ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

  

 

PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

ELENA PEZZI 

 

EL CUERO EN EL ATAVÍO ÁRABE MEDIEVAL

Su huella en la España cristiana. II

 

 

IV. NOMBRES DE PRENDAS REFERIDOS A LA DECORACIÓN DEL CUERO.

 

En cuanto al enriquecimiento del cuero por medio de su decora­ción, sabemos la exquisitez de los trabajos que en él se realizaban, tanto por su repujado en relieve, formando dibujos geométricos o rameados, como por el colorido con que se embellecía éstos dibujos, incluyendo las labores doradas y plateadas.

Estos cueros así elaborados se empleaban tanto para el ajuar doméstico (tapetes, tapizados de muebles, arcas, etc.), como para el atavío personal, especialmente el calzado.

Ya mencionamos este tipo de cuero al hablar de los borceguíes y del vocablo barda la (I, 3 y apartado C). Ahora haremos un estudio más detallado de algunos de estos vocablos que dieron nombre a determinados cueros, precisamente por el acabado y la decoración esmerada que supieron darle los excelentes artesanos árabes; estos vocablos aquí estudiados son:

 

1.    Másir 2.lltimáq y 3. Lammã’ a

 

IV.1. MÊIR

Siguiendo las diversas acepciones que Kazimirski registra para la raíza mašara, encontramos algunas de ellas muy interesantes para la comprensión de este vocablo. En primer lugar traduce por "producir o tener hojas llamadas masra (se dice de ciertos árboles, de plantas, sobre todo de plantas llamadas ádah)”: Estas hojas especiales denominadas mašra son definidas por el mismo autor como: "1. Hoja de una planta o de un árbol desde que comienza a abrirse y cuando todavía es de forma oblonga y puntiaguda", "2. Ramo tierno y verde" y también tiene una tercera acepción como "vestidos, vestiduras que cubren la desnudez y dan tal o cual aspecto a una cosa", de la cual se deriva la locución mašra al-ard para indicar "superficie de la tierra adornada de vegetación".

 

Esta condición de superficie recubierta de rameados creo que sirvió para calificar también las láminas de cuero con estos dibujos, sin duda la más lujosa de sus variedades.

 

De este sentido primitivo de "estar cubierto de vegetación" se derivaron otras acepciones de esta raíz como "ser vivo, alegre, ardiente", "vestir, revestir algo, ponerle a alguien vestidos sobre la espalda", "ser de un verde vivo (referido al follaje)", sentidos que encajan bien todos ellos con el carácter adquirido por el cuero que ha sido decorado de esta manera, adecuado para la fabricación de las prendas de mayor lujo; quizá por ello también este verbo, en su forma V. habi­tualmente empleada para indicar el revestirse con una determinada prenda, tiene el valor de "parecer rico, tener toda la apariencia de la opulencia, de la riqueza".

También existe el adjetivo mišr para calificar a aquel "que tiene un tinte muy coloreado, muy rojo".

 

Aunque no he podido encontrar en árabe un texto en que se aplique este calificativo al cuero, sin embargo, creo que hubo de ser este vocablo el que produjo en toda Europa las distintas denominaciones del cuero repujado y coloreado que constituyeron el famoso quadamecí, con todas sus variantes fonéticas, a través de la locución wad'al-mãšir, usada como un adjetivo, y que podría traducirse como "de la condición del que es vivo de colores" o bien "del tipo de elaboración del que está rameado", por los dibujos y colores de su re­pujado.

 

Voces romances relacionadas con este vocablo:

 

GUADAMECÍ

La palabra guadamecí se considera derivada de la ciudad de Gadamés (Gadámis), situada en un oasis de Libia, próximo a la frontera meridional de Tunicia y del Sahara argelino, y nudo comercial para las rutas que van desde Gabes y Trípoli al Sudán central. En este caso sería un simple adjetivo determinativo, pero su derivación no sería muy fácil para algunas de las variantes, entre ellas las más antiguas, como guadalmeci o guadalmexir.

Por ello pienso que su origen es muy diferente, y que su nombre no es un patronímico, sino que se debe precisamente a las caracte­rísticas de su decoración.

Como ya hemos indicado, en los textos más antiguos se encuentran variantes que dificultan grandemente la aceptación de aquella etimología. En el Poema del Cid se menciona:

 

"bastir quiero dos archas.. . cubiertas de guadalmeçí e bien enclaveadas. Los guadalmeçí  uermeios e los clauos bien dorados" (c. 87-88).

 

Otras variantes encontramos en el Cancionero de Baena:

"Si era tapete o guadamezil"

En Vicente Espinel se dice:

"con su capisayo o armas de guadamacil"

En el testamento de Fernando de Rojas, año 1541, aparece como guadamezir. En la Pragmática de Tassas de 1627 se dice:

'guadamaciles de la marca ordinaria, cada pieza... de colores, oro verde o colorado, a tres reales" .

Pero la variante que considero que se aproxima más a su étimo es la citada por González de Clavijo, que hizo una más exacta transcripción fonética del vocablo árabe:

"les ponían delante un cuero de guadalmexir redondo que llaman çofran, e alli trayan el pan".

Lo alambicado y difícil de la traducción completa de la locución árabe, favorecería el mantenimiento de las dos palabras como un solo vocablo.

Probablemente en el árabe hispano se pronunciaría mašĩr, por la tendencia habitual a sustituir la forma del participio activo por el adjetivo correspondiente, lo que sonaría wad' mašr, "elaboración rameada", (guadamezir, guadamacil, guadamecí), con la desaparición de la /intermedia del artículo. También apoyan esta etimología las formas catalanas guadamassil y guadamessí.

El Diccionario de Autoridades (II, 85) dice de guadamacil:

"Cabritilla adobada, en que a fuerza de la prensa se forman por el haz diferentes figuras de diversos colores. Es voz arábiga. . ."

 

Sin embargo hemos visto que podía hacerse de otros tipos de pieles también, pues Villalón nos habla de “guadamecies de caballo", según mencionamos anteriormente (pág.                                             ).

 

Según Corominas, los datos que se tienen de la fabricación del guadameci en España se refieren a Barcelona y Valencia en 1316; sus artesanos sería los mudéjares de estas ciudades, conservadores de las técnicas del famoso cordobán repujado.

Ya hemos indicado al comienzo de este capítulo la diversidad de usos que se daba a este tipo de cuero, entre ellos la de tapizar o fabricar muebles con ellos. A este respecto es interesante la descripción hecha por Basilio Pavón Maldonado referida a una silla de taracea, procedente de Málaga, de la época del reinado de Muhammad VII de Granada, que se encuentra en San Esteban del Valle (Ávila); la descripción dice así:

 

". . . tiene asiento y respaldo de cuero con decoraciones estampadas muy sumarias. . . Su respaldo es un rectángulo de cuero teñido de negro. . . Esta pieza de cuero se adorna con once almenillas de cinco escalones cada una, dispuestas a modo de fleco, en el remate inferior. . . El dorso liso del respaldo contrasta con su anverso, plagado materialmente de ornamentos florales y epigráficos. Lo floral forma estrechas cenefas de 5 cm., de ancho con palmetas de tres puntas trabadas en cadeneta... El asiento tiene grabada composición floral central rodeada por una cenefa semejante a la del respaldo".

 

Esta descripción corresponde exactamente al cuero que se denominó en España guadamecí o cuero labrado.

 

IV.2. ILTIMÃQ

Ya hemos indicado anteriormente, al hablar del vocablo borceguí (I, 3, C), cómo Pedro de Alcalá traduce esta palabra al árabe por ilti­máq, nombre que venía a determinar, en lugar del material empleado para este calzado, su calidad habitual de bota de esmerada confec­ción, dado el significado de este nombre de acción de la forma VIII en la lengua árabe.

Según Kazimirski la raíz lamaqa en su forma I sígnif¡ea: "3. Tracer des caracteres, écrire ou graver", lo que en la forma VIII equivaldría a "estar grabado", lo que coincide con una de las características del calzado al que nos hemos referido.

 

Belot da para esta raíz un sentido semejante al de ramaqa, como "bâcler, brocher (un travail)", indicando que se usa en la lengua vulgar, especialmente en Siria; el valor que puede tener así este verbo es el de "concluir, rematar un trabajo" y también el de "labrarlo o recamarlo". Esta segunda acepción resulta evidente desde el momento en que Belot identifica las raíces ramaqa y raqama, siendo precisamente esta segunda el étimo del verbo recamar, así como de margomar y su derivado margomadura (aplicado a todo objeto recamado, bordado, brochado... ). Esta misma identificación se encuentra en el Lisãn al- Arab, donde se menciona al-yalmaq como al gabã' mahu (túnica abierta exterior guateada) y se dan como sinónimos los verbos lamaza y ramaca, el primero como de origen persa.

Aunque el vocablo iltimãq no dio ninguna voz a las lenguas romances peninsulares, sí dejó su huella en cuanto al sentido, si tenemos en cuenta su identidad con recamar. En una comanda comercial barcelonesa del año 1382, para llevar cuero a Génova, se dice:

 

". . quadraginta tres libras Barchinone, implícitas in tres balas de cuyram de recamudes, in quibus quadraginta tres libras et decem solidos et in implicamento jamdicti cuy­ram. . . “

 

Creo que este cuyram de recamudes no es otro que el cuero labrado o repujado, el de más alta calidad, el empleado para el atavío de gran lujo. El Vocabulista tradude iltimãg simplemente por "vestire".

 

En el árabe vulgar marroquí aparece un vocablo que considero una derivación, aunque corrompida, de iltimãq; es la palabra que el P. Lerchundi transcribe como temága (en árabe escrito temãqa), con el significado de "bota de montar que usan los moros".

 

IV.3.  LAMMÃ’ A

Es otro de los adjetivos empleados para el cuero que ha recibido un acabado más completo, de pulido y abrillantado.

La raíz lama ‘a tiene el sentido de "brillar, lucir, tener aguas, espejear", y en su forma VIII también vale "cambiar de color"; estas características podrían considerarse como distintivas de este cuero.

 

F. Corriente traduce la locución ŷazma lamma’ a por borceguí, ya hemos visto en el estudio de este vocablo cómo estas cualidades se hallaban reflejadas en los textos que hablan, de este calzado, el cual, bajo esta denominación, parece estar referido a una bota charolada, reluciente o satinada.