ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

   PUBLICACIONES DE LA YAMA'A

 

ACERCA DEL ISLAM

 

CAPÍTULO 1: 

LOS NOMBRES DE ALLAH

Allah no es una vaguedad. Pero después de todo lo dicho sobre El hasta aquí, ¿qué podemos saber de Allah?

En el Islam no es posible ninguna teología, es un absurdo intentar elaborar ninguna doctrina acerca de la naturaleza de Allah. Ya Muhammad (s.a.s.) avisó contra esto; dijo: "No intentéis descubrir la identidad de Allah..." Allah es inidentificable, no es posible ningún discurso acerca de lo que El es, su Unidad es un abismo por el que lanzarse hacia espacios abiertos, un mar donde sólo es posible ahogarse, un placer que sólo puede ser degustado, no es un tema dado a nuestra reflexión intelectual ni a ningún tipo de especulación. Allah es el Antiguo, anterior a toda palabra, previo a todo pensamiento: ¿cómo podría el entendimiento humano hacer pié en El?

Pero ya hemos dicho que la existencia misma no es más que un reflejo de lo que hay en Allah, y ésta es la clave para nuestro conocimiento (ma'rifa) de Allah. La ma'rifa es acercarse a Allah, y no un intento por abarcarlo. El mismo hadiz anterior continúa con las siguientes palabras: "... pero meditad en la acción de Allah". Es una invitación clara a observar el Universo, a contemplar en su belleza la Revelación de Allah, y todo nos habla de El. Dijo el poeta: "En todo hay un signo, que dice que El es Uno".

La existencia entera manifiesta a su Señor, lo expresa de modo cierto, y por ello una y otra vez el Corán nos enseña que sólo en ella podemos descubrir a quien la ha creado, es en ella donde lo distinguimos y le damos Nombres (al-Asmá al-Husna). En una expresión radical, un Shaij dijo: "Es imposible conocer a Allah despojado de la materia" Sentimos la armonía, el equilibrio, la estrecha interrelación de cuanto hay en el Universo, y decimos entonces de Allah que es Uno y que su Unidad todo lo sostiene y recoge. Vemos como todo está perfectamente dispuesto para permitir la vida y sostenerla, como todo es bien de Allah hacia la vida, y decimos de Allah que es Amable y Misericordioso, y fuente de toda bondad. Percibimos que todo tiene un origen, y sabemos que Allah es Creador e Iniciador. Contemplamos la fuerza y la violencia de la Naturaleza, y sabemos que Allah es Justo y Majestuoso. Y vemos como todo muere y se extingue, y decimos que en Allah todo se consume. Todo en la existencia es movimiento y cambio, una sucesión ininterrumpida de vida y muerte, y sólo Allah permanece, la Realidad que late en todo lo que existe es la que se mantiene, la Verdad a la que nada afecta y que lo rige todo, aquélla en la que todo se encuentra, de la que todo depende, y a la que nada se asemeja: "Por encima de cualquier pensamiento está tu Señor, al que nada abarca, Señor de la la Fuerza, del Poder que todo lo sostiene, y lejos está de cualquier descripción..."

Esos Nombres con los que nos referimos a Allah es a lo que llamamos los al-Asmá al-Husna, los Más Bellos Nombres, y son principios de sabiduría, y caminos, y acción del hombre que busca sus significados para crecer como ser humano, para trascender, para realizar su califato. Cada uno de ellos es meditación profunda y escala hacia lo infinito. Son Nombres en los que reconocemos a Allah y nos sirven para trasformarnos. En ellos se basa lo que podríamos llamar una "ética" del Islam y también su método: el conocimiento que nos proporcionan de Allah a su vez nos proporcionan autoconocimiento, nos sitúan en el Universo y nos dictan comportamientos que son Adab, cortesía ante Allah y el mundo: Si El es el Rahmán, el que posibilita la vida, el que ha hecho que el sol caliente la tierra, el que ha hecho que las nubes vayan cargadas de agua que son vida para el mundo, el que ha hecho que nuestros corazones palpiten y respiren nuestros pulmones su aire,... si El es el Rahmán y encontramos amable el Universo, entonces proclamamos sus alabanzas y somos agradecidos; si El es el Creador Uno de cuanto existe, establecemos entonces que todas las criaturas son iguales y reconocemos en El al Señor de los Mundos; si El es el que nos provee de lo que necesitamos para vivir, ¿de quién dependeremos a partir de ahora?, ¿de quién diremos que es el Rey Verdadero?; si El es nuestro Destino, ¿hacia dónde nos volveremos?;si en sus manos está el Poder que rige los cielos y la tierra, sólo a El pediremos y sólo de El esperaremos... Y así, paso a paso, vamos reduciéndolo todo a su Unidad. Aprendemos el Islam de lo que nos enseña la realidad que nos rodea, nos hacemos musulmanes con la contemplación efectiva del Universo, conociéndolo y conociéndonos.