CONVERSOS OCCIDENTALES

YIA.LM

 

 

EL-HAYY MALIK EL-SHABAZZ

 

por Y.I.A.L.M

 

MALCOLM X

      

           

 

                       “;Pues sí! Quien se someta a Allah y haga el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No tiene que temer y no estará triste” (Corán, 2:112)

 

Malcolm X nació el 19 de mayo de 1925 en la ciudad de Omaha, a orillas del río Missouri en el estado de Nebraska, en pleno medio oeste norteamericano.  Fue el séptimo hijo de los once que tuvo su padre. Tres de ellos de su primer matrimonio: Ella, Earl y Mary, luego, ya casado con su segunda esposa Louise, trajo al mundo ocho chicos más: Wilfred, Hilda, Philbert, Malcolm, Reginald, Yvonne, Wesley y Robert.. El padre de Malcolm recibío varias amenazas de muerte, motivo este que les hizo cambiar en varias ocasiones de domicilio. Cuando Malcolm tenía cuatro años su casa fue incendiada por racistas blancos. La familia se mudó a Lansing, capital del estado de Michigan. Su padre, el pastor Earl Little, seguidor de Marcus Garvey (1887-1940) y de su Asociación Universal Para el Avance de los Negros —teórico jamaiquino que predicaba el retorno a Africa, apodado por eso el “moisés negro”— Malcolm estaba muy unido a su padre, quien lo llevaba a la iglesia y a las reuniones de la UNIA que se realizaban en casas particulares, y es allí donde absorbe los primeros pensamientos Garveyistas. Su madre, Louise Little, era hija de un blanco y una negra, que había nacido en la isla caribeña de Granada. Ella era resultado de una experiencia traumática: su madre había sido violada por un blanco y ella era el fruto de ese ultraje.

 

Malcolm little

 

 Pero al finar las amenazas se hicieron realidad y el padre de Malcolm fue encontrado un día asesinado al lado de la vía de un tren con el cráneo deshecho por un culatazo que le propinaron unos  encapuchados blancos que pertenecían al  Ku Klux Klan (KKK).  Malcolm tenia entoces seis años y recibe su primer shock emocional. A partir de este momento, la madre de Malcolm, Louise, con tan sólo 34 años, debe afrontar los gastos de la familia.

 

Malcolm little

 

 La pobre viuda no pudo resistir la presión de la pérdida de su esposo y la de criar sola a ocho niños. De los dos seguros que el padre de Malcolm le había dejado solo puede cobrar uno, ya que el segundo se le es negado, pues el tribunal decidió privarla de la indemnización por seguro de vida al decretar cínicamente que el pastor Little se había suicidado. Su situación laboral se complica debido a ser la viuda de un "revolucionario", y a causa de esto la despiden varias veces. Su hijo mayor, también comienza a trabajar, para de esta manera poder ayudar a su familia. Pero a fines de 1934, debido a la situación económica por la que atraviesan, la familia se ve obligada a recurrir a la Beneficencia Pública. Malcolm comienza a robar en las tiendas y su conducta en el colegio empeora, es por eso que los de la Asistencia Social comienzan a interesarse por él.

La madre trata de superar la muerte de su marido pero en 1936, luego de un fracaso amoroso, ingresa en un estado de depresión realmente grave. Finalmente el Tribunal decide llevar a la madre de Malcolm al Hospital Psiquiátrico de Kalamazoo, y sus ocho hijos quedan bajo la protección del Juez.  

 

La Asistencia Social resuelve enviar a Malcolm a la casa de los Gohanna, quienes eran amigos de la familia y lo apreciaban mucho. Serán muchas la vivencias y los acontecimientos que irán marcado la vida del joven Malcolm, y como todos los jóvenes negros de su época no podrá sustraerse a la atracción que ejerce  Joe Louis que  el 26 de junio de 1937, se convierte en el Campeón del Mundo de los Pesos Pesados, y representa el orgullo de la raza negra. Los chicos sueñan con ser la próxima "bomba negra", y tanto Malcolm como su hermano Philbert no escapan a esta ambición. Los dos incursionan en el boxeo, pero Malcolm no tiene tanto éxito como su hermano, quien había resultado vencedor de las pruebas eliminatorias en Lansing, y decide abandonar. La conducta de Malcolm en el colegio no cambia demasiado y a causa de esto lo expulsan. En consecuencia, el juez decide separar a Malcolm de los Gohanna y lo envía a un reformatorio de Michigan. Allí es muy bien recibido y su conducta mejora notablemente. Después de un tiempo, la directora del reformatorio resuelve mandar a Malcolm a un Instituto Privado. En el Instituto obtiene muy buenas calificaciones, y por ser uno de los mejores estudiantes lo eligen Delegado de la Clase. Las materias que más le gustaban eran literatura e historia, a pesar de que el profesor de esta última se esmeraba en hacer chistes de negros y que el manual dedicara tan solo un párrafo a la historia de la raza negra.

 

Como los fines de semana tenia permiso para ir a Lansing, aprovechaba a juntarse con sus hermanos. Wilfred e Hilda vivían en la vieja casa familiar y ambos se carteaban con su hermanastra Ella, así que Malcolm también comenzó a hacerlo. Un día Ella decidió ir a visitarlos, algo que alegró mucho a Malcolm y a sus hermanos. Su visita causó un gran impacto en Malcolm. Ella  estaba muy orgullosa de su color de piel y de su raza, tenía un carácter imponente, cosa muy poco usual en la gente de color de esa época, por lo que Malcolm quedó muy impresionado.

 

Malcolm little

 

En 1940 Malcolm va a pasar sus vacaciones a la casa de Ella. La experiencia de estar entre los de su propia raza fue algo que marcó a Malcolm completamente. Cuando volvió al Instituto las cosas habían cambiado para él, a pesar del buen trato que percibía por parte de sus compañeros, Malcolm no pudo evitar sentirse incomodo. Uno de los momentos más decisivos en la vida de Malcolm, fue cuando un profesor llamado Ostrowski  ante la ambición de Malcolm por ser abogado le sugirió ser carpintero por considerarlo poco realista, debido al color de su piel. Le dijo “Los negros rinden más trabajando con las manos que con la cabeza”.

 

Muchos años después, Malcolm reflexionaría sobre este episodio de su juventud en su autobiografía:

He pensado muchas veces que si el señor Ostrowski me hubiese animado a ser abogado, hoy pertenecería a esa burguesía negra que ejerce profesiones liberales, frecuenta cócteles y se considera portavoz y conductora de las sufridas masas negras, cuando en realidad su preocupación principal es la de “integrarse” con los blancos frisos y mendigar las migas que éstos les ofrecen a disgusto. Doy gracias a Allah por haberme enviado a Boston en aquel momento. De lo contrario, hoy sería uno de esos negros cristianos que tienen el cerebro lavado (Malcolm X, Autobiografía, con la colaboración de Alex Haley, Edi­ciones B, Barcelona, 1992, pág. 53).

 

Estas palabras lo afectaron mucho, ya que al ser uno de los mejores del Instituto se sintió disminuido. Malcolm fue transferido a la casa de los Lyons, también amigos de la familia, donde permaneció dos meses para finalmente establecerse en la casa de Ella, en Boston. Ella le recomendó que se dedicara un tiempo para conocer la ciudad antes de conseguir un trabajo, y así lo hizo. El lugar que más le llamo la atención fue el ghetto negro.

 

Malcolm little detenido

 

Allí se inició en las drogas y el alcohol. Luego se mudo a Harlem. En su relación con las mujeres nuca dejo de rozar el límite del peligro  al mantener relaciones con mujeres que no eran de su raza, algo imperdonable para la época, pasó de ser traficante de drogas a desvalijador de casas. Malcolm Little, el gigante de pelo rojizo, alias Detroit Red (Rojo de Detroit), acabó en la cárcel En 1946 a causa de esto fue condenado a diez años de prisión. Paso por tres prisiones distintas, en la tercera, la Estatal de Norfolk en Massachusetts, se produjo un gran cambio en Malcolm, que habría de marcar su vida por completo, Sus hermanos Philbert y Reginald, le acercaron material y recomendaciones —entre ellas, la de no comer cerdo— sobre un nuevo grupo político-religioso inspirado en el Islam, los Musulmanes Negros (Black Muslims). Malcolm comenzó por negarse a comer los platos con carne de cerdo. “El estómago es la puerta de todos los males” (Imam Ali Ibn Abi Talib). Al evocar aquellos momentos, escribe:

 

Yo me sentía extrañamente orgulloso. Siempre se dice que los negros, presos o no, no pueden pasar sin cerdo. Los presos blancos estaban sorprendidos, lo que me causaba gran satisfacción. Más tarde, comprendí que había hecho, sin saberlo, un acto previo de sumisión al islamismo. Había obedecido a la prescripción musulmana que dice: “Da un paso hacia Allah, y Allah dará dos pasos hacia ti.”

 

 Malcolm entonces se dedicó a escribir cartas a Elijah Poole Muhammad (1897-1975), el líder del grupo que oficialmente se denominaba La Nación del Islam, y se esmeró en progresar y pulir su educación: durante el día estudiaba el diccionario palabra por palabra, para agilizar sus lecturas del Corán y para que su próxima defensa no descansara exclusivamente en la retórica de sus abogados, y después de un estudio profundo decidió entrar a formar parte de la Nación del Islam. El grupo de los musulmanes negros representó todo un cambio en las luchas de los negros norteamericanos por los derechos civiles. A medias religioso y combativo, constituyó una de las tendencias más radicales del movimiento negro. Su génesis comienza en un personaje casi mítico, a quien pocos llegaron a conocer personalmente. Wallace D. Fard, un mestizo de sangre negra y árabe, apareció en 1930 vendiendo telas en los barrios negros de Chicago. El hombre era un predicador, filántropo y utopista, que se decía enviado por Allah y propugnaba el viaje de todos los negros norteamericanos a Medio Oriente. En medio de la recesión, Fard consiguió con­vencer a no pocos negros pobres de la ciudad en tan solo un año: en ese año fundó el grupo La Nación del Islam y en 1934 ya no se supo más de él. Su puesto, al frente del grupo que ya se llamaba Musulmanes Negros, lo ocupó Elijah Muhammad. En la década siguiente, el grupo creció alimentado por el odio que instigaban los actos del Ku Klux Klan. Las mujeres llevaran la cabeza cubierta y los adeptos cumplian  la mayor parte de las prescripciones musulmanas, la nueva secta que predicaba Elijah Muhammad no era de ninguna manera el Din del Islam revelado por el Profeta y Mensajero de Allah (s.w.t), como se ha conocido a lo largo de la historia del Islam. Ellos no tenían un conocimiento grande de la Sunna que es el modelo en todo para el musulmán. Es imprescindible, porque sin ella el Corán sería impracticable. La Sunna es la interpretación en lo práctico de las enseñanzas reveladas.

 

La Nación del Islam era un grupo que quería alcanzar la independencia del hombre negro, asimismo consideraba a la raza blanca la raza diabólica, que había lavado el cerebro de los negros a tal punto que estos ya no conocían sus verdaderos orígenes y cultura, y que los oprimía, obligándolos a levantar Norteamérica con su trabajo de esclavos. Su sentido de la jerarquía, de la condición humana y del respeto por uno mismo, hacía que se negaran a beber, fumar o practicar algún tipo de juego de azar, siguiendo la enseñanza del Corán  que dice:“¡ Oh humanos! Disfrutad de todo lo lícito y bueno que contiene la tierra: más no sigáis los pasos de Shaitan, porque es vuestro enemigo declarado… El sólo os induce al mar y la obscenidad y a que digáis de Allah lo que ignoráis!” (Sura 2, aleyas 168-169). En consecuencia, comenzó a leer, primero lo hizo con un diccionario, luego con libros de historia y religión, así como también de genética, filosofía, literatura, mitología y arqueología. Participó de los debates de la cárcel donde siempre aprovechaba para exponer el maltrato que "los diablos de ojos azules" ejercían sobre la raza negra culturalmente al negarles conocer sus raíces y su historia, y del maltrato social ya que toda la sociedad de color atravesaba por una terrible discriminación. En Agosto de 1952 Malcolm fue liberado bajo libertad condicional (tenía una sentencia de diez años que fue reducida a siete por buena conducta) ya era miembro del grupo. En la prisión abandonó su apellido. Como otros negros militantes, consideraba que el apelli­do que había recibido al nacer perpetuaba el nombre arbitrario impuesto por los amos de los esclavos traídos de Africa. Siete años después salía de la cárcel convertido en un asceta: ya era un musulmán negro. “El cristianismo me llevó a la prisión —solía decir—,y el islamismo me sacó de ella”. «El Islam es la única religión que acaba con el problema racial»

 

Elijah Muhammad y Malcolm X

 

 

 

 Elijah Muhammad y Malcolm X

 

   Wilfred, su hermano mayor, lo invitó a su casa de Detroit, donde vivía junto a su esposa y sus hijos. . Fue entonces cuando en el templo de Chicago le dieron la letra "X" (que representa el verdadero apellido africano que no se conoce), cambiándola con "Little" su antiguo nombre de esclavo. Luego de haber trabajado como limpiador de carrocerías en Ford, le propusieron ser ministro ayudante del Templo número Uno de Detroit, lo que acepto gustosamente. Debido a los pocos seguidores que Malcolm encontró en el Templo, decidió que la mejor manera de conseguir nuevos adeptos sería practicando el proselitismo. Viajó directamente a Chicago a ver a Elijah Muhammand exponiéndole sus ideas al líder de la Nación del Islam, quien aceptó con gusto. Este lo destacó en distintos puntos del país, hasta que lo nombró ministro del templo número siete de Nueva York, ciudad de importancia cardinal. Allí Malcolm , como portavoz de La Nación del Islam, organizó colectas de fondos e hizo posible el periódico Muhammad Habla. En Harlem, donde en otros tiempos vendía marihuana y cocaína, ofrecía a las masas ideas revolucionarias, altas dosis de orgullo y autoestima y capacidad de acción. Nada de conformismos y de poner la otra mejilla. Malcolm rechazaba la pasividad. “Si le hablas al blanco un lenguaje no violento no te entenderá. Si se dirigen a ti en un lenguaje de violencia, tú tendrás que responder en el mismo tono. Esto es comunicación”. Sincero y directo, Malcolm X predicaba la auto-afirmación. “La autodefensa no es violencia, es inteligencia”, no se cansaba de repetir. Malcolm, a diferencia del discurso de Elijah Muhammad, articulaba el justo resentimiento negro e inspiraba en sus seguidores orgullo por el color de su piel. Algunos sociólogos han señalado que uno de los aspectos más interesantes de la prédica de Malcolm era su exhortación a los negros pobres e iletrados a que dejaran de reforzar su inferioridad mediante las drogas, el alcohol y el crimen. “Ese fue el genio de Malcolm”,  dice Charles Silberman, autor de The crisis in Black and White (La crisis en Blanco y Negro), un Libro muy admirado por el propio Malcolm. “El vio que el primer paso era articular la rabia negra y el segundo, instrumentarla para movilizar a los negros a asumir el control de sus vidas”.

 

Malcolm X

Malcolm X con su mujer  dos de sus hijas

 

Malcolm conoció a la  hermana Betty X, de la que se enamoro, era una  mujer muy comprometida con la lucha por la igualdad y emancipación de los negros norteamericanos.  Con la hermana Betty X  contrajo matrimonio el 14 de enero de 1958 Malcolm. Del matrimonio nacieron cuatro hijas: Atila, Kubila, Ilysah y Amilah. En 1959 fundó el primer diario musulmán, titulado Muhammad Speaks. A fines de ese mismo año, se televisó la película El odio que surgió del odio, lo que causó gran efecto en los ciudadanos neoyorquinos, quienes exclamaban: "¿Los habéis visto?, ¿Los habéis oído? ¡Ahora predican el odio a los blancos!" Un efecto similar tuvo la película sobre la prensa, quienes publicaron: "fascistas negros, posiblemente inspirados por el comunismo", y a quienes Malcolm respondía: "¿Qué sentido tiene que el blanco pregunte al negro si lo odia? Es como si el violador o el lobo preguntasen a sus víctimas ¿Me odias?". Los acusaban de segregacionistas, cuando era el mismo gobierno que para esa época mantenía a la gente de color segregada, prohibiéndole acudir a los mismos baños que los blancos, o simplemente negándoles los asientos de los colectivos, a los que solo tenían acceso si quedaba alguno vacío y siempre en la parte posterior del mismo. Desde su conversión al Islam, Malcolm se mantuvo firmemente trabajando para engrandecer a la Nación, pronunciando conferencias en universidades, fundando y ayudando a fundar templos (o mezquitas, como se las conoce actualmente), participando de actos públicos, dando entrevistas para la televisión, la radio y la prensa, e intentando que el hombre negro se diera cuenta que la única forma de obtener el respeto era dirigiéndose por sí mismo.

 

Él afirmaba: "El hombre negro nunca podrá conquistar la independencia plena ni conseguir la igualdad con otros seres humanos hasta que tenga y haga por sí mismo lo que los demás hacen". En 1962 Malcolm X conoció a Cassius Clay, con quien mantendría una relación fraternal, hasta el punto de confiarse sus secretos más íntimos. Cassius Marcellus Clay Junior se afiliaba a los Musulmanes Negros y se convertía al Islam cambiando su nombre por el de Muhammad Alí, Malcolm siempre que pudo asesorando a Muhammad Alí (ex Cassius Clay) en el estudio del Sagrado Corán y los principios musulmanes. “La religión le da la autoconfianza y la fuerza necesaria para ser campeón”, dijo de su her­mano en el Islam. A comienzos de 1963, comenzó a perder su entusiasmo por Elijah Muhammad, al enterarse de que éste había dejado embarazadas a cuatro de sus secretarias, acto que, dentro de la secta, se condenaba al aislamiento por el mismo líder. Malcolm consideraba a Elijah Muhammad como un reformador espiritual y moral, por lo que su acto de ocultar su problema y no aceptarlo públicamente, lo molestó a tal nivel emocional, que comenzó a descreer de este. Pero Malcolm siguió trabajando a pesar del dolor que sentía dentro de si.

 

Malcolm X y Muhammad Alí (ex Cassius Clay)

 

10 de noviembre de 1963 -Detroit.
“Yo soy un ‘negro de campo’. Queremos hablar clara y directamente en un lenguaje que todo el mundo pueda entender con facilidad. Todos hemos estado de acuerdo esta noche en que Estados Unidos tiene un problema muy serio. El problema que tiene Estados Unidos somos nosotros. Nosotros somos su problema.


Así es, somos gente negra, los llamados negros; ciudadanos de segunda, ex-esclavos, Tú no eres más que un esclavo, no te gusta que te lo digan. Pero ¿qué otra cosa eres?, eres un ex-esclavo. No llegaste en el buque Mayflower, llegaste en un barco de esclavos. Encadenado como un caballo o una vaca o una gallina. Y los que llegaron en el Mayflower son los que te trajeron aquí. Te trajeron los llamados peregrinos o padres fundadores de la patria. Ellos fueron los que te trajeron.


Para entenderlo tienes que recordar lo que este joven hermano decía sobre el negro doméstico y el negro del campo en los tiempos de la esclavitud. Había dos clases de esclavos: el negro doméstico y el negro del campo. Los negros domésticos vivían en la casa del amo, vestían bastante bien, comían bien porque comían de su comida. las sobras que él dejaba. Vivían en el sótano o en el desván, pero vivían cerca del amo y querían al amo más de lo que el amo se quería a sí mismo. Daban la vida por salvar la casa del amo, y más prestos que el propio amo. Si el amo decía. “Buena casa la nuestra “, el negro doméstico decía: “Sí, buena casa la nuestra”. Cada vez que el amo decía “nosotros “, él decía “nosotros “. A sí puedes identificar al negro doméstico. Si la casa del amo se incendiaba, el negro doméstico luchaba con más denuedo que el propio amo por apagar el fuego. Si el amo se enfermaba, el negro doméstico le decía: “,~ Qué pasa, amo? ¿Estamos enfermos?” ¡Estamos enfermos! Se identificaba con el amo más de lo que el propio amo se identificaba consigo mismo. Y si tú le decías al negro doméstico: “Vamos a escaparnos “, el negro doméstico te miraba y te decía: “Hombre, estás loco, ¿ qué es eso de separarnos (del blanco)?, ¿ dónde hay mejor casa que ésta?, dónde voy a encontrar mejor ropa que ésta?, ¿dónde puedo comer mejor comida que ésta?” Ese era el negro doméstico. En aquellos tiempos lo llamaban “nigger doméstico “, (término racista, despectivo de negro). Y así los llamamos ahora, porque todavía tenemos unos cuantos niggers domésticos por ahí. Este negro doméstico moderno quiere a su amo. Quiere vivir cerca de él. Está dispuesto a pagar tres veces el precio verdadero de una casa con tal de vivir cerca de su amo. Para luego alardear. “Yo soy el único negro aquí. Soy el único en mi trabajo. Soy el único en esta escuela “, ¡No eres más que un negro doméstico! Y si viene alguien ahora mismo y te dice. “Vamos a separarnos “, le dices lo mismo que decía el negro doméstico en la plantación: “, Qué es eso de separarnos “¿De Estados Unidos, de este hombre blanco tan bueno?, ¿dónde vas a conseguir mejor trabajo que el de aquí?” Eso es lo que dices, ¿ no es cierto? “No dejé nada en África “, eso es lo que dices. ¡Sí, dejaste los sesos en África, hombre!


En esa misma plantación estaba el negro que laboraba los campos. Los negros del campo. Ellos eran las masas. Siempre había más negros en los campos que en la casa. El negro del campo vivía en un infierno, comía sobras. En la casa del amo se comía carne de puerco de la buena. Al negro del campo no le tocaba más que lo que sobraba de los intestinos del puerco. Hoy en día eso se llama “menudillos “. En aquellos tiempos lo llamaban por su nombre: ‘tripas’. Eso es lo que eres: ‘come tripas’. Y algunos de ustedes todavía son come tripas.


Al negro del campo lo apaleaban desde la mañana hasta la noche; vivía en una choza, en una casucha, usaba ropa vieja de desecho. Odiaba al amo. Digo que odiaba al amo. Era inteligente. El negro doméstico quería al amo. Pero aquél negro del campo, recuerden que era la mayoría, y odiaba al amo. Si ibas con el negro del campo y le decías:
“Vamos a escaparnos, vámonos de aquí”, el no preguntaba: “A dónde vamos?” sólo decía:
“Cualquier lugar es mejor que este “. Actualmente tenemos negros del campo en Estados Unidos. Yo soy un negro del campo. Las masas son negros del campo.
Igual que el amo de aquellos tiempos usaba a Tom -al negro doméstico- para mantener a raya a los negros del campo, el mismo viejo amo tiene hoy a negros que son mas que tíos Tom modernos, tíos Tom del siglo XX, para mantenernos a raya a tí y a mí, para tenernos controlados, mantenernos pasivos, pacíficos, no violentos.

 

 

El 22 de Noviembre de 1963 asesinato de John F. Kennedy

El 22 de Noviembre de 1963, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, muere asesinado. La habilidad para la respuesta tipo dardo que poseía Malcolm X para enfrentar las interpelaciones capciosas de los periodistas fue aprovechada por éstos para armar un escándalo con el fin de despresti­giarlo ante la opinión pública. Leamos como Malcolm narra el incidente ocurrido el 25 de noviembre (tres días después del magnicidio) en el Manhattan Center de Harlem en la ciudad de Nueva York, lugar donde acababa de brindar una conferencia:

¡Cuantas veces he releído esas notas, preparadas ocho días antes del asesinato! Llevaban por título “El juicio de Dios al blanco de Estados Unidos”. El discurso giraba en torno al dicho “quien síembra vientos, recoge tempestades”, sobre el cual había disertado en otras ocasio­nes. Es decir, hablaba de que el hipócrita hombre blanco recogía lo que él mismo había sembrado. Concluida la intervención, comenzó el turno de preguntas de la prensa, y como era inevitable la primera de ellas fue: “¿Qué piensa usted acerca del asesinato del presidente Kennedy?”. Sin pensarlo dos veces, manifesté lo que sentía. “Las gallinas regresan a descansar en su percha” —En inglés: The chickens coming home to roost, lo cual, como después explica Malcolm X, hace alusión a que los perjuicios que uno ocasiona recaen al final sobre la misma persona que los origina (Nota de los Traductores de la Autobíográfia)— respondí...

Los titulares y las emisoras radiofónicas la difundieron rápidamente. “Las gallinas regresan a descansar en su percha”, afirma Malcolm X, jefe de los musulmanes negros. Me resulta fastidioso hablar de esta cuestión ahora, pero en aquel momento, en todo Estados Unidos y en el resto del mundo, figuras de talla internacional decían lo mismo que yo había dicho, de diversas formas y con mucha más rotundidad. Todos estaban de acuerdo en que el clima de odio que reinaba en el país era el culpable del asesinato del presidente. Pero si esas mismas palabras las pronunciaba Malcom  X, resultaba ominoso.

 

La insidia orquestada desde los medios tuvo sus frutos. La creencia general fue que Malcolm X se alegraba de la muerte del presidente. Sin embargo, la sorpresa mayor sería la reacción de Elijah Muhammad que decide que sus principales ministros no manifiesten ningún tipo de comentario sobre este asunto, decidiendo aislar a Malcolm por 90 días: A la hora de la verdad el controvertido líder no solo retrocedía ante el sistema, sino que hacía todo lo posible por no quedar pegado a la figura de su intransigente discípulo. Pero Malcolm X siguió el Sendero Recto de1 Islam, con un espíritu imperturbable y redobladas energías. Por su parte, Malcolm sacó fuerza de su ruptura con el que había sido su maestro para reorganizar su vida. Sus reflexiones le llevaron a abordar el problema negro, el problema del racismo, en un contexto internacional. Comenzó a hablar de denunciar en las Naciones Unidas el caso de Estados Unidos como nación opresora y neocolonialista.

Por esa época, de hecho, la opinión negra norteamericana estaba polarizada entre el discurso pacifista y conciliador de Martín Luther King y el discurso de la lucha armada y revolucionaria, decía Malcolm refiriéndose a Luther King “Cuando yo hablo ellos te escuchan”. En la década del cincuenta, Malcolm solía fustigar a King y acusarlo de ser un Tío Tom (alusivo a la novela “La cabaña del Tío Tom”, escrita por la norteamericana Harriet Beecher Stowe en 1852), como despectivamente se llama a los negros sumisos y negociadores. Así, oportunamente, criticó abiertamente que King hubiera ganado el Premio Nobel de la Paz: “Si me ofrecieran Premio Nobel me suicidaría, sabría que algo marchaba mal”, dijo Malcolm X.

 

 

Martín Luther King y Malcolm X

 

 

 

 En 1964, el púgil Cassius Marcellus Clay Junior, invitó a el y a su familia a pasar unas vacaciones en Miami, como regalo de su sexto aniversario de bodas. A lo que Malcolm aceptó sin vacilar. Su medica de cabecera le había dicho que necesitaba descansar, por lo que pasar unos días en Miami, serían muy reconfortantes para él. Para 1964 su ruptura con La Nación del Islam, se hizo algo inevitable. Pero esto no significó una ruptura con la lucha por los derechos humanos, decidió encabezar un movimiento independiente, muchos seguidores musulmanes decidieron acompañarlo y también rompieron con la Nación. Finalmente fundó su propia organización a la que llamó "Mezquita Musulmana Inc.", en Harlem. La misma se proponía eliminar la opresión política, la explotación económica y la degradación social de los afroamericanos. Debido a que la situación para Malcolm se había tornado muy tensa, pues se había enterado, por medio de uno de sus más fieles ayudantes, de que los adeptos de Elijah Muhammad querían asesinarlo por considerarlo un rebelde. Ante esta situación toma una de las decisiones más importante de su vida, realizar la peregrinación a La Meca.

 

Musulmanes afroamericanos aprendiendo árabe

 

 

Malcolm X (El­ Hayy Malik El Shabazz)

 

La peregrinación (Hayy) a La Meca

De todas las 'Ibadas, (practicas) del Islam el Hayy reviste un carácter muy especial. La Peregrinación no exige solamente atención, sino dedicación exclusiva. El Islam establece una gran asamblea a la que convoca a todos los musulmanes del mundo, y durante todo el tiempo que dura, el peregrino no sólo realiza un gran esfuerzo físico y económico, sino que centra en las actividades del Hayy todos sus esfuerzos.

 

Este quinto pilar del Islam cimenta su carácter universal. Millones de hombres y mujeres se congregan cada año en unos lugares especiales: Meca, el Valle de 'Arafa y Medina. Todo el que tiene posibilidades acude para llevar a cabo una fascinante y vertiginosa experiencia. Durante unos días, acata unas prescripciones repletas de significados en los que subyace, fundamentalmente, una actitud de absoluta entrega al Señor de los Mundos.

 

 

Malcolm X con sabios musulmanes

 

Malcolm, sintió la necesidad de conocer más sobre  el Din  al-Islam, el termino Din proviene de una raíz que significa “adeudar”. Es por tanto, la “deuda” que tenemos contraida. No nos pertenece “ser” es Allah quien nos ha dado la existencia y quien lo sostiene en todo momento. El Islam es el Din en el que ser humano “devuelve” a Allah su ser rindiendosele. Es estar en paz con la Verdad. El Islam nos recata de la separación y el aislamiento, remitiéndonos a nuestro Señor, a la fuente de nuestro ser, y nos comunica con la existencia entera, armonizándonos con todo lo que existe. Malcolm había mantenido largas charlas, después  de sus conferencias en las universidades, con musulmanes de Oriente y de Africa, quienes lo animaban a conocer "el verdadero Islam". Realizó el viaje a comienzos de 1964, la experiencia de comprender los verdaderos principios del Islam contribuyeron a que Malcolm modificase su opinión con respecto a la cuestión racial. A su paso por Egipto, tuvo la siguiente experiencia: Todo el mundo me acogía fraternalmente y se extrañaba de ver a un mu­sulmán... ¡norteamericano! Conocí a un científico egipcio que iba con su esposa a La Meca. Me invitaron a cenar a un restaurante de Heliópolís, en los alrededores de El Cairo. Era una pareja muy bien informada y muy inteligente. El científico me explicó que uno de los motivos por el que las potencias occidentales se mostraban hostiles a Egipto consistía en que el país se industrializaba rápidamente y señalaba el camino a los demás países africanos. “¿Por qué hay gente en el mundo que se muere de hambre —me preguntó su mujer—, cuando en Estados Unidos sobran alimentos? ¿Qué hacen con ellos? ¿Los tiran al océano?”. “Sí—le respondí—, pero con los subsidios que da el Estado, se guarda una parte en las bodegas de los barcos, en los graneros y en cámaras frigoríficas y queda allí, bajo la vigilancia de un pequeño ejército de guardias, hasta que la producción se echa a perder. Entonces otro ejército de gente se encarga de deshacerse de esos alimentos de modo que quede sitio para guardar el nuevo lote de producción excedente.” Vi la expresión de incredulidad en el rostro de aquella mujer. Debió de pensar que yo bromeaba. El contribuyente norteamericano sabe que digo la verdad. No le dije a la señora que, en Estados Unidos, hay gente que pasa hambre.

 

Malcolm X en Egipto

 

La peregrinación hizo que Malcolm tuviera una percepción más profunda del Islam al tiempo que cambió su nombre por el de “El­ Hayy Malik El Shabazz”: “Allah  invita a la Morada de la paz y dirige a quien El quiere a una vida recta”, (Sura 10, 25, Jonas)

 

Aquella mañana empecé a revisar la idea que me había formado acerca del “hombre blanco”. Vislumbré que la expresión “hombre blanco” (en el sentido que nosotros le dábamos) hacía referencia —sólo en segundo término— al color de la piel; el significado principal tenía que ver con actitudes y hechos. En Estados Unidos, cuando hablábamos del “hombre blanco”, aludíamos al modo específico de tratar al negro y a las demás gentes de color. Pero en el mundo musulmán, acababa de ver hombres de piel blanca que me dispensaban un trato fraterno que yo nunca había recibida.

 

Y una vez finalizada el Hayy peregrinación:

...una veintena de peregrinos, entre los que me encontraba yo, se reunieron en una tienda montada en el monte Arafat. Por ser el musulmán norteamericano, era quien despertaba el más vivo interés. Me hacían muchas preguntas. Algunos peregrinos hablaban inglés y me servían de intérpretes. ¿Qué me había impresionado más durante la peregrinación? “1La fraternidad! —respondí sin vacilar—. Estos hombres de todas las razas, de todos los colores, de todos los países del mundo, forman uno solo. Lo que demuestra que hay un solo Dios y que es Todopoderoso.”

 

Encuentro con musulmanes

 

 

Decidió escribir varias cartas para dar a conocer las verdades que había comprendido sobre el Din del Islam la apertura (Iman) la excelencia (Ihsan) y todas las enseñazas sobre el Tawhid (la Unidad y Unicidad de Allah (s.w.t)). Una de las cartas para su amada esposa Betty, otra para Ella y también para personas muy allegadas, finalmente escribió una para la prensa, cuyas palabras resumimos a continuación:

"Durante los once días que he pasado aquí en el mundo musulmán, he comido en el mismo plato, bebido en el mismo vaso, dormido en la misma cama (o sobre la misma alfombra), he rezado al mismo Dios que mis correligionarios de ojos azules, cabellos rubios y piel blanca como el más blanco de los blancos. Los musulmanes blancos son tan sinceros en sus palabras y en sus actos como los musulmanes negros de Africa, de Nigeria, de Sudán y de Ghana... Somos verdaderamente hermanos. Porque la creencia en un solo Dios ha desterrado toda consideración de raza en nuestro espíritu, actos y conducta.

Deduzco de ello que, si los blancos de Estados Unidos llegasen a aceptar la idea de un solo Dios, quizás ese día también aceptarían - en la practica - que el hombre es igualmente uno solo. Entonces cesarían de juzgar a los demás por el color de piel y de herirlos en consecuencia". Esta carta fue entregada a la prensa, y en ella firmaba como "El-Hayy Malik El-Shabazz". Meses después, formó su propia organización negra nacionalista: "La Organización para la Unidad Afro-Norteamericana". A través de la misma, Malcolm intentaba combatir la violencia y el racismo, animaba a los blancos a convertir a los racistas blancos tanto como a los negros que convirtiesen a los racistas negros. Él decía:

"Trabajad conjuntamente con nosotros, pero cada uno con los de su propia raza. Mientras tanto nosotros seguiremos trabajando entre los nuestros, mostrando y enseñando a los hombres negros lo que sólo otros hombres negros saben: que el hombre negro tiene que luchar por sí solo. Trabajando por separado, los blancos sinceros y los negros sinceros estarán trabajando unidos".

 

 

 

Declaración de Independencia (12 de marzo de 1964)

Soy y siempre seré musulmán. Mi religión es el Islam. Todavía creo que el análisis hecho por el señor Muhammad sobre el problema es el más realista, y que su solución es la mejor. Esto significa que yo también creo que la mejor solución es la separación total, que nuestro pueblo regrese a casa, a nuestra propia patria africana.


Pero nuestro retorno a África es un programa a largo plazo, y mientras no se realice, 22 millones de nuestra gente -que aún se encuentran aquí en Estados Unidos- necesitan mejor comida, ropa, vivienda, educación y empleos ahora mismo.


Divergencias internas en el seno de la Nación del Islam me obligaron a separarme. No lo hice voluntariamente. Pero ya que ha sucedido, pretendo sacarle el mayor provecho posible. Ahora que tengo más independencia de acción, me propongo emplear un método de trabajo más flexible y trabajar con otra gente para hallarle una solución a este problema.


No pretendo ser un hombre divino, pero creo en la orientación divina, en el poder divino y en el cumplimiento de la profecía divina. No soy un hombre instruido, ni soy un especialista en ningún campo en particular, pero son sincero, y mi sinceridad es mi credencial.


Voy a organizar y dirigir una nueva mezquita en la ciudad de Nueva York, conocida como la Mezquita Musulmana, Inc. Esto nos da una base religiosa y la fuerza espiritual necesaria para librar a nuestro pueblo de los vicios que destruyen la moral de nuestra comunidad.


Mucha de nuestra gente no es religiosa, de manera que la Mezquita Musulmana, Inc., estará  organizada de tal modo que pueda abarcar la participación activa de todos los negros en nuestros programas políticos, económicos y sociales, independientemente de sus creencias religiosas o no religiosas. 

 

No puede haber unidad entre negros y blancos hasta que no haya primero unidad entre los negros. No puede haber solidaridad entre los trabajadores hasta que no haya primero solidaridad racial. No podemos pensar en unirnos a otra gente hasta que primero no nos hayamos unido nosotros mismo. No podemos ni pensar en ser aceptables para los demás hasta que primero no hayamos demostrado que somos aceptables para nosotros mismos. Uno no puede unir plátanos con hojas sueltas.


Debemos ser pacíficos y respetar la ley, pero ha llegado la hora de que el negro norteamericano luche en defensa propia siempre y donde quiera que sea atacado injusta e ilegalmente.


Si el gobierno considera que hago mal en decir esto, entonces tiene que empezar a desempeñar sus propias responsabilidades.

 

Haciendo du´a

 

El voto o la bala. (3 de abril de 1964)

Señor moderador, hermano Lomay, hermanos y hermanas, amigos y enemigos -porque sencillamente no puedo creer que aquí todos sean amigos y no quiero omitir a nadie-. Esta noche el tema es, a mi entender, “La revuelta negra y ¿ Qué rumbo tomamos de aquí en adelante?” o “, Qué hacer?” A mi humilde manera de entenderlo las alternativas son o el voto o la bala.


Antes de tratar de explicar lo que quiere decir eso del voto o la bala, quisiera aclarar algo con respecto a mí mismo. Todavía soy musulmán, mi religión sigue siendo el Islam. Esa es mi creencia personal. Igual que Adam Claytom Powell es un pastor cristiano; y que el doctor Martin Luther King es un pastor cristiano en Atlanta, Georgia; bueno, pues yo también soy pastor, no pastor cristiano, sino pastor musulmán, y creo en la acción de todos los frentes y por todos los medios que sean necesarios.


Pero aunque sigo siendo musulmán no vine aquí esta noche para hablar sobre mi religión. No vine para discutir ni polemizar sobre ninguna de las cosas sobre las que diferimos, porque ya es hora de superar nuestras diferencias y darnos cuenta de que es mejor para nosotros ver primero que tenemos el mismo problema, un problema común que te hace vivir en un infierno lo mismo si eres bautista que si eres metodista o musulmán o nacionalista.


Ahora bien, que hablemos así no quiere decir que estamos en contra del blanco, pero sí quiere decir que estamos en contra de la explotación, que estamos en contra de la degradación, que estamos en contra de la opresión. Y si el blanco no quiere que seamos antiblancos, que deje de oprimirnos y de explotarnos y degradarnos...

No soy político, ni siquiera soy estudioso de la política; en realidad no soy estudioso de nada. No soy demócrata, no soy republicano y ni siquiera me considero norteamericano. Si tú y yo fuéramos norteamericanos no habría problema. Esos europeos que acaban de bajarse del barco ya son norteamericanos; los polacos ya son norteamericanos; los refugiados italianos ya son norteamericanos. Todo el que venga de Europa, todo el que tenga ojos azules, ya es norteamericano. Y con todo el tiempo que llevamos aquí, tú y yo todavía no somos norteamericanos.


No, yo no soy norteamericano, soy uno de los 22 millones de negros víctimas del norteamericanismo. Uno de los 22 millones de negros que son víctimas de la democracia, que no es más que hipocresía en mascarada... yo hablo como víctima de este sistema norteamericano y veo a Estados Unidos con los ojos de la víctima. No veo ningún sueño norteamericano; veo una pesadilla norteamericana.


Fue el voto del negro el que instaló a la nueva administración en Washington. Tu voto necio, tu voto ignorante, tu voto malgastado fue el que instaló en Washington una administración que ha promulgado toda clase de leyes inimaginables, dejándote el último, y que encima de todo obstruye (la aprobación de la ley de derechos civiles). Y tus líderes y los míos tienen la osadía de andar aplaudiendo por ahí y hablando de cuanto estamos progresando, y hablando de qué buen presidente tenemos...


De manera que ya es hora de despertar en 1964. Y cuando los veas salir con esa clase de conspiraciones, hazles saber que tienes los ojos abiertos. Y hazles saber que hay otra cosa que también está abierta... Y si no... deberías regresar a la plantación algodonera, deberías volver a esconderte en el callejón. Ellos reciben todos los votos de los negros y, después de recibirlos, el negro no recibe nada a cambio. Lo único que hicieron al llegar a Washington fue darles buenos empleos a unos cuantos negros importantes. Esos negros importantes no necesitan buenos empleos, ya tenían trabajo. Eso es un camuflaje, es un truco, es una traición, un teatro.


El tío Sam tiene las manos empapadas en sangre, empapadas en la sangre de los negros de este país. Es el hipócrita número uno de este mundo...


Entonces digo que al predicar el nacionalismo negro no nos proponemos hacer que el negro revalorice al blanco -ya tú lo conoces-, sino que el negro se revalorice a sí mismo. No hagas cambiar de ideas al blanco; no es posible hacer que cambie de ideas, y todo ese asunto de apelar a la conciencia moral de Estados Unidos... La conciencia de Estados Unidos está en quiebra. Hace mucho, mucho tiempo que perdió toda conciencia. El tío Sam no tiene conciencia. Ellos no saben lo que es moral. No trataron de eliminar el mal porque sea un mal ni porque sea ilegal ni tampoco porque sea inmoral; lo eliminaron solamente cuando amenaza su existencia. De manera que estás perdiendo el tiempo si apelas a la conciencia de un hombre que está en bancarrota moral como el tío Sam.

 

Viajando por el Mundo

Malcolm inició una pequeña gira por distintos países del Tercer Mundo. En primer lugar voló al Líbano donde expuso a los estudiantes de la Universidad Americana de Beirut la verdad de la situación de los negros en Estados Unidos. Al realizar un breve paseo por la otrora “Montecarlo” del Medio Oriente, hizo estos apuntes:

De inmediato captaron mi atención las mujeres libanesas por lo sorprendente de su actitud y de sus atuendos. En Tierra Santa había visto a las mujeres árabes muy modestas y muy femeninas, pero allí me encontraba con el súbito contraste de las mujeres libanesas, medio francesas, medio árabes, que mostraban en sus vestidos y actitudes en público una mayor libertad y audacia. Vi la evidente influencia europea sobre la cultura libanesa. Me demostró que la fortaleza moral de un país, o su debili­dad, puede medirse fácilmente por la actitud pública y el atuendo de sus mujeres, en especial de las jóvenes. Allí donde el énfasis sobre las cosas materiales ha ahogado los valores espirituales, invariablemente las mujeres lo reflejan. Contemplemos a las mujeres tanto jóvenes como mayores de Estados Unidos, donde prácticamente no quedan valores morales. En la mayoría de los países sólo parece existir un extremo o el otro. El verdadero paraíso estaría allí donde el progreso material y los valores espirituales se mantuvieran en su debido equilibrio.

Continuó su viaje por varias regiones del Africa como embajador de la comunidad afroaméricana y se entrevistó con diversos líderes. “Les dije que somos parte de la mismna familia. Les recordé que millones de americanos venimos de Africa y estamos siendo víctimas también del colonialismo de Estados Unidos. No es un problema de derechos civiles, sino de derechos humanos”. dijo a su vuelta.

Malcolm volvió a Nueva York el 21 de mayo de 1964. Al día siguiente conducía su coche por la carretera cuando en un semáforo en rojo otro coche se detuvo junto al suyo:

Lo conducía una mujer blanca, y en el asiento contiguo, de mi lado, había un hombre blanco. ‘¡Malcohn X!” gritó él, y cuando lo miré sacó la mano por la ventanilla sonriendo. “¿Le importaría estrecharle la mano a un hombre blanco?”. ¡Figúrense! Justo cuando el semáforo cambiaba a verde le contesté: “No me importa estrechar la mano a un ser humano. ¿Lo es usted?”.

 

Tiempo después, Malcolm envió un informe de 8 páginas a 33 naciones africanas para que lo apoyaran en las Naciones Unidas en su denuncia de la falta de derechos humanos en los Estados Unidos. Varios embajadores norteamericanos se quejaron y también hombres de negocios, que temían que la influencia de Malcolm perjudicara sus posiciones de Africa. En el contexto local, cientos de seguidores de Elijah Muhammad se habían pasado al bando de Malcolm X y el veterano líder sintió que perdía poder. “Los celos por el liderazgo fueron la verdadera razón de mi expulsión de La Nación del Islam”, dijo Malcolm X a la prensa.

 

«El que me siga tiene que estar dispuesto a ir a la cárcel o al cementerio»

El 3 de diciembre de 1964 habla en Oxford, Inglaterra y en diciembre de 1964 conoce al Che Guevara durante una recepción en la Misión de Tanzania ante las Naciones Unidas.

 

Malcolm X se opuso con todas sus fuerzas a Washington y a los partidos Demócrata y Republicano, los partidos gemelos del colonialismo y del racismo capitalista. Jamás cedió ni un ápice al nacionalismo norteamericano, ni siquiera a sus variantes patrióticas y populares, que resultan tan atractivas para los dirigentes pequeños burgueses de las organizaciones de los oprimidos y explotados.


“Yo no soy norteamericano. Soy uno de los 22 millones de negros que son víctimas del norteamericanismo. Yo hablo como víctima de este sistema y veo a los Estados Unidos con los ojos de la víctima. No veo ningún sueño norteamericano, veo una pesadilla norteamericana “. -declaró en Cleveland en abril de 1964.
En el mitin de fundación de la OAAU (Organización Afro-Americana de Unidad) en junio de ese año, Malcolm cuestionó:
“Decidme qué clase de país es éste. ¿Por qué tenemos que hacer los trabajos más duros por los salarios más bajos?... Os digo que lo hacemos porque... tenemos un sistema podrido. Es un sistema de explotación, un sistema político y económico de explotación, de humillación, de degradación, de discriminación directa.
Se negó a hablar del gobierno y de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos como “nuestro” gobierno y “nuestro” ejército. “No trates al Tío Sam como si fuera tu amigo “, dijo a los participantes en una reunión de la OAAU el mes siguiente. “Si él fuera tu amigo, no serías un ciudadano de segunda... No, no tienes amigos en Washington”


Esta postura política en 1964 distinguió a Malcolm -y contribuyó a ganarse la enemistad de casi todos los demás líderes importantes de las organizaciones que abogaban por los derechos de los negros y de los sindicatos, como también de la gran mayoría de los que se llamaban izquierdistas, y de los que se llamaban socialistas o comunistas en Estados Unidos.


Malcolm X tendió la mano a revolucionarios y luchadores por la libertad en África, el Medio Oriente, Asia, América Latina y otros lugares. Al regresar de África, cuando habló en noviembre de 1964 en un mitin público en París, Malcolm X señaló el ejemplo revolucionario que Nelson Mandela - entonces líder del Congreso Nacional Africano, había dado durante su juicio en las Cortes del sistema del apartheid en Sudáfrica.
Malcolm rechazó los conceptos sobre la “raza”, el separatismo negro, los judíos y el antisemitismo, y la oposición a los matrimonios mixtos, que él había defendido en público por muchos años como vocero de Elijah Muhammad. “No juzgamos a un hombre por el color de su piel “, dijo en Rochester. “No te juzgamos por ser blanco; no te juzgamos por ser negro, no te juzgamos por ser moreno. Te juzgamos por lo que haces y por lo que practicas ... No estamos en contra de nadie porque sea blanco. Estamos en contra de los que practican el racismo”.


Se vio atraído cada vez más a la idea de participar en diversas luchas por la igualdad de derechos. Malcolm subrayó la necesidad de organizar la autodefensa en respuesta a ataques de grupos racistas violentos como el Ku Klux Klan, los consejos de ciudadanos blancos y el Partido Nazi Norteamericano. A través de todos estos discursos y entrevistas, desde el primero hasta el último, Malcolm X asume su lugar como un dirigente revolucionario y pensador político de talla mundial.

 

Del 6 al 13 de febrero de 1965 viaja a Inglaterra, Luego quiere entrar en  Francia pero las autoridades francesas le prohíben su entrada en el país.

 

De regreso a EEUU el 14 de febrero de 1965, Malcolm y su familia escaparon de un intento de asesinato la casa de Malcolm también fue incendiada. Era el preludio de lo que sucedería una semana después. Fue en una diáfana y soleada tarde de domingo (21 de febrero), en el Audubon Ballroom, entre Broadway y la avenida St. Nicholas, en el lado sur de la calle 166 oeste, del barrio Harlem de Nueva York. Era un edificio de dos plantas que se alquilaba con frecuencia para bailes, funciones y conferencias de diversas organizaciones políticas y sociales. Malcolm tenía 39 años y por primera vez el hombre que electrizaba audiencias durante horas, sin parar ni consultar notas, no pudo hablar más que unos minutos. En el salón Audubon, donde aguardaban los conspiradores, no había control de armas; él no lo quería. “¿Si no puedo sentirme seguro entre mi propia gente, dónde voy a estarlo?” decía. Muchas veces había pedido protección policial, pero no le hicieron caso, según comentó tiempos después su esposa Betty. La policía tampoco estaba en esa oca­sión y los asesinos cumplieron su labor.

 

Una mujer que estaba cerca del escenario relata: “La conmoción que hubo en la parte de atrás me distrajo un instante, luego volví a girarme para mirar a Malcom X,  justo a tiempo para ver al menos a tres hombres en la primera fila levantarse, apuntar y disparar simultáneamente. Parecía un pelotón de fusilamiento.” Numerosas personas afirmaron más tarde que vieron a dos hombres corriendo hacia el escenario, uno empuñando una pistola y el otro dos revólveres. El periodista de la agencia UPI (United Press International), Stanley Scott, lo vio así: “Sonaron disparos. Hombres, mujeres y niños se apresuraron a protegerse. Se tiraron al suelo y se agacharon bajo las mesas.” El periodista de la emisora de radio WMCA, Hugh Simpson, explicó: “Entonces oí un sonido amortiguado, vi a Malcolm con las manos aún levantadas, luego cayó hacia atrás sobre las sillas que tenía detrás. Todo el mundo gritaba. Vi a un hombre que había a mi espalda disparando una pistola a través de la chaqueta, mientras yo también me tiraba al suelo. Disparaba como si estuviera en una película del Oeste, retrocediendo hacia la puerta y disparando al mismo tiempo.” La joven que estaba en la antecámara entre bastidores me contó que “sonaba como si un ejército hubiera asaltado el edificio. De alguna manera lo supe. No fui a mirar. Quería recordarlo tal como era.”

 

Malcolm X fue alcanzado por dieciséis perdigones de escopeta y balas de revólveres y pistolas de diversos calibres. Uno de los pistoleros fue linchado allí mismo por los presentes. Otros varios se fugaron. Tres más fueron condenados a cadena perpetua en 1968, un mes después del juicio, en el que el magistrado rechazó la apertura de los archivos policiales, con un cente­nar de declaraciones de testigos presénciales. Un miembro de los Musulmanes Negros que se ofreció a revelar documentos implicando al Gobierno de Estados Unidos fue hallado muerto por sobredosis de pastillas para dormir...

 

Numerosos partidarios y admiradores de Malcolm X, así como periodistas, escritores e investigadores, acusan a la CIA, al FBI y la policía metropolitana de Nueva York, de coaligarse para urdir el asesinato del líder musulmán. “La gente cree mayoritariamente que fue muerto por el FBI, es el destino de quie­nes alzan la voz”, sintetiza Johnny Cochran, prominente abogado negro de Los Angeles. El reciente documental televisivo de la cadena CBS señala en esa dirección. Los archivos “del sujeto llamado Malcolm X” eran los más voluminosos del FBI. “A Malcolm X lo mataron cuando era menos hablador, pero más sutil y, por tanto, más peligroso”, dice el profesor Barbour, autor del libro Black Power (Poder Negro). La esposa de Malcolm, Betty Shabazz, nunca hizo comentarios públicos. Una actitud silenciosa que aún mantiene. En el momento del asesinato estaba embarazada de dos hijas gemelas y tenía otras cuatro niñas pequeñas. También conocida como la hermana Betty X, siempre se distinguió por ser una mujer musulmana muy humilde y valiente.

 

Si durante su vida las cosas no fueron fáciles para Malcolm, tampoco lo fue celebrar su funeral. Los templos de Harlem se negaban a realizarlo por temor a represalias o a quedar involucrados. Al final se llevó a cabo en la Unity Funeral Home del Harlem neoyorkino. El sheij Ahmed Hassoun, un Imam sudanés que había sido el consejero espiritual de Malcolm, fue el encargado de preparar el cuerpo según el rito musulmán. Más de veinte mil personas desfilaron por allí a presentar sus respetos. No faltó su hermano y amigo íntimo Muhammad Alí (ex Cassius Clay). Y también pasó por el recinto Elijah Muhammad, que el día del asesinato se apresuró a decir “Malcohn X murió como él predicó. Sus armas se volvieron contra él. No podíamos tolerar un hombre así. El predicaba la guerra. Nosotros la paz”. El dramaturgo Ossie Davis, amigo íntimo de Malcolm X, hizo en el funeral una despedida que aún arranca lágrimas a cuantos la oyen. Davis parafraseó a Shakespeare en Ricardo II, para despedir a su amigo: “Lo que enterramos ahora ya no es un hombre sino una semilla, que tras el invierno de nuestra rabia volverá a reunirse con nosotros”. “Nuestro príncipe, nuestro brillante príncipe negro”, concluyó, esta vez citando un parlamento de Hamlet.

 

Lejos de Harlem, en tierras del Tercer Mundo, la prensa había dado al asesinato una cobertura informativa que había irritado en gran medida al Departamento de Información de Estados Unidos. Por ejemplo, el Ghanaian Times, de Accra, capital de Ghana, llamó a Malcolm X “el militante más popular de los líderes anti segregacionistas afroaméricanos”, y añadía su nombre a la lista de “un montón de africanos y norteamericanos”, que iba desde John Brown a Patrice Lumumba, “que fueron mártires por la causa de la libertad”. En Pekín, China, el Diario del Pueblo decía que el asesinato había ocurrido “porque Malcolm X... luchaba por la emancipación de los veintitrés millones de negros norteamericanos”. Irónicamente el Pravda, de Moscú, que se autoconfesaba “furiosamente antinorteamericano”, hacía una breve reseña y no llevaba ningún comentario editorial. Igualmente, otros países comunistas como Polonia, Checoeslovaquia, Hungría o Alemania Oriental, afirmaban que “pocos habían oído hablar de Malcolmn X o estaban interesados en el problema racial”. El Consejo de Organizaciones Africanas, con sede en Londres, emitió un comunicado de prensa describiendo a Malcolm como un líder de la lucha contra el imperialismo, la opresión y el racismo norteamericano”. Decía: “Los carniceros de Patrice Lumumba son los mismos monstruos que han matado a Malcolm X a sangre fría”.

 

Malcolm X, muerto.

 

Dijo el Profeta Muhammad (s.a.s) “trabaja en este mundo como si fuera a vivir siempre y para el otro mundo como si fuera a morir inmediatamente”.

 

El sheij Al-Hayy Hisham Yaber pronunció las últimas plegarias musulmanas sobre el féretro. Este fue bajado a la tumba, la cabeza apuntando en dirección a La Meca, según la tradición islámica. “Según el Corán escribía el New York Times, comentando el suceso—, los cuerpos de los muertos permanecen en sus tumbas hasta el Ultimo Día, el Día del Juicio. En ese día de cataclismo, los cielos se rasgarán y las montañas se reducirán a polvo, las tumbas se abrirán y los hombres serán llamados a rendir cuentas a Allah. Los benditos, los temerosos de Allah, los humildes, los caritativos, los que hayan sufrido y hayan sido perseguidos por causa de Allah o luchado en guerras religiosas por el Islam, serán llamados al Jardín del Paraíso. Los malditos, los codiciosos, los malhechores, los seguidores de otros dioses que no sean Allah, serán enviados al Fuego Eterno, donde los alimentarán con agua hirviendo y cobre fundido. La muerte de la que huís se apoderará totalmente de vosotros—reza el Corán—. Luego seréis enviados de nuevo al Sabedor de las cosas secretas y descubiertas, y El os enseñará la verdad de vuestros actos”.

 

El escritor y filósofo argentino Juan José Hernández Arregui (1912-1974) refiriéndose a la hipocresía de la democracia norteamericana, cita en uno de sus libros una fórmula del presidente Abraham Lincoln:

La convivencia entre blancos y negros es un posible. Es necesario preparar la emigración. Son razas distintas y una debe ser superior a la otra. Yo blanco, creo que la raza blanca es superior. El hombre negro debe ser libre, pero no lo concibo como votante o magistrado. (J.J. Hernández Arregui, Nacionalismo y Liberación, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1973, pág. 180).

 

El mismo Lincoln había dicho que “Se puede engañar a todos algún tiempo... y algunos todo el tiempo ... pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Malcolm X fue uno de los que se encargó de demostrar que los Estados Unidos “no pueden engañar a todos todo el tiempo...”.

 

Luego de la muerte de Elijah Muhammad, en 1975, la Nación del Islam abrazo como nuevo líder a Wallace Muhammad, quien negó la divinidad de su padre y se acercó al Islam tradicional. En una obra de reconciliación Wallace renombró a la Mezquita de Nueva York: Malcolm X.

 

 

 

Decía Malcolm:

“...el Islam en el cual yo creo ahora es el mismo que fue enseñado en Meca; que no había otro Dios excepto Allah, y que Muhammad ibn (hijo de) Abdullah, que vivió en la Sagrada Ciudad de Meca, cientos de años atrás, fue el Ultimo Mensajero de Allah.” (traducida del, The Autobiography of Malcolm X, pág. 372)

 

“Y si yo puedo morir pudiendo haber traído alguna luz, habiendo expuesto alguna verdad que pudiera ayudar a destruir el racismo canceroso que es maligno en el cuerpo de América; entonces todo el crédito es merecido a Allah. Las equivocaciones han sido solo míos.” (traducida del The Autobiography of Malcolm X, pág. 382)