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CAPÍTULO
1:
EL
ISLAM
Tawhid es la
Ciencia y el Arte de la Unidad, es la acción de cada uno en su intuición de
Allah. Expresado en LA ILAHA ILLA ALLAH, ya lo hemos dicho, es un rechazo
radical a la idolatría, una ruptura definitiva con todo lo que representa. Es
una actitud grandiosamente humilde: retorno a Allah y suprema liberación.
El ser humano
es capaz de superar todas las barreras en su realización del Tawhid, en su
marcha hacia la asunción de la Unidad de Allah. Cuenta el Corán al-Karim que
Abraham (a.s.) salió a la búsqueda de Allah. Vió la primera estrella de la
noche y se imaginó a Allah en ella ante el resplandor de su belleza. Pero surgió
la luna, y su luz apagó la de la estrella, y entonces imaginó a Allah en la
grandeza de la luna y cuando se hizo de día, apareció el sol inmenso que borró
por completo a la luna, y Abraham creyó haber encontrado a su verdadero señor
en el fulgor del astro. Pero volvió la noche y su dios se apagó, y el ciclo se
repitió. Fue entonces cuando exclamó: "Mi Señor es Allah, yo no amo a
los que se ocultan".
Pocas
expresiones hay tan contundentes como la de Abraham para definir lo que es el
Islam. Con esa fuerza y esa claridad enseñaron todos los profetas de la
humanidad, y el Islam es la recuperación de ese sentido antiguo y puro.
Esta actitud
abrahámica que enseña el Islam tiene profundas dimensiones internas: el Tawhid
es un océano en el que sumergirse, una experiencia unitaria absolutamente
personal e intransferible. Pero también tiene un gran alcance exterior que se
traduce en una revolución permanente, en una lucha contra todos los ídolos que
oprimen al hombre, en una guerra declarada a la injusticia, a la opresión, a la
mentira, a todo aquello a lo que en árabe se denomina Kufr, lo opuesto al
Islam. El musulmán no acepta, no puede aceptar, ninguna autoridad que suponga
menoscabo de su condición humana. El Islam surge para crear una nación amante
de la paz pero irreconciliable enemiga de la tiranía.
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