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El Espíritu (rüh) es de naturaleza luminosa,
surgido de la propia esencia de la luz (pero Allah es más sabio). Ahora bien, se
sabe sin lugar a dudas que Allah «tomó una parte de Su luz y le dijo: sé
Muhammad».[1] Así es como Él (el Espíritu) llegó a ser, y de su luz fueron
creadas todas las cosas; compréndelo. Ahora bien, el Espíritu no es otra cosa
que el alma (nafs), que no se enturbió sino porque se apoya en el mundo de la
corrupción; si abandonase ese mundo y se separase de él, volvería a la patria de
la que salió, a saber, la Presencia señorial. El venerable maestro, el wali Abu
Zayid `Abd ar-Rahmàn, el loco de Allah,[2] dice a propósito de ella:
«¿ ... De dónde vienes, oh, tú, dotada de espíritu, Abrasada de amor,
espiritualmente,
Inmóvil en el despliegue de tu gloria, Señorial en todos tus estados...?»
[1] Dicho del Profeta (hadíth).
[2] Al-majdbúb, apodo del célebre sufí y poeta marroqui 'Abdur-Rahmán al-Majdhûb,
uno de los polos de la cadena shádhili. Vivió en el siglo XVI.
 
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