PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

YIA.LM

 

   CARTAS DEL SHAYKH AL-´ARABI AD-DARQAWI

 

CARTA 29

 

Se ha dicho que por la invocación de Allah (dhikrullâh) el creyente alcanza una paz de alma tal que el gran terror del día de la resurrección no puede entristecerle; ¿cómo podría, pues, inquietarse por las pruebas y reveses que le llegan en este mundo? Manténte, pues, firmemente en la invocación de tu Señor, hermano como te hemos dicho, y verás maravillas (que Allah nos colme con Su gracia). Ahora bien, a nuestros ojos la invocación no consiste en que el hombre esté siempre diciendo: Allâh, Allâh, que realice el salat y ayune y que a la hora en que sobrevenga una desgracia busque remedios a derecha e izquierda y se desespere al no encontrarlos. En los hombres que han realizado la Verdad (que Allah esté satisfecho de ellos), la invocación exige que el invocante se conforme a las leyes rigurosamente prescritas, la más importante de las cuales es el abandono, en todo  momento, de lo que no le concierne. Entonces, si su Señor Se le da a conocer digamos mejor, si Se le revela por medio de Sus nombres de, majestad o belleza,[1] Lo reconocerá y no Lo ignorará. Ésta es la verdadera invocación en los que invocan a Allah, y no el estado de quien está continuamente ocupado por el culto a Allah y, cuando su Señor Se le revela en cualquier forma contraria a su deseo, no Lo reconoce. Comprende, pues, las lecciones de Allah, Amén. Y manténte firmemente en la paciencia en Allah, porque Él, exaltado sea, recubrirá tu debilidad con Su fuerza, tu rebajamiento con Su gloria, tu pobreza con Su riqueza, tu impotencia con Su poder, tu ignorancia con Su conocimiento, tu cólera con Su clemencia, y así sucesivamente, de modo que en este mundo, antes de morir, vivirás ya con la vida eterna. Lo que es esta vida no se te oculta, puesto que Allah ha dicho a propósito de los que se encuentran en ella: «Quitaremos de sus pechos toda huella de rencor; como hermanos (descansarán) cara a cara en lechos elevados; ninguna fatiga les agobiará, y de ahí nunca serán expulsados (Corán, XV, 47, 48). Saludos.


[1] O de rigor (jalâl) y de clemencia (jamâl)
 

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