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La contemplación (shahûd) es intuición, y la intuición no
puede fijarse más que a través de lo sensible, y no dura sino por la
conversación espiritual (mudhakàra), la visita a los walis (íntimos de Allah) y
la ruptura de los hábitos. Desde el momento en que hay estancamiento, la
contemplación cesa inevitablemente. No paréis, por tanto, vuestros movimientos,
por los que entiendo las acciones con que se intensifica la contemplación.
Nuestro maestro (que Allah esté satisfecho de él) me repetía siempre: «La
intuición es muy sutil y fugitiva; si el hombre no está alerta, escapará de sus
manos sin que se dé cuenta».
 
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