|
Un día Nasrudín encontró a un fatigado halcón posado sobre el antepecho de su ventana. Jamás había visto un pájaro igual.
-Pobre -dijo-, ¿cómo es posible que te hayan permitido llegar a este estado?
Cortó las garras del halcón, le enderezó el pico y le recortó las plumas.
-Ahora te pareces más a un pájaro -dijo Nasrudín.
Shah I. Las Hazañas del Incomparable Mulá Nasrudín. Paidós 1985.

|