|
V.- CUEROS CUYO NOMBRE DERIVA DE SU LUGAR
DE ORIGEN
En este
aspecto, creo que se ha abusado un tanto de buscar muchas etimologías a
partir del nombre de una ciudad o de una región, derivando un
determinativo que a veces resultaba de muy difícil adaptación a una
evolución fonética dentro de los cauces habituales. Tal es el caso
mencionado de guadamecí, que se tomó como derivado de Gadamés, y otros
muchos que se derivaron de Bagdad, de Basra, de Argel, etc.
Sin
embargo, no quiere esto decir que no se dieran efectivamente nombres de
cueros, como de tejidos, que tomaron su nombre de su ciudad de origen.
Ya hemos hablado anteriormente de la posible relación del cuero del
borceguí, la barda’a, con la ciudad de Barda (Barda'a o Barzaga), en el
Azerbeiján, especializada en la exportación de mulos y cueros.
Veremos
a continuación algunos de estos cueros más famosos:
1.
Qurtubán.
2.
Táfiláít
3.
Kaymajt
V.I. QURTURÁN
Fue
famosa esta especialidad de cuero, cuyo nombre se considera derivado de
la ciudad de Córdoba (Qurtuba); sin embargo no solamente se fabricaba en
esta ciudad, sino también a partir del siglo VIII, en Sevilla, Toledo,
Barcelona, Ciudad Rodrigo, etc.
Se
utilizaba para su confección piel curtida de macho cabrío o de cabra,
que se decoraba a base de motivos en relieve, pintados recamados de oro
y plata, es decir, con un trabajo del mismo tipo del llamado guadamecí.
El hecho
de no fabricarse sólo en Córdoba, junto con la circunstancia de ser un
cuero labrado, hace pensar en la posibilidad de que su nombre tenga otro
origen distinto al ya indicado, y que podría buscarse en la raíz árabe
gartaba, definida por Kazimirski como "1. Faire tomber quelqu'un á la
renverse"; esta es precisamente una de las operaciones imprescindibles
para la preparación del cuero que va a ser repujado, para poder
trabajarlo y darle el relieve con la ayuda de un buril o punzón
especial; elaborado en gran parte por el reverso, este cuero se va
modelanto hasta conformar en relieve el dibujo previamente diseñado.
Como ya
hemos dicho al hablar del guadamecí este tipo de cuero se empleaba
indistintamente para vestidos, calzados, arneses del caballo o cualquier
otro tipo de uso doméstico suntuario, como tapetes cubiertas de muebles,
etc.
Voces
romances relacionadas con este vocablo:
CORDOBÁN
Además
de la forma castellana cordobán (cordovan en Covarrubias), se encuentra
el catalán cordová y el portugués cordovão; con más antigua
documentación aparecen el oc. Corroan y el f r. cordouan, en el siglo
XII, de donde vino el derivado cordoanier, hoy cordonnier "zapatero";
también existe en italiano cordovano.
Está
generalmente aceptada la etimología de cordobán como determinativo de
Córdoba; lo normal es que este determinativo hubiera sido "cordobí" o
"cordobés"; Pedro de Alcalá relaciona así estos dos vocablos: "cordoues
cosa desta ciudad cortubi cortubiin. Corominas, para justificar esta
derivación anómala, la considera una forma mozárabe, en vez de "cordobano".
También
resulta extraño que una voz mozárabe no encuentre su primera
documentación hasta principios del siglo XIII en España, mientras en
Francia aparece ya en el XII. Es en La vida de Santa María Egipciaca
donde se menciona por primera vez:
"nunqua
calçaua otras çapatas
sino de
cordouan entre talladas,
pintadas con oro e con plata,
cuerdas
de sseda con que las ata."
(v.
241-244).
Claramente expone el juglar en estos versos las cualidades del cuero de
este calzado de lujo; es curioso que emplee precisamente la palabra
talladas, es decir esculpidas de relieve.
Covarrubias sólo dice del cordobán que es "la piel del macho o cabrón
adereçada'; y da varias posibles etimologías. El Diccionario de
Autoridades añade una palabra más: adobada,y aderezada': Modernamente el
cordobán designó simplemente el cuero de cabra, perdidas ya sus
cualidades específicas, las cuales, probablemente, fueron el origen de
su nombre.
También
en las Ordenanzas de Granada, Tít. 75, se dice:
"Otros¡,
que todos los corçajes de buen cordován de becerro que no sean cerrados
y que las cintas labradas sean de cordován o de becerro". (Ordenanza de
Correeros, fol. 168v).
Merece
la pena destacar que este sentido de tallar, empleado en el aderezo de
este cuero se encuentra también en la raíz árabe ganaba, la cual en su
segunda acepción, según Kazimirski, también significa "couper les os (d'un
chameau égorgé)", es decir, cortar una materia dura, como se talla el
hueso, la madera o la piedra; el adjetivo qurátib es traducido como "tréstranchant
(sabre)". De este adjetivo debe de haberse derivado el nombre del sable
del célebre Járd ben al-Walid, llamado al-Qurtubã, voz que se emplea en
general para designar un sable muy cortante.
Por
último, hay que destacar, con respecto a este vocablo, otro hecho muy
interesante. Covarrubias recoge la frase "andar a la cordovana",
interpretándola, quizá por etimología popular, como "andar en cueros"; a
continuación intenta explicar la razón de su sentido diciendo: "es una
de las flores que traen algunos vellacos que se hazen pobres, los quales
en medio del invierno se salen desnudos por las calles, aviendo primero
aforrado el estómago con muchos ajos crudos y vino puro". Sin ninguna
duda creo que esta palabra deriva directamente de la raíz árabe gariaba,
de su cuarta acepción, como "se mettre á ocurrir”, de la cual creo se
derivó el sustantivo al-qurtubãn, que Kazimirski traduce como "homme que
n'est pas jaloux de la femme, et lui sert même d'entremetteur", es
decir, que hace de alcahuete de su propia mujer, sentido que encaja
perfectamente con la descripción de Covarrubias como bellacos que se
fingen pobres y andan correteando las calles, gentes de vida picaresca.
Kazimirski da para al-qurtubán tres sinónimos, los cuales tienen la
común significación de "alcahuete"; dayyũtt qawwãd (precisamente su
étimo) y mu’ árris; por ello creo que la frase "andar a la cordovana"
más bien debía significar "andar alcahueteando".
Kazimirski también da como sinónimo de al-qurtubãn el persa qultubãn. Es
muy probable quede Persia proceda esta raiz cuadrilítera, y persa, por
tanto, sea también el origen del cuero llamado cordobán, cuyo nombre no
aparece en Europa hasta la época de la máxima aportación de arabismos, a
través de los cruzados.
Es
probable que también derivase de ésta la raiz qardaba "cortar", "tallar"
V.2. TÁFĨLÃLT
Una de
las ciudades que dio nombre a un tipo de cuero fue Tãfilãlt, en el
Marruecos meridional; de allí se exportaba su famosa piel de cabra,
tratada con curtiente vegetal, teñida y acabada para ser empleada en
marroquinería, para accesorios de la indumentaria, así como para tapizar
muebles, cofres, etc. Este cuero era más delgado y flojo que el
cordobán.
Voces
romances relacionadas con este vocablo:
TAFILETE
Este
cuero traído de Berbería recibió el nombre de tafilete, vocablo que no
se documenta en castellano hasta 1591 (v. Corominas). Existe en catalán
tafilet, igual que en portugés.
Es una
piel fina y lustrosa.
V.3.
KAYMAJT V.2. TÁF%LÁLT
Las
importaciones de cueros procedían a veces de los lugares más remotos;
sus nombres, exóticos para la lengua árabe, se conservaron, pero
difícilmente se identifica su procedencia.
Un
ejemplo de ello lo constituye el kaymajt, del cual se nos dice en el
Mujassas (IV, 103) que es uno de los famosos cueros extranjeros, según
palabras de Ibn al-A'rabĩ. Al-Jalĩl añade que el kaymajt es lo mismo que
el zargab. Ambas pieles debieron de ser importaciones del Asia Central.
Dozy (Supplem.,
Il, 506) recoge también este vocablo, aunque lo vocaliza diferente,
kĩmujt, y lo traduce por "espéce de cuir", dándole origen persa.
La clave
de su calidad podría dárnosla el nombre que al-Jalĩl nos da como
sinónimo, el zargab, Kazimirski dice que éste es el "cuir du dos (du
cheval ou de I'âne) non tanné", sentido que se adapta al uso de este
cuero entre las gentes acomodadas del Asia Central, tan abundantes en
este tipo de ganado.
Podría
ser también una variante de este vocablo la voz árabe qaymãq, recogida
por Dozy (Supplem., ll, 434), el cual la traduce como "du lait qui a
bouilli", cuya delicadeza podría competir con la finura de estos cueros.
Voces
romances relacionadas con este vocablo:
CAMOCÁN
Eguílaz
registra, además de camocán, las formas çamucan, çamoçan y cannucan,
como "especie de tela preciosa", derivadas del persa kamajãb, "pannus
pictus unius coloris, pannus pictus versicolor"; sin duda esta palabra
persa se refiere al mismo género que el kaymajt del Mujassas, pues este
cuero selecto y delicado podía ser considerado como una tela preciosa,
ya que se confeccionaban con él vestidos suntuosos.
El
camocán es definido por la Real Academia como "brocado usado en Oriente
y en España en los siglos medios"; la Enciclopedia Larousse le da un
sentido más moderno afirmando que es una "especie de tejido de seda", y
que estuvo en uso hasta el siglo XVIII.
Es
probable que se refieran a este mismo género los denominados "panni de
canmuca'; incluidos entre las importaciones italianas en documentos
genoveses de 1192.
Como
tantos otros géneros utilizados en la indumentaria, el camocán debió de
comenzar designando un cuero, para más tarde evolucionar con el lujo de
las prendas a las que daba su nombre, hasta ser un tejido de seda
labrada.
González
de Clavijo menciona frecuentemente los vestidos de este género, y
siempre como prendas de calidad y alta estima:
"E desy
fezo el señor bestir a los dichos enbaxadores sendas ropas de camocán. .
. ".
"a los
dichos enbaxadores bestieron las sendas ropas de camocán e sendas
camisas e sendos sonbreros, e les dieron a los mas sendos cauallos. . ."
.
“vestió
las sendas ropas de camocán, e cubrió les unas cubijaduras commo gauanes
que se ellos cubren quando fase frío, que eran de un pano de seda
forrado con vejos; e tenían a los pescuegos de parte de fuera cada uno
dos martas; e pusyeron les sendos sonbreros" .
El
nombre de este cuero, altamente apreciado, parece ser pues de origen
persa para los árabes y para Europa, pero es posible que a Persia
llegara de regiones más orientales. ¿Podría haber recibido su apelativo
de la península de Kamchatka?
Es
probable que el cambio de denominación efectuado al pasar de un cuero a
un tejido se hubiese realizado ya entre los árabes; creo que es de la
misma procedencia el nombre que recoge Maurice Lombard como kimjã, el
cual designa una especie de tela de seda adamascada, cuyo dibujo mate
resalta sobre un fondo brillante, mientras el reverso presenta dibujos
brillantes sobre fondo mate. Lombard afirma que este tejido es el que
los árabes llamaban al-harĩr al-madfũn o "seda tuerta" ("soie borgne"),
porque los dibujos se hacían alternativamente visibles e invisibles
según el ángulo de visión; también indica este autor que kimjã podría
ser una palabra mongola o del norte de la China y que la voz persa es
kimša; considera que de este vocablo procede el griego "camochás" para
Bizancio, el italiano camoca, el español camocán y el antiguo francés
camocat (hay que destacar en este caso la conservación de la vieja t del
kaimajt citado por Ibn Sĩda ya en el siglo XI).
El
estudio de este cuero puede verse en mi trabajo "oriental del vocablo
borceguí': Miscelánea de Est. Árabes
Hebráicos. Univ. de Granada, 1978-79„ Vols.
XXVII-XXVIII, Fasc. 1. pp. 79-109
V.
Enciclopedia Larousse, art. "caballo".
V. el
Atlas al-tãrĩj al-islãmĩ de Harry W. Hazard, ed. por Princeton
University Press, 1951, ed. revisada en 1954, vol. XII, "Princeton
Oriental Studies", pp. 13, 19, 21, 25 y 27.
V.
Encyclpedie de l’Islam, I, 1072.
An
Arabic-English Lexicon, I, 186.
Creo que
la designación de mulo "romo", más que referirse a una cualidad física
del animal, es un residuo de la denominación que tuvo entre los árabes
como "rúmi", por su procedencia.
V.H.G.
Licidell and R. Scott, A Greek-English-Lexicon, ed. E.A. Barber,
Oxford, 1968, p. 326.
"Dictionnaire
étymologique de la langue /atine"; 4a ed., Lib. Klincksiekc, París,
1967. Consideran estos autores que estos vocablos deben ser importados,
pues no aparecen más que bajo el imperio, pero consideran que deben
pertenecer a la onomástica céltica. Recogen también la voz "burdátió",
que definen como "sorte d'impót ou prestation"; considerando su
identidad etimológica, podría referirse aun impuesto de prestación de
servicio a caballo.
González
de Clavijo, en la Embajada a Tamorlán, da testimonio de ello en varias
ocasiones: "comían lo mejor ancas de caballo enteras con el lomo sin las
piernas" (pp. 160, 170 y 175), su bebida predilecta era "leche de yeguas
con açucar, que es un buen brevaje que ellos fazen para en tiempos de
berano" (pp. 161 y 176), y muestra su abundancia diciendo "e otrosí fizo
justicia de un gran home a quien dexó tres mil caballos en guarda... e
porque agora no los tenía todos, mandó lo enfocar; e non le valía que
dezía que no tres mil, mas que le daría seys mil si le diesse espacio".
.. "e otro si mandó hazer justicia... de zapateros y borzeguineros, e de
otros officiales, por cuanto vendían caras las cosas" (p. 180). V.
nota.77
Viaje de
Turquía, col. "Austral", Espasa-Calpe, 4a ed. Madrid, 1965, p. o. 252
También
Clavijo (v. nota 69, p. 83) hace referencia a este vocablo cuando dice:
"... un cuero de guadalmexir redondo que llaman çofran". Esta voz creo
corresponde al árabe sufra, que normalmente significa "mantel, tapete",
pero que, en su sentido primigenio debió corresponder a la definición
que recoge Belot como "cuirou nappe sur lequelle on met les plats pour
un cepas',. 33.
V.
Encyclopédie de l'lslam ", I, 1345-6.
V. Dozy,
Dictionnaire des noms des vétements chez les acabes, p. 159: recoge un
texto de Ibn Battúta en el que refiere que, partiendo de la frontera
del Imperio Bizantino, para llegar a Astrakán tuvo que cruzar el Cáucaso
y dice:
". . . en cuanto a mis pies, calzaba en primer lugar un "juff" (bota) de
lana, sobre él llevaba otro "juff" forrado de tela de lino y encima otro
"juff" de "b-r-jáli (sin vocalizar), que es la piel del caballo forrada
con piel de lobo". 35
An
Arabic-English Lexicon, I. p. 187.
Dictionnaire des noms de vétements, p. 314, art. gifára
V,
Menéndez Pida¡, Orígenes del español, Obras Completas VIII 7' ed.,
Espasa-Calpe, Madrid, 1972, pp. 25-26.
Ed.
"Clásicos Castellanos", Espasa-Calpe, Madrid, 1971, p- 88.
Embajada
a Tamorlan, pag.185. v. nota 2
V.
Clonard, El trage de los españoles hasta el reinado de los Reyes
Católicos, p. 207.
Ap.
Autoridades, I, p. 241.
Ordenanzas de zurradores, Tit. 73,f 64v, Ordenanzas de zapateros y
chapineros, Tit. 74, f° 166 r, y Apéndice de nuevas Ordenanzas, Tit. 11,
f° 291 v.
Guerras
civiles de Granada, I, 157,1I, 168, 170-174
Idem, I,
131 y 166, y II, 196
Ya
en un documento del año 949 aparece este adjetivo aplicado a los
caballos: "Et accepimus de vos in precio una equa baia in Illlor.
solidos.. ." (AHN,
Bec. de Sahag., fol. 204v). V. Colección
diplomática del monasterio de Sahagún, recogida por J, Ma Mínguez
Fernandez (León, 1976), p. 146. También se encuentra en otros textos de
esta misma Colección: "uno kavallo balo in Cm. solidos" (p. 334) y "mulo
vagio et kavallo vagio.. .".
Viaje de
Turquía (v. nota 17), p. 239.
Quijote,
II, cap. XVIII, ed. "Clásicos Castellanos", V, p. 280-281.
Guerras
civiles de Granada, I, 157 y II, 172.
ídem II,
296.
Syl. I.
Cita de Autoridades, I, pág. 650.
Elchapínyotros zapatos afines, CuadernosdelaAlhambra,5,p.31.
Zapatilla de cordobán con suela delgada; a menudo eran de terciopelo, y
podían ir bordadas y adornada de perlas.
V.Cobarruvias(Tesoro delalengua
castellana, p.231),CrónicadeD. Miguel Lucas (v. Clonárd, El trage de los
españoles, p. 187) y Mariana ("Historia de España", lib. 8, cap. 2).
V.
Cobarruvias (idem), González Dávila (Historia de la vida y hechos del
rey D. Enrique 111 de Castilla, cap. XXXI) y romance de Los Infantes de
Carrión (Romances viejos, ed. Clás. Ebro, Zaragoza, Ved. 1946, p. 55).
V. Pérez
de Hita (Guerras civiles, ti, 171).
Ms.
5.337, siglo XVI, Bibl. Nal. Madrid, f.° 101 r, renglón 16. V.
ed. de A. Galmés de Fuentes, Gredos, Madríd,
1975, vol. 11, p. 169.
Parte¡¡,
cap. XVI. Ed. Clásicos Castellanos, Espasa-Calpe, Madrid, 9.8 ed. 1967,
vol. V, pp. 280-281. El texto dice: "traía un alfange pendiente de un
ancho tahalí deverde y oro, y los borceguíeseran de la labor del
tahalí...".
V.
Cejador, Vocabulario medieval castellano, p. 65. Nueva ed. Nueva York,
1968.
Díctíonnaíre des noms des vétements, pp. 155-159.
Modero
Egyptians, p. 45.
V.
Relación de la guerra del reino de Tremecén, publicada en la "Colección
de libros españoles raros y curiosos" (compilación titulada: Guerra de
los españoles en África, 1542, 1543 y 1632), t. XV, Madrid, 1881. Cita
de Ricard, Espagnoletportugaismarlota, p. 134, publicadoen
Rechercherssurle vocabulaire du vétement hispano-mauresque, "Bulletin
Hispanique", t. III, 1951, núm. 2, pp. 131-156. El texto se refiere al
año 1543.
V.
Acerca del traje musulmán en España desde la caída de Granada hasta la
expulsión de los moriscos, R.I.E.I., Madrid, vol. XIII, 1965-1966, pp.
103-117, y Quelques remarques sur le costume des Musulmans d Espagne au
temps des Nasrides, Arabica, 1965, t. XII, fasc. 3, pp. 244-261.
El
mundo bizantino, III: La civilización
bizantina. Bibl. de síntesis histórica, serie
II, col. La evolución de la humanidad 50. Ed. UTEHA, Méjico, 1955, pág.
30.
V.
González Palencia, Noticias y extractos de algunos manuscritos árabes y
aljamiados de Toledoo y Madrid, en "Miscelánea de estudios y textos
árabes", Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1915, ms. 19.474 de la
Bibl. Nal. de Madrid, f.° 4v, pág. 130.
Puede
verse, en la escena de la Adoración de los Magos del tríptico de la
Colegiata de Covarrubias, la figura del rey negro, a la derecha, lleva
borceguíes rojos y chapines negros. También en la Adoración de Fernando
Gallego (Museo de Arte de Cataluña, Barcelona), uno de los Reyes,
vestido a la morisca, lleva borceguíes bayos y chapines marrones.
V. cap.
IV, sobre la decoración del cuero.
Glosario, pág. 532.
V. J.
Albarracín, Vestido y adorno de la mujer musulmana de Yebála
(Marruecos), Madrid, CSIC, 1964, pág. 63.
A
continuación cita un texto de Quevedo: "Andaba entonces el Cid/ más
galán que Gerineldos, ) con botarga colorada, ) en figura de pimiento".
(Mus. 6, Rom. 17) Sobre este vocablo puede verse mi artículo Origen
oriental del vocablo borceguí, (v. nota 22).
V. Dozy,
Glossaire des mots espagnols, pág. 362.
Ed.
Emilio G.a Gómez, Todo ben Quzmán, I, Ed. Grados, Madrid, 1972, pp. 443
y 483.
Ap.
Martínez Ruiz, Inventarios de bienes moriscos, pág. 100.
Contribución a la fonética del hispano-árabe y de los arabismos en el
iberorrománico y el siciliano, Madrid, 1932.
Creo que
el vocablo zalea también pudo formarse a través de un étimo zali a,
derivado de la raíz zali a, que vale en Kazimirski: "1. Étre gercé,
crevassé (se dit des pieds, des mains, de peau, en gén.). 2. Étre dans
un mauvais état, tourner mal (se dit d'une plaie)". Ibn Sida identifica
este verbo con salaja cuando afirma, siguiendo a Abü'Ubayd: "despellejé
su piel con el fuego: la desollé (salaja) y también la hendí, la hiendo
(zala'a). Este étimo, con el mismo valor semántico, estaría más próximo
para la derivación fonética.
Ed. Clás.
Cast., España-Calpe, Madrid, 1967, 9.a ed., I, pág. 248
Apud
Diccionario de Autoridades, VI, pág. 551.
En la
nota 24 hemos hablado de la estima de los pueblos de Asia central por
las ancas de caballo como manjar selecto; también las amas de casa
actuales compramos como carne de primera clase la parte de la pata de la
res que vulgarmente se le llama "redondo" o "quijote"; podría tener el
mismo origen el francés "gigot", "pierna de carnero preparada para
comerla", y que dio al español gigote.
Según
Corominas, cuxote fuero de 1350, y en un inventario a "coxotes, camceras,
bracales e mosi vocablo "se tomó del catalán, junt caballería".
V.
Colección de los Reynos de León y Castilla,
ed. de la R.A.H. Madrid, 1836, pág. 6.
Ídem,
pág. 6-7.
Cita de
Corominas, Diccionario critico etimológico.
Glorario,
pág. 475.
Mus. 6, Rom. 69.
Se considera derivado del latín "capsaria"; de "capsa", caja.
Del
nombre de estas cortezas de determinados árboles se derivaron también
los de algunas sustancias extraídas de ellas, utilizados como tintes en
el curtido de los cueros (gasaren árabe es un tinte muy rojo,
encarnado) o como cosméticos (el gasu-rse utilizaba para limpiar la
piel).
Abella
asegura que este fuero es posterior a la conquista de Almería, Colec.
diplom. t. 16. Pág. 8 de estos Ordenamientos. Recopilación de las Cortes
de Cas tilla. V. nota 72.
Para
teñir en negro los cueros se empleaba el "atramentum sutorium", llamado
en griego "kalkanthon" y en árabe galgand, la llamada caparrosa negra
de los cordoneros; este producto es un precipitado negro obtenido por
reacción de la agalla de roble sobre sulfato de cobre. La exportación
del galgand procedía principalmente de Armenia. V. M. Lombard, Les
textiles dans le monde musulman (cita en la nota 25), pág. 144.
V.
Chronique de Santa-Cruz du Cap de Gué, descubierta y publicada por
Pierre de Cenival (París, 1934), redacción de los años 1560-1570. V.
Robert Ricard, Espagnol et portugais 'ínarlota': Recherches sur le
vocabulaire du vétement hispano-mauresque, Bulletin Hispanique, t. III,
1951, núm. 2, pág. 137
También
podría ser una derivación del árabe dir', que puede significar "coraza
de cuero o de hierro, o cota de mallas" y también "camisa de mujer'.
Elegías
de varones Hustres, f.° 845.
V. lo
que se dice sobre la palabra guadralpa parte ll de este estudio.
V. Ángel
J. Martín Duque, Cuentas del burgo de San Cernín, año 1244, en
"Cuadernos de Trabajos de Historia", Universidad de Navarra, Pamplona,
1976. Pág. 81, ap. Eguílaz.
Vida del
escudero Marcos de Obregón, Relac. I, Desc. 7. RFE, XVI, 378.
Cita de
Autoridades, II, 85. Embajada a Tamorlán, (v. nota 2), pág. 83.
.B.Pavón
Maldonado,Unasilla detaracea del reinadode Muhammad VII de Granada,
Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, 1974,
Madrid-Barcelona, p.p. 330-33. Beyrut, t. X, pág. 332 (de Ibn Manzúr,
Dár8ayrüt, 1968).
V.
Comandas comerciales barcelonesas de la Baja Edad Media, por José M.'
Madure¡ l Marimón y Arcadio García Sanz, Colegio Notarial de Barcelona,
Dpto. de Estudios Medievales, CSIC,
Barcelona, 1973, pág. 274 (doc. n.° 147). En el Glosario (pág. 388) los
autores indican: "desconocemos de qué variedad del cuero se trata".
V.
Vocabulario español-arábigo del dialecto de Marruecos, Tánger, 1916,
pág. 143.
Es
curioso que este telo de la leche, a modo de epidermis, en español se
denomine nata. Corominas considera esta palabra de origen semítico, lo
mismo que el Francés natte, "estera", y lo documenta por primera vez en
1335; afirma que de la idea de "estera" se pasó a "cobertura" y de ahí a
"capa que cubre la leche". Yo pienso que el étimo común a ambos vocablos
es el árabe nata'que vale, según Kazimirsky, 'pieza de cuero que se
extiende por el suelo y que sirve de mantel para poner en ella los
platos o para jugar en ella a algún juego" o bien 'pieza de cuero sobre
la cual se coloca a un hombre condenado a una pena corporal o a la pena
de muerte", es decir, que era un tapete de cuero. En el Mujassas, IV,
102, se dice que es el cuero que ha sido seleccionado y que es famoso
(al-Jalil); también se dice que su variedad llamada nas'es un cuero
blanco, aunque también se da este nombre a un vestido blanco. El
Vocabulista dice solamente: natá, "corium".
V. J.
Alfau de Sola¡ inde, Nomenclatura de los tejidos españoles del siglo
XIII. anejos del "Boletín de la RAE", XIX, Madrid, 1969, pág. 91.
Embajada a Tamorlán (v. nota 2), pág. 167 . Idem, pág. 170
Idem,
pág. 199. También pueden leerse otras citas de este género en las pp. 1
1 1, 129, 130 y 131.
V. Les
textiles danslemonde musulman.Vlle-Xllesiécle(v.nota 25), pág. 242.
|