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Si deseas
que tu camino se acorte para llegar rápidamente a la realización, practica las
obras de carácter «necesario» (al-wâjibât) y las «supererogatorias
firmemente recomendadas» (ma taakada mîn nawâfili-l-khayrât); aprende de
la ciencia exterior lo indispensable para servir a Allah; pero no te entretengas
en ella, porque no se te pide que profundices por ahí; en la que debes
profundizar es en la ciencia interior, y combate a la codicia; entonces verás
maravillas. El «carácter noble» no es otra cosa que el taçawwuf en los
sufíes, como es el Din (camino del Islam) en los hombres del Din; ¡y que Allah
maldiga a los que mienten!
Huye también siempre de la
sensualidad,
porque es lo opuesto de la espiritualidad, y los opuestos no se reúnen. En la
misma medida en que refuerces los sentidos, te debilitarás en espíritu, y a la
inversa. Te contaré lo que le sucedió a nuestro maestro (que Allah esté
satisfecho de él) al inicio de su camino. Venía de trillar tres medidas de trigo
y se lo hizo saber a su maestro, el señor al-’Arabi ben ‘Abd- Alláh, que le
dijo: «Si aumentas en el orden de los sentidos, disminuirás en el del espíritu,
y si disminuyes en éste, aumentarás en aquél». Esto es evidente, pues en tanto
mantengas buenas relaciones con los hombres (del mundo), nunca sentirás en ellos
el perfume del espíritu; sólo el olor del sudor, y eso viene de que la
sensualidad les ha sojuzgado; ha atrapado sus corazones y sus miembros;
únicamente en ella conciben beneficios, de modo que no charlan, ni se ocupan, ni
se regocijan más que de ella, de la que apenas pueden sustraerse; y sin embargo,
son numerosos los que se han desprendido de su influencia para sumergirse en el
espíritu durante toda su vida; ¡que Allah esté contento de ellos y nos haga
sacar provecho de su bendición, Amén, Amén, Amén! Es como si Allah (s.w.t) no
les hubiera dado espíritu (es decir, a la gente del mundo), si bien todos y cada
uno de ellos participan de él, como las olas forman parte del océano. Si lo
supieran no se dejarían distraer por las cosas sensibles; y si lo supieran,
descubrirían en sí mismos océanos sin límites; y Allah garantiza lo que
decimos.
Al-biss, la sensualidad en el más amplio sentido del término, es decir, el apego
a la experiencia sensible.
 
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