ISLAM Y AL-ANDALUS

 

ROGER GARAYDY ES RAGAA

 

YAMA'A BOLETINES      CONVERSOS OCCIDENTALES AL ISLAM

          YIA.LM.


                                    

 Nacido el 17 de Julio de 1913 en Marsella, en el seno de una familia trabajadora. El que seria un día uno de los filósofos y políticos franceses mas influyentes del siglo XX , se sintió de  muy joven atraído por las reivindicaciones sociales y espirituales de los mas desposeídos. En su juventud fue militante de Acción Católica, de cuyas juventudes llegó a ser presidente. Tras su paso por Acción Católica, en 1933 se afilió al Partido Comunista Francés (PCF). Durante la Segunda Guerra Mundial fue hecho prisionero en Dielfa, Argelia, estuvo preso en un campo de concentración tres años por integrar la resistencia contra el régimen colaboracionista de los nazis en la  Francia de Vichy. Algo que marcaría su vida para siempre en su búsqueda personal y espiritual fue, cuando tres desconocidos soldados argelinos se negaron a fusilarlo en 1943, cuando recibieron la orden de un militar francés, diciendo “que su religión les prohibía disparar a un hombre desarmado”. Una vez liberado formo parte del comité Central y Ejecutivo del Partido Comunista Francés (PCF) desde 1945 y 1956 hasta 1970. Después  de la guerra curso estudios de filosofía en la Sorbona de Pariz, se doctoró por esta Universidad y, en 1953, por la de Moscú con su tesis Théorie matérialiste de la conscience.

 

Durante diez años, ocupó la Dirección del Centro de Estudios e Investigaciones Marxistas siendo considerado como el más relevante ideólogo marxista francés, sobre todo a partir de sus intentos de contacto y conciliación de su doctrina con el humanismo cristiano, con cuyos representantes cualificados mantuvo diálogos públicos en diferentes ocasione.

 

Dice R. Garaudy "Nuestra época no es atea. El monoteísmo del mercado engendra el culto de numerosos ídolos, como el dinero, el poder, los nacionalismos o los integrismos.

La tarea más urgente para hacer frente a este monoteísmo omnipotente en la actualidad, es congregar a todos aquellos para los que la vida tiene un sentido y que son conscientes de que son personalmente responsables de descubrirlo y de ponerlo en práctica.

 

La vida sólo puede tener sentido si el mundo es uno y no un mundo como el actual, en el que algunos son cada vez más ricos a costa de que los demás se hagan cada vez más pobres".

 

Nos dice también Roger Garaudy  “No una unidad hegemónica e imperialista, una unidad de dominación, sino una unidad sinfónica, a la que cada pueblo aporte su contribución propia de trabajo, de cultura y de fe... El obstáculo principal, hoy, respecto a este objetivo, es la imposición del liberalismo económico que pretende identificarse con la libertad humana y la democracia, cuando es todo lo contrario: la libertad que tienen los más ricos y los más fuertes para devorar a los más pobres y a los más débiles".(ibídem, pág. 19)

 

En esta época Roger Garaudy mantuvo duras polémicas teóricas con Louis Althusser, otro de los ideólogos marxistas franceses mas importante en ese tiempo. En los sesenta R. Garaudy  estaba de moda entre la izquierda por su estética antidogmática del "realismo sin riberas". En los años setenta fue víctima de la vanidosa ilusión de todos los intelectuales: creyó que iba a reformar el partido comunista francés, e intentó ser eurocomunista antes que los suyos. Mas nadie es profeta en su tierra, dicen los franceses.

 

A partir de 1968, con motivo de los sucesos de mayo y la Primavera de Praga en Checoslovaquia, sus divergencias con el PCF resultaron cada vez más notorias y provocaron su expulsión del partido en 1970 por criticar a la Unión Soviética. En 1981 se presentó como independiente a las elecciones presidenciales francesas.

 

Tras buscar el diálogo entre cristianos y marxistas, se desencantó de la deriva cultural de Occidente. Desde 1982, en que había hecho público su apoyo a los palestinos, perdió a sus editores en Francia, y cualquier acceso a los medios de información. Tras su matrimonio con una mujer palestina llamada Salma Farouqui, impulsó el diálogo entre las religiones abrahámicas. En este año de 1982 realiza la shahada o entrada en el  Islam, con el nombre de Ragaa, afirmando que “el Islam es la más ecuménica de las religiones y que no establece separación entre la fe y la política, la razón y la fe, la justicia, los negocios, y la familia”.

 

R. Garaudy  reta a Occidente a dejar de ocultar su tercer gran herencia y reconocerla como el mejor modo de superar, antes de que sea demasiado tarde, la crisis en que se halla inmersa y a la que somete al resto del mundo. Así como en la Edad Media el Islam ayudó a Europa a salir del estancamiento, ésta fue muy ingrata para con la civilización islámica y el resultado es que hoy ha caído en una crisis peor y más peligrosa que la anterior.

 

Dice Garaudy en su libro Promesas del Islam (Ed. Planeta, 1982, pág. 15) que “hace trece siglos que Occidente ha negado la herencia arábigo-islámica, que hubiera podido, y todavía puede, no sólo reconciliarle con las demás sabidurías del mundo, sino ayudarle a tomar conciencia de las dimensiones divinas y humanas de las que se automutiló al desarrollar unilateralmente su voluntad de poderío sobre la naturaleza y los hombres.

Porque el Islam no sólo integró, fecundó y difundió, desde el mar de China hasta el Atlántico y de Samarcanda a Tombuctú, las culturas más antiguas y más elevadas, las de China e India, de Persia y Grecia, de Alejandría y de Bizancio. Aportó a los imperios desintegrados y a las civilizaciones agonizantes el alma de una nueva vida colectiva, devolvió a los hombres a sus sociedades sus dimensiones específicamente humanas y divinas de trascendencia y de comunidad y, a partir de esta fe sencilla, fuerte, el fermento de un resurgir de las artes y las ciencias, de la sabiduría profética y de sus leyes.

El primer renacimiento de Occidente se esbozó en la España musulmana, cuatro siglos antes que en Italia.

Podría haber sido un renacimiento universal.

Por el rechazo a la tercera herencia (sólo reconoce la greco-latina), que podía unir a Oriente y a Occidente (y darles el equilibrio que no tienen), por una secesión que, durante siglos, le privaría del aporte fecundo de todas las culturas, la aventura mortal de la hegemonía iba a conducir a Occidente, y con él al mundo que dominaba, hacia un modelo suicida de crecimiento y de civilización.

Lo que ha llegado a ser el mito y el dogma del progreso, ha conducido a la más deshumanizada regresión de la historia”.

 

Garaudy, se anticipó al debate de un tema tan actual como el diálogo entre civilizaciones y religiones, entre Oriente y Occidente, como base firme para abrir este mundo globalizado a un futuro de unidad, convivencia y solidaridad.

 

Como ha dicho Michel Lelong, “puede no estarse de acuerdo con el modo tan radical que R. Garaudy tiene de oponer la enseñanza de Cristo a la de la Iglesia institucional a lo largo de los siglos o puede discutirse su interpretación del mensaje del Corán. Pero, en lugar de pretender ignorarlo o de tratar de ‘demonizarlo', como han intentado hacer estos últimos años muchos ‘bien pensantes', lanzados a nuevas y extrañas ‘cazas de brujas', ¿por qué no se lo asocia a los grandes debates del siglo XX? ”.

 

R. Garaudy plantea y trata de dar respuesta a una cuestión fundamental: ¿Cuál será el lugar de las religiones en las sociedades contemporáneas del Norte y del Sur, del Este o del Oeste? ¿Serán ellas un factor de justicia y de paz o, por el contrario, ayudarán –como ha sido frecuentemente el caso a lo largo de la historia- a agravar los conflictos políticos y sociales? ¿Cómo acoger la diversidad de dogmas y la unidad de los grandes mensajes espirituales de Oriente y de Occidente? ¿Cómo, en fin, encontrar en las religiones una llamada a la salvación y al bienestar individual, al mismo tiempo que una exigencia de fraternidad entre los hombres y de solidaridad entre los pueblos?

 

En 1998, Roger Garaudy fue objeto de una gran campaña a nivel internacional de criticas, presión y persecución por parte del el movimiento sionista para llevarlo ante la justicia francesa, por la que fue condenado  por el Tribunal Correccional de París por un delito de "negación de crimen contra la humanidad" y "difamación racial", condenándolo en 1999 a seis meses de cárcel con suspensión de pena y una multa de 150.000 francos a causa de las ideas revisionistas vertidas en su obra “Los mitos fundadores del Estado de Israel”. Entre las organizaciones de demandantes había hasta una asociación deportiva... que por supuesto era judía. La acusación había presentado a un solo testigo, un investigador en temas judíos, un tal Jacques Tarnero. Acosado por el propio presidente, reconoció “que sí, que la política israelí es simple y llanamente colonial, que sí, que es verdad que existe un lobby judío en el cine y en los medias, pero bueno, qué le vamos a hacer, como son los judíos los que primero que nadie inventaron el monoteísmo sistema de pensamiento superior”etc y etc. Una vez más se demostró que no hay mejores propagandistas del revisionismo que los propios militantes judíos: cada vez que intentan argumentar se les cae la máscara. Se comprende que les conviene más golpear sin explicaciones por un lado, comprar conciencias por otra, y abrumar con una fantasmal culpabilidad universal a los ingenuos.

 

Ante la presión que se ejerció sobre el tribunal para condenar no solo Roger Garaudy sino también a su entorno. El presidente del tribunal tuvo la  plena conciencia del papel monstruoso que le pidieron que hiciera: se negó a condenar al editor de Garaudy, el cual por supuesto no había violado absolutamente ninguna norma legal; tampoco se prestó a la farsa a la que le instaba el fiscal: no condenó al filósofo por incitación al odio racial. Sólo le quedó, para complacer a los que mandan en Francia acatar la acusación de difamación racial, pues los judíos prohíben que se distinga entre antisionismo y antisemintismo, y se amparo en la vergonzosa ley Gayssot para achacarle la aberrante "negación de crímenes contra la humanidad".

 

En su defensa, el acusado Roger Garaudy demostró su filosemitismo, nutrido por un conocimiento digno de un talmudista de los textos de la Biblia, tratando de amortiguar el escándalo causado por el planteamiento revisionista introducido en la parte central del libro. Su objetivo es denunciar los estragos del sionismo, que nos está llevando a la tercera guerra mundial, y mostrar sobre qué barbaridades ideológicas se sustenta, de la misma forma que ha criticado los integrismos cristiano y musulmán en libros anteriores.

 

Como bien dijo el incriminado en pleno juicio, “hay gente que procura hacer dinero con la osamenta de sus abuelos cada vez que puede...”

 

Estas acusaciones y juicio dio lugar a un gran revuelo entre las organizaciones y naciones musulmanas en todo el mundo, creándose una campaña de solidaridad con Roger Garaudy al que denominaban como un “filosofo musulmán”. Para su defensa llego dinero de todo el mundo, y el libro que tanto inquieto a los sionistas se vendió por miles. Desde Teheran al Cairo, Juristas árabes, egipcios y libaneses, fueron a París para ayudar al abogado francés de R. Garaudy. La Republica Islámica de Irán, acuso a la judicatura francesa por su actitud hacía un hombre que se atrevió a criticar las “mentiras sionistas”.

 

Dice Roger Garaudy, “la justicia social no es un fin en sí mismo, si todos tuviesen el pan, aún quedaría el tema del sentido más profundo de la vida que no se colma sino con el conocimiento y la cercanía a Dios, el Principio y Fin de todas las cosas”.

 

Con perfecta coherencia existencial, Roger Garaudy considera su combate principal la lucha contra el imperialismo occidental, combinación de "monoteísmo del mercado" y "vanguardia de la decadencia : el liderato de Estados Unidos" (sus libros de 1995 y 1997). A la manera de los profetas bíblicos, en cada uno de sus combates, ha sabido convertirse él mismo en un excelente detonador. Con una edad muy avanzada en la actualidad, dista mucho de estar amargado o darse por vencido...

 

Roger Garaudy es fundador de la Biblioteca Viva de Al-Andalus y del Museo de las Tres Culturas , en la torre de la Calahorra (Córdoba), es autor de numerosos libros que abarcan desde la política hasta la estética y la religión, mostrando siempre los nexos entre los diversos campos.

 

OBRAS

  • Les sources françaises du socialisme scientifique (1948)

  • La liberté (1955), Perspectives de l'homme (1959)

  • Dieu est mort, étude sur Hegel (1962)

  • D'un réalisme sans rivages (1963)

  • Karl Marx (1964)

  • De l'anathème au dialogue (1965)

  • Marxisme du XXe siècle (1966)

  • La pensée de Hegel (1966)

  • Peut-on être communiste aujourd'hui? (1968)

  • La alternativa (L´alternative) (1972). Traducida por José María Llanos y Gregorio Peces-Barba.

  • Palabra de hombre

  • Una nueva civilización (El proyecto Esperanza), (Le Projet Espérance) (1976)

  • Palestina, tierra de los mensajes divinos (1986).

  • Mon tour de siècle en solitaire (libro de memorias, 1989)

  • Integrismes (1990)

  • Los mitos fundacionales del Estado de Israel (1995-96)


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