CARTA 44
Todo el bien se halla en la invocación (dhikr) de Allah, puesto que El dice
(exaltado sea): «A los hombres y mujeres que invocan mucho a Allah, Él les tiene
preparado el perdón y una recompensa inmensa» (Corán, XXXIII, 35). Dice
igualmente: «Acordaos de Mí, Yo me acordaré de vosotros,[1] y estadme
agradecidos y no seáis infieles» (II, 147). También: «Desgraciados aquéllos cuyo
corazón se endurece con la mención (dhikr) de Allah; están en un error evidente»
(XXXIX, 23), El Profeta (sobre él la paz) refirió esta sentencia divina[2]: «Yo
estoy cerca de quien Me invoca». Que esto sea suficiente para la excelencia de
la invocación y la reprobación de su olvido. Y si esto no nos bastara, a saber,
las palabras divinas citadas, nada nos bastaría y ningún bien habría en
nosotros. Allah promete a quienes Lo invocan una recompensa inmensa y, de hecho,
no tenemos necesidad de ninguna otra cosa (más que de la invocación). Todo lo
que necesitamos es contrarrestar nuestros deseos pasionales[3], ya que por ello
adquirimos la ciencia infusa, y por ésta adquirimos la gran certeza, y la gran
certeza nos liberará de toda duda y preocupación y nos conducirá hacia la
presencia del Rey infinitamente Conocedor. No hay divinidad fuera de Él.
Saludos.
[1] 0: Mencionadme ,y Yo os mencionaré (adbkrnúni adbkurkum). El verbo dhakara,
del que deriva el substantivo dhikr, contiene a la vez los significados de:
recordar, mencionar, invocar
[2] Fiadith qudsî se trata de una revelación transmitida al margen del Corán,
pero cuya naturaleza eminentemente sagrada (qudsi y divina es indicada por el
hecho de que en ella Allah habla de SI mismo en primera persona
[3] Lo que es a la vez una condición y un efecto del dhikr
 
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