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Hemos dicho a uno de nuestros hermanos: quien desee estar
en un estado de perpetua concentración, que retenga su lengua. Y a vosotros os
recomendamos: si os encontráis en un estado de perplejidad (hayra), no os
apresuréis a aferraros a cualquier cosa, ni escribiendo ni de ninguna otra
manera, a fin de no cerrar con vuestra propia mano la puerta de la necesidad,
pues ese estado toma para vosotros la función del Nombre supremo; pero Allah lo
sabe mejor.
lbn `Atâi-Llâh dice en sus Hikam: «Para un aspirante, una angustia repentina es
la llave de los dones espirituales»; e igualmente: «Quizás encontréis en la
angustia un beneficio que no habéis podido encontrar en el ayuno ni en la salat»;
por eso, si ese estado os visita, no os defendáis de él ni corráis a buscar un
remedio, no fuera que ahuyentarais al bien que libremente os visita, sino
entregad enteramente vuestra voluntad a vuestro Señor, y entonces veréis
maravillas». Nuestro maestro acostumbraba a decir a quien se encontraba pasmado
de perplejidad: «¡Sosiega tu espíritu y aprende a nadar!».
El Nombre supremo de Allah.
 
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