Arabí ad-Darqáwí describe así su primer encuentro con su maestro espiritual:
...Aquella noche le pedí a
Allah que me confirmara mi intención (de convertirme en discípulo del maestro
‘Ali al-Jamal), y pasé toda la noche imaginándome al maestro, preguntándome cómo
sería y cómo transcurriría mi encuentro con él, sin poder dormir. Por la mañana,
me dirigí a su encuentro a su zawiya (1)en
el barrio de Rumîla, situado entre las dos ciudades (de Fez), junto al río, del
lado de la qibla, en el mismo lugar donde hoy se encuentra su tumba.
Llamé a la puerta y le encontré barriendo la zawiya según su costumbre;
porque ni un solo día dejó de barrerla con sus propias manos benditas, a pesar
de su avanzada edad y de su alta función (espiritual). «Qué quieres?», me dijo.
«Oh, señor mío —le contesté—, quiero que me cojas de la mano por Dios» (a'ala
Allah). Entonces
empezó a reprenderme violentamente, ocultando a mis ojos su verdadero estado,
con frases como: « quién te ha dicho que yo cojo de la mano(2)
al primero que llega, y por qué iba a hacerlo contigo?» Y me despidió; todo ello
para poner a prueba mi sinceridad. Me fui, pues, pero aquella noche pregunté de
nuevo a Allah (por medio ‘del libro sagrado). Después, tras el salat de la
mañana, volví a la zawiya . Allí encontré al maestro barriendo como la
primera vez. Llamé a la puerta. Me abrió y le dije:
«¿Cógeme de la mano, por
Dios!» (a'ala Allah). Tomó mi mano entonces, diciéndome: « ¿Se bienvenido!». Me hizo entrar
hasta su vivienda en el interior de la zawiya y me manifestó una gran
alegría. «Oh, señor mío —le dije— ¡cuánto tiempo he estado buscando un maestro
espiritual!». «Y yo —me contestó— buscaba un discípulo sincero». Después me
transmitió las fórmulas del Dzikr (recuerdo de Allah) y la invocación y me dijo:
«jAnda y regresa!». A partir de ese momento le frecuenté todos los días y recibí
su enseñanza en compañía de algunos hermanos de entre los habitantes de Fez...
(2)Lo que
significa a la ve dar la iniciación y conducir por la vía.