|
El Califa (r.a.),se refería a
Bilal Ibn Rabah; el
esclavo etíope; alto, delgado y moreno.
Cuando oía a la gente dedicarle los más elevados elogios decía: "Soy un negro
etíope... Ayer era un esclavo"
¿Quién es este Bilal Ibn Rabah? ¿Ayer un esclavo y hoy un señor?
Era esclavo de la tribu de Bani Yumah en Makka. Su madre fue una esclava
también. La vida del esclavo era terrible; todos los días parecían iguales; no
podía controlar su presente ni tenía esperanzas para su futuro.
En esos días ya se empezaba a oír de Muhammad (s.a.s) y del Din del Islam. Bilal
(r.a.) oía mucho a sus amos hablar de él, lo mencionaban con odio y furia; en
especial Umaia Ibn Jalaf. Solían decir: "Muhammad nunca fue mentiroso, ni
hechicero, ni loco... sin embargo, tenemos que acusarlo de algo, para que la
gente no siga su religión..."
Oía mencionar acerca de la fidelidad de Muhammad (s.a.s), su hombría y buenas
costumbres, su pureza y su buen juicio. También los oía comentar las causas de
la oposición que le hacían; primeramente estaba la ciega confianza en la
religión de los ancestros; luego estaba el temor de que, con el nuevo Din
(camino del Islam) universal e igualitario, Qureish y Makka perdieran su
prestigio como centro religioso y comercial de Arabia. También había quien lo
rechazara, al no agradarle que un profeta surgiese del clan de Bani Hashim
(*)
y no de su clan.
Pasaron los días y Bilal (r.a.) vio finalmente la luz de Allah. Sintió un
llamado en lo profundo de su ser y se dirigió hacia el Profeta (s.a.s) para
islamizarse. La noticia se propagó entre los Bani Yumuh rápidamente. Los amos de
Bilal se sentían avergonzados y furiosos porque uno de sus esclavos hubiese
seguido a Muhammad. Umaia dijo: "No hay problema. El sol de hoy se ocultará
llevándose el Islam de este esclavo rebelde". Decidieron torturarlo hasta que
renegase de del Islám.
Pero contrariamente a lo dicho por Umaia, los que se ocultaron fueron los
ídolos de Qureish.
La firmeza de Bilal ante las crueles torturas recibidas fue una muestra de
orgullo, no sólo para el Islam, su Din, sino para toda la humanidad.
Bilal, un esclavo negro, dio a la humanidad, por gracia del Islam, una lección
sobre la fuerza de la identidad y firmeza ante las más terribles presiones.
Demostró que la raza o la condición social no son ningún obstáculo ante una fe
firme y la confianza en Allah. También demostró a las generaciones venideras que
la libertad no se vende.
Ofrecieron a Bilal que detendrían el castigo si el decía una sola palabra en
favor de los ídolos.
Pero Bilal (r.a.) se mantuvo firme, le bastaba decir una palabra para que la
tortura cesara. Le pedían que alabe a Al-lat y Al'uzza; él en cambio, repetía:
"Allah es Único... Es Único..." sin cesar.
Le decían: "Solo repite lo que decimos" Y el decía burlonamente: "Mi lengua no
puede hacerlo". Al atardecer lo llevaban atado por las calles de Makka y lo
acosaban para que vuelva a la adoración de los ídolos. Así pasaron los días...
Bilal solo repetía decididamente: "Allah es Único... Es Único..." ante sus
torturadores.
Era tanta su perseverancia y su firmeza que sus amos perdieron la esperanza de
cualquier éxito contra su elección. En una ocasión se presentó Abu Bakr (r.a.)
en el lugar donde lo torturaban y dirigiéndose a sus torturadores, les dijo:
"¿Castigáis acaso a un hombre sólo porque dice que su Señor es Allah?"
Luego gritó a Umaia: "Toma más de lo que vale y déjalo libre"
Umaia sintió el alivio de alguien que está ahogándose y es salvado. Se alegró
mucho, tomó el dinero, entregó el esclavo a Abu Bakr (r.a.) y le dijo: "Aunque
hubieses ofrecido una sola pieza de plata, te lo venderíamos de todas maneras".
Abu Bakr (r.a.) sintió en esas palabras la decepción y frustración que agobiaba
a Umaia, pero no resistió la tentación de aclararle su generosidad con las
siguientes palabras:
"¡Por Allah! ¡Aunque me pidieses cien piezas igualmente lo compraría!"
Abu Bakr (r.a.) liberó después a Bilal (r.a.). Una vez libre emigró a Medina por
Allah y Su Profeta (s.a.s).
Fue allí, donde el Profeta (s.a.s) eligió a Bilal para que llame a los
musulmanes al salats cinco veces al día en la mezquita. Esa misma voz que, trece
años atrás, exclamaba "Allah es Único..." ahora entonaría el Adhán
(**)
y llenaría de amor los
corazones de los Creyentes.
Pasaron los meses, hasta llegar
el momento decisivo para el Islam; por primera vez se enfrentarían en combate
cerca de Medina, los musulmanes y los incrédulos de Makka. El Profeta (s.a.s)
eligió las palabras de Bilal, "Allah es Único", como grito de guerra. Ambos
ejércitos se encontraban frente a frente y el destino tenía preparado algo
especial para Bilal.
Umaia Ibn Jalaf acostumbraba quedarse detrás cuando los makkíes salían a
combatir; y esta vez planeaba hacer lo mismo. Pero 'Uqbah Ibn Abi Mu'it, su
amigo, quien siempre lo apoyó en el momento de torturar a los creyentes, fue a
su casa y lo acusó de cobarde y por esconderse como las mujeres. Umaia no tuvo
más remedio que prepararse para marchar con el ejército de Makka. No sabían, lo
que el destino les tenía preparado.
Es sabido que el destino gusta
burlarse de los que se ufanan y abusan de los débiles. 'Uqbah, el que animaba a
Umaia para torturar a los Creyentes sería el mismo que llevaría a Umaia hacia su
muerte ¡Y a la de él mismo!
¿Y, a manos de quién?
¡A manos de Bilal!
Cuando se enfrentaron los ejércitos, Umaia al oír de los musulmanes: "¡Allah es
Único!", sintió una extraña sensación en el pecho ¿Cómo podían las palabras de
un esclavo negro convertirse tan rápidamente en lema de una religión y de una
nueva nación? En ese momento, presintió que se enfrentaban a algo fuera de este
mundo.
En lo más encarnizado de la batalla, Bilal (r.a.) vio a Umaia Ibn Jalaf y
exclamó "¡Es uno de los cabecillas de la incredulidad! ¡Si él se salva de esta
yo no me salvaré!" y se lanzó sobre él, con sus recuerdos y cicatrices que las
torturas de Umaia habían causado sobre él y otros creyentes. Clamó en voz alta
las mismas palabras de siempre: ¡Allah es Único!, y un grupo de musulmanes se
abalanzó sobre Umaia y su hijo antes que estos, salieran del campo de batalla.
¡Él, que había causado tanto dolor y sufrimiento a los Creyentes con su odio y
vanidad, no podía escapar sin saldar sus cuentas!
Cuando acabaron con ellos, Bilal (r.a.) comenzó a gritar "¡Allah es Único!"
Pasaron los años, los musulmanes
fueron fortaleciéndose más y más; hasta preparar un ejército de diez mil
hombres para entrar en Makka y tomar posesión de esta ciudad Sagrada para el
Islam. Entraron a ella, vencida sin tomar represalias contra su gente, la misma
que años antes los había acosado, torturado y expulsado de sus hogares,
separándolos de sus familias.
El momento más emotivo fue cuando el Profeta (s.a.s) ingresó con Bilal (r.a.) en
la Ka’aba, el edificio sagrado que los idólatras habían llenado con sus deidades
de piedra, barro y otros materiales. Comenzó el Mensajero (s.a.s), a destruir
estos ídolos uno por uno, luego ordenó a Bilal que subiese a lo alto y entonase
el Adhán. Fue un momento de gloria para los silenciosos guerreros musulmanes
¡Por fin se escuchaba la llamada al salat la practica querida de
Allah desde su casa sagrada! ¡Tantos años de lucha para estar aquí en la casa de
Allah (s.w.t), oyendo el llamado de Bilal al salat!.
Los incrédulos, ocultos en sus casas, oían el Adhán y se preguntaban temerosos:
¿Es este Muhammad y sus miserables que antes habíamos expulsado de Makka?
¿Será realmente él, con su ejército de diez mil creyentes?
¿Es realmente él a quien
perseguimos, combatimos y a quien le asesinamos sus seres queridos?
¿Será el mismo que ahora, con nuestras vidas en sus manos, nos dice: "Podéis
iros, sois libres"?
Nunca olvidarían las elocuentes palabras del Profeta (s.a.s) :
"¡Oh Qureishíes! Ciertamente que
Allah os quitó la soberbia y la veneración ciega de los antepasados ¡La
humanidad viene de Adán. Y Adán fue creado de tierra!"
Bilal (r.a.) vivió cerca del
Profeta (s.a.s), participaba en todas las batallas, llamaba a los creyentes al
salat en la mezquita, constantemente practicaba y defendía las Ibadas
(practicas) del Islam, El Din (el camino) que lo llevó de la oscuridad a la luz,
de la esclavitud a la libertad.
El Profeta (s.a.s) lo apreciaba inmensamente. Constantemente lo describía como:
"Un hombre de la gente del Paraíso". Y sin embargo Bilal (r.a.) siempre
conservó la simpleza y la humildad que lo caracterizaban. Cierto día concurrió
junto a su hermano a pedir la mano de dos musulmanas para casarse. Dijo a los
padres :
"Yo soy Bilal y este es mi hermano, dos esclavos de Etiopía... estábamos
perdidos y Allah nos guió... éramos esclavos y Allah nos liberó... Si permitís
casarnos, alabado sea Allah... si lo prohibís, ¡Allah es el más grande!"
Cuando el Profeta (s,a,s) murió,
su sucesor, el Califa Abu Bakr (r.a.), recibió a Bilal (r.a.), quién le dijo:
"¡Oh Califa del Mensajero de Allah!"
" Oí al Profeta decir”:
"La mejor obra de un creyente
es combatir por la causa de Allah."
Abu Bakr (r.a.) dijo: "¿Y qué
deseas entonces, Bilal ?".
Bilal dijo: "Deseo partir hacia la frontera y luchar por la causa de Allah
hasta morir".
Abu Bakr (r.a.) respondió: "¿Y quién llamará al salat entonces?".
Contestó Bilal (r.a.) con los ojos llenos de lágrimas: "No seré el muaddhen
(***)
de nadie, después de haberlo sido en vida del Profeta (s.a.s)".
Abu Bakr (r.a.) dijo: "Al contrario, tu serás nuestro muaddhen".
Bilal expresó: "Si es que me liberaste para que te sirva, pues que así sea, si
es tu deseo. Y si es que me liberaste por Allah, pues déjame partir hacia
aquello para lo cual me liberaste".
Abu Bakr (r.a.) respondió: "Te liberé por Allah, Oh Bilal"
No se sabe con exactitud quien cedió a los ruegos de quien.
Bilal (r.a.) se presentó nuevamente ante Omar (r.a.), sucesor de Abu Bakr y
pidió nuevamente ser enviado al frente de guerra en Sham.
Bilal (r.a.) dedicó el resto de su vida a defender la causa de Allah en las
fronteras del Califato Islámico.
Y nunca más se oyó su voz pronunciando la llamada al salat; pues al decir: "Doy
testimonio que Muhammad es el mensajero de Allah" se agolpaban los recuerdos
en su mente, perdía la voz e irrumpía en sollozos a causa de los recuerdos.
La
última llamada que se le escuchó fue durante la visita del Califa Omar (r.a.) a
Sham. En esa ocasión, el Califa pidió fervorosamente a Bilal (r.a.) que
realizara la llamada al salat. Así lo hizo, todos los Sahabas lloraron... al
recordar los tiempos del Profeta (s.a.s) y de Bilal (r.a.) como muhadden.
Bilal murió en Sham, sirviendo en
la causa de Allah, en el año 20 después de la Hégira.
En Damasco yacen los restos de este hombre que fue un ejemplo de firmeza en la
defensa del Din del Islam y los principios que siempre defendió.
¡ Que Allah, bendiga a Bilal!
(*)
Bani Háshim; el clan del Profeta (s.a.s). Uno de los clanes más nobles de la
tribu de Qureish en Makka. Los amos de Bilal solían exponerlo diariamente
bajo el calor del mediodía en el desierto, el cual se convertía en un infierno
mortal en ese momento. Sacaban sus ropas y lo apoyaban sobre piedras calientes;
luego, ponían sobre él una gran piedra ardiendo. La tortura era tan cruel que
los propios verdugos cedieron en su posición.
[subir]
(**)
Adhán; palabras que se emplea mediante una entonación para llamar a la oración.
[subir]
(***)
Muaddhen: Es la palabra árabe que designa a quien se encarga de llamar a los
Creyentes para la oración en la mezquita.
[subir]
|