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No se accede a Allah sino por la puerta de la muerte del ego
(naf), como
afirman los Sufíes. Ahora bien, observamos - pero Allah es más sabio-
que el faqír no matará a su ego antes de que pueda captar su forma, y no
la captará sino tras haberse separado del mundo, de sus compañeros, de sus
amigos y de sus hábitos. Un faqîr me dijo: «Mi mujer me ha vencido», a lo que
respondí: -Quien te ha vencido no es ella, sino tu propia alma (naf); si
hubieras vencido a tu alma habrías vencido al cosmos entero, a pesar suyo, y
cuánto más a tu mujer, porque nada nos vence salvo nuestra propia alma
(nafs); no
tenemos otro enemigo que ella; si pudiéramos matarla, mataríamos al
mismo tiempo a todos los opresores; que la maldíción de Allah caiga sobre quien
miente.
 
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