ANDALUCES EN LA CURVA DEL RIO NÍGER

YIA.LM

 

 

 

LOS MORISCOS EN EL ÁFRICA SUBSAHARIANA (SIGLOS XVI-XVII):

un ensayo de evaluación cuantitativa.

 

Ismael Diadié Ha'ïdara.


 

Los corpus bibliográficos relativos a los moriscos son de una gran amplitud en nuestros días. Los historiadores, geógrafos, demógrafos y economistas, han planteado toda suerte de cuestiones para proporcionar a la historiografía  contemporánea una medida aproximativa de las consecuencias de la emigración fuera de la Península lbérica, en el periodo de Felipe IIy sus sucesores. Pero un examen atento de esta bibliografía nos presenta algunas carencias:"geográficamente hay un vacío, una ausencia de trabajos de investigación que trata del gran número dé moriscos que atravesaron el Sahara, para vivir y asentar; en su vertiente meridional, a excepción de estudios globales y divulgativos sobre el pueblo Arma en general: Julio Caro Baroja, en su obra ya clásica "Los moriscos del Reino de Granada" , hace referencia de estos moriscos en Tombuctú: más tarde, Antonio Domínguez Ortiz y Brnard Vincent los citan de pasada en su obra común, Historia de los Moriscos, la gesta de Jawdar Pacha y la herencia de aquellos elementos moriscos (en el texto, "renegados") de entre los 40,000 que se asentaron en el Marruecos de la dinastía Saadiana. Más que un obiter dictum, la cuestión de los moriscos en el África Subsahariana llegará a ser un tema significativo de trabajos de investigación a principios de este siglo gracias a José Ortega y Gasset, Y Emilio García Gómez,cuyas obras y espíritu están muy presentes en nuestro días para los universitarios de Granada: los cuales, tras una serie de expediciones científicas han intentado reencontrar las pistas de estos elementos "perdidos" en la Curva del Niger. A tales expediciones pioneras y ciertamente heroicas, se les puede imputar la función pragmática de una cierta nostalgia que se antepone al objetivo científico. Tras la primera expedición dirigida por Manuel Villar Rasos, Torcuato Pérez de Guzmán  y Leocadio Martín-Mingorance, no ha habido estudios serios para dirimir lo conocido sobre esta cuestión: acerca de la naturaleza exacta de la emigración de aquellos moriscos y de su distribución geográfica contemporánea. En su contribución a la obra colectiva publicada por Manuel Villarraso Torcuato Pérez de Guzmán, incitan a un debate sobre la aportación, juzgada mínima de estos elementos en el África Subsahariana por M. Abitbol. "Este debate lo ha proseguido ManuelRiesgo" en Madrid, como respuesta a las consideraciones de José Corral sobre la misma cuestión. Pero aquí también, es preciso, concretamente, aportar datos y cifras que nos permitan  todo un debate en el que no nos enfrentemos a simples conjeturas; el espíritu de este breve estudio es el de fijar los limites que permiten nuestras fuentes, los elementos calculables, que nos ayuden a evaluar cuantitativamente esta emigración morisca en el África Subsahariana.
 

La emigración de los moriscos al África subsahariana en los siglos XVI-XVII se sitúa en la coyuntura histórica global de la conquista del imperio Songhay del Askia Ishak II por Mawlay Ahmed Al-Mansur, que ocupa el trono Saadiano de Marruecos tras la muerte de su hermano Abd-el-Malek, en la batalla de los tres reyes que tuvo lugar en Alkazarquivir en Agosto de 1578.
 

En la situación global de la conquista Saadiana del Sonkhay, las fuentes históricas nos permiten descubrir una parte considerable de estos emigrados entre el primer contingente militar que atraviesa el Sahara en octubre de 1590 para librarla batala de Ton-Dibi (marzo1591) y el último enviado por Mawlay Zidan en 1618.


Al-Zay y ani, da para una sola expedición de Jawdar, la cifra global de 22.000, que divide en 20 cuerpos de 100 por cada jefe, seguidos de 2.000 "especialistas, marinos y artilleros", Estas cifras que nos ofrece Al-Zayyani son, de hecho, solo 1/3 del total del ejército Saadiano, el cual Mármol" estimó en 65.000 hombres, y Diego de Torres  en 60.000. los estimados de Al-Zayyani también son puestos en duda por las fuentes históricas de Tomboctú,
 

Abul-Abbas en la KIFAYAT Al MUHTAJ LIMARIFAT MAN LAYSA FI L-DIBAJ donde cita el TARIKH AL-SUDAN aporta la cifra de 23.000 hombres, que según Mawlay Zaydan fueron enviados por Al-Mansur de 1590 a 1609, año de su muerte. A nuestro juicio, estas cifras que aporta Al-Zayyani se refieren más bien al volumen de las expediciones de las fuerzas armadas del Sudán, -como está claramente expresado por Ahmad Baba en tiempos de AI-Mansur-, respecto al total de hombres de Jawdar; ahi es donde viene la confusión.
 

Después de la muerte de Mawlay Ahmad Al-Mansur (1603), su hijo y sucesor Mawlay Zidan envió junto a El-Fata, al Pacha Ammar, el-Torki y el Amin Mohammed b. Bu Bekr un contingente de 400 hombres, la suma total de estas expediciones ascenderla a 23.470 hombres, si tomamos en consideración las cifras ofrecidas por Ahmad Baba, el último testimonio de Al-Saadi y por los 70 cristianos de la guardia personal de Jawdar que menciona el autor anónimo. En esta cifra total de expediciones en el Africa subsahariana, los moriscos no forman más que un grupo cuyo valor cuantitativo no se puede apreciar sino en un estudio que un grupo cuyo valor cuantitativo no se puede apreciar sino en un estudio que destaque su importancia en relación al total de moriscos en tierras subsaharianas, estimados en 40.000.

 

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