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La intención pura es realmente el
elixir (que transforma en oro el metal vil del alma), puesto que ella fue la que
me proporcionó la fuerza para buscar a quien me conduciría hacia Allah. Y he aquí que lo encontré justamente ante mí, muy cerca, casi como si
habitáramos en la misma casa.
Mi maestro
(que Allah esté satisfecho de él) era exteriormente todo rigor interiormente
todo belleza; entiendo con esto que hacia el exterior practicaba la sumisión y
la servidumbre, mientras que en su interior se hallaba en la gloría y en la
libertad. ¿Y qué hay peor que lo inverso, es decir, un estado de gloria y de
libertad exteriores que interiormente sea sumisión y esclavitud, o exteriormente
tradicional e interiormente innovador, o sumiso a la ley en el exterior y sin
ley en el interior, en apariencia dominical y satánico en el fondo? «Nada impide
tanto la realización del objetivo como el hecho de haber olvidado los
fundamentos».
No cabe duda de que cuando los hombres de elite como mi maestro se humillan
exteriormente y por propia iniciativa, Allah los eleva interior y exteriormente,
de manera que viven en una perpetúa alegría, mientras que los hombres
ordinarios, cuando actúan a la inversa, es decir, cuando se glorifican hacia el
exterior, son rebajados por Allah, tanto exterior como interiormente, de manera
que viven en continua tristeza.
Mi maestro
estaba satisfecho con el conocimiento de Allah y no se volvía hacia lo
manifestado ni hacia lo oculto; sólo tomaba en consideración su relación con
Allah y no se preocupaba ni de la alabanza ni de la censura de otros. A menudo
recitaba estos versos:
«Con tal que Tú seas dulzura,
¡que la vida sea amarga!
Si Tú estás contento, ¿qué
importa que la gente esté irritada?
¡Que entre Tú y yo todo esté
cultivado,
Y que entre yo y los mundos no
haya más que desierto!
Si Tu amor está asegurado, todo
es fácil,
Ya que todo sobre la tierra no
es más que tierra».
Su propio
comportamiento hablaba así: ¡Oh, Allah, que mi vergüenza sea evidente a los ojos
de las criaturas y mi integridad visible únicamente para Ti, y no al revés!
Allah, exaltado sea, ha dicho: «Ellos (los hombres) en modo alguno te harán
independiente de Allah» (XLV, 19).
Escucha,
faqír, algunas de las sentencias de mi maestro (que Allah esté contento
de él): «Mientras otras personas se preocupan de la adoración, ocúpate tú del
Adorado; si se ocupan del amor, ocúpate del Amado; si aspiran a hacer milagros,
tú aspira a los gozos de la oración; mientras ellos multiplican sus devociones,
conságrate a tu generosísimo Señor”, y así sucesivamente.
En sus
conversaciones espirituales también solía decir:
«Si Lo contemplarais en toda
cosa, su contemplación velaría todas las cosas a vuestras miradas. Porque Él es
la única cosa, fuera de la cual no hay ninguna cosa.
Si añades
lo efímero, a lo eterno, lo efímero desaparece y sólo subsiste lo eterno.
Sí las cualidades del Bien
Amado tuvieran que manifestarse, a la vez el velo y aquél cuya vista está velada
quedarían aniquilados.
Cuando
las luces de la pura contemplación se revelan, desaparecen al mismo tiempo el
asceta y aquello de lo que se abstiene.
Abstenerse de las cosas es
sobreestimar su poder, y eso procede del velo que os oculta a Allah; pues si Lo
contemplarais en las cosas, o antes o después de las cosas, ellas no os Lo
ocultarían; si pudierais ver que su existencia emana de Él, esa existencia no os
Lo ocultaría. Lo único que se interpone entre vosotros y Aquél a quien adoráis
es la alegría por lo que poseéis y la pena por lo que no poseéis; Lo único que
os separa de la beatitud es esta cualidad censurable.
Si no
existieran el intrigante y el espía, vuestro gozo en el Bien Amado no llegaría
nunca a ser perfecto.
Si no hubiera fuego ni aguijón de abejas, ni el rayo ni la miel podrían
apreciarse».
Y así sucesivamente.
También
dijo: «Miente quien pretenda haber bebido del vino de los iniciados y haber
comprendido sus verdades espirituales y a pesar de ello no se haya desapegado
del mundo. De igual manera que el paraíso no es accesible para quien no ha
muerto y nacido de nuevo, el paraíso de la gnosis permanece cerrado para aquél
cuya alma no esté muerta a este mundo, al deseo de actuar en él, de elegir en
él, de poseerlo y de gozarlo —para aquel que no esté muerto a todo excepto
a Allah—.»
También
dijo (que Allah esté satisfecho de él):
«No digas yo antes de estar extinguido
(en Allah).
No tendrás vida antes de haber sufrido la muerte.
Los soles no se levantarán en
ti antes de la muerte de las almas.
No
alcanzarás la meta a la que aspiras mientras duren las alabanzas que te rinden
los hombres.
No saborearás el alimento de
la fe antes de salir de los mundos creados.
No
alcanzarás la extinción (fana) en Allah sino después de estar muerto al mundo
evanescente.
Si ante ti se retiraran los
velos, contemplarías al Bien Amado en ti mismo.
Si las sugestiones de la
imaginación cesaran, contemplarías lo eterno sin cesar.
Si tu alma no te alejara de
Él, no verías otra realidad que tu Señor.
Si tu alma estuviera libre de
manchas, la Verdad llegaría y la vanidad desaparecería».
 
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