CARTA 56
Quien se para en la opinión jamás alcanza la realización. Dejad de ocuparos,
pues, de conjeturas y no juzguéis nunca una cosa[1] según vuestra opinión
individual, sino sólo tras haberla realizado. Porque la sinceridad en la acción
y en las palabras destruye las dudas y las preocupaciones y afirma la
consciencia de la Unidad divina (tawhîd) en el corazón de quien la practica
continuamente. Incluso hace que desaparezcan las interferencias del alma
pasional (nafas); y cuando las hostilidades del alma cesan en alguien, las de la
colectividad humana hacia él cesan también.[2] A partir de ese momento le
corresponde actuar, y Allah (s.w.t) le ayudará. Pero si se abstiene de ofender a
los servidores de su Señor, al tiempo que acepta sus ofensas, todavía será más
grande en virtud y en espiritualidad, y ése es el estado de los perfectos entre
los wali (íntimos de Allah). Saludos.
[1] Es decir, una cosa de orden espiritual.
[2] Es decir, cuando ya no hay en un hombre egoísmo consciente o inconsciente,
las hostilidades del ambiente no encontrarán un blanco. Se trata, evidentemente,
en este caso, de un ambiente determinado por la tradición
 
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