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El hombre fuerte es aquél que se regocija de ver que el
mundo escapa de sus manos, lo abandona y lo rehuye; aquél que se regocija de que
la gente lo desprecie y lo difame, y aquél que se contenta con su conocimiento
de Allah. El venerable maestro, el Waly (intimo de Allah) Ibn Atài-Llâh (que
Allah esté satisfecho de él) dice a este propósito en sus Hikam: «Si el hecho de
que la gente se aparte de ti o de ser objeto de su maledicencia te procura
sufrimiento, vuelve hacia el conocimiento de Allah en ti; si este conocimiento
no te basta, entonces la falta de contento por el conocimiento de Allah es una
prueba mucho más grave que la maledicencia. El objeto de ésta, es que no
descanses en la gente; Allah quiere hacerte regresar de todas las cosas para que
ninguna cosa te distraiga de Él».
 
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