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CAPÍTULO
1:
LOS
TRES PRINCIPIOS
Redescubrir al
Uno, es decir, vivir en la Realidad que se conoce a sí misma a través de la
pluralidad de la existencia, no procura conocimientos teóricos sino claves para
el desciframiento del Universo. No se trata en ningún momento de la elaboración
de una filosofía; se trata de una práctica constante cuyo objetivo es una vida
armoniosa con todo. Fundamentalmente, va generando una actitud nueva, un
posicionamiento en la realidad que va abarcando todos sus matices.
Para los
musulmanes, la reducción de todo a Allah, al Uno, se convierte en una inmersión
vital en la existencia.
La toma de
conciencia en esta radical y rupturista visión unitaria es generada por tres
certezas esenciales que nacen espontáneamente a partir del Tawhid. Estas
certezas modelan definitivamente la personalidad del múmin, aquél que se rinde
ante Allah, el que se entrega a El confiado pues sabe que sólo de El depende su
existencia y que todas las demás causas son velos que ocultan la Razón
Verdadera. El múmin, el que encuentra calma en Allah y ya no es agitado por las
necesidades que impone el mundo, es el constructor de la Nación del Islam.
La
primera de
esas certezas afirma que "sólo de Allah es el poder" (LA HAWLA WA LA
QUWWATA ILLA BILLAH: No hay Fuerza ni Poder salvo en Allah). Implica un
inmediato rechazo a todos los mecanismos enajenantes, un rechazo frontal a la
injusticia, a la tiranía y la imposición. El Islam exige la liberación del
ser humano, obliga a luchar contra toda usurpación (sólo Allah gobierna los
mundos). El musulmán no puede temer los poderes ficticios: ya no lo engañan,
ha perdido el miedo desde el momento en que ha encontrado a Allah y sabe que sólo
El es Verdad. El Islam nos enseña a actuar, a participar en la acción y la
fuerza de Allah, pero sin utilizar nuestra energía, que El ha creado, para
destruir ni para confundir a las gentes, ni para endiosarnos.
La
segunda
certeza enseña que "sólo Allah posee", suyo es cuanto hay en los
cielos y en la tierra, y todo de El proviene como obsequio gratuito ( AL-MULKU
LILLAH: Todo pertecece a Allah). El es el Creador de los Mundos, y El el que los
sustenta. Supone un cambio definitivo de mentalidad con respecto al sentido de
la propiedad. Significa que todo es de Allah (que nada has de llevarte a la
tumba así lo corrobora). El hombre debe aprovechar esa riqueza común que Allah
ha puesto a disposición de todas las criaturas, debe enriquecerse con su
trabajo, manteniendo una activa solidaridad con sus semejantes, solidaridad con
la que expresa su gratitud hacia Allah y su reconocimiento de esta verdad. El
Islam educa en un saber participar de la generosidad de Allah, sin desapego,
agradeciendo de este modo el don que hace a lo que ha creado, pero sin avaricia
ni egoismo.
Por último, la
tercera certeza enseña que "sólo Allah sabe" (ALLAHU
A'LAM). Se
denuncia de este modo la soberbia del saber absoluto (al igual que antes se habían
rechazado el poder absoluto y la propiedad absoluta). El múmin aspira noble y
generosamente al conocimiento como participación en el saber de Allah. El Islam
condena el oscurantismo, el exclusivismo de los que acaparan lo que es de Allah,
en este caso el saber, para ejercitarlo como mecanismo de poder. Que el saber es
de Allah implica que todos debemos aprender, combatir la ignorancia con decisión,
pero sin convertirnos en detentadores de la verdad: el saber último es siempre de
Allah. En cualquier caso, es la Verdad la que lo posee y lo gobierna todo, y no
es el hombre el que pueda poseer la Verdad. La Verdad es Allah al-Haqq.
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