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En verdad, las cosas se hallan ocultas en sus contrarios,
la ganancia en la pérdida y el don en el rechazo, el honor en la humillación, la
riqueza en la indigencia, la fuerza en la debilidad, la amplitud en la
estrechez, la elevación en el rebajamiento, la vida en la muerte, la victoria en
la derrota, el poder en la impotencia y así sucesivamente. Luego, si alguien
quiere encontrar, que se contente con perder, si quiere el don, que se contente
con el rechazo; quien desea el honor debe aceptar la humillación, y quien desea
la riqueza debe satisfacerse con la pobreza; quien quiera ser fuerte, que se
contente con la debilidad y quien quiera la amplitud, que se resigne con la
estrechez; quien quiere ser elevado debe dejarse rebajar, quien desea la vida
debe aceptar la muerte; quien quiere vencer, debe contentarse con perder y quien
desea la fuerza debe contentarse con la impotencia. En suma, aquél que desea la
libertad que se alegre con la servidumbre, como con ella se alegraba su Profeta,
amigo y señor (que Allah lo bendiga y le dé la paz); que la escoja como la
escogió el Profeta, y que no sea ni orgulloso ni rebelde contra su condición,
porque el servidor es servidor y el Señor es Señor...
 
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