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CAPÍTULO
4 :
YAMA'A
El
sentido de la trascendencia, en el Islam, lo impregna todo. El Salat procura al
individuo esa dimensión, alienta en él ese sentir que lo conecta directamente,
en su conciencia, con Allah y con el universo. El Zakat, por su parte, supone la
plasmación de ese sentir y esa conciencia en la relación con los demás
hombres: el Zakat vincula a los seres humanos dentro del Islam.
El
Profeta (s.a.s.) expresó claramente su condena a aquellos que necesitan rehuir
a sus gentes para trascender. Condenaba toda forma de aislamiento como el
celibato o el monacato. Si el musulmán necesita de momentos de soledad es para
volver con mayor energía junto a los suyos. El musulmán, apartado de su Yama'a,
de su Comunidad, siente su humanidad amputada. Y es porque el Islam ha
potenciado en él esa necesidad de compartir su ser con los demás, le ha hecho
comprender que la realidad es una y él está inmerso en ella. El musulmán sabe
que no puede crecer como ser humano más que compartiendo proyectos,
intercambiando experiencias, enseñando y aprendiendo.
Quede
claro: del mismo modo que el Islam procura devolver al musulmán el sentido de
lo universal uniéndolo a toda la Creación a través del Salat, así mismo lo
integra en una comunidad, en una Yama'a, basada en la solidaridad activa que
simboliza el Zakat. En el Corán, casi siempre, las ideas de Salat y Zakat están
siempre asociadas, y una no tiene valor sin la otra.

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