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MALCOLM X

“;Pues sí! Quien se someta a Allah y haga
el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No tiene que
temer y no estará triste” (Corán, 2:112)
Malcolm
X nació el 19 de mayo de 1925 en la ciudad de Omaha, a
orillas del río Missouri en el estado de Nebraska, en pleno
medio oeste norteamericano.
Fue el séptimo hijo de los once que tuvo su padre. Tres de
ellos de su primer matrimonio: Ella, Earl y Mary, luego, ya
casado con su segunda esposa Louise, trajo al mundo ocho
chicos más: Wilfred, Hilda, Philbert, Malcolm, Reginald,
Yvonne, Wesley y Robert..
El padre de Malcolm recibío varias amenazas de muerte,
motivo este que les hizo cambiar en varias ocasiones de
domicilio. Cuando Malcolm tenía cuatro años su casa fue
incendiada por racistas blancos. La familia se mudó a
Lansing, capital del estado de Michigan. Su padre, el pastor
Earl Little, seguidor de Marcus Garvey (1887-1940)
y de su
Asociación Universal Para el Avance de los Negros
—teórico jamaiquino que predicaba el retorno a Africa,
apodado por eso el “moisés negro”— Malcolm
estaba muy
unido a su padre, quien lo llevaba a la iglesia y a las
reuniones de la UNIA que se realizaban en casas
particulares, y es allí donde absorbe los primeros
pensamientos Garveyistas.
Su madre, Louise Little, era hija de un blanco y una negra,
que había nacido en la isla caribeña de Granada. Ella era
resultado de una experiencia traumática: su madre había sido
violada por un blanco y ella era el fruto de ese ultraje.

Malcolm
little
Pero al finar las amenazas se hicieron realidad y el padre
de Malcolm fue encontrado un día asesinado al lado de la vía
de un tren con el cráneo deshecho por un culatazo que le
propinaron unos encapuchados blancos que pertenecían al Ku
Klux Klan (KKK). Malcolm tenia entoces seis años y
recibe su primer shock emocional. A partir de este
momento, la madre de Malcolm, Louise, con tan sólo 34 años,
debe afrontar los gastos de la familia.

Malcolm
little
La pobre viuda no pudo resistir la presión de la pérdida de
su esposo y la de criar sola a ocho niños.
De los dos
seguros que el padre de Malcolm le había dejado solo puede
cobrar uno, ya que el segundo se le es negado, pues el
tribunal decidió privarla de la indemnización por seguro de
vida al decretar cínicamente que el pastor Little se había
suicidado.
Su situación
laboral se complica debido a ser la viuda de un
"revolucionario", y a causa de esto la despiden varias veces.
Su
hijo mayor, también comienza a trabajar, para de esta manera
poder ayudar a su familia. Pero a fines de 1934, debido a la
situación económica por la que atraviesan, la familia se ve
obligada a recurrir a la Beneficencia Pública. Malcolm
comienza a robar en las tiendas y su conducta en el colegio
empeora, es por eso que los de la Asistencia Social
comienzan a interesarse por él.
La madre
trata de superar la muerte de su marido pero en 1936, luego
de un fracaso amoroso, ingresa en un estado de depresión
realmente grave. Finalmente el Tribunal decide llevar a la
madre de Malcolm al Hospital Psiquiátrico de Kalamazoo, y
sus ocho hijos quedan bajo la protección del Juez.
La
Asistencia Social resuelve enviar a Malcolm a la casa de los
Gohanna, quienes eran amigos de la familia y lo apreciaban
mucho. Serán muchas la vivencias y los acontecimientos que
irán marcado la vida del joven Malcolm, y como todos los
jóvenes negros de su época no podrá sustraerse a la
atracción que ejerce Joe Louis que el 26 de junio de 1937,
se convierte en el Campeón del Mundo de los Pesos Pesados, y
representa el orgullo de la raza negra. Los chicos sueñan
con ser la próxima "bomba negra", y tanto Malcolm como su
hermano Philbert no escapan a esta ambición. Los dos
incursionan en el boxeo, pero Malcolm no tiene tanto éxito
como su hermano, quien había resultado vencedor de las
pruebas eliminatorias en Lansing, y decide abandonar. La
conducta de Malcolm en el colegio no cambia demasiado y a
causa de esto lo expulsan. En consecuencia, el juez decide
separar a Malcolm de los Gohanna y lo envía a un
reformatorio de Michigan. Allí es muy bien recibido y su
conducta mejora notablemente. Después de un tiempo, la
directora del reformatorio resuelve mandar a Malcolm a un
Instituto Privado. En el Instituto obtiene muy buenas
calificaciones, y por ser uno de los mejores estudiantes lo
eligen Delegado de la Clase. Las materias que más le
gustaban eran literatura e historia, a pesar de que el
profesor de esta última se esmeraba en hacer chistes de
negros y que el manual dedicara tan solo un párrafo a la
historia de la raza negra.
Como los
fines de semana tenia permiso para ir a Lansing, aprovechaba
a juntarse con sus hermanos. Wilfred e Hilda vivían en la
vieja casa familiar y ambos se carteaban con su hermanastra
Ella, así que Malcolm también comenzó a hacerlo. Un día Ella
decidió ir a visitarlos, algo que alegró mucho a Malcolm y a
sus hermanos. Su visita causó un gran impacto en Malcolm.
Ella estaba muy orgullosa de su color de piel y de su raza,
tenía un carácter imponente, cosa muy poco usual en la gente
de color de esa época, por lo que Malcolm quedó muy
impresionado.

Malcolm little
En 1940
Malcolm va a pasar sus vacaciones a la casa de Ella. La
experiencia de estar entre los de su propia raza fue algo
que marcó a Malcolm completamente. Cuando volvió al
Instituto las cosas habían cambiado para él, a pesar del
buen trato que percibía por parte de sus compañeros, Malcolm
no pudo evitar sentirse incomodo. Uno de los momentos más
decisivos en la vida de Malcolm, fue cuando un profesor
llamado
Ostrowski
ante la ambición de Malcolm por ser abogado le sugirió ser
carpintero por considerarlo poco realista, debido al color
de su piel.
Le dijo “Los negros rinden más trabajando con
las manos que con la cabeza”.
Muchos años después, Malcolm reflexionaría sobre este
episodio de su juventud en su autobiografía:
He pensado muchas veces que si el señor Ostrowski me hubiese
animado a ser abogado, hoy pertenecería a esa burguesía
negra que ejerce profesiones liberales, frecuenta cócteles y
se considera portavoz y conductora de las sufridas masas
negras, cuando en realidad su preocupación principal es la
de “integrarse” con los blancos frisos y mendigar las migas
que éstos les ofrecen a disgusto. Doy gracias a Allah por
haberme enviado a Boston en aquel momento. De lo contrario,
hoy sería uno de esos negros cristianos que tienen el
cerebro lavado
(Malcolm X, Autobiografía, con la
colaboración de Alex Haley, Ediciones B, Barcelona, 1992,
pág. 53).
Estas
palabras lo afectaron mucho, ya que al ser uno de los
mejores del Instituto se sintió disminuido. Malcolm fue
transferido a la casa de los Lyons, también amigos de la
familia, donde permaneció dos meses para finalmente
establecerse en la casa de Ella, en Boston. Ella le
recomendó que se dedicara un tiempo para conocer la ciudad
antes de conseguir un trabajo, y así lo hizo. El lugar que
más le llamo la atención fue el ghetto negro.

Malcolm
little
detenido
Allí se
inició en las drogas y el alcohol. Luego se mudo a Harlem.
En su relación con las mujeres nuca dejo de rozar el límite
del peligro al mantener relaciones con mujeres que no eran
de su raza, algo imperdonable para la época, pasó de ser
traficante de drogas a desvalijador de casas.
Malcolm Little, el gigante de pelo rojizo, alias Detroit Red
(Rojo de Detroit), acabó en la cárcel
En 1946 a causa de esto fue condenado a diez años de
prisión.
Paso por tres prisiones distintas, en la tercera, la Estatal
de Norfolk en Massachusetts, se produjo un gran cambio
en
Malcolm, que habría de marcar su vida por completo,
Sus hermanos Philbert y Reginald, le acercaron material y
recomendaciones —entre ellas, la de no comer cerdo— sobre un
nuevo grupo político-religioso inspirado en el Islam, los
Musulmanes Negros (Black Muslims). Malcolm comenzó por
negarse a comer los platos con carne de cerdo. “El estómago
es la puerta de todos los males” (Imam Ali Ibn Abi Talib).
Al evocar aquellos momentos, escribe:
Yo me sentía extrañamente orgulloso. Siempre se dice que los
negros, presos o no, no pueden pasar sin cerdo. Los presos
blancos estaban sorprendidos, lo que me causaba gran
satisfacción. Más tarde, comprendí que había hecho, sin
saberlo, un acto previo de sumisión al islamismo. Había
obedecido a la prescripción musulmana que dice: “Da un paso
hacia Allah, y Allah dará dos pasos hacia ti.”
Malcolm entonces se dedicó a escribir cartas a Elijah Poole
Muhammad (1897-1975), el líder del grupo que oficialmente se
denominaba La Nación del Islam, y se esmeró en progresar y
pulir su educación: durante el día estudiaba el diccionario
palabra por palabra, para agilizar sus lecturas del Corán y
para que su próxima defensa no descansara exclusivamente en
la retórica de sus abogados,
y después de
un estudio profundo decidió entrar a formar parte de la
Nación del Islam.
El grupo de los musulmanes negros representó todo un cambio
en las luchas de los negros norteamericanos por los derechos
civiles. A medias religioso y combativo, constituyó una de
las tendencias más radicales del movimiento negro. Su
génesis comienza en un personaje casi mítico, a quien pocos
llegaron a conocer personalmente. Wallace D. Fard, un
mestizo de sangre negra y árabe, apareció en 1930 vendiendo
telas en los barrios negros de Chicago. El hombre era un
predicador, filántropo y utopista, que se decía enviado por
Allah y propugnaba el viaje de todos los negros
norteamericanos a Medio Oriente. En medio de la recesión,
Fard consiguió convencer a no pocos negros pobres de la
ciudad en tan solo un año: en ese año fundó el grupo La
Nación del Islam y en 1934 ya no se supo más de él. Su
puesto, al frente del grupo que ya se llamaba Musulmanes
Negros, lo ocupó Elijah Muhammad. En la década siguiente, el
grupo creció alimentado por el odio que instigaban los actos
del Ku Klux Klan. Las mujeres llevaran la cabeza cubierta y
los adeptos cumplian la mayor parte de las prescripciones
musulmanas, la nueva secta que predicaba Elijah Muhammad no
era de ninguna manera el Din del Islam revelado por el
Profeta y Mensajero de Allah (s.w.t),
como se ha
conocido a lo largo de la historia del Islam. Ellos no
tenían un conocimiento grande de la Sunna que es el modelo
en todo para el musulmán. Es imprescindible, porque sin ella
el Corán sería impracticable. La Sunna es la interpretación
en lo práctico de las enseñanzas reveladas.
La Nación
del Islam era un grupo que quería alcanzar la independencia
del hombre negro, asimismo consideraba a la raza blanca la
raza diabólica, que había lavado el cerebro de los negros a
tal punto que estos ya no conocían sus verdaderos orígenes y
cultura, y que los oprimía, obligándolos a levantar
Norteamérica con su trabajo de esclavos. Su sentido de la
jerarquía, de la condición humana y del respeto por uno
mismo, hacía que se negaran a beber, fumar o practicar algún
tipo de juego de azar, siguiendo la enseñanza del Corán que
dice:“¡ Oh humanos! Disfrutad de todo lo lícito y bueno que
contiene la tierra: más no sigáis los pasos de Shaitan,
porque es vuestro enemigo declarado… El sólo os induce al
mar y la obscenidad y a que digáis de Allah lo que
ignoráis!” (Sura 2, aleyas 168-169). En consecuencia,
comenzó a leer, primero lo hizo con un diccionario, luego
con libros de historia y religión, así como también de
genética, filosofía, literatura, mitología y arqueología.
Participó de los debates de la cárcel donde siempre
aprovechaba para exponer el maltrato que "los diablos de
ojos azules" ejercían sobre la raza negra culturalmente al
negarles conocer sus raíces y su historia, y del maltrato
social ya que toda la sociedad de color atravesaba por una
terrible discriminación. En Agosto de 1952 Malcolm fue
liberado bajo libertad condicional
(tenía una sentencia de diez años que fue reducida a siete
por buena conducta) ya era miembro del grupo. En la prisión
abandonó su apellido. Como otros negros militantes,
consideraba que el apellido que había recibido al nacer
perpetuaba el nombre arbitrario impuesto por los amos de los
esclavos traídos de Africa. Siete años después salía de la
cárcel convertido en un asceta: ya era un musulmán negro.
“El cristianismo me llevó a la prisión
—solía decir—,y el islamismo me sacó de ella”.
«El Islam es la única religión que acaba con el problema
racial»

Elijah Muhammad y Malcolm X

Elijah
Muhammad y Malcolm X
Wilfred, su hermano mayor, lo invitó a su casa de Detroit,
donde vivía junto a su esposa y sus hijos.
.
Fue entonces cuando en el templo de Chicago le dieron la
letra "X" (que representa el verdadero apellido africano que
no se conoce), cambiándola con "Little" su antiguo nombre de
esclavo. Luego de haber trabajado como limpiador de
carrocerías en Ford, le propusieron ser ministro ayudante
del Templo número Uno de Detroit, lo que acepto
gustosamente. Debido a los pocos seguidores que Malcolm
encontró en el Templo, decidió que la mejor manera de
conseguir nuevos adeptos sería practicando el proselitismo.
Viajó directamente a Chicago a ver a
Elijah
Muhammand exponiéndole sus ideas al líder de la Nación del
Islam, quien aceptó con gusto.
Este lo destacó en distintos puntos del país, hasta que lo
nombró ministro del templo número siete de Nueva York,
ciudad de importancia cardinal. Allí Malcolm , como portavoz
de La Nación del Islam, organizó colectas de fondos e hizo
posible el periódico Muhammad Habla. En Harlem, donde en
otros tiempos vendía marihuana y cocaína, ofrecía a las
masas ideas revolucionarias, altas dosis de orgullo y
autoestima y capacidad de acción. Nada de conformismos y de
poner la otra mejilla. Malcolm rechazaba la pasividad.
“Si le hablas al blanco un lenguaje no violento no te
entenderá. Si se dirigen a ti en un lenguaje de
violencia, tú tendrás que responder en el mismo tono. Esto
es comunicación”. Sincero y directo, Malcolm
X predicaba la auto-afirmación. “La autodefensa no es
violencia, es inteligencia”, no se cansaba de
repetir. Malcolm, a diferencia del discurso de Elijah
Muhammad, articulaba el justo resentimiento negro e
inspiraba en sus seguidores orgullo por el color de su piel.
Algunos sociólogos han señalado que uno de los aspectos más
interesantes de la prédica de Malcolm era su exhortación a
los negros pobres e iletrados a que dejaran de reforzar su
inferioridad mediante las drogas, el alcohol y el crimen.
“Ese fue el genio de Malcolm”, dice Charles
Silberman, autor de The crisis in Black and White
(La crisis en Blanco y Negro), un Libro muy admirado por
el propio Malcolm. “El vio que el primer paso era
articular la rabia negra y el segundo, instrumentarla para
movilizar a los negros a asumir el control de sus vidas”.

Malcolm X

Malcolm X con su mujer dos de sus hijas
Malcolm
conoció a la hermana Betty X, de la que se enamoro, era
una mujer muy comprometida con la lucha por la igualdad y
emancipación de los negros norteamericanos. Con la hermana
Betty X contrajo matrimonio el 14 de enero de 1958 Malcolm.
Del matrimonio nacieron cuatro hijas: Atila, Kubila, Ilysah
y Amilah. En 1959 fundó el primer diario musulmán, titulado
Muhammad Speaks. A fines de ese mismo año, se
televisó la película El odio que surgió del odio, lo
que causó gran efecto en los ciudadanos neoyorquinos,
quienes exclamaban: "¿Los habéis visto?, ¿Los habéis oído?
¡Ahora predican el odio a los blancos!" Un efecto similar
tuvo la película sobre la prensa, quienes publicaron:
"fascistas negros, posiblemente inspirados por el
comunismo", y a quienes Malcolm respondía: "¿Qué sentido
tiene que el blanco pregunte al negro si lo odia? Es como si
el violador o el lobo preguntasen a sus víctimas ¿Me
odias?". Los acusaban de segregacionistas, cuando era el
mismo gobierno que para esa época mantenía a la gente de
color segregada, prohibiéndole acudir a los mismos baños que
los blancos, o simplemente negándoles los asientos de los
colectivos, a los que solo tenían acceso si quedaba alguno
vacío y siempre en la parte posterior del mismo. Desde su
conversión al Islam, Malcolm se mantuvo firmemente
trabajando para engrandecer a la Nación, pronunciando
conferencias en universidades, fundando y ayudando a fundar
templos (o mezquitas, como se las conoce actualmente),
participando de actos públicos, dando entrevistas para la
televisión, la radio y la prensa, e intentando que el hombre
negro se diera cuenta que la única forma de obtener el
respeto era dirigiéndose por sí mismo.
Él afirmaba:
"El hombre negro nunca podrá conquistar la independencia
plena ni conseguir la igualdad con otros seres humanos hasta
que tenga y haga por sí mismo lo que los demás hacen". En
1962 Malcolm X conoció a Cassius Clay, con quien mantendría
una relación fraternal, hasta el punto de confiarse sus
secretos más íntimos.
Cassius Marcellus Clay Junior se afiliaba a los Musulmanes
Negros y se convertía al Islam cambiando su nombre por el de
Muhammad Alí, Malcolm siempre que pudo asesorando a Muhammad
Alí (ex Cassius Clay) en el estudio del Sagrado Corán y los
principios musulmanes. “La religión le da la
autoconfianza y la fuerza necesaria para ser campeón”,
dijo de su hermano en el Islam.
A comienzos de 1963, comenzó a perder su entusiasmo por
Elijah Muhammad, al enterarse de que éste había dejado
embarazadas a cuatro de sus secretarias, acto que, dentro de
la secta, se condenaba al aislamiento por el mismo líder.
Malcolm consideraba a Elijah Muhammad como un reformador
espiritual y moral, por lo que su acto de ocultar su
problema y no aceptarlo públicamente, lo molestó a tal nivel
emocional, que comenzó a descreer de este. Pero Malcolm
siguió trabajando a pesar del dolor que sentía dentro de si.

Malcolm X y Muhammad Alí (ex Cassius Clay)
10 de
noviembre de 1963 -Detroit.
“Yo soy un ‘negro de campo’. Queremos hablar clara y
directamente en un lenguaje que todo el mundo pueda entender
con facilidad. Todos hemos estado de acuerdo esta noche en
que Estados Unidos tiene un problema muy serio. El problema
que tiene Estados Unidos somos nosotros. Nosotros somos su
problema.
Así es, somos gente negra, los llamados negros; ciudadanos
de segunda, ex-esclavos, Tú no eres más que un esclavo, no
te gusta que te lo digan. Pero ¿qué otra cosa eres?, eres un
ex-esclavo. No llegaste en el buque Mayflower, llegaste en
un barco de esclavos. Encadenado como un caballo o una vaca
o una gallina. Y los que llegaron en el Mayflower son los
que te trajeron aquí. Te trajeron los llamados peregrinos o
padres fundadores de la patria. Ellos fueron los que te
trajeron.
Para entenderlo tienes que recordar lo que este joven
hermano decía sobre el negro doméstico y el negro del campo
en los tiempos de la esclavitud. Había dos clases de
esclavos: el negro doméstico y el negro del campo. Los
negros domésticos vivían en la casa del amo, vestían
bastante bien, comían bien porque comían de su comida. las
sobras que él dejaba. Vivían en el sótano o en el desván,
pero vivían cerca del amo y querían al amo más de lo que el
amo se quería a sí mismo. Daban la vida por salvar la casa
del amo, y más prestos que el propio amo. Si el amo decía.
“Buena casa la nuestra “, el negro doméstico decía: “Sí,
buena casa la nuestra”. Cada vez que el amo decía “nosotros
“, él decía “nosotros “. A sí puedes identificar al negro
doméstico. Si la casa del amo se incendiaba, el negro
doméstico luchaba con más denuedo que el propio amo por
apagar el fuego. Si el amo se enfermaba, el negro doméstico
le decía: “,~ Qué pasa, amo? ¿Estamos enfermos?” ¡Estamos
enfermos! Se identificaba con el amo más de lo que el propio
amo se identificaba consigo mismo. Y si tú le decías al
negro doméstico: “Vamos a escaparnos “, el negro doméstico
te miraba y te decía: “Hombre, estás loco, ¿ qué es eso de
separarnos (del blanco)?, ¿ dónde hay mejor casa que ésta?,
dónde voy a encontrar mejor ropa que ésta?, ¿dónde puedo
comer mejor comida que ésta?” Ese era el negro doméstico. En
aquellos tiempos lo llamaban “nigger doméstico “, (término
racista, despectivo de negro). Y así los llamamos ahora,
porque todavía tenemos unos cuantos niggers domésticos por
ahí. Este negro doméstico moderno quiere a su amo. Quiere
vivir cerca de él. Está dispuesto a pagar tres veces el
precio verdadero de una casa con tal de vivir cerca de su
amo. Para luego alardear. “Yo soy el único negro aquí. Soy
el único en mi trabajo. Soy el único en esta escuela “, ¡No
eres más que un negro doméstico! Y si viene alguien ahora
mismo y te dice. “Vamos a separarnos “, le dices lo mismo
que decía el negro doméstico en la plantación: “, Qué es eso
de separarnos “¿De Estados Unidos, de este hombre blanco tan
bueno?, ¿dónde vas a conseguir mejor trabajo que el de
aquí?” Eso es lo que dices, ¿ no es cierto? “No dejé nada en
África “, eso es lo que dices. ¡Sí, dejaste los sesos en
África, hombre!
En esa misma plantación estaba el negro que laboraba los
campos. Los negros del campo. Ellos eran las masas. Siempre
había más negros en los campos que en la casa. El negro del
campo vivía en un infierno, comía sobras. En la casa del amo
se comía carne de puerco de la buena. Al negro del campo no
le tocaba más que lo que sobraba de los intestinos del
puerco. Hoy en día eso se llama “menudillos “. En aquellos
tiempos lo llamaban por su nombre: ‘tripas’. Eso es lo que
eres: ‘come tripas’. Y algunos de ustedes todavía son come
tripas.
Al negro del campo lo apaleaban desde la mañana hasta la
noche; vivía en una choza, en una casucha, usaba ropa vieja
de desecho. Odiaba al amo. Digo que odiaba al amo. Era
inteligente. El negro doméstico quería al amo. Pero aquél
negro del campo, recuerden que era la mayoría, y odiaba al
amo. Si ibas con el negro del campo y le decías:
“Vamos a escaparnos, vámonos de aquí”, el no preguntaba: “A
dónde vamos?” sólo decía:
“Cualquier lugar es mejor que este “. Actualmente tenemos
negros del campo en Estados Unidos. Yo soy un negro del
campo. Las masas son negros del campo.
Igual que el amo de aquellos tiempos usaba a Tom -al negro
doméstico- para mantener a raya a los negros del campo, el
mismo viejo amo tiene hoy a negros que son mas que tíos Tom
modernos, tíos Tom del siglo XX, para mantenernos a raya a
tí y a mí, para tenernos controlados, mantenernos pasivos,
pacíficos, no violentos.
El 22 de
Noviembre de 1963 asesinato de John F. Kennedy
El 22 de
Noviembre de 1963, el presidente de los Estados Unidos, John
F. Kennedy, muere asesinado.
La habilidad para la respuesta tipo dardo que poseía Malcolm
X para enfrentar las interpelaciones capciosas de los
periodistas fue aprovechada por éstos para armar un
escándalo con el fin de desprestigiarlo ante la opinión
pública. Leamos como Malcolm narra el incidente ocurrido el
25 de noviembre (tres días después del magnicidio) en el
Manhattan Center de
Harlem
en la ciudad de Nueva York, lugar donde acababa de brindar
una conferencia:
¡Cuantas veces he releído esas notas, preparadas ocho días
antes del asesinato! Llevaban por título “El juicio de Dios
al blanco de Estados Unidos”. El discurso giraba en torno al
dicho “quien síembra vientos, recoge tempestades”, sobre el
cual había disertado en otras ocasiones. Es decir, hablaba
de que el hipócrita hombre blanco recogía lo que él mismo
había sembrado. Concluida la intervención, comenzó el turno
de preguntas de la prensa, y como era inevitable la primera
de ellas fue: “¿Qué piensa usted acerca del asesinato del
presidente Kennedy?”. Sin pensarlo dos veces, manifesté lo
que sentía. “Las gallinas regresan a descansar en su percha”
—En inglés: The chickens coming home to roost, lo cual, como
después explica Malcolm X, hace alusión a que los perjuicios
que uno ocasiona recaen al final sobre la misma persona que
los origina (Nota de los Traductores de la Autobíográfia)—
respondí...
Los titulares y las emisoras radiofónicas la difundieron
rápidamente. “Las gallinas regresan a descansar en su
percha”, afirma Malcolm X, jefe de los musulmanes negros. Me
resulta fastidioso hablar de esta cuestión ahora, pero en
aquel momento, en todo Estados Unidos y en el resto del
mundo, figuras de talla internacional decían lo mismo que yo
había dicho, de diversas formas y con mucha más rotundidad.
Todos estaban de acuerdo en que el clima de odio que reinaba
en el país era el culpable del asesinato del presidente.
Pero si esas mismas palabras las pronunciaba Malcom X,
resultaba ominoso.
La insidia orquestada desde los medios tuvo sus frutos. La
creencia general fue que Malcolm X se alegraba de la muerte
del presidente. Sin embargo, la sorpresa mayor sería la
reacción de Elijah Muhammad que
decide que
sus principales ministros no manifiesten ningún tipo de
comentario sobre este asunto, decidiendo aislar a Malcolm
por 90 días:
A la hora de la verdad el controvertido líder no solo
retrocedía ante el sistema, sino que hacía todo lo
posible por no quedar pegado a la figura de su intransigente
discípulo. Pero Malcolm X siguió el Sendero Recto de1 Islam,
con un espíritu imperturbable y redobladas energías. Por su
parte, Malcolm sacó fuerza de su ruptura con el que había
sido su maestro para reorganizar su vida. Sus reflexiones le
llevaron a abordar el problema negro, el problema del
racismo, en un contexto internacional. Comenzó a hablar de
denunciar en las Naciones Unidas el caso de Estados Unidos
como nación opresora y neocolonialista.
Por esa época, de hecho, la opinión negra norteamericana
estaba polarizada entre el discurso pacifista y conciliador
de Martín Luther King y el discurso de la lucha
armada y revolucionaria, decía Malcolm refiriéndose a Luther
King “Cuando yo hablo ellos te escuchan”. En la
década del cincuenta, Malcolm solía fustigar a King y
acusarlo de ser un Tío Tom (alusivo a la novela “La
cabaña del Tío Tom”, escrita por la norteamericana
Harriet Beecher Stowe en 1852), como despectivamente se
llama a los negros sumisos y negociadores. Así,
oportunamente, criticó abiertamente que King hubiera ganado
el Premio Nobel de la Paz: “Si me ofrecieran Premio
Nobel me suicidaría, sabría que algo marchaba mal”,
dijo Malcolm X.
Martín Luther King y Malcolm X

En
1964, el púgil Cassius Marcellus Clay Junior, invitó
a el y a su familia a pasar unas vacaciones en Miami, como
regalo de su sexto aniversario de bodas. A lo que Malcolm
aceptó sin vacilar. Su medica de cabecera le había dicho que
necesitaba descansar, por lo que pasar unos días en Miami,
serían muy reconfortantes para él. Para 1964 su ruptura con
La Nación del Islam, se hizo algo inevitable. Pero esto no
significó una ruptura con la lucha por los derechos humanos,
decidió encabezar un movimiento independiente, muchos
seguidores musulmanes decidieron acompañarlo y también
rompieron con la Nación. Finalmente fundó su propia
organización a la que llamó "Mezquita Musulmana Inc.", en
Harlem. La misma se proponía eliminar la opresión política,
la explotación económica y la degradación social de los
afroamericanos. Debido a que la situación para Malcolm se
había tornado muy tensa, pues se había enterado, por medio
de uno de sus más fieles ayudantes, de que los adeptos de
Elijah Muhammad querían asesinarlo por considerarlo un
rebelde. Ante esta situación toma una de las decisiones más
importante de su vida, realizar la peregrinación a La Meca.

Musulmanes afroamericanos aprendiendo árabe

Malcolm X (El
Hayy Malik El Shabazz)
La
peregrinación (Hayy) a La Meca
De todas las
'Ibadas, (practicas) del Islam el Hayy reviste un carácter
muy especial. La Peregrinación no exige solamente atención,
sino dedicación exclusiva. El Islam establece una gran
asamblea a la que convoca a todos los musulmanes del mundo,
y durante todo el tiempo que dura, el peregrino no sólo
realiza un gran esfuerzo físico y económico, sino que centra
en las actividades del Hayy todos sus esfuerzos.
Este quinto
pilar del Islam cimenta su carácter universal. Millones de
hombres y mujeres se congregan cada año en unos lugares
especiales: Meca, el Valle de 'Arafa y Medina. Todo el que
tiene posibilidades acude para llevar a cabo una fascinante
y vertiginosa experiencia. Durante unos días, acata unas
prescripciones repletas de significados en los que subyace,
fundamentalmente, una actitud de absoluta entrega al Señor
de los Mundos.

Malcolm X con sabios musulmanes
Malcolm,
sintió la necesidad de conocer más sobre el Din al-Islam,
el termino Din proviene de una raíz que significa “adeudar”.
Es por tanto, la “deuda” que tenemos contraida. No nos
pertenece “ser” es Allah quien nos ha dado la existencia y
quien lo sostiene en todo momento. El Islam es el Din en el
que ser humano “devuelve” a Allah su ser rindiendosele. Es
estar en paz con la Verdad. El Islam nos recata de la
separación y el aislamiento, remitiéndonos a nuestro Señor,
a la fuente de nuestro ser, y nos comunica con la existencia
entera, armonizándonos con todo lo que existe. Malcolm había
mantenido largas charlas, después de sus conferencias en
las universidades, con musulmanes de Oriente y de Africa,
quienes lo animaban a conocer "el verdadero Islam". Realizó
el viaje a comienzos de 1964, la experiencia de comprender
los verdaderos principios del Islam contribuyeron a que
Malcolm modificase su opinión con respecto a la cuestión
racial.
A su paso por Egipto, tuvo la siguiente experiencia:
Todo el mundo me acogía fraternalmente y se extrañaba de ver
a un musulmán... ¡norteamericano! Conocí a un científico
egipcio que iba con su esposa a La Meca. Me invitaron a
cenar a un restaurante de Heliópolís, en los alrededores de
El Cairo. Era una pareja muy bien informada y muy
inteligente. El científico me explicó que uno de los motivos
por el que las potencias occidentales se mostraban hostiles
a Egipto consistía en que el país se industrializaba
rápidamente y señalaba el camino a los demás países
africanos. “¿Por qué hay gente en el mundo que se muere de
hambre —me preguntó su mujer—, cuando en Estados Unidos
sobran alimentos? ¿Qué hacen con ellos? ¿Los tiran al
océano?”. “Sí—le respondí—, pero con los subsidios que da el
Estado, se guarda una parte en las bodegas de los barcos, en
los graneros y en cámaras frigoríficas y queda allí, bajo la
vigilancia de un pequeño ejército de guardias, hasta que la
producción se echa a perder. Entonces otro ejército de gente
se encarga de deshacerse de esos alimentos de modo que quede
sitio para guardar el nuevo lote de producción excedente.”
Vi la expresión de incredulidad en el rostro de aquella
mujer. Debió de pensar que yo bromeaba. El contribuyente
norteamericano sabe que digo la verdad. No le dije a la
señora que, en Estados Unidos, hay gente que pasa hambre.


Malcolm X en Egipto
La peregrinación hizo que Malcolm tuviera una percepción más
profunda del Islam al tiempo que cambió su nombre por el de
“El Hayy Malik El Shabazz”: “Allah invita a la Morada
de la paz y dirige a quien El quiere a una vida recta”,
(Sura 10, 25, Jonas)
Aquella mañana empecé a revisar la idea que me había formado
acerca del “hombre blanco”. Vislumbré que la expresión
“hombre blanco” (en el sentido que nosotros le dábamos)
hacía referencia —sólo en segundo término— al color de la
piel; el significado principal tenía que ver con actitudes y
hechos. En Estados Unidos, cuando hablábamos del “hombre
blanco”, aludíamos al modo específico de tratar al negro y a
las demás gentes de color. Pero en el mundo musulmán,
acababa de ver hombres de piel blanca que me dispensaban un
trato fraterno que yo nunca había recibida.
Y una vez finalizada el Hayy peregrinación:
...una veintena de peregrinos, entre los que me encontraba
yo, se reunieron en una tienda montada en el monte Arafat.
Por ser el musulmán norteamericano, era quien despertaba el
más vivo interés. Me hacían muchas preguntas. Algunos
peregrinos hablaban inglés y me servían de intérpretes. ¿Qué
me había impresionado más durante la peregrinación? “1La
fraternidad! —respondí sin vacilar—. Estos hombres de todas
las razas, de todos los colores, de todos los países del
mundo, forman uno solo. Lo que demuestra que hay un solo
Dios y que es Todopoderoso.”

Encuentro con
musulmanes
Decidió
escribir varias cartas para dar a conocer las verdades que
había comprendido sobre el Din del Islam la apertura (Iman)
la excelencia (Ihsan) y todas las enseñazas sobre el Tawhid
(la Unidad y Unicidad de Allah (s.w.t)). Una de las cartas
para su amada esposa Betty, otra para Ella y también para
personas muy allegadas, finalmente escribió una para la
prensa, cuyas palabras resumimos a continuación:
"Durante los
once días que he pasado aquí en el mundo musulmán, he comido
en el mismo plato, bebido en el mismo vaso, dormido en la
misma cama (o sobre la misma alfombra), he rezado al mismo
Dios que mis correligionarios de ojos azules, cabellos
rubios y piel blanca como el más blanco de los blancos. Los
musulmanes blancos son tan sinceros en sus palabras y en sus
actos como los musulmanes negros de Africa, de Nigeria, de
Sudán y de Ghana... Somos verdaderamente hermanos. Porque la
creencia en un solo Dios ha desterrado toda consideración de
raza en nuestro espíritu, actos y conducta.
Deduzco de
ello que, si los blancos de Estados Unidos llegasen a
aceptar la idea de un solo Dios, quizás ese día también
aceptarían - en la practica - que el hombre es igualmente
uno solo. Entonces cesarían de juzgar a los demás por el
color de piel y de herirlos en consecuencia". Esta carta fue
entregada a la prensa, y en ella firmaba como "El-Hayy Malik
El-Shabazz". Meses después, formó su propia organización
negra nacionalista: "La Organización para la Unidad
Afro-Norteamericana". A través de la misma, Malcolm
intentaba combatir la violencia y el racismo, animaba a los
blancos a convertir a los racistas blancos tanto como a los
negros que convirtiesen a los racistas negros. Él decía:
"Trabajad
conjuntamente con nosotros, pero cada uno con los de su
propia raza. Mientras tanto nosotros seguiremos trabajando
entre los nuestros, mostrando y enseñando a los hombres
negros lo que sólo otros hombres negros saben: que el hombre
negro tiene que luchar por sí solo. Trabajando por separado,
los blancos sinceros y los negros sinceros estarán
trabajando unidos".

Declaración
de Independencia (12 de marzo de 1964)
Soy y
siempre seré musulmán. Mi religión es el Islam. Todavía creo
que el análisis hecho por el señor Muhammad sobre el
problema es el más realista, y que su solución es la mejor.
Esto significa que yo también creo que la mejor solución es
la separación total, que nuestro pueblo regrese a casa, a
nuestra propia patria africana.
Pero nuestro retorno a África es un programa a largo plazo,
y mientras no se realice, 22 millones de nuestra gente -que
aún se encuentran aquí en Estados Unidos- necesitan mejor
comida, ropa, vivienda, educación y empleos ahora mismo.
Divergencias internas en el seno de la Nación del Islam me
obligaron a separarme. No lo hice voluntariamente. Pero ya
que ha sucedido, pretendo sacarle el mayor provecho posible.
Ahora que tengo más independencia de acción, me propongo
emplear un método de trabajo más flexible y trabajar con
otra gente para hallarle una solución a este problema.
No pretendo ser un hombre divino, pero creo en la
orientación divina, en el poder divino y en el cumplimiento
de la profecía divina. No soy un hombre instruido, ni soy un
especialista en ningún campo en particular, pero son
sincero, y mi sinceridad es mi credencial.
Voy a organizar y dirigir una nueva mezquita en la ciudad de
Nueva York, conocida como la Mezquita Musulmana, Inc. Esto
nos da una base religiosa y la fuerza espiritual necesaria
para librar a nuestro pueblo de los vicios que destruyen la
moral de nuestra comunidad.
Mucha de nuestra gente no es religiosa, de manera que la
Mezquita Musulmana, Inc., estará organizada de tal modo que
pueda abarcar la participación activa de todos los negros en
nuestros programas políticos, económicos y sociales,
independientemente de sus creencias religiosas o no
religiosas.
No puede
haber unidad entre negros y blancos hasta que no haya
primero unidad entre los negros. No puede haber solidaridad
entre los trabajadores hasta que no haya primero solidaridad
racial. No podemos pensar en unirnos a otra gente hasta que
primero no nos hayamos unido nosotros mismo. No podemos ni
pensar en ser aceptables para los demás hasta que primero no
hayamos demostrado que somos aceptables para nosotros
mismos. Uno no puede unir plátanos con hojas sueltas.
Debemos ser pacíficos y respetar la ley, pero ha llegado la
hora de que el negro norteamericano luche en defensa propia
siempre y donde quiera que sea atacado injusta e
ilegalmente.
Si el gobierno considera que hago mal en decir esto,
entonces tiene que empezar a desempeñar sus propias
responsabilidades.

Haciendo du´a
El voto o la
bala. (3 de abril de 1964)
Señor
moderador, hermano Lomay, hermanos y hermanas, amigos y
enemigos -porque sencillamente no puedo creer que aquí todos
sean amigos y no quiero omitir a nadie-. Esta noche el tema
es, a mi entender, “La revuelta negra y ¿ Qué rumbo tomamos
de aquí en adelante?” o “, Qué hacer?” A mi humilde manera
de entenderlo las alternativas son o el voto o la bala.
Antes de tratar de explicar lo que quiere decir eso del voto
o la bala, quisiera aclarar algo con respecto a mí mismo.
Todavía soy musulmán, mi religión sigue siendo el Islam. Esa
es mi creencia personal. Igual que Adam Claytom Powell es un
pastor cristiano; y que el doctor Martin Luther King es un
pastor cristiano en Atlanta, Georgia; bueno, pues yo también
soy pastor, no pastor cristiano, sino pastor musulmán, y
creo en la acción de todos los frentes y por todos los
medios que sean necesarios.
Pero aunque sigo siendo musulmán no vine aquí esta noche
para hablar sobre mi religión. No vine para discutir ni
polemizar sobre ninguna de las cosas sobre las que
diferimos, porque ya es hora de superar nuestras diferencias
y darnos cuenta de que es mejor para nosotros ver primero
que tenemos el mismo problema, un problema común que te hace
vivir en un infierno lo mismo si eres bautista que si eres
metodista o musulmán o nacionalista.
Ahora bien, que hablemos así no quiere decir que estamos en
contra del blanco, pero sí quiere decir que estamos en
contra de la explotación, que estamos en contra de la
degradación, que estamos en contra de la opresión. Y si el
blanco no quiere que seamos antiblancos, que deje de
oprimirnos y de explotarnos y degradarnos...
No soy político, ni siquiera soy estudioso de la política;
en realidad no soy estudioso de nada. No soy demócrata, no
soy republicano y ni siquiera me considero norteamericano.
Si tú y yo fuéramos norteamericanos no habría problema. Esos
europeos que acaban de bajarse del barco ya son
norteamericanos; los polacos ya son norteamericanos; los
refugiados italianos ya son norteamericanos. Todo el que
venga de Europa, todo el que tenga ojos azules, ya es
norteamericano. Y con todo el tiempo que llevamos aquí, tú y
yo todavía no somos norteamericanos.
No, yo no soy norteamericano, soy uno de los 22 millones de
negros víctimas del norteamericanismo. Uno de los 22
millones de negros que son víctimas de la democracia, que no
es más que hipocresía en mascarada... yo hablo como víctima
de este sistema norteamericano y veo a Estados Unidos con
los ojos de la víctima. No veo ningún sueño norteamericano;
veo una pesadilla norteamericana.
Fue el voto del negro el que instaló a la nueva
administración en Washington. Tu voto necio, tu voto
ignorante, tu voto malgastado fue el que instaló en
Washington una administración que ha promulgado toda clase
de leyes inimaginables, dejándote el último, y que encima de
todo obstruye (la aprobación de la ley de derechos civiles).
Y tus líderes y los míos tienen la osadía de andar
aplaudiendo por ahí y hablando de cuanto estamos
progresando, y hablando de qué buen presidente tenemos...
De manera que ya es hora de despertar en 1964. Y cuando los
veas salir con esa clase de conspiraciones, hazles saber que
tienes los ojos abiertos. Y hazles saber que hay otra cosa
que también está abierta... Y si no... deberías regresar a
la plantación algodonera, deberías volver a esconderte en el
callejón. Ellos reciben todos los votos de los negros y,
después de recibirlos, el negro no recibe nada a cambio. Lo
único que hicieron al llegar a Washington fue darles buenos
empleos a unos cuantos negros importantes. Esos negros
importantes no necesitan buenos empleos, ya tenían trabajo.
Eso es un camuflaje, es un truco, es una traición, un
teatro.
El tío Sam tiene las manos empapadas en sangre, empapadas en
la sangre de los negros de este país. Es el hipócrita número
uno de este mundo...
Entonces digo que al predicar el nacionalismo negro no nos
proponemos hacer que el negro revalorice al blanco -ya tú lo
conoces-, sino que el negro se revalorice a sí mismo. No
hagas cambiar de ideas al blanco; no es posible hacer que
cambie de ideas, y todo ese asunto de apelar a la conciencia
moral de Estados Unidos... La conciencia de Estados Unidos
está en quiebra. Hace mucho, mucho tiempo que perdió toda
conciencia. El tío Sam no tiene conciencia. Ellos no saben
lo que es moral. No trataron de eliminar el mal porque sea
un mal ni porque sea ilegal ni tampoco porque sea inmoral;
lo eliminaron solamente cuando amenaza su existencia. De
manera que estás perdiendo el tiempo si apelas a la
conciencia de un hombre que está en bancarrota moral como el
tío Sam.
Viajando por
el Mundo
Malcolm inició una pequeña gira por distintos países del
Tercer Mundo. En primer lugar voló al Líbano donde expuso a
los estudiantes de la Universidad Americana de Beirut la
verdad de la situación de los negros en Estados Unidos. Al
realizar un breve paseo por la otrora “Montecarlo” del Medio
Oriente, hizo estos apuntes:
De inmediato captaron mi atención las mujeres libanesas por
lo sorprendente de su actitud y de sus atuendos. En Tierra
Santa había visto a las mujeres árabes muy modestas y muy
femeninas, pero allí me encontraba con el súbito contraste
de las mujeres libanesas, medio francesas, medio árabes, que
mostraban en sus vestidos y actitudes en público una mayor
libertad y audacia. Vi la evidente influencia europea sobre
la cultura libanesa. Me demostró que la fortaleza moral de
un país, o su debilidad, puede medirse fácilmente por la
actitud pública y el atuendo de sus mujeres, en especial de
las jóvenes. Allí donde el énfasis sobre las cosas
materiales ha ahogado los valores espirituales,
invariablemente las mujeres lo reflejan. Contemplemos a las
mujeres tanto jóvenes como mayores de Estados Unidos, donde
prácticamente no quedan valores morales. En la mayoría de
los países sólo parece existir un extremo o el otro. El
verdadero paraíso estaría allí donde el progreso material y
los valores espirituales se mantuvieran en su debido
equilibrio.
Continuó su viaje por varias regiones del Africa como
embajador de la comunidad afroaméricana y se entrevistó con
diversos líderes. “Les dije que somos parte de la
mismna familia. Les recordé que millones de americanos
venimos de Africa y estamos siendo víctimas también del
colonialismo de Estados Unidos. No es un problema de
derechos civiles, sino de derechos humanos”.
dijo a su vuelta.
Malcolm volvió a Nueva York el 21 de mayo de 1964. Al día
siguiente conducía su coche por la carretera cuando en un
semáforo en rojo otro coche se detuvo junto al suyo:
Lo conducía una mujer blanca, y en el asiento contiguo, de
mi lado, había un hombre blanco. ‘¡Malcohn X!” gritó él, y
cuando lo miré sacó la mano por la ventanilla sonriendo.
“¿Le importaría estrecharle la mano a un hombre blanco?”.
¡Figúrense! Justo cuando el semáforo cambiaba a verde le
contesté: “No me importa estrechar la mano a un ser humano.
¿Lo es usted?”.
Tiempo después, Malcolm envió un informe de 8 páginas a 33
naciones africanas para que lo apoyaran en las Naciones
Unidas en su denuncia de la falta de derechos humanos en los
Estados Unidos. Varios embajadores norteamericanos se
quejaron y también hombres de negocios, que temían que la
influencia de Malcolm perjudicara sus posiciones de Africa.
En el contexto local, cientos de seguidores de Elijah
Muhammad se habían pasado al bando de Malcolm X y el
veterano líder sintió que perdía poder. “Los celos por
el liderazgo fueron la verdadera razón de mi expulsión de La
Nación del Islam”, dijo Malcolm X a la
prensa.
«El que me siga tiene que estar dispuesto a ir a la cárcel o
al cementerio»
El 3 de
diciembre de 1964 habla en Oxford, Inglaterra y en diciembre
de 1964 conoce al Che Guevara durante una recepción en la
Misión de Tanzania ante las Naciones Unidas.
Malcolm X se
opuso con todas sus fuerzas a Washington y a los partidos
Demócrata y Republicano, los partidos gemelos del
colonialismo y del racismo capitalista. Jamás cedió ni un
ápice al nacionalismo norteamericano, ni siquiera a sus
variantes patrióticas y populares, que resultan tan
atractivas para los dirigentes pequeños burgueses de las
organizaciones de los oprimidos y explotados.
“Yo no soy norteamericano. Soy uno de los 22 millones de
negros que son víctimas del norteamericanismo. Yo hablo como
víctima de este sistema y veo a los Estados Unidos con los
ojos de la víctima. No veo ningún sueño norteamericano, veo
una pesadilla norteamericana “. -declaró en Cleveland en
abril de 1964.
En el mitin de fundación de la OAAU (Organización
Afro-Americana de Unidad) en junio de ese año, Malcolm
cuestionó:
“Decidme qué clase de país es éste. ¿Por qué tenemos que
hacer los trabajos más duros por los salarios más bajos?...
Os digo que lo hacemos porque... tenemos un sistema podrido.
Es un sistema de explotación, un sistema político y
económico de explotación, de humillación, de degradación, de
discriminación directa.
Se negó a hablar del gobierno y de las Fuerzas Armadas de
los Estados Unidos como “nuestro” gobierno y “nuestro”
ejército. “No trates al Tío Sam como si fuera tu amigo “,
dijo a los participantes en una reunión de la OAAU el mes
siguiente. “Si él fuera tu amigo, no serías un ciudadano de
segunda... No, no tienes amigos en Washington”
Esta postura política en 1964 distinguió a Malcolm -y
contribuyó a ganarse la enemistad de casi todos los demás
líderes importantes de las organizaciones que abogaban por
los derechos de los negros y de los sindicatos, como también
de la gran mayoría de los que se llamaban izquierdistas, y
de los que se llamaban socialistas o comunistas en Estados
Unidos.
Malcolm X tendió la mano a revolucionarios y luchadores por
la libertad en África, el Medio Oriente, Asia, América
Latina y otros lugares. Al regresar de África, cuando habló
en noviembre de 1964 en un mitin público en París, Malcolm X
señaló el ejemplo revolucionario que Nelson Mandela -
entonces líder del Congreso Nacional Africano, había dado
durante su juicio en las Cortes del sistema del apartheid en
Sudáfrica.
Malcolm rechazó los conceptos sobre la “raza”, el
separatismo negro, los judíos y el antisemitismo, y la
oposición a los matrimonios mixtos, que él había defendido
en público por muchos años como vocero de Elijah Muhammad.
“No juzgamos a un hombre por el color de su piel “, dijo en
Rochester. “No te juzgamos por ser blanco; no te juzgamos
por ser negro, no te juzgamos por ser moreno. Te juzgamos
por lo que haces y por lo que practicas ... No estamos en
contra de nadie porque sea blanco. Estamos en contra de los
que practican el racismo”.
Se vio atraído cada vez más a la idea de participar en
diversas luchas por la igualdad de derechos. Malcolm subrayó
la necesidad de organizar la autodefensa en respuesta a
ataques de grupos racistas violentos como el Ku Klux Klan,
los consejos de ciudadanos blancos y el Partido Nazi
Norteamericano. A través de todos estos discursos y
entrevistas, desde el primero hasta el último, Malcolm X
asume su lugar como un dirigente revolucionario y pensador
político de talla mundial.
Del 6 al 13
de febrero de 1965 viaja a Inglaterra, Luego quiere entrar
en Francia pero las autoridades francesas le prohíben su
entrada en el país.
De regreso a
EEUU
el 14 de febrero de 1965, Malcolm y su familia escaparon de
un intento de asesinato la casa de Malcolm también fue
incendiada. Era el preludio de lo que sucedería una semana
después. Fue en una diáfana y soleada tarde de domingo (21
de febrero), en el Audubon Ballroom, entre Broadway y la
avenida St. Nicholas, en el lado sur de la calle 166 oeste,
del barrio Harlem de Nueva York. Era un edificio de dos
plantas que se alquilaba con frecuencia para bailes,
funciones y conferencias de diversas organizaciones
políticas y sociales. Malcolm tenía 39 años y por primera
vez el hombre que electrizaba audiencias durante horas, sin
parar ni consultar notas, no pudo hablar más que unos
minutos. En el salón Audubon, donde aguardaban los
conspiradores, no había control de armas; él no lo quería.
“¿Si no puedo sentirme seguro entre mi propia gente,
dónde voy a estarlo?” decía. Muchas veces
había pedido protección policial, pero no le hicieron caso,
según comentó tiempos después su esposa Betty. La policía
tampoco estaba en esa ocasión y los asesinos cumplieron su
labor.
Una mujer que estaba cerca del escenario relata: “La
conmoción que hubo en la parte de atrás me distrajo un
instante, luego volví a girarme para mirar a Malcom
X, justo a tiempo para ver al menos a tres hombres en la
primera fila levantarse, apuntar y disparar simultáneamente.
Parecía un pelotón de fusilamiento.” Numerosas personas
afirmaron más tarde que vieron a dos hombres corriendo hacia
el escenario, uno empuñando una pistola y el otro dos
revólveres. El periodista de la agencia UPI (United
Press International), Stanley Scott, lo vio así: “Sonaron
disparos. Hombres, mujeres y niños se apresuraron a
protegerse. Se tiraron al suelo y se agacharon bajo las
mesas.” El periodista de la emisora de radio WMCA, Hugh
Simpson, explicó: “Entonces oí un sonido amortiguado, vi a
Malcolm con las manos aún levantadas, luego cayó hacia atrás
sobre las sillas que tenía detrás. Todo el mundo gritaba. Vi
a un hombre que había a mi espalda disparando una pistola a
través de la chaqueta, mientras yo también me tiraba al
suelo. Disparaba como si estuviera en una película del
Oeste, retrocediendo hacia la puerta y disparando al mismo
tiempo.” La joven que estaba en la antecámara entre
bastidores me contó que “sonaba como si un ejército hubiera
asaltado el edificio. De alguna manera lo supe. No fui a
mirar. Quería recordarlo tal como era.”
Malcolm X fue alcanzado por dieciséis perdigones de escopeta
y balas de revólveres y pistolas de diversos calibres. Uno
de los pistoleros fue linchado allí mismo por los presentes.
Otros varios se fugaron. Tres más fueron condenados a cadena
perpetua en 1968, un mes después del juicio, en el que el
magistrado rechazó la apertura de los archivos policiales,
con un centenar de declaraciones de testigos presénciales.
Un miembro de los Musulmanes Negros que se ofreció a revelar
documentos implicando al Gobierno de Estados Unidos fue
hallado muerto por sobredosis de pastillas para dormir...
Numerosos partidarios y admiradores de Malcolm X, así como
periodistas, escritores e investigadores, acusan a la CIA,
al FBI y la policía metropolitana de Nueva York, de
coaligarse para urdir el asesinato del líder musulmán.
“La gente cree mayoritariamente que fue muerto por el
FBI, es el destino de quienes alzan la voz”,
sintetiza Johnny Cochran, prominente abogado negro de Los
Angeles. El reciente documental televisivo de la cadena CBS
señala en esa dirección. Los archivos “del sujeto llamado
Malcolm X” eran los más voluminosos del FBI. “A
Malcolm X lo mataron cuando era menos hablador, pero más
sutil y, por tanto, más peligroso”, dice el
profesor Barbour, autor del libro Black Power
(Poder Negro). La esposa de Malcolm, Betty Shabazz,
nunca hizo comentarios públicos. Una actitud silenciosa que
aún mantiene. En el momento del asesinato estaba embarazada
de dos hijas gemelas y tenía otras cuatro niñas pequeñas.
También conocida como la hermana Betty X, siempre se
distinguió por ser una mujer musulmana muy humilde y
valiente.
Si durante su vida las cosas no fueron fáciles para Malcolm,
tampoco lo fue celebrar su funeral. Los templos de Harlem se
negaban a realizarlo por temor a represalias o a quedar
involucrados. Al final se llevó a cabo en la Unity Funeral
Home del Harlem neoyorkino. El sheij Ahmed Hassoun, un Imam
sudanés que había sido el consejero espiritual de Malcolm,
fue el encargado de preparar el cuerpo según el rito
musulmán. Más de veinte mil personas desfilaron por allí a
presentar sus respetos. No faltó su hermano y amigo íntimo
Muhammad Alí (ex Cassius Clay). Y también pasó por el
recinto Elijah Muhammad, que el día del asesinato se
apresuró a decir “Malcohn X murió como él predicó. Sus
armas se volvieron contra él. No podíamos tolerar un hombre
así. El predicaba la guerra. Nosotros la paz”.
El dramaturgo Ossie Davis, amigo íntimo de Malcolm X,
hizo en el funeral una despedida que aún arranca lágrimas a
cuantos la oyen. Davis parafraseó a Shakespeare en Ricardo
II, para despedir a su amigo: “Lo que enterramos ahora
ya no es un hombre sino una semilla, que tras el invierno de
nuestra rabia volverá a reunirse con nosotros”. “Nuestro
príncipe, nuestro brillante príncipe negro”,
concluyó, esta vez citando un parlamento de Hamlet.
Lejos de Harlem, en tierras del Tercer Mundo, la prensa
había dado al asesinato una cobertura informativa que había
irritado en gran medida al Departamento de Información de
Estados Unidos. Por ejemplo, el Ghanaian Times, de Accra,
capital de Ghana, llamó a Malcolm X “el militante más
popular de los líderes anti segregacionistas afroaméricanos”,
y añadía su nombre a la lista de “un montón de
africanos y norteamericanos”, que iba desde
John Brown a Patrice Lumumba, “que fueron mártires por
la causa de la libertad”. En Pekín, China, el
Diario del Pueblo decía que el asesinato había ocurrido
“porque Malcolm X... luchaba por la emancipación de los
veintitrés millones de negros norteamericanos”.
Irónicamente el Pravda, de Moscú, que se autoconfesaba
“furiosamente antinorteamericano”, hacía una breve reseña y
no llevaba ningún comentario editorial. Igualmente, otros
países comunistas como Polonia, Checoeslovaquia, Hungría o
Alemania Oriental, afirmaban que “pocos habían oído
hablar de Malcolmn X o estaban interesados en el problema
racial”. El Consejo de Organizaciones
Africanas, con sede en Londres, emitió un comunicado de
prensa describiendo a Malcolm como un líder de la lucha
contra el imperialismo, la opresión y el racismo
norteamericano”. Decía: “Los carniceros de Patrice
Lumumba son los mismos monstruos que han matado a Malcolm X
a sangre fría”.

Malcolm X, muerto.
Dijo el
Profeta
Muhammad (s.a.s) “trabaja en este mundo como si fuera a
vivir siempre y para el otro mundo como si fuera a morir
inmediatamente”.
El sheij Al-Hayy Hisham Yaber pronunció las últimas
plegarias musulmanas sobre el féretro. Este fue bajado a la
tumba, la cabeza apuntando en dirección a La Meca, según la
tradición islámica. “Según el Corán —escribía
el New York Times, comentando el suceso—, los cuerpos
de los muertos permanecen en sus tumbas hasta el Ultimo Día,
el Día del Juicio. En ese día de cataclismo, los cielos se
rasgarán y las montañas se reducirán a polvo, las tumbas se
abrirán y los hombres serán llamados a rendir cuentas a
Allah. Los benditos, los temerosos de Allah, los humildes,
los caritativos, los que hayan sufrido y hayan sido
perseguidos por causa de Allah o luchado en guerras
religiosas por el Islam, serán llamados al Jardín del
Paraíso. Los malditos, los codiciosos, los malhechores, los
seguidores de otros dioses que no sean Allah, serán enviados
al Fuego Eterno, donde los alimentarán con agua hirviendo y
cobre fundido. La muerte de la que huís se apoderará
totalmente de vosotros—reza el Corán—. Luego seréis enviados
de nuevo al Sabedor de las cosas secretas y descubiertas, y
El os enseñará la verdad de vuestros actos”.
El escritor y filósofo argentino Juan José Hernández Arregui
(1912-1974) refiriéndose a la hipocresía de la democracia
norteamericana, cita en uno de sus libros una fórmula del
presidente Abraham Lincoln:
La convivencia entre blancos y negros es un posible. Es
necesario preparar la emigración. Son razas distintas y una
debe ser superior a la otra. Yo blanco, creo que la raza
blanca es superior. El hombre negro debe ser libre, pero no
lo concibo como votante o magistrado.
(J.J. Hernández Arregui, Nacionalismo y Liberación,
Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1973, pág. 180).
El mismo Lincoln había dicho que “Se puede engañar a
todos algún tiempo... y algunos todo el tiempo ... pero no se
puede engañar a todos todo el tiempo”.
Malcolm X fue uno de los que se encargó de demostrar que los
Estados Unidos “no pueden engañar a todos todo el
tiempo...”.
Luego de la
muerte de Elijah Muhammad, en 1975, la Nación del Islam
abrazo como nuevo líder a Wallace Muhammad, quien negó la
divinidad de su padre y se acercó al Islam tradicional. En
una obra de reconciliación Wallace renombró a la Mezquita de
Nueva York: Malcolm X.
Decía Malcolm:
“...el Islam en el cual yo
creo ahora es el mismo que fue enseñado en Meca; que no
había otro Dios excepto Allah, y que Muhammad ibn (hijo de)
Abdullah, que vivió en la Sagrada Ciudad de Meca, cientos de
años atrás, fue el Ultimo Mensajero de Allah.”
(traducida del, The
Autobiography of Malcolm X, pág. 372)
“Y si yo puedo morir
pudiendo haber traído alguna luz, habiendo expuesto alguna
verdad que pudiera ayudar a destruir el racismo canceroso
que es maligno en el cuerpo de América; entonces todo el
crédito es merecido a Allah. Las equivocaciones han sido
solo míos.”
(traducida del The Autobiography of Malcolm X, pág.
382)

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