consiga la obtención de una obra acabada
a partir de un material dado, que es el mismo piara otros artesanos, pero que,
sabiamente manipulado y transformado por la mano de un buen artífice, se
convierte en una obra peculiar personal de aquel que la realizó a su manera,
según su habilidad y destreza.
En la lengua ladina se conservaron las voces truko y trueko (así como su
diminutivo trukiko), como equivalente a 'trueque' o 'cambio' [8], lo cual
demuestra que la variante fonética como truco era ya usual en el castellano del
siglo xv. Sin embargo, en Covarrubias [9] figura sólo trueco como cambio que se
hace de una cosa por otra' y truco es empleado para designar únicamente un juego
parecido al billar actual, definido más detalladamente en el Diccionario de
Autoridades como "suerte del juego de los trucos, que consiste en echar la
bola del contrario por alguna de las troneras con la propia bola..." [10];
a continuación define el plural "trucos" como "juego de destreza y habilidad
que se executa en una mesa dispuesta a este fin... ".
En la lengua de los judeo-españoles de Marruecos o "hakitia" se emplea el
participio "trocado" para designar a "alguien que, de repente, quedó como
transformado en otro ser, pasando de sano, fuerte y hermoso a un estado
totalmente opuesto, lo cual es atribuido a influencias misteriosas o
sobrenaturales"[11].
La Real Academia registra otra acepción para "truco" que, al parecer, no tiene
ningún punto de contacto con las anteriores, pues se define también como
"cencerro grande". En el Vocabulario andaluz, citado anteriormente, se dan más
detalles: "cencerro cuya parte más ancha es la superior", y cita el siguiente
texto:
"Le puso un truco al borrico liviano".
Podría interpretarse que el origen de su nombre se debiera al hecho de hallarse
invertida la posición habitual de un cencerro, estando trocada su disposición
normal. Sin embargo, como veremos en el apartado siguiente, creo que éste se
debe a la condición de `productor de sonidos', provocados por el golpear del
bajado al movimiento del animal. En este sentido su nombre encaja a la
perfección dentro de la misma etimología que proponemos para truco, ateniéndonos
al estudio semántico que hemos hecho.
Esta explicación puede ser lógica si se tiene en cuenta que truco, como truc,
vale también "golpe, choque''[12] y en Aragón trucar es igualmente `golpear,
chocar', por lo que se ha podido considerar que es una voz onomotopéyica. En
Chile truco es `trompada, golpe fuerte'[13] y en el lenguaje del margingalismo
equivale a `puñetazo' [14].
Por último, aún caben otras dos acepciones para, este, vocablo: en Cataluña truc
vale también `canto rodado (que el agua hace golpear contra los otros) y cada
una de las bolas de madera que se ponen en las redes para que no lleguen del
todo al fondo y se ensucien con el cieno [15] . En el primer caso su origen
semántico puede estar referido al hecho de 'golpear', al que nos hemos referido
anteriormente; en el segundo más bien parece estar motivado por su función de
'arte' o 'artimaña' para que la faena emprendida resulte más correcta.
3. POSIBLE ETIMO ÁRABE DE "TRUCO"
Dada la pluralidad de coincidencias fonéticas y semánticas que se encuentran,
creo que el étimo adecuado para la palabra truco podría ser el árabe turq, que,
en principio, significa `camino, vía, ruta' y también `manera, modo, costumbre,
método seguido para realizar una acción, medio de que puede valerse alguien para
conseguir un fin propuesto, procedimiento seguido para alcanzar una meta'; es
decir, que equivale exactamente a lo que hemos dicho anteriormente sobre truco
en el sentido de "tener un truco" o "valerse de un truco" para conseguir un fin
determinado.
Es posible también que la derivación se hubiese producido a partir del plural de
la palabra ţarĩq (ţuruq), donde se dan los mismos significados; en este caso, la
desaparición de la primera u breve es más favorable para el paso a la forma *ţruq,
aunque igualmente pudo haberse producido una metátesis en la anteriormente
mencionada ţuruq para conseguir el mismo resultado fonético.
Considero como más probable una etimología a partir de este plural, que se
traduciría, pues, como `maneras, modos, métodos, medios, procedimientos'. En el
árabe vulgar granadino figura ya con la mutación de la u en o (como en trocar),
pero con una doble variante: en unos casos ha desaparecido la 2º u, mientras en
otros, por el contrario, se ha reforzado, como si procediera de una ũ larga,
haciéndose así la sílaba tónica, más propicia para su ulterior permanencia. En
Pedro de Alcalá figuran:
"camino real tariq torq"
"camino comúnmente taríq torq"
"vía camino tariq torq o toróq".
En el árabe vulgar de Marruecos se pronuncia a veces con la misma pérdida de la
1.º vocal breve, pues en el P. Lerchundi se encuentra:
"camino trek o terék"
"el medio para hacer algo trek o terék y trika o terika".
Bajo estas mismas traducciones al árabe incluye los siguientes significados:
"Medio. Diligencia o acción conveniente para conseguir una cosa";
"Procedimiento. Método de ejecutar algunas cosas"; "Método, modo de decir o
hacer".
En el "Vocabulista" de Raimundo Martí figura igualmente tarĩq como "VIA" y
tarĩga como "MODUS y "VIA". En la parte 2.ª, de traducción inversa, entre las
muchas voces que da como sinónimas en el apartado "MODUS", figura "fann funũn",
es decir, `manera, modo, arte, especialidad, disciplina técnica' [16].
Los mismos valores ofrece el diccionario de Kazimirski [17]: ţurq, "habitude,
coutume; mode, maniére, façon d'agir ou d'obtenir quelque chose, maniére de s'y
prendre; action, ce que quelqu'un a fait, ouvrage"[18]; esta idea se encuentra
indistintamente bajo las formas ţarq y ţurqa. Bajo tarĩq encontramos también "Moyen
d'arriver á quelque chose. Prétexte, raison donnée á quelque chose".
Bajo el apartado tariga Dozy[19] es bastante explícito en acepciones que
abundan en este sentido: desde el punto de vista científico la define como
`manera como se trata una ciencia y que difiere de la de otros sabios, y además:
' facilidad, medio para conseguir resultados, maniobra, conducta en los
asuntos o negocios, medida, precauciones, medios para llegar a un fin propuesto,
acomodamiento, medio para terminar un asunto, temperamento ' y, en sentido
figurado, como 'acomodación' y 'arreglo'.
Este sentido de medio o manera de obrar peculiar de cada uno para realizar
alguna acción, que podría expresarse con la frase "tener un truco", es decir,
tener una habilidad personal para hacer algo concreto, nos lleva a la idea de la
confección especializada ¡de determinadas labores que requieren una preparación
y unos conocimientos muy específicos, una "maña" innata o adquirida por
aprendizaje de otros.
Entre las muchas acepciones que pueden recogerse en los diccionarios dentro de
esta raíz árabe, encontramos algunas de ellas que se refieren a labores
detalladas de determinados oficios artesanos: así Lane [20] indica que la
significación primaria de tarq parte de la idea de `golpear' o `batir' sobre una
cosa de alguna manera y con alguna cosa, por ejemplo con el mitraq, que es la
herramienta del herrero (o forjador) y del artífice (o artesano), con el cual él
golpea el hierro, y la vara o palo con la que alguien sacude la lana (o la
fibra) para desliarla o separarla, o bien el golpear con la mano... [21].
Estudiando las diferentes voces que se incluyen en esta raíz, encontraremos
muchas de ellas referidas a labores artesanales, como, por ejemplo, las
acepciones que podemos ver en Kazimirski:
forma II (ţarraqa) : 'doblar un escudo, una suela, echar suelas nuevas a
un calzado,..'; `volver a colocar sobre el yunque' (Dozy).
forma III (ţãraqa) : 'doblar, redoblar, o coser dos piezas de cuero la
una sobre la otra'. Iguales acepciones encontramos en la forma IV (aţraqa)'.
ţurqa: 'acción de plegar alguna cosa o de poner una sobre otra, de manera
que se forma una capa sobre otra. Lo que es plegado o puesto lo uno sobre otro'.
ţirãq: 'pieza, trozo de cuero con el cual se remienda el calzado o se
dobla alguna cosa (como se dobla, por ejemplo, un escudo por dentro con un trozo
de la forma del escudo' o `placa de hierro a la cual se ha dado la forma
redondeada o abombada en forma de casco'.
muţraq: 'doblado por una pieza de cuero añadida por debajo (escudo,
etc.)'.
muţãraga: 'sandalia cosida de piezas de cuero superpuestas, unas sobre
otras'.
Hasta aquí parece que los oficios se encuentran referidos solamente a los
zapateros, talabarteros o forjadores, pero podemos hallar la mención de otros
grupos artesanales:
ţarq: `batir con un batiente (se dice de los lavanderos o de los.:
desgrasadores; batir con una varilla para desempolvar, para limpiar (el algodón,
la lana, etc.) ; arrancar el pelo'..
miţraq: `varilla con la cual se bate la lana o el algodón para,
limpiarlos; vara del desengrasador, del lavandero; martillo del herrero; bastón,
garrote de pastor'.
muţarraq: Pedro de Alcalá traduce "clavadura o enclavadura mutárraq".
Y aún puede referirse a los más variados tipos de especialistas en cualquier
profesión o habilidad específica, como, por ejemplo, aquellos que hacen
reparaciones (ya hemos visto lo relativo a los zapateros remendones), así:
ţarraga: es también `volver una obra al telar', como `retocarla' o
`reformarla'[22].
ţarq y ţaraqa: en Lane significa también algo semejante a la artimaña o
habilidad del deportista, o tener lo que se llama kifaf [23].
tarrãq: el nombre de oficio, según Dozy, tiene el valor de "ménétrier,
jongleur", voces equivalentes a `músico ambulante"[24] y `juglar, malabarista,
titiritero' (también 'farsante'). Son pues los clásicos profesionales del
truco.
ţuruqiy: adjetivo determinativo, que podría significar `lo que pertenece
a los trucos', es traducido por Dozy como "opérateur, charlatan qui débite ses
rémedes en place publique", es decir, `charlatán que pregona sus remedios en la
plaza pública'. Más adelante insiste sobre este término afirmando que designa,
en general, a los charlatanes de las plazas públicas, bien sean operadores,
astrólogos, geománticos, u otra cosa. Puede decirse que esta palabra incluye
cualquier tipo de embaucador público, especialista profesional del truco que le
permite presentar un papel engañoso para defraudar a los incautos.
Esta habilidad para hacer pasar una cosa por otra, para transformarla
subrepticiamente, pasa a derivar hacia un sentido peyorativo: de ser una
cualidad positiva y envidiable, cae en una farsa, en una estafa, en un engaño,
rayando en la delincuencia:
Ţarraqa: en Dozy figura también como tratar de engañar” (con ‘alã)
ţarq: según Lane significa también una artimaña, una trampa, un cepo, un
armadijo o una red, semejante a lo que comúnmente se le llama fajj, o algo
semejante a aquello[25].
En resumen, si hacemos un compendio de los distintos valores semánticos que
ofrecen los vocablos estudiados, tanto para el árabe como para las lenguas
hispánicas, podemos comprobar la coincidencia de sus evoluciones de una forma
sistemática y paralela.
De un sentido primitivo de 'golpear', sencillamente, o 'batir"[26] se fue
derivando hacia una `manera especial de realizar esta acción', hasta llegar a
convertirse en una `habilidad peculiar', personal de cada individuo, calificado
como artesano o perito en la materia.
De ahí que se pasase a un concepto de 'habilidad', en general, para realizar una
acción determinada, en cualquier tipo de actividad, a la posesión de una `maña'
especial para conseguir un determinado propósito, enmendando, corrigiendo,
remendando, a veces hasta transformar una cosa vieja en otra nueva, o algo feo
en hermoso, haciendo pasar una cosa por otra trocándola o trucándola; es la
actitud del farsante o del charlatán que pretende vender un producto malo
dándolo por bueno.
En consecuencia, se llega fácilmente a la tergiversación de la realidad de las
cosas, al fraude, a la trampa y al engaño [27]. Se desfigura la verdad con una
apariencia ficticia, como el malabarista o el prestidigitador, que absorbe la
atención del espectador con sus increíbles habilidades, haciendo aparecer o
desaparecer los objetos a su voluntad, como por arte de magia[28] . Todo se
cambia, se transforma, se desfigura, se tergiversa, por medio del hábil truco
del experto; así trueque, `cambio', se generaliza como `permuta', para dar el
vocablo castellano más vulgar de trocar, `mudar, cambiar una cosa por otra', sin
perder, al mismo tiempo, un sentido ambivalente como `estafa, engaño y fraude'.
Apoyándonos en esta base semántica, como acción de conseguir un efecto deseado
por medio de una determinada técnica, es por lo que puede pensarse que la
palabra droga no es más que una variante fonética de truco, pasada no
directamente del árabe, sino a través de una vía europea, a través de la cual se
ha sonorizado la t en d y la q en g [29].
A continuación dedicaremos un nuevo apartado para este otro vocablo, como
segunda parte de este estudio.
4. LA PALABRA "DROGA":
Según Corominas y Pascual, droga es una palabra internacional de
historia oscura, que parecía designar en origen alguna 'cosa de mala calidad'.
Se da como posible un origen nórdico para España, probablemente de Francia,
quizá de una palabra céltica que significa 'malo', y que se habría aplicado a
las sustancias químicas y a las mercancías ultramarinas. Dan como lª
documentación a finales del siglo xv y no se pronuncian por asegurar un origen
nórdico o mediterráneo.
En Cataluña droga aparece ya en 1437 y en Francia aún antes, ya en el siglo xlv;
en Inglaterra hay un precedente desde; 1327, como drogges, pero los filólogos
ingleses se inclinan a creer en su origen francés.
Conforme a lo que hemos dicho en el apartado anterior, droga podría ser una
variante de truq, introducida a través de los importadores de especias que
seguían la ruta que atravesaba Europa, o que desembarcaban directamente en
Francia, por el intercambio comercial con los establecimientos mercantiles
asentados en los reinos cristianos de Palestina y otras zonas del Mediterráneo
oriental, importando también el nombre genérico para estos productos, aunque
sin profundizar en el sentido originario de este vocablo.
El hecho de existir una variante adroga [30] y sus derivados adroguería `tienda
de comestibles' y adroguer `tendero de esa tienda', muy populares y vivos, según
Corominas-Pascual, apoyaría un origen árabe, conservándose una supervivencia del
articulo, asimilado a la primera, consonante solar.
El origen oriental de este vocablo parece confirmarse en un documento italiano
del siglo xvl, el cual, hablando de la importación de drogas, dice "cose secche
di levante" [31].
Por otra parte, según indican ya Corominas y Pascual, el punto flaco para
estimar la etimología nórdica es el hecho de que el tráfico de estas drogas se
practicaba en la Edad Media sobre todo y casi únicamente por el Mediterráneo y
no por el Báltico o el Mar del Norte, puesto que aparece ya el vocablo droggaia
y droggarios en el griego bizantino.
Matizaremos la semántica de droga en varios apartados.
4.1. -Droga como `engaño' o `trueque'
Es un hecho harto conocido la frecuencia con que un vocablo importado adquiere
en el país de adopción un significado específico que no tenía en la lengua
exportadora sino de una manera más genérica. Es el caso de tantos galicismos o
anglicismos introducidos en el español: cuando empleamos la palabra "chófer" no
pensamos que, en .principio, "chauffeur" significaba `fogonero', o cuando se
emplea vulgarmente la palabra "water" (un eufemismo que dejó de cumplir esta
misión), no se piensa en que únicamente se está diciendo `agua'.
Algo semejante debió de ocurrir con la palabra droga, aplicada a unos productos
que tenían unas cualidades peculiares, que servían para muy diversos usos y eran
esencialmente prácticas para conseguir determinados efectos en los campos más
dispares, sin profundizar en el por qué de este nombre que recibían,
precisamente debido a su utilidad para transformar, hábilmente, unas sustancias
en otras.
El sentido que tuvo primitivamente en francés como `aquello que es de mala
calidad' o `persona de poco valor' (o acepciones populares como `mala
mercancía', `chatarra' o `mala bebida') unido al que se daba para droguer como
`componer, adulterar, desfigurar, alterar, falsificar, vagabundear', nos
aproximan a las expresiones halladas para truco como `engaño, estafa,
falsificación', que podía estar aplicado, en principio, al producto en si, como
vendido en malas condiciones o `trucarlo' por otro, o bien porque dichos
productos servían para trocar otras cosas, como por ejemplo para desfigurar o
disfrazar los sabores de las comidas, en el caso de las especias, o para
disimular los defectos de cualquier objeto, cambiando su aspecto con un
tratamiento adecuado. En inglés el verbo to drug equivale a "to mix or
adulterate" (1605).
En castellano existe un sentido claro de droga como `trampa' o `embuste',
extendiéndose a América como `deuda'. El catalán drogant es `bribón' (s. XVII),
semántica afín a la que habíamos hallado en la raíz árabe ţaraqa como
`farsante'.
Si estudiamos las definiciones que se dan para el castellano droga, podemos ver
cómo se aprecian dos líneas divergentes, que coinciden con las mismas que
aparecían en las voces árabes antes mencionadas. Así vemos que aparecen, por una
parte, los mismos valores negativos de `embuste, trampa, ardid perjudicial, cosa
que desagrada o molesta'.
En el Diccionario de Autoridades se da "Metafóricamente vale embuste, mentira
disfrazada y artificiosa, pretexto engañosamente fingido y compuesto; y así del
que no trata verdad y está en mala opinión se dice que cuanto habla, o hace es
una pura droga". De droguero afirma: "es también tramposo en Chile, Méjico y
Perú: dícese del que contrae deudas y no las paga". M.a Moliner recoge
también endrogarse (en estos mismos países) como `empeñarse (contraer drogas o
deudas)'.
Droguista se define como `persona mentirosa, embustera, tramposa, que ni habla
ni trata lisa y llanamente verdad'. Podemos compararlo con el "charlatán" de los
diccionarios árabes.
En el léxico del marginalismo del Siglo de Oro [32] droga tiene además de un
sentido genérico de `mentira' y `embuste', también el de `engaño que se hace
para adormecer a otro y sacar algún provecho de ello'. En esta definición se
encuentra ya una afinidad con lo que en el lenguaje actual se usa como `drogar a
alguien' o `darle una droga'; cuando la acción es reflexiva, drogarse pues seria
como `adormecerse'. En el argot español de nuestros días drogata y drogota
equivalen a drogadicto [33].
También se empleaba la frase "vender la droga" como `contar mentiras sobre las
hazañas propias', falsificando pues la propia personalidad, o "vender drogas"
como `engañar'.
Si comparamos estas definiciones con muchas de las que se han dado para truco,
podemos ver su identidad casi absoluta:
truco: `ardid o trampa, procedimiento engañoso para conseguir alguna
cosa, particularmente trampa con que se consigue un efecto maravilloso'.
trocarse: `mudar el genio, natural o costumbre, fingiendo distinto modo
de vida que el que llevaba'.
Dice un texto de Ambrosio de Morales:
"Y no es trocarse, ni pervertirse, mostrar algunas mudanzas" [34].
Algo semejante a lo que se define en la lengua "hakitía":
trocado: "Se dice de alguno que de repente quedó como transformado en
otro ser, pasando de sano, fuerte y hermoso a un estado totalmente opuesto, lo
cual es atribuible a influencias misteriosas o sobrenaturales" [35].
No cabe duda de que, estamos ante un fenómeno semejante al que produce la droga,
en el estricto sentido en que actualmente se emplea esta, palabra, como fenómeno
sociológico y psicopático, pues incluso en este misma argot se emplea la palabra
trócolo para designar al "porro" (v. nota 33). La relación no puede ser más
directa tanto fonética como semánticamente.
4.2. - Droga como truco o maña para conseguir algún efecto:
La segunda línea semántica a la que nos hemos referido se mantiene en un sentido
totalmente opuesto, ofreciendo un aspecto positivo para la droga (lo misma que
había ocurrido con el truco) como medio de conseguir un resultado apetecido, a
través de una técnica o de un producto, con la ayuda del cual podremos obtener
que un objeto, o una persona, adquieran unas cualidades que antes no poseían:
reparando un defecto, mejorando su aspecto,, exaltando un temperamento o
aliviando una enfermedad física o mental.
En este sentido se encuentra en la Real Academia droga: "Nombre genérico de
ciertas sustancias minerales, vegetales o animales, que se emplean en la
medicina, en la industria o en las bellas artes".
El Diccionario de Autoridades reducía mucho más el ámbito de estos productos,
pues los que menciona debieron de ser los que originariamente les dieran el
nombre: "Qualquier género de especería: como incienso, goma, benjuí y otras
varias especies aromáticas, simples o compuestas, y también se comprehenden en
esta palabra otros varios géneros de cosas: como maná, xalapa, ruibarbo,
bermellón, cardenillo, añil". Los textos que cita son muy significativos:
"Mandamos, que se visiten las drogas que los mercaderes vendan por junto"
[36].
"Hallarás quien no tema comer las más amargas drogas por conservar la vida"
[37].
Modernamente los conceptos se han continuado ampliando en las nuevas
definiciones. María Moliner dice: "En sentido amplio, cualquier sustancia que se
.prepara y vende para cualquier finalidad: para usos industriales, para pintar,
para limpiar, etc. Particularmente cualquier sustancia natural o sintética que
se emplea en, medicina; especialmente las de acción enérgica y las que se
emplean para aliviar el dolor. Más concretamente se aplica este nombre a los
alcaloides".
En síntesis, podemos decir que droga es un término genérico, inespecífico y
antiguo, con el que se indican numerosas sustancias, sobre todo de origen
vegetal, aunque también pueden proceder del reino animal o mineral, en el estado
en que se encuentran en los mercados comerciales, y que se utilizan en las
industrias de esencias, perfumería, farmacia, medicina y alimentación;
especialmente se emplea para designar algunos medicamentos y, en sentido
estricto, para algunas sustancias que tienen una acción tóxica y que producen
hábito.
De aquí que droguería sea `trato y comercio de droga' o `tienda o puesto público
donde se vende cualquier género de droga'. En la Pragmática de Tassas de 1680
(f. 14) se cita:
"Memoria de los precios de mercería y droguería, a que han de vender los
mercaderes de estos géneros en esta Corte" [38].
Y así se llama droguero a la persona que trata en drogas, con tienda abierta o
sin ella, que las vende públicamente. Este oficio debió de estar, en principio,
en manos de comerciantes foráneos, que importaban estos productos, pues J. L.
Alonso Hernández recoge un texto muy significativo:
"y en este lugar venden ellos sus drogas sin ser deste lugar, que nacieron
fuera..." [39].
Vemos pues que la acción de la droga se corresponde con la definida para el
verbo trocar como 'convertir una cosa en otra distinta y frecuentemente
opuesta'. En este sentido recoge María Molfner la frase tan usada como
"trocar el amor en odio"; esta acción, o su inversa correspondiente, era la que
se pretendía en los antiguos filtros o bebedizos con que los enamorados
intentaban vengar sus celos o conquistar el amor de un amado, que era
indiferente o adverso, administrándole la droga recomendada para cada una de
estas ocasiones. Lo que se pretendía era conseguir que en una determinada
persona, odiada o deseada, se realizase el efecto de trocarse, en su sentido
psíquico de 'mudar de genio, natural o costumbre'. Son ejemplo de esta
semántica algunos textos:
"Esperaba, trocado aquel hombre, le había Dios de hacer instrumento de la
salud de muchos" [40].
"Confirmaron ser verdad quanto había dicho, especialmente en lo de sus trocadas
aficiones" [41].
Con la droga, pues, lo que se pretende es conseguir la manera de hacer que una
cosa se transforme en otra, que adquiera otra apariencia, otra personalidad,
otro modo de comportamiento, cambiar de vida, de sentimientos, alterar o variar
una cosa en otra distinta.
A veces el cambio se limita a una mera apariencia, como a colorear un objeto
para renovarlo o embellecerlo; las pinturas son uno de los productos en los que
más están especializadas las droguerías, así como también en las perfumerías se
expenden abundantemente para la cosmética femenina. Se llama trocatinte al
`color de mezcla o tornasolado'.
La técnica de los tintes es una de las labores que requieren más trucos y mañas
para el empleo de los productos de la droguería. El oficio de tintorera se
prestaba a muchas irregularidades, ya que de sus manos podían esperarse muchos
fraudes. Así, en las Ordenanzas de Sevilla (fol. 213) se advierte:
`...ordenamos e mandamos que ningún oficial del dicho oficio no faga
sombreros trocatintados ni les eche azeite..." [42].
El teñido de los tejidos requería habilidades y técnicas muy especiales. Basta
repasar la definición que la R. Academia da de la palabra troque, para reconocer
las dificultades artesanas para conseguir ciertos efectos en el colorido de los
tejidos: "Especie de botón que se forma en los paños cuando se van a teñir,
liando fuertemente con bramante una partecita de ellos, para que, no pudiendo
penetrar el tinte lo que cubre el bramante, se conozca después de salir del
tinte qué color tuvo primero todo el paño".
En este sentido es muy interesante la definición que da el Diccionario de
Autoridades de una especie dé tela llamada droguete: "Cierto género de tela muy
vistosa a manera de raso que de ordinario es alistado y variado de colores, con
flores sembradas entre las listas. Comúnmente se fabrican de pelo de cabra;
pero también se hace de lino y seda mezclados". En Francia este tejido, el
droguet, se documenta ya en 1554, como "tela gruesa" o "especie de tejido
ligero" [43]. Esta peculiaridad de estos tejidos de ser de colores variados y de
rayas, nos pone en contacto de nuevo con el verbo árabe taraga, pues en su forma
II vale también, según Dozy, "barioler", es decir, `abigarrar, dar diversos
colores a una cosa'; su participio 'muţarraq equivale en el Vocabulista a "VARIUS",
interpretado en Dozy como `variopinto, rayado, a rayas (una tela)' [44].
Igualmente se podría encontrar una relación entre la palabra, trota, propia de
la técnica textil, que designa `en la manufactura, devanado y empaquetado del
algodón, cantidad de hilo igual a diez madejas (sinónimo de "mazo")', y la voz
ţarq árabe `batir con una varilla para limpiar el algodón, la lana, etc.', pues
ambas manipulaciones constituyen un proceso sucesivo de la técnica, de la
hílatura.
La historia de la palabra droga, como hemos podido observar, ha experimentado
notables cambios, puesto que se utilizó para muy diversos fines; entre ellos uno
de los más importantes fue el empleo de diversos vegetales aromáticos que se
usaron principalmente como condimento y a los que se les denominó también
"especias". Dice un texto de Julio Camba:
"El poderío veneciano se debió al deseo que sentía la vieja Europa de
condimentar sus alimentos con las ricas especias orientales" [45].
La mayor parte de estas especias provenían de Oriente; solamente a partir del
siglo XVI, tras el descubrimiento de las Indias Occidentales, precisamente
mientras se buscaba una nueva ruta para este comercio, se empezaron a importar
especias americanas, como la vainilla. En la antigüedad se confundió algunas
veces, este Oriente con Arabia, cuando, realmente, en la mayoría de los casos
las caravanas árabes eran solamente un transporte íntermediario.
Principalmente se importaban la pimienta (originaria de la Costa de Malabar, en
la India) [46], la canela (que procedía de Ceilán) [47], la nuez moscada (de las
Molucas) [48], el clavo, el jengibre (de China y de la India) [49]. En el siglo
XVI drogar era sinónima de "condimentar con droga" [50].
En la Edad Media el consumo de las especias se extendió y multiplicó por toda
Europa, ya que la pimienta, sobre todo, se gastaba como la sal, no sólo para
sazonar las comidas y evitar que resultasen insípidas, sino también para la
cerveza y la repostería, pero, sobre todo, se empleaba en cantidades masivas
para la conservación de la carne del ganado, que se mataba en otoño por miedo a
la falta de forrajes de inviernos[51].
Hasta el siglo XI, el monopolio del tráfico de especias estuvo en manos de
Bizancio; a partir de entonces fueron las naves musulmanas las que acapararon
este comercio con Oriente, incrementado después por los viajeros que, a raíz de
las Cruzadas, estrecharon los lazos mercantiles con los puertos del Mediterráneo
oriental, introduciendo el cultivo del azafrán en Francia y en Italia. Venecia
fue la mayor potencia distribuidora durante el siglo XIV. Como consecuencia de
la busca de las rutas comerciales para el tráfico de las especias, se produjeron
los grandes descubrimientos geográficos de los siglos XV y XVI, a partir de los
cuales se inició la formación de los grandes imperios coloniales. Estos
productos se vendían en las tiendas que por esta causa se llamaron "almacenes de
coloniales", que venían a ser las antiguas droguerías. En el siglo XVII fue
Holanda la que se convirtió en el centro principal de este mercado, que alcanzó
un gran auge a causa del desarrollo de la farmacopea.
Una muestra evidente de la gran aportación árabe en el mercado de las drogas es
el gran número de palabras que legaron al Occidente en relación a estos
productos o sus manipulaciones; en ocasiones se trataba de voces árabes, otras
veces habían sido vertidas a esta lengua del griego, del persa o de, otros
países de Oriente, y pasaron a Europa a través de una fonética árabe, ya que el
Islam constituyó el elemento transmisor de estos productos y de sus nombres. En
el apartado siguiente, y como muestra de esta afirmación, insertamos una
relación de algunas de estas voces de aportación árabe.
El verbo trocar, enraizado con truco y trueque, había tomado una derivación
inmediata hacia el lenguaje mercantil, pues el comercio, en sí mismo, es la
expresión más evidente del hecho de `dar una cosa por otra', bien sea un cambio
por dinero o una permuta en especie de cosa por cosa. Pues, como dice Covarrubias:
"Trocar. Es lo mismo que bolver, y el que trueca buelve y rebuelve las cosas
como en rueda". El mercader, si no puede ofrecer una buena mercancía, tiene
a la fuerza que aparentar que lo es, valiéndose de todos sus mejores trucos; ya
decía el Arcipreste de Hita:
"Quien no tiene miel en la orca, téngala en la boca: mercader que esto faze
byen vende e byen troca" (514d).
La droga, como mercancía siempre fue muy cotizable, empleándose a veces en los
intercambios a la par que la moneda. En el árabe vulgar marroquí, según el P.
Lerchundi, la palabra droga se traduce por "âtría" (`aţriya), y droguero o
droguista por "aâttár" (`aţţãr); perteneciente a esta misma raíz, Kazimirski
traduce `aţţãra en la acepción de `que se vende bien, que encuentra clientes,
parroquianos, compradores', lo cual demuestra que estos perfumes, especias o
productos diversos artificiosos para conseguir determinados efectos, eran
siempre buscados y bien cotizados en todos los mercados del mundo.
En todos los tiempos, incluyendo el presente, se corre siempre el riesgo de que
cualquier `cambio' o `permuta' se transforme en un `fraude' o un `engaño', con
arreglo a la polisemia de las palabras truco y droga.
4.3.-Voces de aportación árabe en la "droguería":
abiar: (de albihar `narciso') manzanilla loca.
aceche: (de az-zãŷ `sulfato de hierro') caparrosa.
acíbar: (de a-sitar `el jugo del áloe') áloe, producto amargo del hinojo.
aguajaque: (de al=wuššaq `goma amoniacal') resina blancuzca aguanafa (aguanapa)
: (de "agua" + nafha `aroma') agua de azahar.
ajebe (jebe) : (de "-áš-šabb `alumbre').
ajonjolí: (de al-ŷulŷulãn `coriandro') sésamo.
alatar: (de al-`attãr `droguero, perfumista').
alatrón: (de al-natrún, a su vez del Gr. `nitro') afronitro.
alazor: (de al-`aşfur `el cártamo') para teñir de color de azafrár_ y
para cebar .aves.
albahaca: (de al-habaqa `planta aromática').
albayalde: (de al-bayãd `lo blanco') usado como pintura.
alboheza: (de al-jubbãza `la malva') usada en medicina.
albohol: (de al-hubũl `cuerdas') se usa para hacer barrillas para obtener
la sosa.
álcali: (de al-gãlĩ `sosa' o `cenizas de plantas alcalinas') óxidos
metálicos que actúan como bases enérgicas.
alcamonías: (de al-kamũniyya, del Lat. "cumĩnum", `comino') semillas que
se emplean en condimentos (alcaravea, cominos, etc.).
alcana: (de al-kãfũr `alcanfor') utilizado para fabricar celuloide y
pólvora sin humo y, en medicina, como estimulante cardiaco.
alcaravea: (de al-karã “comino de los prados”) planta aromática.
alcatenes: (de al-katãn `semilla de lino, linaza”) mezclados con aceite
se hacían cataplasmas.
alcohol: (de al-kuhl `colirio') galena, usado en cosmética y en medicina.
alcrebite: (de al-kibrĩt `el azufre').
algalia: (de al-gãliya `perfume de almizcle con ámbar”)
algazul: (de al-gãsũl `planta jabonera') se usa para hacer barrilla, como
el albohol.
alhandal: (de al-hanzal 'coloquíntida, tuera') su fruto se emplea en
farmacia.
alharma y alhargama: (de al-harmal `la ruda', del Gr.) su semilla sirve
de condimento.
alheña: (de al-hinnã' `el ligustro') usado para teñir
alhucema: (de al-juzãma `el espliego').
almagra: (de al-magra `la tierra roja') almagre, óxido de hierro.
almártega: (de al-martak `óxido de plomo') litargirio.
almástiga y almástica: (deal-mastikã, del Gr.) resina que se usa como
barniz.
almea: (de al-may'a `el estoraque') azúmbar, bálsamo muy oloroso.
almizcle: (de al-misk, del Gr. `almizque') sustancia odorífera que se
saca del almizclero.
almoraduj (-x) (-z) : (de al-murdadũš `mejorana') mejorana, sándalo.
aloque: (de al-jalũqĩ `perfume azfranado”) se aplica al vino tinto claro.
alquermes (quermes) : (de al-qirmiz `la grana') especie de electuario con
varias sustancias excitantes.
alquimia (química): (de al-kĩmiyã, del Gr.) arte con que se pretendía
hallar la piedra filosofal y la panacea universal.
ámbar: (de `anbar `resina fósil que arde fácilmente con buenolor') es
perfume delicado y también se emplea como medicamento excitante.
anfión: (de afiyún, del Gr. opio.
añil: (de an-nĩl `la planta del índigo') tiñe de color azul oscuro con
visos cobrizos.
anorza: (de al-`uršãn `la parra') nuez blanca.
arjorán: (de urquwán `púrpura') ciclamor.
atanquía: (de at-tanqiya `la limpiadura') ungüento depilatorio.
atíncar: (de at-tinkãr `el bórax').
atutía: (de at-tũtiyã `cinc o antimonio') especie de ungüento usado en
medicina.
atríaca (triaca): (de at-tiryãq `el antídoto', del Gr. un antídoto.
azafrán: (de az-za'farãn) se emplea como condimento, como tinte y en
medicina como estimulante y emenagogo.
azarcón: (de az-zarqún `carbonato de plomo') minio.
azarnefe: (de az-zarnĩŷ `el arsénico') oropimente.
azul y azulete: (del ár. pers. lãzũrd `lapislázuli') azulita y azulete,
pasta de añil en bolas.
azulaque: (de as-sulãqa `el betún') mezcla de varios productos para tapar
juntas. Zulaque.
azúmbar, (de as-sunbul “la espiga, el nardo”) estoraque, bálsamo.
benjui y benzoe: (de laban yãwi `incienso de Java') bálsamo aromático.
bórax: (de bawraq `nitro') de uso industrial y medicinal (agua boricada).
cárabe: (de kahrabã' `ámbar amarillo' de origen persa) resina fósil.
cártamo: (de qurtum 'alazor') sirve para cebar aves y para teñir.
cedoaría: (de zadwãr) raíz medicinal como la cúrcuma.
ceje: (de sih `planta aromática').
civeto: (de zabãda `almizcle, algalia').
colcótar: (de qulqutar `caparrosa') se usa para pintura.
cubeba: (de kubãba `especie de pimienta de la India').
cúrcuma: (de kurkum, `azafrán de la India') sirve de reactivo en química
y para teñir de amarillo.
cherva: (de jirwa` `ricino').
chirivía: (de ŷiriwiyyã 'biznaga') planta parecida al apio, de raíz
comestible.
elemi: (de al-lãmĩ `especie de goma') resina sólida que se usa en varios
ungüentos y barnices.
elixir: (de al-iksir `medicamento seco, piedra filosofal') licor
compuesto de diferentes sustancias medicinales.
jarabe: (de ŝarãb `bebida') bebida que se hace cociendo agua hasta que
espese y añadiendo zumos o sustancias medicinales.
jebe: (de šãbb `alumbre') sulfato de ;alúmina y potasa.
julepe: (de ŷullãb, del persa `agua de rosa, jarabe') poción de aguas
destiladas, jarabes y otras materias medicinales [52]
matafalúa y matalahuva: (de (al-ha) bbat al-haluwa `el grano dulce, el
anís').
mejunje: (de 'ma'ŷũn `amasado') cosmético o medicamento formado por la
mezcla de varios ingredientes.
nafa: (de nafha `olor') azahar, agua de nafa.
natrón: (de natrũn `nitro') carbonato sódico usado en las fábricas de
jabón, vidrio y tintes (Ver alatrón) orcaneta: (de irqãz, azafrán) onoquiles; se
saca una tinta roja.
*pilpil: (de filfil `pimiento, pimienta') condimento picante[53].
rejalgar: (de rahŷ al-gãr `polvo de la cueva, veneno') mineral muy
venenoso compuesto de arsénico y azufre.
sándalo: ((de sandal, del sánscrito `madera olorosa de las Indias') leño
oloroso de sándalo.
sebestén: (.de sibistãn 'azufaifo') arbolito del que se obtiene un
mucílago que se ha empleado como emoliente y pectoral en medicina.
secácul: (de šaqãqul 'chirivía') planta de raíz muy aromática.
sena: (de sanã `planta de Arabia y Egipto') arbusto, purgante.
solimán: (de sulaymanĩ 'propio de Salomón', corrupción y etimología
popular del latín "sublimátum") sublimado corrosivo.
talco: (de talq `amianto, yeso') mineral que se emplea para sustituir al
vidrio, en bordados y otros adornos, y por su suavidad al tacto también en
perfumería.
toronjil: (de ţurunŷãn `hierba abejera') planta que se emplea como tónico
espasmódico.
tuera: (de tuwara `acónito', del Gr. `muerte, destrucción')
coloquíntida, planta muy amarga, que se emplea en medicina como purgante.
turbit: (de turbid `planta purgante') purgante muy drástico.
zabila: (de sabbãra `áloe') esta palabra procede de la misma raíz que
acíbar.
zaragatona y zargatona: (de bazraqatũna `hierba de pulgas') planta que se
emplea en medicina y para aprestar telas.
zulaque: (de sulãqa `betún') pasta para tapar juntas de arcaduces,
cañerías y otras obras hidráulicas.
zumaque: (de sumãq `planta de jugo rojo rico en tanino') lo emplean los
zurradores como curtiente.
Observando las variadísimas utilizaciones de todos estos productos, vemos que
éstos unas veces sirven para mejorar el aspecto de una cosa, para cubrir un
defecto o reparar un deterioro y curar una enfermedad; en otras ocasiones su
efecto será degradante, descomponiendo o adulterando un producto o dañando
nocivamente una personalidad [54]
BIBLIOGRAFÍA
ALCALÁ, Pedro de, Vocabulista arábigo en letra castellana, Granada, 1505,. ed.
de Paul de Lagarde Petri Hispani. De lingua arabica. Libri duo, Gottingae, 1883,
reproducida por Otto Zeller, Osnabrück, 1971.
ALCALÁ VENCESLADA, Antonio. Vocabulario andaluz, Ed. Gredos, Madrid, 1980.
ALONso HERNÁNDEz, José Luis, Léxico del marginalismo del Siglo de Oro,
Universidad de Salamanca, 1976.
BENOLIEL, José, Dialecto judeo-hispano-marroquí o "hakitía", Madrid, 1977.
COROMINAS, Joan - PASCUAL, José A., Diccionario crítico etimológico castellano
e hispánico, Ed. Gredos, Madrid, 1980.
CORRIENTE, Federico, Diccionario árabe-español, Inst. Hispano-Arabe de Cultura,
Madrid, 1977.
COVARRUBIAS OROZCO, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana, Madrid, 1611.
DICCIONARIO DE AUTORIDADES, R.A.E., Madrid, 1726. Ed. Fac. Ed. Gredos, Madrid,
1969.
Dozy, Reinhart, Supplément aux dictionnaires grabes, 3.a ed. E. J. Brill, Leyde
y G. P. Maisonneuve et Larose, París, 1967.
ENCICLOPEDIA LAROUSSE, (GRAN), Ed. Planeta, 3.1 ed., Barcelona, 1974. FABRA,
Pompeu, Diccionari general de la llengua catalana, EDHASA, Barcelona, 1977.
KAZIMIRSKI, A. de Biberstein, Dictionnaire grabe-frangais, Maisonneuve, París,
1860.
LANE, Edward William, An arabic-english lexicon, Librairie du Liban, Beyrut,
1968.
NOTAS
[1] Ver J. Corominas y J. A. Pascual, "Diccionario crítico etimológico
castellano e hispánico", Gredos, Madrid, 1980, vol. V.
[2] Hill, 172, 95, LXIV. Cita de J. L. Alonso Hernández, "Léxico del
marginalismo del Siglo de Oro", Universidad de Salamanca, 1976, pág. 757.
[3] Es la versión de la picaresca de la acepción que ya figuraba en CovArrubias:
"Quando se vuelve la comida, que por vocablo antiguo se decía revesar, ahora
dezimos trocar”, y que recoge el Diccionario de Autoridades como: "Vale también
vomitar, arrojar por la boca lo que se ha comido". Como aún se dice en el
lenguaje coloquial "cambiar la peseta", como en un gesto de `descambiar lo
comido por su precio'.
[4] De "La Hora de todos y la Fortuna con seso". Ver F. Rodríguez Marín, "Dos
mil quinientas voces castizas y bien autorizadas que piden lugar en nuestro
léxico", Ed. Atlas, Madrid, 1980, reedición de la de 1922.
[5] Biblioteca Románica Hispánica, Ed. Gredos, Madrid, 1980
[6] Ver Gran Enciclopedia Larousse, Ed. Planeta, Barcelona, 1974.
[7]. Cita de la Enciclopedia mencionada en la nota anterior. 7° Ver María
Moliner, Diccionario del uso del español, Ed. drid, 1980.
[8] Ver P. Pascual Recuero, Diccionario básico ladino-español, Barcelona, 1977.
Biblioteca Nueva Sefarad, vol, III
[9] Tesoro de la lengua castellana, Madrid, 1611.
[10] Según podremos ver más adelante, al tratar de su etimología, el nombre de
este juego pudo venirle lo mismo por el hecho de los `golpes' aplican a las
bolas, que por la habilidad que se requiere para conseguir las carambolas, tan
precisa y justamente medidas.
[11] Ver José Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí 1977
[12] Ver Corominas-Pascual. También se da el valor de `apretón de manos'. Pompeu
Fabra ("Diccionari general de la llengua catalana", EDHASA; Barcelona, 1977) da
como primera definición de truc: "Cop, esp. el que una bola dóna a una altra amb
que vé a topar, en certs jocs (billar, jocs de trues, etc.), o bé el que es dóna
a una porta amb 1'argolla o picaporta, amb els nusos dels dits, etc.". Así
trucar equivale a "picar a la porta".
[13] Ver Enciclopedia Larousse
[14] Ver el "Diccionario de argot español" de Víctor León, Alianza Ed., Ma1980.
[15] Ver en Corominas-Pascual.
[16] El "Vocabulista" da también como sinónimos en estos apartados: sabil
'acceso, medio, recurso', maslak 'procedimento, método', mahaúpa 'destino,
objetivo, meta, método, procedimiento', ma(i)nhaij 'camino, sistema, método,
programa' (como verbo: 'ser conocido, trillado (el camino), conocer (un
camino), seguir un plan, seguir su ejemplo', aslúb 'estilo, método,
procedimiento, camino, sendero', manza' 'tendencia, objetivo, método, intención,
conducta', darb 'variedad, manera', waúh 'comienzo, manera, razón, intención,
objeto, fin', naw' 'variedad, manera, forma', sinf 'especie, manera, género',
namat 'manera, modo'...
[17] "Dictionnaire grabe-frangais", Maisonneuve, París, 1860.
[18] Registra también la frase: "hádá turga rayul'^ wFthid' como "C'est 1'ouvrage,
le travail d'un seul homme", como sinónimo de sani'a 'obra, acción, hechura,
trabajo'. Hay que tener en cuenta, que el adjetivo sani' quiere decir 'hábil,
experto'. El diccionario de Lane (B. I, 1848, II) amplia un poco la frase "hádihi
-l-nabiu tarqatu rabul'° w¢hid'^", traducida como "(These arrows are) the work,
or manufacture, of one man".
[19] "Suplément aux dictionnaires grabes", 3.a ed. E.-J. Brill, Leyde, y G. P.
Maisonneuve et Larose, París, 1967, 2 vols.
[20] "An arabic-english lexicon", Librería del Líbano, Beyrut, 1968.
[21] Dice textualmente: "signifies The beating (a thing), or striking (¡t, in
any manner, and with anything) ; this being the primary meaning: or with the
mitraq, which is the implement of the blacksmith and of the artificer (with
which he beats the ¡ron), and te rod, or stick, with which one beats wool (or
hair) to loosen or separate it: and the slapping with the hand".
[22] Con respecto a los tejidos se encuentran datos más detallados, como tariqa
`banda de tela de lana o de pelo de cabra de un ana de ancha, de la longitud
igual a la altura de la tienda y que se añade a los paños de la tienda', o la
locución daqq al-mifraga aplicada a todo aquello que está flamante (se dice de
un lienzo que sale de manos del desgrasador, o de un vestido completamente
nuevo' (v. Kazimirski). También esta forma II aparece en el "Vocabulista" bajo
"VARIARE", 'abigarrar, mezclar colores', empleándose el partiéipio mutarraq
como `variopinto, rayado, hecho a rayas (una tela)' (v. Dozy).
[23] El texto de Lane dice: "signifies (the sume, or) the snare (hibúla) of the
sportsman, having (what are termed) kifaf (pl. of kifaa) ". hibála parece estar
empleado en el sentido de `ardid' o `maña', lo mismo que kifaf equivale aquí a
`buena mano' o `artimaña'.
[24] El sentido de `golpear', que Lane considera como el originario de esta raíz
árabe, ha traído, como consecuencia, su relación con la música, pues el artista
golpea el instrumento para arrancar sus sonidos: Kazimirski da para taraga, como
7.a acepción `batir, golpear, tocar (por ej., un instrumento de música con los
dedos)' y Dozy recoge ,taga como `percusión' y ?tariga como término de música,
`aire'. Kazimirski dice de ,tarq `sonido de la voz o de un instrumento músico' y
Lane que 'es una acción de tocar el laúd', luna especie de tono del laúd' o `una
melodía'. Incluso el baile se incluye en este concepto (en el "Vocabulista"
figura ,tarqún como "SALTARE") quizás por el batir de los pies sobre el suelo,
pues la palabra ,targa vale también `traza, huella hecha por los pasos de un
animal' y taraq `trazas dejadas sobre el suelo por los camellos que marchan en
fila'; por este motivo, a esta línea trazada en el suelo por el incesante
pisotear de las bestias, probablemente la palabra tariq vino a significar
`camino, ruta'.
[25] Lane dice en este texto: "Also signifies A (snare, trae, gin or net, such
.as is commonly cal") fal, or the like thereof".
[26] Hemos de destacar de nuevo cómo en el "Vocabulista" se incluye en el mismo
apartado de "Monos" el sustantivo darb, `golpe, palo, paliza', que tiene también
el valor de `clase, especie, género, variedad, manera', identificándose con la
acepción de truco como 'golpe, choque', que se considera la base de la adopción
de este nombre para el juego de los trucos (a modo de billar) y quizás motivo
para el nombre del cencerro, ya que turq, además de `golpe, toque', es también
Son, sonido'. Igualmente incluye el "Vocabulista" en este apartado el nombre
nagma, 'melodía, tono'
[27] Recordemos las definiciones árabes como 'cepo, trampas, redes', que vienen
a concordar con la acepción catalana aplicada a una forma de red que lleva
puestas unas bolas de madera (trucs) para que no lleguen del todo al fondo, como
una artimaña de los pescadores.
[28] Es curioso que en catalán truc signifique también <canto rodado,
guijarro', pues en árabe se emplea tarq con el sentido de 'arrojar piedrecitas
para presagiar augurios (se dice de los adivinos)' y en la forma X el de 'pedir
a alguien que consulte la suerte y presagie augurios por medio del lanzamiento
de guijarros'. Ya hemos visto cómo bajo esta raíz árabe figuran nombres para
designar no sólo a los farsantes y charlatanes, sino también a toda clase de
nigromantes, astrólogos o adivinos (v. Kazimirski). Así las voces ,tñriq y ,turráq
valen como 'adivino (que golpea con una vara o que consulta la suerte por medio
de guijarros)' (v. en Dozy).
[29] Este cambio fonético no hay duda que se
ha producido en la voz drugo frente al catalán truc, ya que ambas voces se aúnan
en la misma semántica, en el sentido que se da para la primera en Toledo como
'burujón, peladilla' y en el Maestrazgo como 'pedrusco, canto rodado' (v. en
Corominas-Pascual), conforme con lo que hemos indicado en el comienzo de la nota
28.
[30] V. Corominas-Pascual.
[31] V. Corominas-Pascual.
[32] V. José Luis Alonso Hernández, Léxico
del marginalismo del Siglo de Oro, Universidad de Salamanca, 1977.
[33] V. Víctor León, Diccionario de argot
español, Alianza Ed., Madrid, 1980. 34 Cita del Diccionario de Autoridades.
[34] Cita del Diccionario de Autoridades.
[35] V. José Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí
o "hakitía", Madrid, 1977
[36] La nueva recopilación de las leyes del
Reino, lib. 3, tit. 16,I2
[37] Joseph Peliicer, Traducción del Argenis,
part. 2, fol. 94.
[38] Cita del Diccionario de Autoridades.
[39] Día y noche de Madrid, 415. V. nota 32.
[40] Antonio de Fuenmayor, "Vida de S. Pío
V", fol. 10. Cita de "Autoridades".
[41] Cervantes, "Historia de Persiles y
Segismunda", lib. 2, cap. 10. Cita de "Autoridades".
[42] V. F. Rodríguez Marín, "Dos mil
quinientas voces castizas y bien autorizadas que piden lugar en nuestro léxico",
Atlas, Madrid, 1980, p. 385.
[43] El empleo usual del pelo de cabra se
encuentra también en árabe en la palabra tarzga, que ya hemos mencionado en la
nota 22. Las acepciones que el de otra contrapuestas que se dan para el francés
droguet vienen a demostrar nombre no procedía del mayor o menor grosor de su
textura, cualidad, que bien pudiera ser su modalidad variopinta.
[44] En Nebrija se encuentra trocatinte como
"versicolorarius".
[45] Cita de la Enciclopedia Larousse.
[46] En la India se le llamaba pippali,
nombre que los griegos de Alejandro lo transformaron en piper. En caravanas era
llevada al Yemen y desde allí hasta Alejandría. Su precio fue altísimo hasta la
llegada de los cargamentos portugueses a Lisboa en el siglo xvi. Se usó para
cataplasmas también.
[47] Se le atribuían cualidades medicinales
también; se usaba por su agradable sabor para la fabricación de aceites y
pomadas, y como tónico.
[48] Se usó como desodorante y en Europa para
especiar la cerveza, importada en el siglo xvi, y también para el dolor de
estómago.
[49] Se empleó como alimento, sustancia
aromática, tínte y medícamento, para alivar el dolor de estómago.
[50] En la India, creadora del "curry", éste
constituía todo un proceso de selección, preparación y cocción de especias, de
un modo tan variado que se podía dar a cada plato un aroma y un sabor distintos.
Esta mezcla de especias se compone fundamentalmente de coriandro, jengibre,
guindilla, cardamomo, clavo, comino, pimienta negra y otras.
[51] En Andalucía la selección de las
especias para estos casos constituye todo un ritual y se le llama "testamento" a
todos los avíos que se han de emplear para la matanza del cerdo
[52] Dozy dice de yalláb "celui qui importe
des merchandises p. e. des drogues, dans un pays; marchand", diciendo lo mismo
del participio gálib. También incluye en esta raíz las voces palabd y Jalaba
como `raíz purgante', que sería étimo de las castellanas jalapa y xalapa, aunque
la R. Atad. considera estos nombres como derivados de la ciudad mejicana de
Xalapa
[53] La R. Atad. da para pilpil la acepción
de "bejuco que produce el cógnil (Chile) ". Sin embargo, en la lengua popular,
es conocido de todos que los guisados que se hacen "al pilpil" van siempre
condimentados de picantes, especialmente de guindillas.
[54] También en la raíz árabe
,t-r-q encontramos matices de adulteración tan concretos como: taraga `ensuciar el
agua orinando dentro' y tariga `beber el agua turbia', tarq es también 'agua de
lluvia u otra que los camellos, a su paso, han ensuciado de orina y de
estiércol' (ver Kazimirski). La acepción antigua que se daba a droga como `algo
malo', se adapta al oscurantismo que se encuentra también en el árabe turq
tinieblas', acompafíando a un ambiente de `desgracia': friga vale `calamidad,
desgracia; propiamente lo que viene durante la noche', mientras mutriq significa
`vil, despreciable'.
|