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CAPÍTULO
1:
DIN
NO ES RELIGIÓN
El Islam es el
Din. Esta palabra árabe designa al principio que da forma y consistencia a una
nación, es como la sangre que corre por sus venas, el nervio que la hace
vibrar. El Din es el corazón de un pueblo: une a los hombres, les proporciona
los recursos que hacen de ellos una civilización. El Din de cada colectivo
humano es el motor que lo impulsa, que lo hace universal. Por ello el Islam es
el Din por antonomasia. Un Din construido sobre el principio del Tawhid: La
ilaha illa Allah.
La religión,
por su parte, es definida como relación personal entre el hombre y dios. En el
mundo de compartimentos estancos que es Occidente, no supone más que otra de
las quiebras del ser humano, no es más que una experiencia frustrada y
represiva.
Con el Islam no
se trata de nada parecido. La integralidad del Din, de la civilización islámica,
es el resultado natural y consecuente de la voluntad unitaria. Allah no es un
ser separado, no es otra realidad producto del desengaño, ni es algo que pueda
ser encontrado en una dirección concreta. Su Verdad hace verdaderas las cosas.
El ser humano lo encuentra en todo: sólo cuando pierde la verdadera dimensión
de la existencia, se fragmenta y se pierde en el sin sentido de nuestra vida
actual, de nuestra vida idolátrica. Mientras que la religión despedaza, el Din
reunifica. La religión no es un "lazo", no nos une a nada, nos
aparta; el Din nos sumerge en la vida, es una inmersión en la existencia para
encontrar en ella al Uno Señor de los Mundos, una búsqueda que implica siempre
la negación de dioses.
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