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Fuente:
Balansiya
Una lectura un poco cuidadosa de los textos
médicos de Ibn Rushd (1126-1198), el Averroes de
los latinos, muestra enseguida el peso del
andalucismo del filósofo cordobés. Así, al tratar
del aceite de oliva, escribe:
«cuando procede de aceitunas maduras y sanas, y
sus propiedades no han sido alteradas
artificialmente, puede ser asimilado perfectamente
por la constitución humana (...) Los alimentos
condimentados con aceite son nutritivos, con tal
que el aceite sea fresco y poco ácido (...) Por lo
general es adecuada para el hombre toda la
sustancia del aceite, por lo cual en nuestra
tierra sólo se condimenta la carne con él, ya que
éste es el mejor modo de atemperarla, al que
llamamos, rehogo. He aquí como se hace: se toma el
aceite y se vierte en cazuela, colocándose
enseguida la carne y añadiéndole agua caliente
poco a poco, pero sin que llegue a hervir» (Kulliyat).
También señala las propiedades alimenticias del
arroz con leche; y su predilección por las
berenjenas:
«con las berenjenas se hacen en nuestro país
muchos platos delicados. Después que sueltan la
primera agua de cocción y se cuecen con su
abundante carne, son muy deliciosas»
(Kulliyat).
Habla de las propiedades de las calabazas
andalusíes, que exigen una cochura prolongada; de
cómo en el campo se comen los cañamones. Alaba la
propiedades de las espinacas, y prefiere los higos
y las uvas a los restantes frutos, aunque también
resalte las propiedades de las granadas. Pero sus
elogios culminan al referirse a los huevos que lo
curan todo, desde los dolores oculares a las
almorranas, descubriendo el popular plato de los
huevos fritos:
«cuando se fríen en aceite de oliva son muy
buenos, ya que las cosas que se condimentan con
aceite son muy nutritivas; pero el aceite debe ser
nuevo, con poca acidez y de aceitunas. Por lo
general, es un alimento muy adecuado para el
hombre»
(Kulliyat). Véase Inés Eléxpuru: La cocina de
al-Andalus, Alianza, Madrid 1994.
Averroes en su Kitab al-Kulliyat fi-l Tibb ("Libro
sobre las generalidades de la Medicina") —Edición
de J.M. Fórneas Besteiro y C. Alvarez de Morales,
Madrid, 1987—, después de enfatizar las cualidades
de las granadas, dice: «Los mejores frutos
son los higos y las uvas. La calidad del higo es
cálida y húmeda, tonificando el estómago y
aligerando el vientre... Cuando son cocidos
durante largo tiempo, se parecen a la miel».
véa también Sami Zubaida y Richard Tapper:
Culinary Cultures of the Middle East, I.B. Tauris,
Londres, 1994; Jeffrey Alford y Naomi Duguid:
Flatbreads and Flavors: A Baker's Atlas, William
Morrow and Company, Nueva York, 1995; Habeeb
Salloun y James Peters: From the Lands of Figs and
Olives, Interlink Books, Nueva York, 1995.
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