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Introducción
¿Por qué
el velo es un tema de tanta actualidad y crea tanta polémica? Para poder
contestar debemos tener en cuenta diversos factores: lo que dicen las fuentes
islámicas, su historia en las diferentes tradiciones, la percepción y uso del
velo por parte de los musulmanes en general y la percepción del velo por parte
de los no musulmanes. Pero la cuestión que debemos plantearnos es si el velo
tiene un fundamento teológico o si se trata de un asunto político y/o cultural.
Es necesario llevar a cabo un análisis minucioso porque como dice el Qur’an:
Y no te ocupes de aquello de lo
que no tienes conocimiento: en verdad, el oído, la vista y el corazón --todos
ellos-- habrán de responder por ello [en el Día del Juicio]! (Surat 17: aleya
36)[1].
Mi
intención no es crear una polémica innecesaria sino, todo lo contrario, mostrar
la necesidad de plantear un debate interno, un debate legítimo porque nos afecta
directamente como mujeres musulmanas. Yo diría que se trata de responsabilidad y
coherencia ya que no debemos aceptar algo porque "solamente" lo digan los demás
sino que debemos cotejar las informaciones e intentar buscar nosotros mismos la
Verdad.
El Islam
se caracteriza, entre otras cosas, por carecer de iglesias, de sacerdotes o
intermediarios entre Allâh y sus siervos. Así, pues, sin querer negar la
aportación inestimable de los grandes eruditos en Islam, en mi opinión el
verdadero yihad personal es la lectura e interpretación del Qur’an. Todo
musulmán ha de intentar encontrar las respuestas a sus preguntas en el Libro
Sagrado, puesto que éste es la Palabra Divina, completa, perfecta, verdadera. En
el Qu’an podemos leer acerca del mensaje divino:
Di:
"¿Qué testimonio de la verdad tiene el mayor peso?" Di: "Allah es testigo entre
vosotros y yo; y este Qur’an me ha sido revelado para que, por medio de él, os
amoneste a vosotros y a aquellos a quienes alcance."
¿Atestiguaríais, en verdad, que hay otras deidades junto con Allah? Di: "¡No
atestiguo [tal cosa]!" Di: "¡Él es el Unico
Dios; y, ciertamente, estoy lejos de atribuir
divinidad, como vosotros hacéis, a algo junto con Él!"
(6:
19)
(...) aunque no hay animal que camine sobre la tierra ni ave que vuele con sus
dos alas, que no forme comunidades como vosotros: ningún detalle hemos
descuidado en Nuestro decreto.
(6: 38)
[Di:]
"¿Voy acaso a buscar un juicio distinto del de Allah [sobre lo que es correcto o
incorrecto], cuando es Él quien ha hecho descender para vosotros esta escritura
divina, que expone claramente la verdad?"
Y aquellos a quienes dimos la revelación con anterioridad saben que esta,
también, ha sido hecha descender, gradualmente, por tu Sustentador con la
verdad. No seas, pues, de los que dudan porque, en verdad y en justicia, se ha
cumplido la promesa de tu Sustentador. No existe poder capaz de alterar [el
cumplimiento de] Sus promesas: y sólo Él todo lo oye, todo lo sabe.
(6: 114, 115)[2]
Nosotros sabemos mejor lo que dicen. Tú no tienes poder de coacción sobre ellos,
así pues llama con el Corán al recuerdo, a quien tema Mi amenaza.
(50: 45)[3]
Todas
estas surat nos recuerdan que el Qur’an es la Palabra de Allâh
transmitida a la humanidad a través de su Profeta Muhammad (s.a.s). El hecho de
que éste fuera analfabeto no es un azar. Simboliza la pureza del mensaje divino.
Las fuentes de la Sharia: diferentes interpretaciones y
niveles de comprensión
La
primera fuente de referencia de todo musulmán y en la que también se apoyan los
fervientes detractores del Islam es el Qur’an. Pero se plantea el problema de
las interpretaciones y, en consecuencia, el de las traducciones.
Por lo
que se refiere a las interpretaciones, los propios ulema no están de
acuerdo en ciertos temas y no por ello unos y otros dejan de ser musulmanes,
aunque también es cierto que su credibilidad puede verse mermada. En general,
hay dos corrientes opuestas en cuanto a la manera en la que se debe interpretar
el Qur’an: por un lado, una interpretación única y exclusivamente literal y
dogmática; y por otro, una lectura además de literal, metafórica y
contextualizada del Qur’an que, evidentemente, requiere mucho más esfuerzo.
Podemos
establecer tres niveles de lectura del Qur’an. En algunas surat, se habla
de situaciones concretas que tuvieron lugar en el momento de su revelación. En
un primer nivel, pues, se lleva a cabo un estudio dialéctico del texto y del
contexto para extraer una serie de principios.
En un
segundo nivel de lectura, el texto coránico, transmite un contenido moral. Se
necesita llevar a cabo un enfoque global del mensaje para extraer más tarde los
principios y valores de dicha moral, en función de los diferentes ámbitos de la
conducta humana.
Por
último, un tercer nivel de lectura, que requiere una inmersión espiritual e
intelectual profunda en el texto y el mensaje revelados. Se trata de extraer los
preceptos islámicos en cuanto a las exigencias de fe (arkân al-iman), a la
práctica religiosa y a sus fundamentos (arkân al-islam). Aquí únicamente la
lectura del Qur’an no basta sino que se ha de recurrir a los ahadiz (por
ejemplo, para saber cómo se debe hacer salat)[4].
Así pues, vamos a intentar analizar lo que suponen estos tres niveles de
lectura.
Por
lo que se refiere al primer nivel de lectura, todos hemos podido comprobar en la
vida diaria cómo la misma frase dependiendo en qué momento se dice y a quién se
dice, cambia por completo nuestra interpretación inicial. ¿Por qué entonces les
cuesta tanto a algunos entender que eso también puede pasar con el Qur’an? El
Texto es único, pero las lecturas son múltiples, ya que hay múltiples lectores y
esa es la gran riqueza del Libro Sagrado, el hecho de que su conocimiento
profundo es inabarcable. Tampoco sería acertado oponer "fe" y "razón" en la
lectura del Qur’an puesto que ambas son necesarias. Un ejemplo de interpretación
literal y metafórica lo podemos encontrar en la surat del Hierro: "Y
así fue como enviamos a Nuestros mensajeros con las pruebas claras e hicimos
descender con ellos el Libro y la Balanza, para que los hombres pudieran
establecer la equidad. E hicimos descender el hierro, que encierra tanto un gran
poder de agresión como utilidad para los hombres (...)"[5]
(57:25). A partir de estudios recientes se ha demostrado científicamente que el
hierro proviene del espacio gracias a los meteoritos que cayeron en la Tierra
hace millones de años, lo que confirma el sentido literal sobre el "descenso"
del hierro del espacio, e igualmente, Allâh el Omnipotente hizo "descender" el
hierro en un sentido metafórico.
El Qur’an
tiene una cualidad única y es que habla a personas con diferentes niveles de
conocimiento. Cada uno saca del Qur’an aquello que su intelecto puede entender.
Para mí, lo importante es vivir de manera coherente según lo que cada uno
entiende del Qur’an, evidentemente dentro de un marco y no por ello se debe
estar a favor de cualquier tipo de licencia para hacer lo que se quiera y como
se quiera. Pero insisto en la importancia de la coherencia y la sinceridad con
respecto a lo que entendemos. Lo fundamental es que para entender hay que leer,
reflexionar, cuestionarse constantemente sobre nuestros conocimientos porque eso
es lo que nos hace avanzar y adaptarnos a nuevas situaciones.
Eso
es lo que intentan hacer algunas musulmanas que se "atreven" a interpretar el
Qur’an aún con todo el rechazo y los prejuicios de algunos musulmanes[6].
Algunas de las mal llamadas "feministas islámicas" proponen una lectura del
Qur’an diferente de la lectura masculina omnipresente. "Feminismo islámico" debe
ser entendido en el sentido de que son musulmanes y musulmanas que reivindican
la igualdad de los derechos de la mujer basada en una validez teológica: su
derecho a educarse, a trabajar, a tener su propio estatuto legal, la mujer puede
divorciarse por propia iniciativa, por ejemplo si no está satisfecha sexualmente
de su marido (lo que muestra hasta qué punto el Islam es revolucionario). Pero
sobre todo iguales ante Allâh. Evidentemente se habla de igualdad de derechos y
de estatuto, no en cuanto a "igualdad" intrínseca, puesto que es obvio que el
hombre y la mujer no son "iguales", es decir, no son "idénticos".
La
mayoría son mujeres intelectuales (abogadas, políticas, investigadoras,
profesoras universitarias, etc.). Pero muchos hombres y mujeres musulmanes
intentan desacreditarlas diciendo que sus interpretaciones no son válidas porque
no son ulema. ¿Pero quién decide quién merece llevar esa etiqueta y en
base a qué criterios?¿Por qué nadie conoce a mujeres ulema en la
actualidad?¿O es que las mujeres no tienen capacidad para serlo?
Si
nos remitimos al Qur’an, Bilqis, la reina de Saba, discutía con el rey Suleimán
sobre la justicia y la política de su reino. Según la Sira (historia de la vida
del Profeta (s.a.s)), Aisha (rAa), mujer del Profeta (s.a.s), además de
reglamentar gran parte de la Sunnah ejerció durante 40 años la función de
Mufti. Umm Salama, fue consejera política del Profeta (s.a.s) durante el tratado
de «Al Hudaybia». Zaynab (rAa), la hija del Profeta (s.a.s), declaró en la
mezquita de Medina delante de la salat a todos los hombres y mujeres que estaban
allí que su ex-marido (no musulmán y perteneciente a la tribu que estaba en
guerra contra los musulmanes de Medina) se encontraba bajo su protección.
Después de la salat, el Profeta (s.a.s) aceptó que esa persona circulara
libremente. Toda la comunidad respetó la protección asegurada por una mujer a un
incrédulo. Asma Bint Yazib Bin Sakan fue la primera mujer que reivindicó el yihad…[7]
Todos estos ejemplos muestran que ya en los inicios del Islam las mujeres se
expresaban libremente, defendían sus puntos de vista e interpretaban las
enseñanzas del Profeta (s.a.s). Es cierto que debemos esforzarnos por recuperar
esa memoria perdida pero no debemos vanagloriarnos sin más de ese pasado
esplendoroso, ni debemos olvidar la dura realidad que les toca vivir a muchas
musulmanas, privadas de los derechos más básicos. ¡La historia ha de servir para
recordar y sobre todo para avanzar y no retroceder en los derechos adquiridos
hace ya catorce siglos!
En
el Qur’an la palabra "velo" (hiyab en árabe) aparece ocho veces. Ninguna
de ellas hace referencia al velo para cubrir el pelo, sino que tiene un claro
sentido de "cortina" (7: 46, 17: 45, 19: 17, 33: 53, 38: 33, 41: 5, 42: 51, 83:
15). Se trataría, pues, de un doble contrasentido: lingüístico y de objetivo.
Lingüístico porque el Qur’an no habla nunca de velo para cubrir el pelo y de
objetivo, puesto que si en sus orígenes el velo se asociaba a la liberación de
las mujeres que se convertían, hoy en día produce más bien el efecto contrario
al deseado[8].
Como explica la escritora marroquí Fátima Mernissi (Premio Príncipe de Asturias
de las Letras 2003) en su libro El harén
político[9],
"El hiyab, literalmente ‘cortina’, ‘descendió’’ no para hacer de barrera
entre un hombre y una mujer, sino entre dos hombres. El hiyab es un suceso
datado al que corresponde la aleya 53 de la azora 33, que fue revelada durante
el año 5 de la hégira (627)". El Profeta (s.a.s) se acababa de casar con
su prima Zaynab (Raa), y por la falta de delicadeza de algunos de sus compañeros
que no veían el momento de irse, "la aleya del hiyab ‘descendió’ en la
alcoba nupcial, para proteger su intimidad y excluir a una tercera persona, en
este caso a Anas b. Málik, uno de los discípulos del Profeta. Anas fue excluido
por el hiyab, en su calidad de testigo y símbolo de una comunidad que se
había hecho demasiado cargante, y es el propio testigo el que cuenta el suceso".
Si a toda
esta complejidad añadimos la fiabilidad o no de las traducciones en otros
idiomas, basadas en un problema de interpretación inicial, cómo podemos estar
seguros de que la traducción sea la correcta y por lo mismo, donde en español
dice "velo", ¿no debería decir "cortina"?
La Surat
24, An Nur (La Luz), se ocupa en gran parte de las relaciones entre los sexos y
de ciertas normas éticas.
Di a los creyentes que bajen la mirada y que guarden su castidad: esto conviene
más a la pureza [y,] ciertamente, Allâh está bien informado de lo que hacen[10].
(24: 30)
Como
vemos, aquí Allâh se dirige a los creyentes en general, hombres y mujeres. La
castidad puede ser entendida tanto física como emocional.
En cuanto
a la vestimenta y a la conducta de las mujeres, podemos leer la aleya siguiente:
Y di a las creyentes que bajen la mirada y que guarden su castidad, y no
muestren de sus atractivos [en público] sino lo que de ellos sea aparente [con
decencia]; así pues, que se cubran el escote con el velo. Y que no muestren
[nada más de] sus atractivos a nadie salvo a sus maridos, sus padres, sus
suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, los hijos de sus
hermanos, los hijos de sus hermanas, las mujeres de su casa, aquellas que sus
diestras poseen, aquellos sirvientes varones que carecen de deseo sexual, o a
los niños que no saben de la desnudez de las mujeres; y qué no hagan oscilar sus
piernas [al caminar] a fin de atraer la atención sobre sus atractivos ocultos[11].
(24: 31)
Aquí, la palabra velo no hace referencia a la palabra árabe hiyab,
sino al jimar, que era el tocado usual de las mujeres árabes antes y
después de la llegada del Islam y que dejaba al descubierto los senos porque era
muy holgado. "Lo que de ellos sea aparente [con decencia]" (il.la ma dahara
minha). En el comentario de esta aleya que propone Muhammad Asad, nos llama
la atención sobre esta expresión que, "al contrario de lo que han venido
haciendo los expositores tradicionales de la Ley Islámica, que han restringido
su significado al rostro de la mujer, sus manos y sus pies; tiene un significado
más amplio y su deliberada imprecisión permite tomar en consideración los
cambios ligados al paso del tiempo"[12].
Las
creyentes no deben enseñar el escote (sus senos) por pudor y decoro,
evidentemente, pero sobre todo para evitar el estado de frenesí y violencia
sexual que existía en las sociedades preislámicas, es decir, como protección.
Por lo tanto no debemos ignorar el contexto en el que se estableció esta
conveniencia. Lo que nos debe quedar claro es que no se menciona en ningún
momento la necesidad de cubrirse el pelo. Por otro lado, la decencia puede ser
interpretada en su sentido espiritual y no sólo en relación con la apariencia.
Puesto que, si como algunos piensan la mujer debe ir completamente cubierta,
¿qué sentido tiene que se insista en la modestia y el pudor?¿Y qué hay entonces
de la modestia y el pudor de los hombres evocada anteriormente?¿O es que eso
sólo es cuestión de mujeres?
Como decíamos al hablar del tercer nivel de lectura del Qur’an, para establecer
los preceptos islámicos es necesario remitirse a la segunda fuente en
importancia para la gran mayoría de los musulmanes que son los ahadiz. No
obstante, hay que diferenciar los ahadiz, que son la narración de
los dichos del Profeta (s.a.s) recogidos después de su muerte y que contienen
algunas narraciones que son incorrectas y contradictorias con el Sagrado Qur’an,
la Sunnah o con otros ahadiz; de la Sunnah, que se refiere
a la enseñanza práctica del Profeta (saw). Para saber si un hadiz es
auténtico se deben tener en cuenta las técnicas selectivas y rigurosas llevadas
a cabo por parte de los ulema en las ciencias del hadiz a través
de la cadena de transmisión (isnad) y los relatores, y lo que debe
premiar es que todo hadiz que contradiga el espíritu de las enseñanzas
del Qur’an debe ser descartado, como señala, entre otros muchos, el reformador
tunecino Mohamed Talbi[13].
Así que antes de aventurarnos a afirmar que tal cosa o tal otra es así porque
"lo he leído u oído de algún hadiz", debemos preguntarnos sobre su
fiabilidad. El Libro Sagrado es completo y acabado, es perfecto y divino. Allâh
no ha olvidado nada, si hubiera querido hubiera transmitido veinte tomos, pero
si no lo ha hecho es porque hay una razón. Nosotros la desconocemos pero creo
que los "silencios" del Qur’an son importantes porque nos permiten utilizar
nuestro sentido común y nuestro intelecto. Si todo hubiera estado "estipulado",
hasta el ínfimo detalle de nuestras vidas, no habría espacio para el progreso,
ni para el avance, ni para la diversidad, ni para el cuestionamiento. Eso sería
contrario a la idea misma del Qur’an. Esos "silencios" pueden representar esa
parte de libertad responsable que Allâh nos ha dado. Como dice Riffat Hassan,
eminente doctora en Filosofía islámica:
"Ser musulmán hoy en día, significa tomar una posición contra aquellos que
insisten en el hecho de que ser musulmán quiere decir seguir los caminos
trazados y santificar la tradición sin someterla a un examen profundo o a una
reflexión profunda. Según el Corán, Adán fue elevado por encima de las criaturas
celestes por su capacidad para "nombrar" las cosas, es decir, para formar
conceptos o ejercer su facultad racional (2:30-34). Y en uno de los pasajes más
importantes del Corán (33:72), nos dice que Allâh ofreció la resposabilidad de
la libertad de elección a toda la creación, pero que sólo la humanidad aceptó."
[14]
En el
Qur’an no aparece en absoluto la idea de que la mujer se deba cubrir el pelo y
para justificarlo, se ha de recurrir únicamente a algunos ahadiz. Uno muy
conocido entre los musulmanes cuenta que Ayesha contó que Asmaa, hija de Abu
Bakr, se fue hacia el Mensajero de Al-lâh llevando ropas finas. Él se acercó a
ella y dijo: "¡Oh Asmaa! Cuando una chica llega a la edad menstrual no debe
dejar ver nada más que esto y esto". Y señaló la cara y las manos (Transmitido
por Abu Dawud). ¿Pero qué fiabilidad tiene este hadiz?¿Está influido o no
por la tradición preislámica?¿Está en contradicción o no con el espíritu del
Qur’an? Es necesario llevar a cabo un análisis profundo de los ahadiz
antes de aceptar sin más lo que oímos o leemos. ¿Cuántos musulmanes pueden
afirmar que los ahadiz que conocen son qudsi (divino), sahih
(auténtico) o maudu’ (inventado)?¿Cuántos saben que existen
diferentes categorías de ahadiz y que por lo tanto no podemos
considerarlos todos de la misma manera?
Las otras
dos fuentes de la sharia son el ijma (consenso de la Umma) y
el qiyas (razonamiento analógico) que indiscutiblemente no son de origen
divino y, en consecuencia, no son inmutables. Así, entre las cuatro fuentes de
la sharia (el Qur’an, los ahadiz, el ijma y el qiyas)
sólo la primera es de origen divino. ¿Por qué entonces la sharia de los
tres primeros siglos se ha establecido como "Ley divina" inmutable y
trascendental? En principio, en base a un hadiz que dice "Mi comunidad (Umma)
no se unirá jamás en el error", es decir, que el ijma está libre de todo
error, en contra de la mayor evidencia que consiste en afirmar que la
infalibilidad sólo pertenece a Allâh. Esa posición provoca que se impida
cualquier avance, discusión y dinamismo con el pretexto de que se trata de
"innovaciones" en lugar de aceptar que se trata de "reformas" necesarias.
La historia del velo en las diferentes tradiciones
El
uso del velo era una costumbre preislámica que no sólo compartían las otras dos
religiones monoteístas (pensemos en las monjas) sino que podemos encontrarla en
otras culturas (pensemos en los saris de la India, etc.). En los inicios del
Islam se pidió a las mujeres que se convertían que lo llevaran para mostrar que
debían ser respetadas y que habían adquirido nuevos derechos (no se las podía
repudiar sin ninguna razón y poseían medios para subsistir en caso de divorcio).
Pero se ha de tener en cuenta el contexto histórico en el que se estableció esta
medida, básicamente como protección. El uso del velo no se generalizó hasta tres
siglos después de la Revelación, en los tiempos de la dinastía de los Fatimidas
de Egipto (909-1171). En esa época el velo servía para diferenciar socialmente a
las mujeres: las nobles llevaban un velo y las esclavas y prostitutas no tenían
derecho a llevarlo para distinguirse de esta manera. Pero aun así, éstas se las
ingeniaban para llevar una especie de velo porque no querían sentirse
estigmatizadas por la sociedad ya que no debería ser fácil para ellas que se les
recordara constantemente esa diferencia social. Así que su imposición tenía que
ver con una distinción social más que con la simple represión femenina. No
obstante, como apunta Malek Chebel, "la función coercitiva del velo apareció más
tarde. Es coetánea del ciclo de decadencia que caracterizó a la sociedad
arabo-islámica después de la caída de Granada (1492). Además, cuando en tiempos
de la colonización francesa en Argelia, las autoridades coloniales quisieron
quitar el velo a las mujeres de este país para controlarlas mejor, surgió un
movimiento unánime a favor del velo junto con el rechazo de este acto. Asociado
a las luchas de los pueblos, el velo puede convertirse en el símbolo de la
feminidad preservada."[15]
En los
años 60 en los países de mayoría musulmana muchas mujeres con formación
intelectual no llevaban velo; en cambio, las mujeres de medio rural lo llevaban.
El hecho de no llevar el velo se interpretaba como símbolo de la emancipación de
la mujer musulmana. Actualmente, la tendencia está cambiando, y cada vez hay más
mujeres jóvenes con formación universitaria que reivindican el derecho a llevar
el velo libremente. Las mujeres con velo entran en la vida pública con el lema
"la personalidad es lo que cuenta y no la feminidad". En ese sentido, se ha de
agradecer la contribución del velo por cuanto permite una mayor salida hacia el
mundo exterior pero esa salida se "disimula" ya que el velo siempre remite al
espacio del mahrem. Otra cuestión es saber cómo van a utilizar esas
formaciones universitarias; si van a permitir el acceso al mundo laboral o si
supone solamente un paréntesis antes de la vuelta al espacio privado.
El caso
de países como Arabia Saudí, Afganistan e Irán que "institucionalizan" la
vestimenta de las mujeres es contrario al principio islámico de libre elección
ya que "En Islam no hay coacción" (2:256).
La percepción del velo en occidente
Por
otro lado, en Occidente el velo también crea crispación y polémica. En general,
la sociedad occidental piensa que las mujeres musulmanas son sumisas y que el
velo denigra a la mujer porque se las trata como a objetos. No obstante, después
del revuelo creado con la ley que prohíbe los signos religiosos ostensibles en
las escuelas en Francia[16],
algunas feministas francesas se han alzado en defensa del uso del velo alegando
que hay que respetar el "multiculturalismo" y eso ha provocado la reacción de
intelectuales y de algunas feministas musulmanas como la abogada argelina
Wassyla Tamzali[17].
Esta última denuncia que el uso del velo no es una cuestión cultural sino que a
lo largo de la historia islámica los que están en el poder lo han perpetuado
intencionadamente y han "impuesto" interpretaciones que confirman el supuesto
orden social que debe reinar con el uso del velo y la segregación sexista
(exclusión de la mujer del espacio público: el acceso a la educación, al mundo
laboral, identidad individual y no supeditada a la identidad como madre o
esposa, etc.).
Francia,
país que se erige como defensor del laicismo a ultranza, quiere negar cualquier
expresión a favor de la "diferencia" de forma paradójicamente "autoritaria". En
lugar de alentar un debate interno sobre la cuestión (buscar un consenso desde
las diferentes interpretaciones islámicas), el Estado francés se cree legitimado
para decidir por su cuenta, al estilo colonialista "hay que civilizar a los
pobres salvajes". ¿Qué fue de los ideales de la Revolución de 1789: libertad,
igualdad, fraternidad? ¿O es que el "caso" musulmán es una excepción? Que
haya racismo en la calle, puede tener sus explicaciones sociales, económicas y
políticas que no lo justifican evidentemente. Que haya racismo institucional es
igual de inadmisible y aberrante y es muy grave en cuanto a las consecuencias
que conlleva.
Si
piensan que prohibir el velo en las escuelas va a llevar a una "liberación" de
las mujeres/niñas musulmanas, van muy descaminados. Lo único que puede provocar
es una respuesta contraproducente y que se legitime el uso del velo puesto que
ahora se trata de luchar contra una injusticia directa, que atenta contra la
libertad religiosa.
Además,
el cinismo de Occidente llega hasta límites insospechados cuando van de
paternalistas y se preocupan por la supuesta (y falsa) opresión de las inocentes
musulmanas víctimas de las "atrocidades" del Islam, y en cambio, muchas
editoriales exigen que en las portadas de los libros que hablen de Islam
aparezca una musulmana con el velo, "porque eso vende más". Y en los últimos
veinte años, ¿quién tenía más interés en desviar la atención del comunismo
inventando a un nuevo enemigo? Y si ese enemigo choca de frente con el progreso,
los avances y los derechos humanos, mejor que mejor. Así es más fácil legitimar
su lucha. Occidente tenía mucho interés en que el uso del velo no sólo se
mantuviera, sino que se extendiera.
La percepción del velo por parte de los musulmanes
Los
musulmanes tienen percepciones diferentes del velo que pueden llegar a ser
antagónicas. Evidentemente no se trata de enumerar una "lista" de casos
exhaustiva, sino simplemente de tener una idea de cuáles son las tendencias
generales.
Algunos
musulmanes defienden el uso del velo porque, según piensan, lo dice el Qur’an.
Es decir, para mostrar modestia, decoro y pudor, y permitir así que se viva en
una sociedad en armonía, en la que cada uno debe desempeñar un papel preciso e
inalterable. Desde este punto de vista, la mujer sigue una obligación divina y
se somete a la voluntad de Allâh y no a la del hombre. Se trata pues de la
aceptación voluntaria "impuesta" por Allâh. Paradoja aparente...
Otros
piensan que además simboliza una resistencia contra el modelo occidental y
utilizan el velo como símbolo de ese Islam "de oposición". Los casos de agresión
contra mujeres con velo refuerzan esa necesidad de "resistencia militante", que
algunos resumen con la idea "estás con nosotros o contra nosotros, y para
demostrar tu lealtad has de llevar el velo". Esa idea en sí está en
contradicción con la primera percepción, es decir, únicamente por Allâh y no por
los hombres.
En el
extremo opuesto, hay musulmanes que piensan que es una imposición de los hombres
y les parece un aspecto "oscurantista" del Islam basado en la política del miedo
que consiste en razonar de la siguiente manera: puesto que la mujer es
"tentadora" (es culpable del pecado original heredado del Génesis y que no
aparece en el Qur’an), debe cubrirse como Se lo ha ordenado Allâh. Si no Le
obedece se irá al Infierno. Todo se resume a haram y halal, al bien y al mal, al
Paraíso y al Infierno, sin ningún matiz ni cuestionamiento. Recordando viejos
tiempos ya superados en España con la Santa Inquisición.
Por
último, otros piensan que sólo se trata de una cuestión cultural que hay que
respetar.
Conclusión
Como hemos visto, el debate sobre el velo tiene una gran importancia debido a la
carga simbólica que lleva consigo. Muchos musulmanes creen que la "buena"
musulmana es la que lleva el velo, y la que no lo lleva es "impúdica". Por
extensión, eso sería acusar al resto de la población femenina del mundo de
impúdica, lo que no sería ni justo ni cierto. Pienso que no debería entenderse
el velo como una meta en sí, sino como un camino hacia una espiritualidad y un
modo de vida diferente (que no opuesto) del modelo
capitalista-consumista-pragmático imperante. El futuro del Islam pasará por
encontrar una salida a esa aparente dicotomía entre Oriente y Occidente,
Modernidad e Islam. No debemos olvidar que los grandes avances de Occidente se
deben al mundo musulmán que penetraron a través de al-Andalus. Así que tanto los
occidentales no musulmanes que piensan que el Islam es retrógrado, como los
musulmanes que creen que toda modernidad es cosa de shaytan, deberían
revisar la historia[18].
Hay
musulmanas que viven en perfecta armonía y coherencia el uso del velo. Para
éstas, una interpretación literal del Qur’an, apoyada además en algunos
ahadiz (discutibles) les parece conveniente y plausible y se sienten
realizadas y felices así, porque para ellas significa seguir los preceptos de
Allâh. Es su manera de someterse a Allâh y exigen el derecho a profesar su fe
abiertamente. El problema clave que señalan algunas feministas musulmanas es que
para que la mayoría de las mujeres quieran ser libres y exijan sus derechos,
deberían ser conscientes de que justamente no son libres y de que se les priva
de sus derechos ya que están condicionadas por una visión utilitarista del Islam
fomentada por los hombres para perpetuar su statu quo y su necesidad de
hegemonía. Lo que no se puede aceptar es que ningún país (como el intrusismo de
Francia) interfiera en un cambio que se ha de llevar a cabo desde una reforma y
un debate internos. Si se defiende teológicamente que el velo no tiene ningún
fundamento en Islam, será mucho más fácil que cambien las actitudes.
Las
musulmanas que decidimos no llevar el velo "voluntariamente" debemos luchar
contra los prejuicios tanto de los musulmanes como de los no musulmanes. El
camino que hemos elegido es diferente porque hemos optado por el velo interior,
el que uno lleva siempre y no se puede quitar y al que hace referencia el Qur’an.
Quizás ese camino sea más largo, más tortuoso, más complicado pero sin duda será
sincero y con el puro convencimiento de las cosas y no una aceptación fácil de
lo que no lo es. La cuestión es llegar a ese camino que nos da la certeza de
Allâh. Es tan difícil llevar el velo para las musulmanas en Occidente, como no
llevarlo cuando la mayoría de los musulmanes insisten en su obligatoriedad y
Occidente les recuerda incesantemente los estereotipos sobre la mujer musulmana.
¡Irónicamente piensan que si una mujer no lleva el velo no puede ser musulmana!
Nosotros
como musulmanes podemos expresar nuestro punto de vista para que cambien las
cosas, para que el espíritu fundamental del Qur’an (el de justicia en el amplio
sentido de la palabra) sea respetado y no sea alterado. Tanto la mujer como el
hombre tienen el derecho a opinar libremente porque Allâh nos ha dotado de
entendimiento y nos ha hecho el mejor regalo que podía ofrecernos: Al-Hurriya
(la libertad) que forma parte de nuestro destino.
[1] El
Qur’an,Traducción del árabe y comentarios de Muhammad Asad, Centro de
documentación y Ediciones de Junta Islámica. http://www.webislam.com
[2] Idem.
[3] El Corán,
Traducción de Abdel Ghany Melara Navío.
[4]
Ramadan, T. Le Coran et le cœur: un dialogue (partie 1),
http://oumma.com
[5] El Corán,
Traducción de Abdel Ghany Melara Navío.
[6]
Shaaban, B. The muted voices of women interpreters.
Dossier 17,
WLUML, 1997.
[7]
Lamrabet, A. Féminisme islamique?
http://oumma.com
[8]
Nourel, A. Entretien avec le Professeur Mahmoud Azab : « Le voile n’est pas
un principe fondamental de l’Islam » http://oumma.com
[9] Mernissi, F.
El harén político, el Profeta y las mujeres,
http://www.webislam.com/BEI/Haren_Politico/Index_Haren_Politico.htm
l
[10] El Qur’an,Traducción del árabe y comentarios de Muhammad Asad,
Centro de documentación y Ediciones de Junta Islámica.
http://www.webislam.com
[11] Idem.
[12] Ibidem.
[13] Sobre Mohamed
Talbi.
http://www.lintelligent.com/gabarits/articleAfricain_online.asp?art_cle=LIN28123mohamiblatd0
http://www.nouvelobs.com/articles/p1965/a21426.html
[14] Hassan, R.
Selección de artículos. Grenoble, WLUML, , 1986.
[15] Fragmento de un
artículo de Malek Chebel, aparecido en Libération, el 8 de febrero de
1995.
[16] Ley del
15-03-2004, relativa al "uso de señales o prendas religiosas en escuelas,
colegios y liceos públicos"
[17] Tamzali, W.
Feministas, os escribo desde Argel:
http://www.rebelion.org/mujer/040402tamzali.htm
[18] Vernet, J. Lo
que Europa debe al Islam. Barcelona, El acantilado, 1999.

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