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CAPÍTULO
4 :
ZAKAT
El
Zakat es la riqueza común de un colectivo musulmán. Los musulmanes se
organizan en comunidades asamblearias y administran el Zakat que ha de servir
para potenciar a ese colectivo, financiar proyectos, remediar las situaciones de
pobreza extrema, etc. El Zakat se recoge anualmente, recaudándose de todos los
individuos con capacidad económica. No se trata de unas limosnas, sino un
porcentaje determinado sobre los bienes que se poseen, cifrado en un 2.5 por
ciento. En las obras de Fiqh se detalla con rigor la aplicación de este
porcentaje a las distintas actividades económicas y tipos de propiedad.
El
Zakat que entregamos a la comunidad no nos pertenece. Expresa nuestra
solidaridad, simboliza nuestro reconocimiento de lo común y legitimiza nuestro
disfrute de lo que Allah nos proporciona. Es el derecho de los demás en lo que
tenemos. No se trata pues de caridad, como algunos autores pretenden
presentarlo. Quienes se benefician de él no son humillados: toman el Zakat
sabiendo que es suyo. Los proyectos que se financian con el Zakat pasan a ser
propiedad común de todos los musulmanes.
El
objetivo del Zakat es permitir a todos un nivel de vida aceptable y unas
circunstancias económicas apropiadas. No es sólo una obligación, sino un
derecho también, el derecho que cada musulmán tiene de establecer este pilar
tan importante del Din.
Prácticamente
siempre que el Corán aconseja el Salat, inmediatamente hace hincapié en la
necesidad de entregar el Zakat, como si fuera imposible ser musulmán con la
mera buena disposición "espiritual". Efectivamente, la integralidad
del Din así lo exige. Abu Bakr (r.) primer califa del Islam, enseñó que debía
combatirse a los que se negaran a entregar su Zakat a la Comunidad de los
musulmanes, no entendiendo cómo podía considerarse a sí mismo musulmán quien
fuera avaro con los suyos. Y es que el Zakat no es "caridad" hacia los
pobres, sino un deber absoluto establecido con la firmeza del Islam. Significa
que no hay que entregar "lo que es del Cesar al César y lo que es de Dios
a Dios", en el Islam esto no tiene sentido. El Zakat quiere decir que no
hay una sociedad civil y otra religiosa, la Comunidad es una en el pleno sentido
de la palabra.
Desde
nuestra perspectiva occidental, donde distinguimos y diferenciamos entre lo
sagrado y lo profano, entre lo privado y lo colectivo, entre el cuerpo y el
alma, este horizonte unitario del Islam nos parece lejano. Pero precisamente de
esta ruptura, de esta desintegración de lo humano, proviene nuestro fracaso
como civilización. Somos seres aislados que en sí mismos aíslan aspectos de la
personalidad. Esto no sucede en el Islam, que no construye fronteras sino que
edifica puentes dentro de la propia persona, los levanta entre ésta y los demás,
entre los distintos pueblos.

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