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CAPÍTULO
4 :
RISQ
Igualmente,
en el Islam se entiende que todo lo que haga amable y cómoda la vida, es
recomendable a los musulmanes. Una conciencia profunda, una
"espiritualidad" viva, si son serias, no son contrarias a un sano
disfrute de todo aquello que Allah nos ofrece. El musulmán debe buscar
enriquecerse. Nada hay más contrario a la pobreza y a la miseria que el Islam.
Si
el Profeta (s.a.s.) no dudaba en condenar a quienes se aislaban de sus
semejantes, no tenía mejor opinión de quienes "renunciaban al mundo"
o quienes hacían "voto de pobreza". Ensañaba que la austeridad no
era renuncia, sino una posición sabia contraria al despilfarro; significaba
para él también "poseer las cosas, pero no ser poseído por ellas".
En
la ciencia del Tawhid, lo anterior significa que en realidad todo es de Allah,
que El lo ofrece al ser humano mostrándose con ello Generoso, haciéndose
Amable. Los hombres deben aprovechar lo que Allah les ofrece: esa es la actitud
de los agradecidos a esa riqueza (Rizq) con la que Allah se manifiesta. Un
hombre conocido por su riqueza se presentó ante el Profeta vistiendo ropas
remendadas y sucias. Muhammad (s.a.s.) le preguntó: "¿Es que Allah no te
ha enriquecido con abundancia?". A lo que respondió: "Sí, Allah se
ha mostrado generoso hacia mí". A lo que el Profeta replicó:
"Entonces, deja ver la bondad de Allah...", es decir, no renuncies a
ella, no la ocultes, embellécete con ella, pues es así como la agradeces.
Realmente,
es impropio del musulmán ser pobre. En esa circunstancia, debe dirigir todo su
esfuerzo como musulmán a salir de la pobreza. En cierta ocasión Muhammad (s.a.s.)
dijo: "El que de vosotros se levante temprano y salga a buscar sustento
para sus hijos, está haciendo Yihad...", es decir, está luchando por el
Islam. Cuando algún mendigo se le acercaba, no le negaba lo que pudiera llevar
consigo, pero también le aconsejaba cualquier oficio en el que pudiera ser
experto. Para el Profeta (s.a.s.) el trabajo honesto, por modesto y humilde que
fuera, ennoblecía el ser humano y le evitaba la indignidad. Estimulaba a sus
compañeros en sus negocios y trabajos, les decía que la pobreza está a punto
de ser Kufr, es decir, de excluir del Islam, pues hace al hombre humillarse y es
indigno del musulmán tal bajeza.

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