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DESAPARECIDOS DE LA GUERRA CONTRA EL TERROR
EE.UU. afronta una demanda judicial por el
paradero de 39 musulmanes desaparecidos
por Jim Lobe

El gobierno de Estados
Unidos afronta ante la justicia una demanda para que revele el
paradero de al menos 39 detenidos-desaparecidos en el marco de su
"guerra contra el terrorismo".
Las tres organizaciones
de derechos humanos a cargo de la querella estiman que la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) mantiene desde hace cinco años a los
desaparecidos en cárceles secretas.
El capítulo
estadounidense de Amnistía Internacional, el Centro de
Derechos Constitucionales y la Clínica Internacional de
Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad
de Nueva York, entablaron la demanda en el marco de la ley de
Libertad de Información.
Las tres organizaciones con sede en Nueva York sostienen que el
gobierno retiene documentos que pueden contribuir a conocer el
destino de 39 detenidos- desaparecidos y proporcionar datos sobre su
paradero.
"Queremos saber dónde están esas 39 personas ahora y qué les pasó
desde el momento de su desaparición", señaló Joanne Mariner, a
cargo de investigaciones sobre terrorismo y antiterrorismo de la
organización Human Rights Watch (HRW).
A pesar de no ser demandante, HRW contribuyó con un informe sobre el
que se basa el proceso, publicado el jueves, el mismo día en que se
presentó la querella.
"Ya es un grave abuso mantenerlas en prisiones secretas de la
CIA. Y ahora tememos que las puedan haber transferido a países donde
pueden seguir en cárceles secretas y más abusos", añadió.
El informe de 21 páginas, para que el que realizaron aportes también
las organizaciones Cageprisioners y Reprieve, ambas con sede en
Londres, menciona la identidad y otros datos de 39 personas
desaparecidas tras su detención.
En su mayoría fueron apresados en Pakistán entre 2001 y 2005.
El documento "Off the Record" ("fuera de registro", en
inglés) también registra la detención de esposas o hijos, e incluso
el caso de un bebé de seis meses, de las personas que fueron
apresadas.
Las seis organizaciones indicaron que se trata del listado más
completo de personas detenidas-desaparecidas que se haya compilado
desde que Estados Unidos declaró su guerra contra el terror en 2001.
"Nosotros no cuestionamos el deber del gobierno de proteger a las
personas de atentados terroristas", declaró desde Londres el
director de investigaciones de Amnistía, Claudio Cordone.
"Pero sí se cuestiona el secuestro de hombres, mujeres y hasta
niños y el hecho de mantenerlos en prisiones secretas privándolos de
los derechos más básicos de cualquier detenido. El gobierno de
Estados Unidos debe terminar de una vez por todas con esa práctica
ilegal y moralmente repugnante", enfatizó.
Por su parte, la CIA se negó a confirmar o desmentir la veracidad de
la información de la investigación de las organizaciones de derechos
humanos.
"Cuando se trata de la CIA y de la lucha antiterrorista, no
faltan acusaciones de inexactitudes", alegó el portavoz de la
agencia, Paul Gimigliano.
"La verdad lisa y llana es que actuamos de acuerdo con la
legislación estadounidense y que nuestras iniciativas
antiterroristas, sometidas a un cuidadoso análisis y supervisión,
han sido muy eficaces para desbaratar conspiraciones y salvar
vidas", añadió.
La publicación del informe coincide con una renovada polémica por
varios aspectos de las prácticas de detención del gobierno de George
W. Bush.
Este viernes comenzó en la septentrional ciudad italiana de Milán el
tan esperado proceso en ausencia de 25 agentes de la CIA y del ex
jefe de Inteligencia de Italia por el supuesto secuestro de un imán
en las calles de esa ciudad en febrero de 2003.
El hecho se habría enmarcado en el programa de Washington de
"entregas extraordinarias", que consiste en la detención de un
sospechoso en un país y su entrega a las autoridades de otro donde
la tortura y los tratos inhumanos son habituales.
El imán Hassan Mustafa Osama Nasr fue trasladado a Egipto donde,
según sus relatos, fue torturado durante un interrogatorio antes de
ser liberado bajo arresto domiciliario.
En el ámbito local, la CIA también es cuestionada.
El mes pasado, la gubernamental Junta de Ciencia de la Interrogación
publicó un duro informe que cuestiona las técnicas violentas
utilizadas por la agencia porque “no son efectivas y son
contraproducentes”.
Las organizaciones de derechos humanos las calificaron de tortura y
el ex asesor de la secretaria de Estado (canciller) Condoleezza
Rice, Philip Zelikow, las había considerado "inmorales".
Mientras, el Comité de Inteligencia del Senado publicó la semana
pasada un informe que cuestiona el valor del programa de
interrogatorios y detenciones secretas de la CIA.
Además, sugiere que la información de inteligencia obtenida por
estos medios no compensa la publicidad negativa ni evitan la
recaudación de datos falsa.
Por último, la Unión Estadounidense de Libertades Civiles demandó la
semana pasada a una subsidiaria de la aerolínea Boeing, involucrada
en el programa de entregas extraordinarias de la CIA, en
representación de un egipcio, un etiope y un italiano trasladados a
cárceles secretas donde habrían sido torturados.
Al igual que la tortura, las desapariciones forzosas violan varios
tratados de derechos humanos ratificados por Estados Unidos.
Esa práctica se inició con el conocido decreto
"Nacht und Nebel" ("noche y niebla"), del régimen nazi
alemán durante la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), y fue muy utilizado por las dictaduras militares de
América Latina en los años 70 para eliminar opositores.
El propio Bush reconoció por primera vez en septiembre de 2006 que
la CIA tenía prisiones secretas en varias partes del mundo.
Bush anunció entonces la transferencia de 14 presos destacados,
incluido el supuesto estratega de los atentados del 11 de septiembre
de 2001 contra Nueva York y Washington, Khalid Sheikh Mohammed, de
una cárcel de la CIA al centro de detención en la base naval
estadounidense de Guantánamo, Cuba.
Cientos de supuestos terroristas habrían sido detenidos y
trasladados en el marco del programa de entregas extraordinarias,
aunque la mayoría de ellos enviados luego a Guantánamo, liberados o
habrían corrido otra suerte, según las explicaciones oficiales.
El informe reagrupa en tres categorías a los 39 aún desaparecidos.
Tres de ellos pertenecen al grupo de los que Estados Unidos en algún
momento reconoció, a nivel oficial, haber detenido, de otros 18 hay
pruebas sólidas, incluidos testimonios de testigos, de que
permanecieron en prisiones secretas.
Del resto existe alguna prueba de que están en algún centro de
detención secreto.
La mayoría de esas personas habrían sido originalmente detenidas en
Pakistán. Figuran ciudadanos de Egipto, Kenia, Libia, Marruecos y
España. También se habrían realizado secuestros en Irán, Iraq,
Somalia y Sudán.
Respecto de los casos en que familiares de presuntos terroristas
habrían sido detenidos, el informe señala que algunos fueron
liberados y otros no aparecen.
Los hijos de siete y nueve años de Khalid Sheikh Mohammed habrían
sido apresados por las fuerzas de seguridad pakistaníes en
septiembre de 2002. Y una vez que él fue secuestrado, según el
informe, los niños fueron utilizados por la CIA para "obligar al
padre a cooperar con Estados Unidos".
Fuente:
Inter. Press Service, 08-06-2007
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