ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

   PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

 

ACERCA DEL ISLAM

 

CAPÍTULO 1: 

TODO VUELVE A ALLAH

El Islam invita a la acción, a un continuado Yihad. Y enseña que el esfuerzo del ser humano tiene una dimensión trascendental que se le escapa y que le es difícil advertir.

Nuestra acción, nuestra intención, son causas que exigen su consecuencia, sea inmediatamente, sea en Allah. No son experiencias aisladas (nada hay aislado en la existencia), sino que en cierta manera nos marcan y esperan.

Por otro lado, el musulmán sabe que todo se agita en la Unidad de Allah, que nada se pierde. La vida es un incesante retornar a Allah. El musulmán tiene la conciencia de nacer y morir en cada instante, como creación y recreación constante de Allah. El sentido de eternidad viene dado por la certeza de que aligual que somos el producto de una historia cuyos orígenes se pierden en el tiempo, del mismo modo no desaparecemos con nuestra muerte: simplemente retornamos a Allah.

Ni nosotros ni nuestras acciones somos hechos independientes. Allah lo rige y lo conduce todo. Tras la muerte, acaba nuestra acción y sólo esperamos el juicio de Allah, en Allah. Nuestra naturaleza, nuestras intenciones, reclaman entonces la atención de Allah, quieren su fruto. Es el momento del destino definitivo, el Día de la Justicia, el Yawm al-Qiyama, el instante de la absoluta desnudez del hombre ante Allah. El Corán habla del Jardín y del Fuego como últimas moradas del ser humano en Allah.

La concepción que el mumin tiene de la Justicia de Allah es radicalmente positiva y estimuladora, da sentido a su afán durante la vida, lo hace proyectarse ampliando infinitamente sus perspectivas. Todo adquiere sentido en esta certeza: el mal es absolutamente desarraigado por Allah, mientras que todo lo bueno es alentado y hecho con generosidad y nobleza porque Allah se satisface en ello, y obtiene su fruto más allá de lo que puede calcular el ser humano. La muerte es desdramatizada porque significa una vuelta al reposo y al placer en la Realidad absoluta de Allah, que entonces se deja ver en todo su esplendor.

El Islam invita a los hombres a la acción y al saber, los remueve en sus cimientos enseñándoles que sus esfuerzos no son vanos, que todo el bien que hagan encuentra su recompensa junto a Allah, que la experiencia cotidiana de la muerte no frustre su ambición, pues "Allah es eterno". Un anciano estaba sembrando el dátil de una palmera que jamás vería, sin embargo, Rasulullah (s.a.s.) lo alentó: su fruto lo obtendría junto a Allah.