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CAPÍTULO
1:
FITRA
Para los
musulmanes, el universo entero es la expresión de Allah. El Corán dice:
"Alza tus ojos al cielo, ¿ves alguna fisura?"; y también dice:
"Y El es el Primero y el Ultimo, el exteriormente Manifiesto y el
interiormente Oculto".
La Naturaleza
es musulmana: todo lo que sigue su propio ritmo, se mueve dentro del Islam. No
se trata de una mera afirmación, el significado mismo de la palabra Islam así
lo establece. Islam significa salud, armonía y paz, es conformarse a lo que
Allah ha determinado como ley propia de la creación entera. Habitualmente, la
palabra Islam se traduce por "sumisión absoluta a la voluntad de
dios", falsificando su auténtica significación. Cuando el Islam se
confunde con una religión, y se confunde a Allah con dios, esta interpretación
autoritaria tiene sentido, pero no cuando se tiene claro que estamos hablando de
la vida misma, de la naturaleza de las cosas y los acontecimientos en el
universo. Allah no es el ser supremo de los cristianos, ni el bien idealizado de
algunas religiones, ni la fuerza de la naturaleza de las filosofías panteístas,
ni la energía cósmica de los esoteristas, ni la nada de los materialistas.
Allah escapa completamente a quienes necesitan de referencias inmediatas para
trascender.
Como refleja
cualquier diccionario de árabe, la raíz S-L-M, de cuya cuarta derivación
procede el término Islam, designa el acto por el que se vuelve a un estado de
salud y por tanto de paz, en los significados más amplios de ambos términos.
Volvemos a encontrarnos con la idea de "camino, vía". El Islam supone
un saludable retorno a los orígenes, a los ritmos antiguos con los que el
hombre sintonizaba por completo con cuanto le rodeaba, es una atenta mirada
hacia lo más hondo de nosotros mismos para redescubrir en nuestras
profundidades la esencia verdadera que nos hace ser, el soplo de Allah que nos
integra en el Ruh, el Aliento del Señor de los Mundos. A esa naturaleza
primitiva se la llama Fitra y es el molde de Allah. Muhammad (s.a.s.) dijo en
cierta ocasión: "Todo recién nacido aún conserva el sentido y la
naturaleza de todas las cosas, la Fitra con la que Allah lo ha creado todo; son
sus padres quienes lo hacen cristiano, judío o zoroastriano". Sus compañeros
replicaron: "...O musulmán". Y Muhammad (s.a.s.) les respondió:
"No, el recién nacido siempre es musulmán; el Islam es la Fitra".
Por ello en el Islam no puede existir el bautismo ni ningún otro sacramento.
El concepto de
Fitra, o naturaleza primigenia, es de radical importancia. No sólo conlleva
necesariamente lo apuntado en los párrafos anteriores, sino que desarticula
también cualquier intento de institucionalizar la trascendencia y denuncia
directamente toda jerarquía eclesial. Fitra significa que el ser humano ya
tiene en sus adentros todo lo que necesita para trascender: todo el amor
necesario, toda la ansiedad de conocimiento que se requiere, todo el sentido de
agradecimiento que exige el sendero que reconduce hacia a Allah. Significa para
nosotros que el hombre no es pecador por naturaleza, que no necesita de redención
alguna. En el Islam, el ser humano no es culpable de nada ante Allah, sino que
ha sido creado para ser "califa, soberano".
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