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Para los hombres cuya estación espiritual (maqâm) es la extinción (fanâ'), las
cualidades divinas no son otra cosa que la Esencia (dhât) de Allah, porque
cuando ellos se extinguen en Allah, no contemplan más que Su Esencia; desde el
momento en que La contemplan, ya no ven nada fuera de Ella; por eso se les llama
dhàtiyün («esenciales»). Ahora bien, la Esencia divina posee una infinitud tal,
una belleza y bondad tales, que las más perfectas inteligencias de entre los
elegidos, sin hablar ya de su mayoría, quedan consternados ante Ella. Pues se
hace tan fina y sutil que desaparece por exceso de sutilidad y fineza, y en ese
estado Se dice a Sí misma: Mi infinitud, Mi belleza, Mi bondad, Mi esplendor, Mi
penetración, Mi elevación y Mi exaltación no tienen límites. Es, así, no
manifestada. Pero lo infinito no es infinito si no es a la vez manifestado y no
manifestado, sutil y sólido, cercano y lejano, a la vez cualificado de belleza y
de rigor, y así sucesivamente; ahora bien, cuando la Esencia quiso manifestar
todo esto, Se preguntó: ¿cómo lo manifestaré? -aun sabiendo cómo- y se dijo: Me
descubriré y Me velaré al mismo tiempo; y eso es lo que hizo, de ahí las
iniquididades de las cosas, o más exactamente: de las formas que, como tales,
están presentes o ausentes, cercanas o lejanas, son sutiles o sólidas,
superiores o inferiores, espirituales o sensibles, clementes o terribles, y que
todas son la Esencia o, si prefieres, formas en las que se manifiesta Su
belleza, sin que puedan manifestar la Esencia como tal, ya que en Sí misma no
hay más que Ella y nada hay fuera de Ella. A este respecto, los maestros de la
Vía entre nuestros hermanos de Oriente han dicho:
«El Todo es belleza, la belleza de Allah, no cabe duda. La duda sólo alcanza
al rastro de la nada.
Oh, tú, que bebes de la fuente (`ayn), cuando te des cuenta cesará la duda.
La Esencia (dhât) es la propia esencia ('ayn) [1] de las cualidades; en esta
verdad no hay duda».
Y los maestros de la Vía en Oriente y en Occidente (que Allah esté satisfecho de
ellos) se han pronunciado muchas otras veces en este mismo sentido. Si
comprendes nuestras alusiones, oh faqîr, que Allah te bendiga, y si no, reconoce
tu cualidad para que tu Señor te expanda con Su cualidad. Y sabe que la majestad
(al-Jalâl) es la Esencia, mientras que la belleza (al-jamàl) es cualidad; pero
las cualidades no son otra cosa que la Esencia, como reconocen quienes han
alcanzado la estación de la extinción, tal como decíamos, pero no los demás, a
saber, nuestros maestros en la ciencia exterior. Ahora bien, no hay duda de que
el exterior es puro Rigor (Jalâl), mientras que el interior es pura Clemencia (Jamâl);[2]
sólo que el exterior presta algo de su rigor al interior, como el interior
presta algo de su clemencia al exterior, de manera que éste se convierte en
rigor clemente y aquél en clemencia rigurosa: sin embargo, el rigor exterior es
real y su clemencia no es sino prestada, como la clemencia interior es real no
siendo su rigor sino prestado; esto no lo sabe más que quien ha profundizado en
la ciencia esotérica, como hemos profundizado nosotros, y quien se ha sumergido
y extinguido en ella, como nosotros nos hemos sumergido, hasta la extinción (que
Allah esté satisfecho de nosotros).
Escucha, oh faqîr, lo que dice el venerable maestro, el santo Abú `Abd-Allâh
Mohammed Ibn Ahmed al-Anςári as-Sáhilî en su libro titulado «El grado supremo
del viajero espiritual en la revelación de los caminos» (que Allah estê
satisfecho de él): «Sabe (que Allah ilumine nuestros corazones con las luces de
la gnosis y nos conduzca por la vía de todo santo con conocimiento) que la
gnosis es la estación de al-ihsân[3] y su último grado; Allah (exaltado sea)
dice: "Ellos no han valorado a Allah en Su justa medida" (Corán, XXII, 73); es
decir: no Lo han conocido verdaderamente. También dice: "Verás cómo las lágrimas
desbordan de sus ojos bajo el efecto de lo que conocen de la Verdad" (Corán,
V.86). Y el Profeta (sobre él la bendición y la paz) dice: "El pilar de una casa
es su soporte y el pilar del Din (camino del Islam) es la gnosis de Allah".
Ahora bien, entendemos aquí por gnosis (ma’rifa) la fijación de la contemplación
en estado de sobriedad acompañada del ejercicio de la justicia y de la
sabiduría; y esto es muy distinto de la definición de conocimiento (ma`rifa) que
dan los doctores de la ley, que no ven en él más que la ciencia de los dogmas.
Aunque la gnosis engloba en principio todo conocimiento, luego también la
ciencia (teológica) en cuanto ésta es un conocimiento, se distingue, sin
embargo, de las demás ciencias en el sentido de que se ocupa de la significación
de los nombres y de las cualidades divinas, no de una manera distintiva, sino
sin separar las cualidades de la Esencia. Esta es la gnosis que brota de la
fuente de la unión, que dimana de la pureza perfecta y que sale a la luz por la
perpetua permanencia en la consciencia íntima con Allah (exaltado sea)...».
Finalmente, dice: «Si eso se adquiere, entonces la gnosis no es otra cosa que el
grado supremo de los iniciados y el objetivo de quienes viajan hacia Allah, y es
la cualidad por la que dan su yo a cambio de Allah. Y aun cuando de ellos no
quede hoy más que el nombre, no por eso hablaremos menos de sus estados y de su
condición para que así conozcas toda la extensión de lo que no hemos conseguido
obtener de Allah (exaltado sea), y para que sigas el camino en el que te han
precedido los solitarios, en el cual los gnósticos han salido vencedores
mientras los exoteristas lo rechazan. En verdad, somos de Allah y volvemos a Él
(Corán, II, 156)...»
[1] . Adh-dhát es la Esencia en el sentido absoluto del término,
la realidad última a la que se refieren las cualidades; en cuanto a
al-'ayn, que aqui se emplea como sinónimo de adh-dâtl,
significa mas exactamente la determinación esencial, el arquetipo; al mismo
tiempo, la palabra 'ayn tiene los sentidos de «Fuente» y de »ojo», lo que la
hace mas sugestiva en este contexto.
[2] Las cualidades divinas pueden dividirse en dos grupos que se refieren
respectivamente a la Majestad (jaló!) y a la Belleza (lamál). La Majestad, cuya
revelación quema y consume los mundo;, implica un aspecto de rigor, mientras que
la Belleza sintetiza la clemencia, la generosidad, la compasión y todas las
cualidades análogas. Más arriba, hemos traducido jaw y jamál por «majestad» y
«belleza»; en el presente contexto, donde se trata de aplicaciones cósmicas y
psicológicas, conviene hablar de «rigor» y «clemencia».
[3] Al-ihsán, la virtud contemplativa, definida por esta sentencia del Profeta:
«Que tú adores a Allah como si Lo vieras; y si tú no Lo ves, Él, sin embargo, te
ve».
 
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