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Frithjof
Schuon nace en Basilea (Suiza) el 18 de junio de 1907, de familia católica sus
padres eran de origen germánico y alsaciano. En su juventud se establece
en París donde vivió, estudió y trabajo ejerciendo su oficio de diseñador textil
durante algunos años.
Frithjof
Schuon pintor y poeta de
temperamento místico y gnóstico, gran conocedor de la obra de Platón. Sus
ansias de saber, hace que también se impregne del Vêdânta
siendo un gran
conocedor de esta filosofía y un experto en la corriente metafísica de
Shankara,
su interés por todo lo que
este relacionado con la espiritualidad lo lleva a estudiar en profundidad todas
las religiones, entre ellas el cristianismo y el Islam. El tema dominante de sus trabajos fue marcado en
su temprano encuentro con un Shaykh sufi, un líder espiritual del África
musulmana, que había acompañado a algunos miembros de su pueblo senegalés a
Suiza para mostrar su cultura. Cuando el joven Schuon habló con él, el anciano
dibujó un círculo con radios en el suelo y explicó: "Allah está en el centro,
todos los caminos llevan a Él."
Interesado e
influenciado por la filosofía perenne que
había empezó a ser enunciada en 1920 por el francés René Guénon,
el orientalista de
Harvard
Anada Coomaraswamy el historiador de arte de origen suizo,
Titus Burckhardt también compartían este
punto de vista. Esta doctrina es esencialmente conocida con el nombre de Sanatana Dharma -la "religión
eterna"- del Vedanta. Se decía que fue formulada en la antigua Grecia, en
particular por Platón, y luego por
neoplatonistas, y en la Cristiandad por Meister
Eckharty Gregorio
Palamas, y que también se encuentra en el Islam en la
forma de Sufismo. Sostiene que cada religión tiene, además de su significado
literal, una dimensión esotérica, que es esencial, primordial y universal. Esta
universalidad intelectual fue uno de los puntos de los trabajos de Schuon.
Escribía Frithjof
Schuon: " -Conócete a ti mismo-, decía la inscripción del templo de Delfos;
es también lo que expresa este hadîh: -Quien conoce su alma, conoce a su
Señor-; e igualmente el Veda: -Tú eres Esto-; a saber, Atmâ, el Sí a la
vez trascendente e inmanente, el cual se proyecta en miríadas de subjetividades
relativas, que están sometidas a ciclos, así como a localizaciones, y que se
extienden desde la más pequeña flor hasta esa manifestación divina directa que
es el Avatâra".
En su encuentro con los
trabajos del metafísico francés René Guénon que se había convertido al Islam en
1912 con el
nombre Abdel Wahid Yahia.
René Guénon a través de su
obra, construyo un puente entre Oriente y Occidente que sin duda alguna ha
marcado el siglo XX. Influenciado por estos escritos
el joven Shuon aprendió todo lo relacionado con la vida y las enseñanzas del
Profeta Muhammad (s.a.s) y el Islam.
Escribiría Shuon en su
trabajo "El Profeta":
"La
imitación del Profeta implica: la fuerza para con uno mismo; la generosidad para
con los demás; la serenidad en Allah y por Allah.
Podríamos decir también: la serenidad por la piedad, en el sentido mas profundo
de este término.
Esta
imitación implica además: la sobriedad con respecto al mundo; la nobleza en
nosotros mismos, en nuestro ser; la veracidad por Allah
y en Él. Pero no hay que perder de vista que el mundo está también dentro de
nosotros y que, inversamente, no somos distintos de la creación que nos rodea,
y, por último, que Allah ha creado “por la Verdad”
(bil-Haqq); el mundo, en sus perfecciones y en su
equilibrio, es una expresión de la Verdad divina".
Con un gran deseo en su
corazón de conocer y contactar con autoridades espirituales de su tiempo y
encontrarse con otras culturas tradicionales, decide emprender un largo viaje
por África del Norte, Cercano Oriente e India.
En 1932 viaja a
Mostagán (Argelia) , donde es recibido en la Tarîqah del célebre Shaykh Ahmad al-Alawî,
aquí estudiara durante tres años el Islam y el Sufismo. En su
encuentro con el sufismo real Schuon proclamara,
"El sufí, a semejanza del Profeta, no quiere ni “ser Allah”
ni ser “otro que Allah”, en otra ocasión
escribirá: "Según el Shaykh Ahmad Al‑‘Alawi, el acto divino
(tajallî) expresado por
la palabra salli (bendice) es como el
relámpago, por su instantaneidad, e implica la extinción, en un grado u otro,
del receptáculo humano que lo experimenta, mientras que el acto divino expresado
por la palabra sallim (saluda) expande la presencia
divina en las modalidades del propio individuo; es por esto, ha dicho el Shaykh,
por lo que el faqîr debe pedir siempre el
salâm (la “paz”, que corresponde a la “salutación” divina)
para que las revelaciones o intuiciones no desaparezcan como el resplandor de un
relámpago, sino que se fijen en su alma".
Después
del fallecimiento del Shaykh Ahmad al-Alaw y través de su sucesor Sheikh Adda con el que
continuo la Silsilah de la Tarîqah,
Schuon será nombrado "moqaddem" (representante) del Shaykh, con el nombre de
Sheikh Issa Nureddin Ahmad al-Shadhili al-Darqawi al-Alawi al-Maryami,.
con
el tiempo se convertirá en Shaykh maestro espiritual de una Tarîqah con
discípulos en muchos paises de Europa y en Estados Unidos de América. Esta nueva Tarîqah con
el pasar del tiempo fue perdiendo vínculos con la Tarîqah-madre.
En una entrevista
realizada por Roland Goffin a Khaled Bertounes, Sheikh de la Tarîqah Alawiyya
continuador de la Silsilah de esta tradición, ante la pregunta de si se había separado Frithjof Schuon de la fuente de la
Tarîqah Alawiya. El Sheikh Khaled Bertounes dijo:
"En este caso, no ha habido intercambios entre esta Tarîqah occidental
representada por Frithjof Schuon y la Tarîqah-madre Alawiya desde 1954. El
último encuentro tuvo lugar en Lausanne (Suiza) cuando la visita de Sheikh al-Mehdi
Bentunès a ese país...."
Pero con
la cortesía (Adab) debida entre musulmanes y
que caracteriza a los sabios del Islam dirá el Sheikh Khaled Bertounes de Frithjof Schuon:
"Más bien veo en Frithjof Schuon un hombre de calidad,
dotado de un gran conocimiento que sus escritos atestiguan. A mi entender, ha
contribuido a dar a conocer la gran riqueza de la tradición islámica sufí al
mundo occidental. Por eso mismo, ha ayudado a mucha gente, por medio de su
escuela de pensamiento, a descubrir esta tradición universal".
Frithjof Schuon
viaja a Egipto en 1938 y
1939
para conocer personalmente a
René
Guénon que
vivía muy discretamente con su familia en una casa situada en el faubourg
de Doki a las afueras de El Cairo. Frithjof Schuon había mantenido con René Guénon una relación
en la distancia mediante correspondencia durante veinte años. Con el encuentro
personal de estas dos grandes almas se estrecha la
amistad y la admiración que Schuon tenia por René
Guénon al comprobar en persona las grandes virtudes que tenia y la sinceridad
que derrochaba en cada uno de los actos de su vida. Es sabido que Guénon recibía una gran cantidad de
correspondencia desde todos los lugares del mundo, y se había impuesto como un
deber contestar a todos los que le escribían y para lograrlo pasaba veladas y
noches enteras sin dormir.
Frithjof Schuon
escribe: "La
primera de las virtudes es la veracidad, pues sin la verdad no podemos hacer
nada. La segunda virtud es la sinceridad, que consiste en extraer las
consecuencias de lo que sabemos que es verdad, y que implica a todas las otras
virtudes; puesto que no basta reconocer la verdad objetivamente, en el
pensamiento, sino que también hay que asumirla subjetivamente, en los actos, ya
sean exteriores o interiores. La verdad excluye a las despreocupación y a la
hipocresía tanto como al error y a la mentira.
Sin virtud no hay
camino, cualquiera que pueda ser el valor de nuestros medios espirituales; la
virtud es directamente la sinceridad, e indirectamente la veracidad. La virtud
no es un mérito en sí misma, sino que es un don; pero sin embargo es un mérito
en la medida en que nos esforzamos hacia ella".
En 1939, Frithjof
Schuon deja Egipto y emprende un largo viaje a la India. Poco después de su
llegada a la India, comenzó la Segunda Guerra Mundial, lo que lo forzó a volver
a Europa, donde comenzó a escribir todas sus vivencias en oriente.
Y aunque el mundo se rompiera en pedazos,
Tu eres lo que me quedaría.
Yo no sé qué es el mundo, qué soy yo.
Sólo se que amo.
(Frithjof
Schuon)
Ya en Europa servio en
la armada francesa siendo capturado por los alemanes. Al terminar la Segunda
Guerra Mundial, aceptó una invitación para viajar al Oeste de América del Norte,
donde vivió varios meses junto a los
indios de las llanuras, en los cuales siempre tuvo un profundo interés.
Escribirá sobre los indios de las praderas: "El indio
tradicional fue uno de los hombres más libres que quepa imaginar y, al propio
tiempo, uno de los más atados: le pertenecían la amplia pradera, los bosques y
las montañas; hablando desde el punto de vista práctico, su espacio vital no
conocía límites; pero en ningún momento podía salirse de su universo religioso
ni del papel que éste le imponía. Por una parte estaba encerrado en un espacio
que era estrictamente simbólico –como si su credo hubiese cristalizado
espacialmente a su alrededor–, y por otra se identificaba con el curso
implacable de esa gran prueba que es la vida; nunca, ni en el tiempo ni en el
espacio, abandonaba el indio el símbolo visible, que él representaba y vivía;
podría decirse que lo sufría y la realizaba simultáneamente. y de esta
combinación de libertad heroica y coacción divina derivaba su fascinante
originalidad y esa grandeza, en parte guerrera, en parte sacerdotal...."
Realizara con el tiempo varios viajes mas a América del Norte, viajara también por
diversos países de Europa y Marruecos.
En
Europa, buscó refugio en
Suiza , que le dio nacionalidad y fue su hogar por cuarenta años residiendo en Lausanne.
Habiendo recibido su educación en
Francia, Schuon redactó en francés la mayor parte de sus obras, que
comenzaron a aparecer en traducciones al ingles en 1953. Su extensa obra poética
fue escrita en alemán, su lengua materna, y traducida al francés bajo su
supervisión; algunos de sus poemas tardíos fueron escritos en inglés. Fue
también colaborador regular de publicaciones sobre religiones
comparadas en Europa y América. Sus escritos han aparecido en
muchas publicaciones sobre filosofía y erudición.
Actualmente la única edición uniforme de sus obras completas es la existente en
español (esto incluye toda la prosa y buena parte de la obra poética, que sigue
en preparación). En 1980, Schuon y su esposa emigraron a los Estados Unidos de
América, donde siguió
escribiendo hasta su muerte en 1998.
"La vida no es, como creen los niños y los
mundanos, una suerte de espacio lleno de posibilidades que se ofrecen a nuestro
capricho; es un camino que se va estrechando desde el momento presente hasta la
muerte. Al final de este camino está la muerte y el encuentro con Dios, y
después la eternidad. Ahora bien, todas estas cualidades están ya presentes en
la oración, en la actualidad intemporal de la Presencia divina. (Frithjof
Schuon)".
En su trabajo -La Transfiguración de l´Homme Ed. L´Âge
d’Homme- dice: "Un hombre ve un jardín florido, pero él
sabe: él no verá siempre esas flores y esos arbustos porque él morirá un día; y
él sabe también: ese jardín no estará siempre ahí, porque el mundo desaparecerá
en su momento. Y él sabe igualmente: esa relación con ese bello jardín ha sido
dada por el destino, porque si el hombre se encontrase en medio del desierto, no
vería el jardín, él lo ve solamente porque el destino le ha colocado a él, al
hombre, aquí y no en otro lugar.
Pero en la región más interior de nuestra alma reside el
Espíritu, y en él el jardín está contenido como un germen; y si nosotros amamos
ese jardín -¿y como no podríamos amarlo puesto que es de una belleza
paradisíaca?- haremos bien en buscarlo ahí donde siempre ha estado y donde
estará siempre, a saber en el Espíritu; mantente en el Espíritu, en tu propio
centro, y tendrás el jardín y por añadidura todos los jardines posibles. Y por
lo mismo: en el Espíritu no hay muerte, porque aquí tú eres inmortal; y en el
Espíritu la relación entre contemplante y lo contemplado no es solamente una
frágil posibilidad, sino que reside por el contrario en la naturaleza misma del
Espíritu y es eterna como él".
La influencia de los escritos de Frithjof
Schuon, su autoridad para los buscadores del conocimiento espiritual en
occidente, son innegables. Estuvo en el origen de la entrada en el Islam y de la
relación con el Sufismo de un número importante de intelectuales occidentales. Su obra escrita cuenta
con más de veinte libros traducidos a numerosas lenguas y constituye una
verdadera suma metafísica y espiritual sin equivalente en el siglo XX. En ella
desarrolla y explicita ampliamente el tema de la "Unidad trascendente de las
Religiones" y de la necesaria comprensión "esotérica" de éstas como antídoto
contra el nihilismo contemporáneo. Su obra pictórica y poética, menos conocida,
muestra toda la riqueza de su asombrosa personalidad.
"Para ser feliz, el hombre debe
tener un centro; ahora bien, este centro es ante todo la certeza
del Uno. La mayor calamidad es la pérdida del centro y el
abandono del alma a los caprichos de la periferia. Ser hombre es
estar en el centro; es ser centro". (Frithjof
Schuon).
Obras
-
De la unidad
trascendente de las Religiones (1948)
-
El Ojo del Corazón (1950)
-
Perspectivas
espirituales y hechos humanos (1953)
-
Senderos de Gnosis (1957)
-
Castas y Razas (1957)
-
Las estaciones de la
Sabiduría (1958)
-
Imágenes del Espíritu
(1961)
-
Comprender el Islam (1961)
-
Miradas sobre los
mundos antiguos (1965)
-
Lógica y Trascendencia
(1970)
-
Forma y
sustancia en
las religiones (1975)
-
El esoterismo como
principio y como vía (1978)
-
El Sufismo, velo y
quintaesencia (1980)
-
Cristianismo-Islam,
visiones de ecumenismo esotérico (1981)
-
De lo Divino a lo humano (1981)
-
Sobre las huellas de
la Religión perenne (1982)
-
Acercamiento al
fenómeno religioso (1984)
-
Resumen de metafísica
integral (1985)
-
Tener un centro (1988)
-
Raíces de la condición
humana (1990)
-
Las Perlas del peregrino (1990)
-
El juego de Máscaras (1992)
-
La transfiguración del
hombre (1995)
-
Tesoros del Budismo (1997)
Su pintura
Vinculadas a la página
http://www.sophia-perennis.com/espagnol/peintures/index.htm
para volver a
Islam
y al-Andalus tendrá que hacerlo desde el
navegador de internet, no por los vínculos
internos que aparezcan.
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