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CURSO DE LA FAES:
UNA APOLOGÍA DEL "CHOQUE DE CIVILIZACIONES"
por Yusuf Fernández
Los
cursos de verano de la FAES de este año han alcanzado un nivel de
extremismo ideológico difícilmente superable en la historia reciente
de la derecha española. En el curso se proyectaron y difundieron
todos los tópicos y argumentos que habitualmente utilizan los
extremistas neocon de EE.UU. para justificar su tesis del "choque de
civilizaciones". Los invitados a los cursos mostraron su odio y
rechazo hacia el multiculturalismo, hacia la inmigración y
especialmente hacia los musulmanes, convertidos en el enemigo por
antonomasia de "Occidente," a los que hay que combatir con todos los
medios al alcance. Esta teoría del choque de civilizaciones fue
planteada inicialmente por Samuel Huntington, que habló de la "inevitabilidad"
del choque entre una imaginaria cultura monolítica "occidental" y
otras no menos imaginarias civilizaciones musulmana y confuciana. En
su reciente libro "¿Quiénes somos?", Huntington ha planteado también
la existencia de un choque entre la comunidad anglosajona de EE.UU.,
identificada con los valores democráticos y la prosperidad
económica, y la hispana, a la que se describe como una amenaza para
todo lo anterior.
La
tesis de Huntington, de contenido profundamente racista, afirma la
"superioridad cultural occidental" sobre el resto del mundo y ha
sido asumida con entusiasmo por los extremistas neocon, que buscan
legitimar ideológicamente las aventuras militares de EE.UU. en Iraq
y otros lugares de Oriente Medio, que tienen como fin el lograr el
control de los recursos energéticos de la zona. Cabe señalar que
antes de promover una guerra es siempre necesario demonizar y
deshumanizar al futuro enemigo.
Naturalmente, la visión de "Occidente" de estos extremistas tiene
más que ver con la barbarie nazi o la Inquisición medieval que con
los valores de la Ilustración y los derechos humanos, que han venido
caracterizando nuestras modernas sociedades europeas. Este discurso
forma parte de una idea absolutamente falaz, típica del discurso
neocon: la idea de que existen culturas o civilizaciones enfrentadas
entre sí, ignorando así no sólo el pluralismo que existe dentro de
cada cultura o civilización, sino también el hecho de la
interconexión que se produce entre las mismas. Hoy no puede
entenderse, por ejemplo, el Renacimiento europeo sin la influencia
del pensamiento musulmán medieval, del mismo modo que no puede
comprenderse la moderna historia de muchos países islámicos sin
tener en cuenta la influencia que EE.UU. y algunas naciones europeas
han ejercido sobre ellos.
Cuando el ex etarra Mikel Azurmendi habla de
"nuestros valores" o de "ser como nosotros", lo primero que hay que
preguntarse es ¿quién quiere ser como Azurmendi?
La consideración de los inmigrantes
como mano de obra sin derechos fue asimismo defendida por otros
ponentes. Fernando Fernández, rector de la Universidad Antonio de
Lebrija, criticó la utilización de diversos servicios sanitarios y
educativos por parte de los inmigrantes. Cabe preguntarse qué es lo
que defiende este señor: ¿que los inmigrantes que trabajan y residen
en España no puedan recibir atención médica y sus hijos no tengan
derecho a la escolarización? ¿Acaso ignora Fernández que existe una
Convención Internacional de los Derechos del Menor que estipula la
obligación de escolarizar a los niños? La perversión y el racismo de
estas propuestas no pueden pasar desapercibidos para nadie. Sin
embargo, estas tesis forman parte de la ideología neocon que, en
última instancia, defiende que la sanidad y la educación estén
únicamente a disposición de quienes puedan pagarlos.
![[Elrotoaznar.jpg]](http://bp0.blogger.com/_m02t-g0uzd8/Rp-1wlf5pwI/AAAAAAAABJE/cbYu2N2GEHw/s1600/Elrotoaznar.jpg)
Uno de los invitados estrella fue el halcón
neocon John Bolton, que perdió el cargo de embajador de EEUU en la
ONU tras la victoria del Partido Demócrata en las elecciones
parciales del pasado mes de noviembre. A pesar del control que el
Partido Republicano había ejercido en ambas cámaras en los dos años
anteriores, Bolton estuvo siempre ocupando el cargo en una situación
de interinidad, ya que Bush no fue capaz de hacer aprobar su
nombramiento por parte del Congreso. Bolton fue uno de los más
firmes defensores de la idea de que existían armas de destrucción
masiva en Iraq, y también en Cuba y otros países. Más recientemente,
se ha manifestado a favor de un ataque militar de EE.UU. contra
Irán.
En este sentido, pone los pelos de punta el pensar lo que ocurriría
con la política española si estas personas llegaran a desempeñar
cargos de poder y tuvieran la oportunidad de imponer sus tesis. Todo
hace suponer que España sería de nuevo uno de los tres o cuatro
países en el mundo que apoyaría a EE.UU. en un posible ataque contra
Irán. El respaldo de Aznar a la invasión de Iraq y su llamamiento a
que la OTAN bombardeara el Líbano el pasado verano son claras
advertencias en este sentido. Por ello, no deja de resultar
inquietante la proliferación de cargos del PP en este curso de la
FAES, cuyo extremismo y racismo no tienen nada que envidiar a los de
los períodos más oscuros del pasado reciente de Europa, que muchos
ciudadanos del continente creíamos haber dejado ya atrás para
siempre.
Fuente: El Plural, 19 de julio de 2007
<http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=12903>
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